sábado, 26 de diciembre de 2009

Antes del viaje



EL VIAJE ÍNTIMO DE LA LOCURA

Roberto Iniesta
Gernika, El hombre del saco, 2009, 371 págs.


Como ciertos arranques propios del cuento, El viaje íntimo de la locura, la primera novela de Roberto Iniesta (Plasencia, 1962, se inicia con lo anómalo irrumpiendo en la normalidad de una vida cotidiana y tediosa. Al igual que su padre y su abuelo, don Severino es un prestigioso notario de provincias que vive en la vieja casa familiar y ha decidido someter su vida a una rutina de días repetidos (trabajo en el despacho, misas de domingo, aficiones sedentarias…), un existir que guarda ciertas similitudes con el perfil del buen Alonso Quijano antes de su salida de la aldea: ambos están completamente solos, los dos viven sumidos en sus lecturas (libros de caballería, tratados de derecho), en contacto con mujeres con las que no hablan (ama, sobrina / una vecina, la sirvienta)… pero entre ellos hay una diferencia sustancial: don Severino no sueña con una vida distinta, Alonso Quijano sí, de ahí que este salga en busca de aventuras; en el caso de don Severino, serán las aventuras las que vengan a buscarlo. Y las aventuras, y el desconcierto, comienzan, para él, cuando algo ataca lo más sólido de su existencia: los cimientos de su propia casa.
Antes de que eso suceda, el tiempo fluye, para el personaje, en una corriente continua de instantes inaprensibles, perfectamente descrita:

“No transcurría un invierno sin que don Severino se hiciera la firme promesa de arreglar el jardín, y no había llegado el verano que viera cumplido el sueño. Por eso el deseo permanecía vivo, porque un sueño es un deseo que desaparece si se deja coger. Un sueño cumplido es un deseo muerto. Quizá fuera esa la oculta sinrazón que hacía que a don Severino, el menos soñador de los mortales, las primaveras se le escurrieran entre los dedos como si no apretase bien; como si tuviera flojo el esfínter por donde se nos escapa el tiempo; como si los días, las semanas y los meses, unidos en cadeneta, formaran un bloque indivisible en donde los momentos fueran imposibles de aislar, en donde el ahora, arrastrado por la corriente, no hallara un sitio libre en el que posarse y descansar. El ahora. Lo que nunca encontraba don Severino” [p. 18]

Martín Garzo en el aula Guadiana



















Con una novela recién publicada (La carta cerrada. Barcelona, 2009), Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948) visitó el aula literaria Guadiana el pasado dieciséis de diciembre. La charla con los alumnos de bachiller de tres centros de la zona de Don Benito-Villanueva (IES San José, IES Donoso Cortés y Colegio Claret) fue amena, útil y de una notable altura literaria. Sobre la importancia primordial del lenguaje como instrumento de comunicación y de creación literaria, Martín Garzo afirmó: “Somos lo que somos capaces de decir, y todo depende de nuestra manera de decirlo. El escritor trata de hablar siempre con palabras verdaderas, y creo que esa debería ser la aspiración de todos. De hecho, cuando vivimos un momento importante cuidamos el lenguaje. Por ejemplo, cuando nos enamoramos. Entonces no vale decir las cosas de cualquier manera. Las palabras pueden abrirnos el corazón de los demás, pero también cerrárnoslo definitivamente”.

viernes, 11 de diciembre de 2009

La pasión de leer





En su visita al taller de Cuento y Poesía de Villanueva de la Serena, Elías Moro leyó un interesantísimo poema, incluido en su penúltimo libro publicado (En piel y huesos. Mérida, ERE, 2009), que dejaba constancia de su pasión lectora. Al releerlo, pensé que, al margen de sus notables cualidades intrínsecas, contenía una poderosa lección para los alumnos (todo escritor debe ser un lector infatigable) y se prestaba a un juego: reconocer las referencias a autores y obras. Entre todos, y con su ayuda, conseguimos hacerlo.


BIBLIOTECA

philip roth me contó una vez el secreto de la muerte de su padre
jorge manrique me contó una vez el secreto de la muerte de su padre
raymond carver me contó una vez el secreto de la muerte de su padre

llovía en parís un aguacero cuando césar nos dejaba
la palabra quinqué se asoma a la sima de agua de guillermo
comí cebollas y moluscos con el glotón de Neruda
una infame turba entona cantos marineros en la pampa

empuñando un sable bucanero, burt lancaster
sigue burlándose de nosotros en la portada de un volumen
el mágico mestre habla con rafael acerca de los oficios del sueño
el rostro de lorca desaparece en cinco actos antes de que caiga el telón
robinson crusoe interroga a calvino acerca de la autoridad y los desastres
el exilio de hikmet sería otro poema de spoon river
cuando faulkner pasea a caballo matándose lentamente con el whisky,
los pájaros de marianne envejecen de tedio en las antillas de walcott
cien haikus le desvelan kafka el secreto de los cerezos,
y en los hospitales de ultramar un viejo gaviero,
el que amó a ilona bajo la lluvia,
desgrana monótono sus recuerdos de amor y guerra

mientras arden las pérdidas en otra patria,
por una extraña paradoja, con oficio de vivir,
vidas minúsculas a salto de mata, animales
melancólicos caminan hacia el lugar de la derrota,
la memoria de la nieve avanza por la línea del horizonte

como una antigua cometa en las manos de los muchachos,
bajo el oscuro secreto de las cartas consulares,
el libro de los venenos sobrevuela las poéticas

siquiera este refugio, por una oculta razón,
en todos ellos están impresas mis huellas dactilares,
uno cualquiera se acuesta conmigo todas las noches de mi vida

como un epitafio vivo y sereno
tres rosas amarillas se posan en la tumba de chejov

los perros ladran
lo demás es silencio

[Moro, E. En piel y huesos. Antología poética. Mérida, ERE, 2009, pp. 140-141]


NOTAS

1. Patrimony: A true Story (1991), Philip Roth

2. Coplas a la muerte de su padre, de J. Manrique

3. “La vida de mi padre”, un relato de Raydmond Carver

4. César Vallejo murió en París, el día 15 de abril de 1938 (viernes)

5. Quinqué del agua (2007), Guillermo Fernández Rojano

6. Neruda coleccionó más de 9000 caracolas en su casa de Isla Negra; “Oda a la cebolla” (Odas elementales, 1954).

7. “Infame turba” [“...de nocturnas aves”, verso de Góngora ] Cantos marineros en la pampa, de Rodolfo Enrique Fogwil

8. “El temible burlón” (película de 1958, con Burt Lancaster como protagonista)

10. Juan Carlos Mestre. Rafael Pérez Estrada (Los oficios del sueño, 1992)

13. Nazim Hikmet (1902-1963), poeta turco exiliado en Moscú. Edgar Lee Master: Antología de Spoon River [New York, 1915]

15. Marianne Moore. Derek Walcott.

17-18 Álvaro Mutis: Ilona llega con la lluvia (1988, premio “Cervantes, 2001)

20 Antonio Gamoneda: Arden las pérdidas (2003, premio “Cervantes”, 2006).

21 Gonzalo Hidalgo Bayal: Paradoja del interventor (2004); Cesare Pavese: El oficio de vivir (1954)

22 Vidas minúsculas (1984), de Pierre Michon. A salto de mata (1981), de José Antonio Gabriel y Galán.

23 Animales melancólicos (2001), de Luis Sáez [ensayo]. El lugar de la derrota (2003), de Ada Salas.

24. Memoria de la nieve (1982), de Julio Llamazares; La línea del horizonte (1988), de Antonio Tabucchi.

26 Cartas consulares (2007), Miguel Ángel Muñoz Sanjuán.

28 Siquiera este refugio (1993), de Ángel Campos Pámpano. Una oculta razón (1991), de Álvaro Valverde.

29 Huellas dactilares (2001), de José Viñals.

32. "Tres rosas amarillas", de Raymond Carver [un relato que reconstruye imaginariamente la muerte de Chejov]

33 Los perros ladran (1973), de Truman Capote.

34 Lo demás es silencio (1978), única novela de Augusto Monterroso.

Ángel Campos en la memoria





El tercer número de la revista Alborayque, dirigida por el director de la Biblioteca de Extremadura Justo Vila Izquierdo, incluye un suplemento dedicado íntegramente a Ángel Campos Pámpano. Las colaboraciones de este homenaje colectivo pertenecen a Pedro Almoril, Isabel Barceló Prieto, Mercedes Barrado, Joaquín Beltrán, José Luis Bernal, Pureza Canelo, Daniel Casado, Moisés Cayetano, Juan Copete, Luis Costillo, José Juan Cuño Márquez, Inma Chacón, José Manuel Díez, Santos Domínguez, Javier Fernández de Molina, Guillermo Fernández Vara, María José Flores, Leonor Flores, Pilar Galán, Enrique García Fuentes, Antonio Gómez, Francisco López Blanco, Manuel Martínez Mediero, Paloma Morcillo, Elías Moro, Francisco Muñoz Ramírez, Gonzalo Hidalgo Bayal, José María Lama, Miguel Ángel Lama, Luis Landero, Fernando León, Ceferino López, Agustín Muñoz Sanz, Miguel Murillo, Antonio Pacheco, Luis Pastor, Manuel Pecellín, Serafín Portillo, Leandro Pozas, Juan C. Rodríguez Ibarra, Antonio Sáez Delgado, Luis Sáez Delgado, Ada Salas, Basilio Sánchez, Irene Sánchez Carrón, José M. Sánchez Paulette, José Miguel Santiago Castelo, Álvaro Valverde, Juana Vázquez, Manuel Vicente González, María Rosa Vicente, José Viñals, Justo Vila, Simón Viola y José Antonio Zambrano.
Ángel falleció el 25 de noviembre de 2008. Un mes antes concedió una última entrevista, publicada por el el suplemento cultural del diario Hoy (“Trazos”, 19 de octubre) y reproducida al final de este volumen. A una pregunta sobre las aulas literarias en Extremadura contestaba:

En enero de 1992, con la lectura de Antonio Gamoneda, iniciamos una de la experiencias más enriquecedoras que he vivido en el ámbito cultural. El hecho de que los más grandes poetas vivos de este país (Valente, Goytisolo, Claudio Rodríguez, José María Valverde, Ángel González, por citar algunos de los que ya no están entre nosotros) pasaran por Badajoz a leer sus textos no sólo a quienes se acercaban al MEIAC, ya en la tarde; sino sobre todo a esos casi trescientos alumnos de bachillerato que por primera vez oían los poemas en la voz de sus autores es cuando menos un hecho inolvidable que alguna cosa habrá aportado al panorama literario de nuestra tierra. Más tarde, siendo presidente de la AEEX, abrimos las aulas de Cáceres y Mérida, que incluyeron también otros géneros. La cosa no ha debido ir nada mal porque pasados ya unos años aún se mantienen e incluso se han ampliado a otras ciudades como Zafra, Almendralejo, Plasencia, Don Benito-Villanueva… En fin, larga vida a la palabra viva de los escritores, que siempre será un estímulo para quienes se sienten cercanos a la buena literatura”.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Micro-relatos plagiados


SIC TRANSIT GLORIA MUNDI

“Aunque fue ayer cuando formalizaron su separación, Jaime de Marichalar ya fue apartado de la familia real hace un año en el Museo de Cera de Madrid. Su figura desapareció del salón de honor -donde compartía espacio con los Reyes, los Príncipes de Asturias y las infantas- y fue a parar a una discreta sala dedicada a toreros y a toros. Allí comparte espacio con diestros como Jesulín de Ubrique o Enrique Ponce, y con Islero, el morlaco que hirió de muerte al mítico Manuel Rodríguez, 'Manolete'”.

[Tomás García Yebra, Hoy, 26 de noviembre de 2009]

Elías en el taller


ELÍAS EN EL TALLER DE VILLANUEVA DE LA SERENA


Ayer, veintiséis de noviembre, Elías Moro asistió al taller de relato y poesía de Villanueva de la Serena. En el curso de una charla, tan agradable como util para los componentes del taller, recordó a Ángel Campos al leer un breve poema de su primer poemario, Contrabando (Mérida, Editora Regional, 1987). Era -nos reveló- su poema preferido del libro.


POEMA SIN TÍTULO

Frente al mar, sobre una duna
el mágico milagro de un junco solo.



jueves, 26 de noviembre de 2009

Vidas inmaduras





RETRATO DE UN HOMBRE INMADURO

Luis Landero
Barcelona, Tusquets, 2009, 234 págs.


En las novelas publicadas hasta ahora desde Juegos de la edad tardía (1898), Luis Landero había mostrado su atracción por el esquema de novela de personaje, trazando recorridos extensos por la vida de uno o unos pocos protagonistas que dibujaban la trayectoria cierta de un fracaso. En Retrato de un hombre inmaduro, la novela de menor extensión y la que menos tiempo le ha llevado, ha incorporado a la trama, en contra de lo que sugiere el título, numerosos fragmentos de vidas, ni excepcionales ni ejemplares, con las que el protagonista se cruza en su existir. Aunque el narrador alburquerqueño siempre se ha sentido más solidario con los seres que habitan sus novelas, su dotes de observador del entorno y de lo que el paso del tiempo ocasiona en su apariencia son asismismo notabilísimas:

“Verá. Cuando paseo por mi barrio me gusta ver algunas ruinas de aquel triste entonces. Hay por ejemplo una ferretería donde venden tapones de corcho, ratoneras, moldes de latón para repostería, trampas de alambre para pájaros. Hay una ortopedia con lavativas, bragueros y zapatos con alza. Un establecimiento de confecciones –fajas, refajos, corsés, sujetadores que algo tienen de arreos-. Junto a un bareto que proclama su modernidad en una absoluta carencia de estilo, hay un ultramarinos con frutas escarchadas, escabeches al peso, bacalao, un corte de tocino viejo, alubias de tal sitio y dulzainas y longanizas de tal otro. ¡Y la retórica! “Garbanzos de León”, leí una vez, y debajo: “Ultra super extra finos” [p. 100]

Zambrano visto por Guerrero




APÓCRIFOS DE MARZO

José Antonio Zambrano
Madrid, Calambur, 2009, 83 págs.
Prólogo de Alonso Guerrero

Apócrifos de marzo reúne a dos escritores singulares: uno, autor del poemario, posee una amplia y consolidada trayectoria lírica; otro, el firmante del prólogo es un extraordinario narrador y un lúcido crítico literario: “José Antonio Zambrano – afirma este- es, desde antaño, un gran constructor de poéticas. Sigue viendo la poesía como la gracia que lleva a las palabras hacia un sentido permanente. De muy pocos poetas actuales puede decirse esto. La poesía siempre es un corsé, pero son otros los que se lo ponen. José A. Zambrano lleva ya libros y libros dibujando sus patrones, mostrándonos sus costuras y haciéndoles arreglos como una Penélope. Apócrifos de marzo, sin embargo, es lo bastante original para abrir un camino sólo escasamente presentido en su obra previa. Las fuentes son varias e importantes: los poetas europeos más inmersos en la corriente de la vida, la estética afilada y sin contrapesos de la poesía italiana del siglo XX, algunos poetas de Europa del este y, finalmente, como apunta alguna de las citas de este libro, la poesía norteamericana moderna, la más asediada del mundo libre” [Prólogo, p. 12]

Reproducimos el último poema del libro:

HORAS DESNUDAS

El que dice las cosas de otro modo,
el que mira extraño el capricho de la nieve
y hunde sus manos en las grietas del agua
es el tiempo,
que alberga en las noches de deserción
sus horas colgadas
como espigas a secar.

Esas horas que nunca son de nadie,
que pertenecen al olor del mundo,
todas impúdicas y ciegas ofreciendo
lo amargo de su burla:
contener en lo posible
la cita que se aferra en confundir
el único poema al que aspiro.

lunes, 23 de noviembre de 2009

The forging of a rebel






LA FORJA DE UN REBELDE

I. LA FORJA

Arturo Barea
Mérida, Editora Regional, 2009, 435 págs
Edición, introducción y anotación de Gregorio Torres Nebrera.


En el año 2001 Gregorio Torres Nebrera, catedrático de literatura de la Universidad de Extremadura, recibió un premio, llamado precisamente “Arturo Barea”, por el riguroso estudio de la obra del autor pacense, Las anudadas raíces de Arturo Barea, publicado un año más tarde por la Diputación Provincial. Nadie mejor que él para preparar ahora esta cuidada edición de La forja de un rebelde, cuyo primer título, La forja, rescata la Editora Regional al tiempo que anuncia la aparición en un futuro inmediato de los otros dos títulos de la trilogía.
Dueño de una prosa sobria y directa, sin otras preocupaciones formales que contar con claridad una historia, Arturo Barea se sitúa tanto por razones estéticas como por comunidad de propósitos, en la tradición de narradores que tienen como referentes al Galdós de los Episodios nacionales y las “novelas españolas contemporáneas” o al Baroja de La lucha por la vida, a la vez que abre camino a la literatura memorialística del exilio (Alberti, Moreno Villa, Sender, Corpus Barga, Rosa Chacel o Francisco Ayala).
El siguiente fragmento recuerda aquella España inmisericorde que también reflejaron Gutiérrez Solana o Camilo José de Cela en sus “apuntes carpetovetónicos”:


“La figura flaca y hambrienta del torerillo se sitúa en el otro extremo de la plaza, con la cara pálida, mirando con recelo a sus espaldas donde están las varas de los mozos, algunas de ellas con clavos y aun con navajas en la punta, y con pánico, delante de él, a la fiera hasta cuyos cuernos ha de llegar [...] Para cuando el toro taladra la carne joven, hay una pequeña puerta en la casa del Ayuntamiento con un letrero que dice ‘Enfermería’. Dentro hay una mesa de pino fregada con arena y lejía y unos barreños de agua caliente. En un rincón sobre una silla de paja, la maleta del médico con unos cuantos hierros viejos y, por si acaso, las cuchillas y la sierra del carnicero [...] De niño, callado, subido en la silla donde estaba la caja del médico, yo he visto una vez una cura atroz de éstas, a un muchachillo con la cabeza colgando fuera de la mesa, los ojos vidriados y el pelo goteando sudor, cuyo traje de luces se había rasgado a punta de navaja para operar un boquete en el muslo donde cabía la mano del médico” [I, iv]

Viajes



HUIDAS

Antonio Reseco
Madrid, Calambur, 2009, 57 págs.

Director desde su fundación en 2004 de la editorial Littera Libros, Antonio Reseco (Villanueva de la Serena, 1973) ha publicado hasta el momento Jardín buscado (2000), Un lugar conocido (Beturia, 2002) Anotaciones del viaje (Mérida, ERE, 2005), El otoño cotidiano (2005, en una edición bilingüe catalán-castellano) y Geografías (AbeZetario, 2006). Este mismo año aparece en Littera Libros una antología de sus poemas en compañía de José María Cumbreño, Daniel Casado e Hilario Jiménez, Cuatro poetas en un tobogán.
Ahora la editorial madrileña Calambur saca su último poemario, Huidas, que incluye veintidós poemas agrupados en torno a esta noción que en unos poemas “aparece de forma metafórica o tangencial; en otras es palmaria o explícita. Así, nos encontramos huidas interiores, huidas históricas (como la de Mahoma), la huida hacia la nada de Primo Lévi al suicidarse, la huida hacia lo desconocido dentro de un lebarinto, la huida de Boabdil, la huida hacia el fuego de Miguel Servet, la huida de la luz en una catedral, la huida de los cuerpos incinerados en un campo de concentración [...] Un pretexto que refleja hechos concretos que han sucedido en la realidad o hechos fabulados que toman cuerpo en las composiciones menos concretas” [Texto de solapa].
Reproducimos una “huida” histórica, la del último rey nazarí de Granada.

LAS LLAVES

las llaves
que abren la puerta, esta vez
para siempre

y el rey,
que ignora entre lágrimas
el nombre de su insomnio

que sabe
que jamás volverán a cerrar
el surtidor de su descanso

viernes, 20 de noviembre de 2009

Dudas y apócrifos






















DICCIONARIO DE DUDAS

José María Cumbreño
Madrid, Calambur, 2009, 107 págs.


BREVE BIOGRAFÍA APÓCRIFA DE WALT DISNEY

José María Cumbreño
Sevilla, Algaida, 2009, 35 págs.


Autor de poemarios como Ciudades de la llanura (Editora Regional, 2000), Árbol sin sombra (Algaida, 2003, premio de poesía “Ciudad de Badajoz”), y Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas (El Barco, 2008), además del libro de relatos De los espacios cerrados (Fundación José Manuel Lara, 2006, premio de narrativa breve “Generación del 27”), José María Cumbreño (Cáceres, 1972) publicó el año pasado Teorias da Ordem (Ediçoes Sempre-em-Pé, 2008), una antología bilingüe con textos vertidos al portugués por Ruy Ventura.
Este año, Cumbreño ha publicado Diccionario de dudas, un libro intensamente poético en el que recoge micro-relatos, aforismos (“De las obras maestras (demasiado perfectas para parecer humanas) se aprende mucho menos que de los libros mediocres”, Las obras maestras) y poemas que yuxtaponen agudas y perturbadoras observaciones ("La indagación lúcida sobre la propia vida -considera Enrique García Fuentes que reseñó el libro en el suplemento 'Trazos'- será la que dote a la literatura de su condición de perpetuidad"):


MITADES

Al hombre se le toma el pulso en la muñeca derecha.
A la mujer, en la izquierda.

A los hombres se les lee la mano con la que comen.
A las mujeres, la mano con la que dan de comer.

Las niñas empiezan los libros por la última página.
Los niños, por la primera.

Si se cierra un ojo se ve la mitad del mundo.
Si se cierran los dos, se ve el mundo entero.

Ahora, Cumbreño ha logrado el XIII premio de poesía “Alegría” que convoca y patrocina el ayuntamiento de Santander con Breve biografía apócrifa de Walt Disney, otorgado por un jurado presidido por Luis García Jambrina. Citamos el arranque de este texto de marcado acento experimental:

Todos los dictadores
admiraban en secreto a Mickey Mouse.

No lo olvides: parirás con dolor.

El útero es un órgano que late.

Los aviones que van hacia el oeste
en realidad vuelan contra el tiempo.

Lo mismo que una historia
que comenzara a contarse
por el final.

En el vídeo,
la pánfila de la Bella Durmiente
(play, stop, pause)
a punto de pincharse
por enésima vez.

Por enésima vez, el comandante
les desea un feliz vuelo.

Escribo entonces
(acaba de apagarse la luz
que obligaba a permanecer
con el cinturón de seguridad abrochado)
que pocas cosas deben ser tan ciertas
como tus manos
quitándole las etiquetas
a la ropa de los niños
para que no les pique.

Escribir.
Proteger.
[...]

jueves, 19 de noviembre de 2009

Aula literaria Guadiana




Programación para el curso 2009-2010

Gustavo Martín Garzo
Don Benito, 15 de diciembre

Octavio Escobar
Villanueva de la Serena, 26 de enero

José Antonio Ramírez Lozano
Don Benito, 23 de febrero

Francisco Javier Irazoki
Villanueva de la Serena, 15 de marzo





sábado, 14 de noviembre de 2009

Presentes sucesivos



NO DUERME EL ANIMAL
(Poesía 1987-2003)


Ada Salas
Madrid, Hiperión, 2009, 247 págs.


El año pasado Ada Salas publicó su último poemario, Esto no es silencio (Madrid, Hiperión, 2008), que logró el XV premio de poesía “Ciudad de Córdoba ‘Ricardo Molina’” (y quedó finalista de los premios “Extremadura a la creación”). Ahora, la misma editorial ha sacado No duerme el animal, que reúne sus primeros cuatro libros de poemas, ya agotados: Arte y memoria del inocente (II premio “Juan Manuel Rozas”), Variaciones en blanco (IX premio de poesía “Hiperión”), La sed (1997) y Lugar de la derrota (2003). “Siempre me ha resultado difícil –afirma la autora en una nota inicial- leer mis poemas, tanto en privado como en público, y a menudo me he preguntado por qué. Las razones que se me alcanzan son varias, y complejas: un agudo ‘extrañamiento’, que no existió mientras se escribía el texto, se hace patente una vez escrito (y se acrecienta con el tiempo), a la vez que se hace inevitable una imposible resurrección: la del yo que los escribió; hablo ahora, claro, de otra manera. Será que las ‘presentes sucesiones de difunto’ de las que habó Quevedo se agolpan y vienen traídas por los versos: los primeros años apasionados de la facultad, en Cáceres, de Arte y memoria del inocente; las horas monacales en Francia de Variaciones en blanco; el olor encendido de las noches en las que fue naciendo La sed; la ventana, los árboles, las tardes que acompañaron Lugar de la derrota”.
Reproduzco el poema final de este último poemario.


Ni secreto ni pacto.
Ni muda sumisión
ni profecía. Escucho cómo llega
la crecida fluvial de las palabras.
Reúno los despojos. Abrazo
los cadáveres

y con ellos enciendo


esta pira común para el olvido.


viernes, 13 de noviembre de 2009

A la salida del colegio




Como los viejos periódicos de comienzos del siglo XX, Internet presta más atención a unos géneros literarios que a otros. Los privilegiados, de nuevo, son los más cortos: poemas, reseñas, entradas de diarios, micro-relatos... Buscando textos de estos últimos para el taller, he dado, frecuentemente, con auténticas obras maestras: concisas, autosuficientes, perfectas en su perfil exacto y escueto. Reproduzco uno de estos hallazgos: “Paternidad responsable”, de Carlos Alfaro.


PATERNIDAD RESPONSABLE

“Era tu padre. Estaba igual, más joven incluso que antes de su muerte, y te miraba sonriente, parado al otro lado de la calle, con ese gesto que solía poner cuando eras niño y te iba a recoger a la salida del colegio cada tarde. Lógicamente, te quedaste perplejo, incapaz de entender qué sucedía, y no reparaste ni en que el disco se ponía rojo de repente ni en que derrapaba en la curva un autobús y se iba contra ti incontrolado. Fue tremendo. Ya en el suelo, inmóvil y medio atragantado de sangre, volviste de nuevo tus ojos hacia él y comprendiste. Era, siempre lo había sido, un buen padre, y te alegró ver que había venido una vez más a recogerte”.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Dusklands

TIERRAS DE PONIENTE

J. M. Coetzee
Barcelona, Mondadori, 2009, 174 págs.
Trad. de Javier Calvo

Crítico literario, profesor de lengua y literatura inglesas en universidades de Estados Unidos (Búfalo), Sudáfrica (Ciudad del Cabo) y Australia (Adelaida), John Michael Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) se dio a conocer como narrador en 1974 con Dusklands (literalmente, “tierras en el crepúsculo”, traducida en esta ocasión como “tierras de poniente”), a la que siguieron En medio de ninguna parte (1977), Esperando a los bárbaros (1980), Vida y época de Michael K (1983), La edad de hierro (1990), Elizabeth Costello (2003), o Diario de un mal año (2007). Esta notabilísima trayectoria literaria, caracterizada por el compromiso y la originalidad formal, le ha granjeado numerosos reconocimientos (entre ellos, el “Reino de Redonda” de Javier Marías), que le llevaron a obtener el premio Nobel de literatura en 2003.
Aunque la editorial presenta Tierras de poniente como su primera novela, estamos, en realidad, ante dos narraciones de personajes y ambientación geográfica e histórica muy distintos. La primera de ellas, “El proyecto Vietnam” adopta la forma de un informe que Eugene Dawn, un experto en mitografía, eleva al Departamento de Defensa del ejército de Estados Unidos en plena guerra de Vietnam, cuando los americanos se disponen a abordar las fases IV, V y VI de la contienda. Tras consultar una documentación escalofriante de violaciones, ejecuciones sumarias y operaciones de castigo, las recomendaciones de Dawn van dirigidas a incrementar y mejorar la propaganda radiofónica y a sugerir el empleo de una violencia extrema: bombardeos de saturación, castigos y ejecuciones arbitrarias con el fin de doblegar cualquier resto de solidaridad y lograr que cada combatiente o ciudadano “enemigo” se considere aislado y culpable.
Pero el contacto con el horror no deja a nadie indemne, y Dawn, un buen ciudadano americano, esposo y padre ejemplar, comenzará a hundirse en la sima de una locura lúcida y autodestructiva.
El segundo relato, “La narración de Jacobus Coetzee” recurre al marco de los relatos de exploradores europeos en el continente africano. Coetzee, un colono boer, recibe en 1760 permiso del gobernador del Cabo de Buena Esperanza de organizar una expedición hacia el norte para cazar elefantes en las tierras de los namaqua grandes, una tribu hotentote que no ha tenido hasta entonces contacto con el hombre blanco. Tras numerosas penalidades, Coetzee alcanza el kraal en donde es saqueado y abandonado por sus sirvientes, pero consigue salvar la vida y regresar a su hacienda. Un año más tarde, el colono inicia una segunda expedición, esta de castigo, con una tropa de negros griqua al mando del capitán Handik Hop, que, tras incendiar la aldea y robar el ganado, se entregarán a una enloquecida violencia con todos los habitantes (y en especial cos sus sirvientes que sufrirán una muerte de perros).
Un “epílogo” resume los episodios del viaje y comenta el texto (un relato “menor” pero no desdeñable de la literatura de exploración africana), subrayando sus aportaciones más destacada, (el descubrimiento de la jirafa y del río Orange), y obviando cualquier referencia a los asesinatos, con un tono tan aséptico como cínico sobre la naturaleza de la colonización: “Es bien sabido que el tabaco y el coñac fueron cruciales para corromper la cultura de los hotentotes. A cambio de esos lujos los hotentotes se desprendieron de su riqueza en vacas y ovejas, reduciéndose a sí mismos a la condición de ladrones, vagabundos y mendigos [...] El pastor a quien el llanto de los niños hambrientos despertaba de su estupor alcohólico para encontrarse sus pastos vacíos para siempre aprendía de esa manera la lección de la Caída: no se puede vivir en el Edén para siempre”.
Separados por tres siglos de distancia, ambos hechos, que casi coinciden en la fecha (las expediciones tienen lugar en 1960 y 1962; la guerra de Vietnam se inicia en 1958) tienen mucho en común: ejemplifican la colisión entre civilizaciones que se hallan en estadios evolutivos distintos y el ejercicio de un poder absoluto, sin contrapesos políticos ni morales, por parte del pueblo más civilizado, del que surgen esos “bárbaros” que se esperan en otra de sus novelas, los que suspenden, en nombre de la lucha contra la violencia, el imperio de la ley, conculcando los derechos humanos, anulan mediante amenazas el papel fiscalizador de la prensa independiente y crean modelos como el “apartheid” sudafricano de los años setenta o el Guatánamo estadounidense.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Entre una vida y otra




COPA DE SOMBRAS

José Antonio Ramírez Lozano
Madrid, Devenir, 2009, 61 págs.

Ganadora del I premio de poesía “Blas de Otero, Villa de Bilbao, 2008”, Copa de sombras es un poemario en el que su autor “hace una meditación serena sobre la vida, sobre sus dones, angustias y sombras, pero con un tono que a veces roza lo metafísico y con un gran dominio de la métrica. Para su autor Copa de sombras es la copa de la propia divinidad que tiene en la palabra su pregunta y su respuesta. En ella se contiene Dios y sólo en ella tiene su sustento la existencia. Y donde sólo de su invocación viven los dioses” [Texto de contraportada]
Como otros poemas del libro, “Otra vida”, el texto que queremos reproducir, incide en un proceso reflexivo en torno, en este caso, a una intuición luminosa: el hombre es protagonista de una vida perceptible a los sentidos, la más inane y torpe, y de otra, sombría y profunda, ligada a la creación.

Esta costumbre antigua de los días
que dicen que es la vida
no es, al cabo, más que otra
vida torpe que fluye
paralela a la sombra
de esa otra, la auténtica
que está escrita en el fondo de mis actos.

Insistir en mi oficio,
prevenir en mi daño,
esa es toda la empresa
en que pone la una su ambición.

La otra, en cambio, ensarta
cuanto vivo en un hilo
y lo enhebra en mi pluma
para hacerme así el dueño de su lumbre,
el designio celeste
con que premian los dioses la palabra.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La fotografía en Extremadura




FOTOGRAFÍA EN EXTREMADURA HASTA 1951

Matilde Muro
Mérida, Editora Regional, Col. Cuadernos populares, nº 63, 2009, 45 págs.

Matilde Muro Castillo es una investigadora atraída por el ámbito de la fotografía. En este campo, hay que recordar que fue comisaria de la exposición 'La fotografía en Extremadura: 1847-1951', (Badajoz: MEIAC, año 2000), y autora del libro con el mismo título.(Badajoz: MEIAC, 2000. 299 págs.).
En el presente trabajo (del que hemos seleccionado una de las fotografías del libro, “Aldeanueva de la Vera, 1910”), se propone “Poner al alcance del mayor cantidad posible de personas posible un libro de fotografías, tratar de concienciar de la necesidad de conservar las imágenes (por repetidas que puedan parecer); no dejar en el olvido los cartones amarillentos que tienen para siempre adosada la imagen de alguien a quien el tiempo, y probablemente lo anodino de su vida, ha hecho olvidar... son las justificaciones de esta publicación, que también trata de responder algunas preguntas que muchos lectores se habrán hecho alguna vez: ¿cómo fue la fotografía hasta que llegó la popularización de las cámaras de uso familiar?, ¿cómo se desarrolló en Extremadura?, ¿cómo nos vieron los que pasaba por aquí cámara en ristre? La pretensión es responder a estas preguntas, aunque sea de forma balbuceante” [Texto de contraportada]

domingo, 1 de noviembre de 2009

La incertidumbre de la esperanza




LARGUEZA DEL INSTANTE


Javier Pérez Walias
León, Instituto leonés de Cultura, 2009, 85 págs.


Ganador de la XVII Bienal de Poesía “Provincia de León”, Largueza del instante es el octavo poemario del poeta cacereño (Plasencia, 1960). “Como se lee en una de las citas que abren el libro: "Si todo tiempo es un presente eterno / todo tiempo es irredimible". Largueza del instante representa una vuelta de tuerca más en el implacable engranaje del transcurrir de la vida. A su vez, articula una lacerante denuncia ante la existencia. aún hoy. de pozos acostumbrados a la pobreza de los escorpiones. Ofrece al lector, mediante la reflexión, un recorrido coherente y poético por los umbrales diminutos de las horas crueles. Entre el comienzo de un tiempo pretérito y el final de un tiempo presente. existen el acúmulo para la huida. la dolorosa constatación del murmullo de un mundo enfermo y el exilio de uno mismo que empieza a construirse en la proximidad con los otros. En sus páginas. la poesía se convierte en una constelación de la conciencia personal. que es capaz de engendrar en la largueza de un instante la generosa incertidumbre de la esperanza” [Texto de contraportada]
He aquí uno de los poemas del libro, “Las palabras son para la vida”

Me enseñaste
que las palabras son para la vida
como los besos lo son para el germinar de las flores
en los barrios de la periferia.

A menudo la melancolía es una cárcel para el sufrimiento
por tanta bondad que se extingue

Y da vueltas y vueltas junto a nosotros como un carrusel
que nos llama desde el umbral de la caverna y el grito.

Las palabras son la conciencia
para nombrar el pétalo fértil en el centro de la esperanza

Y mientras
-me dijiste-
algún día, la noche caerá pesada sobre nosotros
como un aluvión de clavos
fríos.

Sobre otros límites.

Sobre otro instante de eternidad.

Sobre otras ciénagas.

viernes, 30 de octubre de 2009

Mecenas en Extremadura



MECENAZGO Y LITERATURA EN LA EXTREMADURA DEL SIGLO DE ORO
Miguel A. Teijeiro Fuentes
Mérida, Editora Regional, col. Estudio, 2009, 294 págs.
"Al éxito y difusión de los autores extremeños del Siglo de Oro contribuyó en buena medida la presencia escasa, pero decisiva, de una aristocracia culta, de una nobleza aglutinadora capaz de ejercer un decisivo mecenazgo en aquellos escritores necesitados de la ayuda económica de un poderoso protector; sin embargo, la influencia de este mecenazgo no siempre fue posible ni alcanzó la importancia necesaria debido, entre otras razones, al desarraigo social existente en Extremadura.
Es de esta nobleza extremeña, o vinculada a Extremadura, protectora de la cultura, de la que se habla en las siguientes páginas, que consideran su innegable contribución al desarrollo de nuestas letras" [Texto de contraportada]

lunes, 26 de octubre de 2009

Radiografía del miedo


DIARIOS MIEDOS

Marino González Montero
Mérida, De la Luna Libros, 2009, 69 págs.

Fundador de la revista La Luna de Mérida y director de la editorial De la Luna Libros, Marino González (Cáceres, 1963) ha publicado varias compilaciones de relatos anteriores a esta que ahora ve la luz: En dos tiempos (2004, premio “Setenil” al mejor libro de relatos publicado en 2001) y Sedah Street (2007). En Diarios Miedos, Marino reúne quince textos que permitirían, por su morfología, ser agrupados en dos bloques. Los textos impares diluyen su perfil narrativo y seaproximan, por ello, a la condición de poemas en prosa. Lascomposiciones pares desarrollan una trama en la que “se pueden degustar bocados que traen al paladar cierto regusto a la tradición clásica de miedos y fantasmas”, en composiciones que apelan a las reglas dramáticas (“Rien de rien”), al esquema del relato exótico (“Aechmea blue tango”), al de la novela negra (“Zapatos negros”) o a la narración esperpéntica recuperada, con cierto distanciamiento, en el presente (“Las larvas”). Reproducimos una de las composiciones impares


AS TIME GOES BY

He guardado membrillos en el armario. Para que huela. Bien. Y los sacaré antes de que empiecen a enseñarme sus moratones de miel. En el armario guardo la ropa empapada de la calle. Y así ella sola vuelve al bosque. Para que parezca nueva. Aunque no lo sea.
He bebido vino de este año. Fresco. Como todo diciembre. Y como pasas de Corinto. Eran los viñedos de pana verde y roja. Verde el pelo. La tela roja. Ahora están muertos. Las cepas tienen tentáculos hueros. Como patitas de arañas secas. As time goes by.
He oído quejarse a los árboles. Porque están negros los nidos que dejaron las cigüeñas. Y me abrazo a sus troncos. Arrugados como mis manos arrugadas. Vuelan lentas las moscas de septiembre. Piensan despacio en octubre para morir en noviembre. Odio no es palabra suficiente. No puede haber moscas en las manos de mi madre.
He visto cómo se pone este sol amarillo. Y cómo esa luz traza los contornos limpios de esta certeza. Entre chien et loup dicen los franceses. Ya no corren perros ni lobos por los ojos de mi madre.
Es tiempo de higos manoseados con harina. Cuando todo se acaba, se tornan las naranjas verdes.

sábado, 24 de octubre de 2009

El Frente de Extremadura



TROPAS EN UN FRENTE OLVIDADO

El ejército republicano en Extremadura durante la guerra civil

José Hinojosa Durán

Badajoz, Editora Regional, col “La memoria”, 2009, 565 págs.

Prólogo de Gabriel Cardona



“Por primera vez, un historiador de la nueva generación acomete el estudio de tan interesante problema, con un trabajo lleno de incitaciones y con descubrimientos tan notables como la actividad guerrillera republicana, hasta hoy desconocida. Paralelamente, incide en otras cuestiones desconocidas, como los planes de estudio, cursos e intentos de formar técnicamente a los improvisados mandos del Ejército Popular, sin olvidar la lucha contra el analfabetismo en plena guerra, hecho que ya era conocido, pero no estudiado” [Prólogo]


Próximas a los propósitos de las “Milicias de Cultura” y “Altavoces del Frente”, se encontraban las emisiones radiofónicas, como confirma este curioso guión del 15 de noviembre de 1937.



RADIO FRENTE DE EXTREMADURA.

De la Sección de Propaganda del COMISARIADO GENERAL

DE GUERRA. Al servicio de la Libertad e Independencia de ESPAÑA.


Radiando en emisiones de 44 metros de longitud de onda.
Emisión de las 11,30 horas del día 15 de Noviembre de 1937.

1ª parte:

Música ligera:

330 - España Cañí y La Regolvedora - 342 - Al compás de tres por cuatro y Bombones de Viena - 57 – Dos fox - 377 - Tangos por Carlos Gardel- 325 - La reina gitana y Carita de emperaora



2ª parte:

Servicio de información.

Crónica de guerra: 9 de Noviembre en la Casa de Campo. El pueblo madrileño no pierde su buen humor ni en los momentos más trágicos.

Del bombardeo de Barbastro. Bombas "católicas" y almas de "ateos" por el Padre Salvador de Híjar.

“Los que vuelven del éxodo optan por la Republica”, por Fabián Vidal.


3ª parte:

Música variada:

333 - Gerona y El tío Juan - 337 - La Chulapona - 158 – Canciones por el Ruiseñor Navarro - 372 - Flamenco por Angelillo -116- Sous les toits de París y otro.


CONSIGNAS:
Camarada soldado: al aportar tu donativo para la propaganda del Comisariado General de Guerra, contribuyes a la victoria.

Soldado del Ejército Popular: entrega tu donativo para la propaganda del Comisariado General de Guerra.

Camarada combatiente: no olvides que el Comisariado general de Guerra
trabaja por facilitarte el arma más poderosa de la victoria presente y
futura: la cultura. Ayúdale.


viernes, 23 de octubre de 2009

Antología de los talleres


El pasado día ocho de octubre se inició el taller de relato y poesía en Villanueva de la Serena, en su quinta edición. Los asistentes pudieron hojear la antología de talleres del curso pasado, en la que colaboraron, como poetas, Charo Acero (“Carlota”), Carmen Amador (“Ruego”), Felisa de Castro Benavente (“Has vencido a la muerte”) y María José Pascual Rosado (“Dibujar”). El grupo de narradores fue más numeroso: Consuelo Gutiérrez, Chelo Pineda (“10 de agosto, variable Algol de Perseo”), Ainhoa Hernández (“Juguetes”), Rosa Martínez Dorado (“La habitación), Félix Rubio (“El árbol de las manzanas ácidas”) y Eva Vargas Gallego (“Pilas el apuesto”). Reproducimos un micro-relato de Rosa Martínez Dorado.



LA HABITACIÓN


Al entrar en la habitación, el sol tibio de la mañana se derramaba por toda la estancia haciendo brillar los grandes espejos y entibiando las pesadas alfombras.

Admiró la gran cama con dosel de madera tallada, magnífica por el tamaño y por la belleza de la delicada lencería.

Aspiró el aroma del cesto repleto de mangos, kiwis y papayas, y las deliciosas chocolatinas colocadas en la almohada.

Se paseó por el baño, inmenso y limpísimo, y acarició el elegante albornoz y las inmensas toallas de algodón egipcio. Toda clase de jabones, cremas y cosméticos se alineaban en el lavabo.

Todo allí era perfecto y refinado, digno de princesas como ella, con ese tipazo de gacela africana envidiado por ellas y devorado con los ojos por ellos, con esa piel de canela y ese cabello de brillante azabache, siempre prisionero en un severo recogido.

Cerró los ojos y respiró hondo. Esta vez no lloraría. Escondió en su bolsillo el mejor botellín de whisky y salió de la habitación con la cabeza muy alta, aferrada a su carrito.

jueves, 22 de octubre de 2009

Las vísperas del Desastre




CORAL NEGRO

Manuel Jurado López

Mérida, De la luna Libros, 2009, 183 págs.


Coral negro cierra su trama con la imagen de los acorazados americanos frente a la bahía de La Habana realizando unas maniobras militares que el gobierno español considera una provocación injustificable. Pronto correrá por toda la isla la noticia del hundimiento del Maine: Estados Unidos declara la guerra a España.

Si es cierto que todas las naciones han puesto más empeño en relatar sus conquistas que sus derrotas, la presente novela, en cambio, dirige su atención a la perdida de los últimos restos del imperio colonial español y, más específicamente, a los años previos al desastre. Hasta la isla caribeña llega el ingeniero vasco Xavier Uribe con el encargo de dirigir el tendido del ferrocarril en una hacienda dedicada a la producción de tabaco, pero los insurgentes incendian el campo y queman toda la producción. La isla es ya un violento escenario en donde combaten el PUL (conservadores y peninsulares), los autonomistas y los independentistas liderados por José Martí y apoyados, con dinero y armamento, por los estadounidenses, quienes ya habían intenado comprar la isla por dieciséis millones de pesetas, mientras que, ajenos a las convulsiones de la historia, “grupos de mulatos y negros indiferentes, sentados al borde del malecón, hablaban de sus cosas y veían pasar las nubes altas”.

Pero este entorno, cada vez más violento, será propicio para las andanzas de soldados de fortuna y expresidiarios. Tras la detención y encarcelamiento de Uribe por apoyo a los insurrectos, uno de ellos, Wilson Ariel “Coyote” Valdivia, asesinará, en el arranque de la novela, a Ximena Monteolivete, esposa del ingeniero y encinta, a la puerta de su casa, mientras su hija Artemisa se peina en el espejo y ve en él el crimen. Será una más del rosario de atrocidades que el ejército español cometa en la colonia caribeña para tratar de sofocar en vano la rebelión.


lunes, 19 de octubre de 2009

Dos escritores, un paisaje




EL AMANTE DE ITALIA

Henry James
Oviedo, Trabe, 2009, 157 págs.
Trad. de Hilario Barrero

Recuerdo que fue Álvaro Valverde, entonces director de la Editora Regional, quien me puso en contacto con Hilario Barrero después de que éste publicara en la revista Clarín una amable reseña de mi edición de La última cigüeña (Mérida, ERE, 2005). Hilario había dedicado su tesis doctoral a Félix Urabayen, logrando, con ella, el mejor estudio de conjunto sobre el escritor navarro: Vida y obra de un claro varón de Toledo. El legado de Félix Urabayen (City University of New York, 2000).
Hace unos días recibí un ejemplar de El amante de Italia, de Henry James, traducido por él y reeditado ahora que se cumple el centenario de su publicación en Boston y Nueva York el veinte de noviembre de 2009. Enamorado de Europa hasta el punto de nacionalizarse británico (murió en Sussex en 1916), James reunió ensayos escritos durante un periodo de cuarenta años en Italian Hours, el título original del libro, dedicados a ciudades italianas como Roma, Venecia, Florencia, Pisa, Rávena y otros lugares menos prestigiosos como Livorno, Lucca o Pistoia.
Atraído por la belleza clásica de edificios y horrorizado por las aglomeraciones turísticas y las remodelaciones modernas, James es un viajero curioso y un tanto cascarrabias que cambiaría en cualquier momento Italia por América (“Se necesita mucho para hacer un americano triunfador, pero para hacer un veneciano feliz solo se necesita un puñado de sensibilidad”).
La siguiente cita contiene una visión de la bahía de Nápoles desde la “bella, horrible y embrujada” isla de Capri, texto que me recuerda, por la coincidencia en el mismo paisaje aunque no sé si contemplado desde el mismo lugar, a un extraordinario poema de Álvaro Valverde (“Veduta del Golfo di Napoli”, de Una oculta razón). Reproduzco ambos textos, tan distintos, tan necesarios:

“Sorrento y el Vesubio aparecían enfrente; Nápoles más lejana, disuelta en medio del cuadro en una trémula imprecisión; y el largo brazo de Posilippo y la presencia de las otras islas, Procida, la afligida Ischia, se hacían presentes por la izquierda. La atmósfera de grandeza parecía penetrar nuestra nariz y venir de fuentes tan numerosas y tan complejas que sería imposible enumerarlas. Era la misma antigüedad disuelta con todas las imágenes pardas y suaves, con todas las notas de la vieja lengua, con todas las inclinaciones de la gran botella, con todas las sombras proyectadas por todos los fragmentos clásicos que añadían su toque particular a la impresión general. ¿Cuál era el secreto de esta sorprendente amenidad?”
[Henry James]


VEDUTA DEL GOLFO DI NAPOLI

Llega lenta y remota la voz de un viejo canto
y con ella aquel eco de lo que entonces tuve
y la noche ha cubierto de una vaga presencia.

En la imagen cautiva que devuelve el espejo
cobra forma el olvido.
Su sonido recuerda el fluir de las aguas.
Su visión, las escenas de un paisaje de invierno.

El barco inglés, el boj, los jarrones con brezo
rememoran la edad
donde tuvo la vida el sentido de todo.

Su furtiva presencia es esa estela
que vemos alejarse dibujada
sobre la hermosa estampa del Vesubio.
[Álvaro Valverde]

domingo, 11 de octubre de 2009

Micro-relatos colombianos



VERSIONES, PERVERSIONES Y OTRAS INVERSIONES

JAIME ECHEVERRI

Mérida, Editora Regional, Col. Letras americanas, 2009, 106 págs.


Tras la publicación de Fechas inciertas, del guatemalteco Luis Eduardo Rivera, la Editora Regional saca ahora en su colección “Letras americanas” Versiones, perversiones y otras inversiones, una reunión de micro-relatos del colombiano Jaime Echeverri. Nacido en Manizales en 1943, Echeverri realiza estudios de periodismo y Comunicación publicitaria en Santiago de Chile y Buenos Aires. Logró el Premio a la Mejor Narración Breve en 1968 y fue Premio Nacinal de Cuento en 1972. Historias reales de la vida falsa (1979), su primer libro de cuentos, estableció su nombre en el panorama nacional, refrendado por Las vueltas del baile en 1992. También es autor de las novelas Reina de picas (1992) y Corte final (una novela corta de 2001).

Se ha señalado como uno de los rasgos más característicos de lo posmoderno la marcada tendencia al fragmentarismo y a la brevedad; de ahí el auge de la literatura diarística que recopila una colección de instantes o la atención editorial a la narrativa breve, tradicionalmente postergada respecto de la novela.

Versiones, perversiones y otras inversiones anuncia en su título, más allá del juego paronomásico, esta tendencia actual a la reunión de pequeñas narraciones que nacen, como el poema, de una iluminación instantánea, de una intuición singular que busca en la lectura un impacto único. El resultado en el presente caso es un compendio de 37 micro-relatos de distinta factura enhebrados por unas notables dotes de observación y una singular pericia expresiva, con frecuencia muy sutil (“algunos dicen que se siente como un mordisco doble y por eso lo llaman remordimiento”).

En la estela de Borges y de Marcel Schowb se sitúan aquellos relatos “históricos” que condensan de un modo extremo un itinerario vital o captan un instante revelador de toda una biografía real o ficticia (“El Casanova de Ruggiero”, “Ensoñación de Antonio di Puccio”, “Guerrero”, “El jardín del guerrero”); elementos de la propia tradición literaria se convierten en el tema de “Egolatría”, “Kafkiana” o “Pacto con el demonio”; la denuncia de una realidad colombiana marcada por una violencia ciega da sentido a “Como pez en el cielo” o “Orden público normal”, en que el narrador recoge una estampa cotidiana: “el absurdo vulgar de otro cadáver abandonado en la orilla de la despoblada carretera con un tiro en la nuca y las manos amarradas a la espalda”. Otros relatos se construyen en torno a una sopresa final (“Cena de Navidad”, “Liberación”) o nos presentan el amor como una trayectoria humana abocada indefectiblemente a la desdicha (“El amor llega a todas las playas”). En “Sarajevo” los amantes viven conflictos internos y externos: “Afuera truenan las armas. Las explosiones levantan nubes de polvo y cebniza, la ciudad se cubre con su capa de hollín. La miseria se reproduce en cada rostro. Ellos, con lentitud, terminan de vestirse y se aprestan a salir. Un combate acaba y otro empieza”.