miércoles, 31 de enero de 2018

Viento Azul


VIENTO AZUL

Manuel López Gallego
Mérida, Editora Regional, col. Tigres de Papel, 2017, 148 págs.
Ilustraciones de Laura Cirilo
  
   Nacido Gamelle (La Coruña) en 1960, Manuel López Gallego reside desde su niñez en Extremadura en donde trabaja y ha escrito todas sus obras. Su trayectoria arranca en 1996 con La puerta de palacio (Premio de la Asociación de la Prensa de Badajoz), al que siguieron El equilibrista (Diputación Provincial de Badajoz, 2001) y los libros de viajes Estaciones del sur (Del Oeste Ediciones, 2005) y El río del lobo. Un viaje a Guadalupe (Editora Regional, 2009).
   Pero López Gallego, profesor en un centro de enseñanza media, también ha escrito para un público infantil y juvenil. A este ámbito pertenecen títulos como El alma del bosque (X Premio de Literatura Infantil y Juvenil de la editorial Everest de 2007), La manzana de Marco Polo (Everest, 2011), El naufragio (Algar, 2013) o El poeta y la muerte (Premio Diputación de Córdoba de 2015).
   Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica en su colección Tigres de Papel Viento Azul, cuya trama arranca cuando Mario, el más pequeño de la familia, asiste impotente a la ruptura familiar (su padre ha desaparecido) y a la pérdida de todo el patrimonio de unos padres irresponsables (una casa amplia con piscina, tres coches y hasta un caballo de carreras). Ha llegado el momento de emprender una nueva vida. Reproducimos el instante de la fatídica visita de los hombres de negro.

         “-Hemos hablado muchas veces con su marido y ya no podemos esperar más. Nos hemos visto obligados a poner todo en conocimiento del juez –explicó uno de los hombres jóvenes.
   Mamá miraba a cada uno de los hombres por separado. Parecía no creer lo que estaba escuchando. Luego buscaba con la vista a Aura, pero ella ya estaba estudiando los documentos y las cifras que aparecían en ellos.
-El juez ha decretado el embargo de todos los bienes de su marido y de sus cuentas bancarias.
-¿Todos… sus bienes? –preguntó mamá como si estuviera en un sueño.
   Yo hablé en voz baja a Aura.
-¿Qué quiere decir embargo?
-Que se quedan con todo lo que tenemos –me susurró al oído.
   El hombre mayor habló de memoria.
-Los bienes serían: una casa de tres plantas con piscina y jardín, es decir, esta en la que nos encontramos ahora mismo, y tres coches. Además existe un caballo de carreras.
-Ese caballo es mío –dije de pronto.
   Los tres hombres me miraron como si quien hubiese hablado fuese un ratón.
-Lo sentimos, pequeño –contestó uno de los hombres del banco-. Tu padre nos pidió dinero para comprarlo y no lo ha devuelto.
-Ni el dinero que pidió para la casa ni el que pidió para comprar los coches –dijo otro de los hombres.
-¿No había pagado un coche y compró otros dos? -preguntó Aura a mamá-. ¿Para qué necesitábamos tres coches?
-Vi un anuncio de un modelo nuevo y me gustó tanto que se lo pedí a papá –explicó mamá.
   En el despacho se hizo un silencio de varios minutos. Todos nos quedamos mirándonos unos a otros sin movernos de nuestro sitio”. [pp. 21-23].

martes, 30 de enero de 2018

Niebla en Arizona


NIEBLA EN ARIZONA

Chiqui Paniagua
Mérida, Editora Regional de Extremadura, col. Escena Extremeña, 2017, 181 págs.
Ed. Bilingüe.
Traducción al portugués de Fernando Rodrigues.

   Nacido en Azuaga, Chiqui Paniagua estudia Producción de Audiovisuales y Espectáculos en Sevilla y, posteriormente, Interpretación, Dramaturgia y Dirección Teatral en la Escuela de Artes Escénicas de Granada. Es autor de cortometrajes como Milagro y Sin cita, y, como director y dramaturgo, de montajes como Mi primera comunión, La conjura de los idiotas y Las hijas de Troya. Desde 2005 es director del Festival de Cortometrajes “El Milagro” de Azuaga y en 2007 creó la compañía teatral Morgana Teatro que ha llevado a escena numerosos montajes.
   Niebla en Arizona es una “comedia teatral” que logró el VII Premio de textos teatrales de autor extremeño-FATEX en 2005 convocado por la Federación de la Asociación Extremeña de Teatro de Extremadura. Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica la obra en una edición bilingüe español-portugués con una traducción de Fernando Rodrigues. Localizada en un único espacio escénico, la sencilla trama reúne a dos mujeres ingresadas (o abandonadas) en un asilo por sus seres queridos en donde se verán avocadas al olvido, la soledad y la incomunicación, una terrible situación personal contra la que se rebelarán mediante el ejercicio del autoengaño, la fabulación, el sentido del humor y el empeño dramático por recordar su pasado. Reproducimos una escena del segundo acto.

  
ESCENA 3 [ACTO SEGUNDO]

El enfermero entra en la terraza de Carmen.

ENFERMERO:
Buenos días, Carmen. ¿Qué película vamos a ver hoy?

CARMEN:
Contigo, ninguna.

ENFERMERO:
Le he traído algunos clásicos.

Deja tres DVDs encima de la mesa.

CARMEN:
Llévese esa porquería.

ENFERMERO:
En todas aparece el desierto.

Carmen mira  los títulos de las películas. El enfermero se acerca a la jaula de Juan Gabriel.

ENFERMERO:
Juan Gabriel está todavía muy delgado para hacer un caldito. (Mete el dedo en la jaula del canario. Rápidamente quita la mano y deja la jaula balanceándose). Joder, me ha picado.

CARMEN:
(Sonriente e irónica). Como te vuelvas a acercar a él, te corto los huevos. (Carmen coge el vaso con las pastillas y se las toma). ¡Largo de aquí! (Cuando sale el enfermero, se saca las pastillas de la boca y las guarda en una servilleta).

Luchi, que se ha quedado petrificada, se sienta en la hamaca. Entra el enfermero en la habitación

ENFERMERO:
Buenos días.

LUCHI:
¿Pero qué  hace entrando en mi habitación así como así?

ENFERMERO:
Es la hora de la medicación.

LUCHI:
¿Qué medicación?

ENFERMERO:
Señora, tómese la medicación.

LUCHI:
Yo no necesito pastilla alguna.

ENFERMERO:
No se altere y tómese las pastillas.

LUCHI:
No pienso tomarme nada: estoy perfectamente. La semana pasada me hicieron un chequeo y el médico dijo que estaba todo bien. ¿Qué os pasa a todos? ¿Queréis volverme loca? Carmen, ¿qué está pasando aquí?

ENFERMERO:
No quiero volver a sedarla.

LUCHI:
Sedarme no. Me tomo las pastillas… (Se toma las pastillas). Oiga, esto es una intromisión en la intimidad. Entra aquí y me obliga a drogarme.

El enfermero recoge sus cosas y se va. Luchi, sin saber qué está ocurriendo, se acerca rápido al muro.

domingo, 28 de enero de 2018

Trieste


TRIESTE

Urbano Pérez Sánchez
Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. La Gaveta, 2017, 58 págs.

   Licenciado en Humanidades por la Universidad de Salamanca, Urbano Pérez Sánchez (Hervás, 1981) ha realizado estudios de posgrado sobre literatura comparada y literatura italiana. Ha impartido talleres de escritura en la Escuela de Letras de Extremadura y de la Università delle LibErtà de Udine y sus textos se han publicado en diversas revistas y antologías. En 2011 publicó Del tiempo, los cambios en la Editora Regional de Extremadura (reedición muy corregida de un poemario de 2005).
   Ahora, la misma editorial publica Trieste, una nouvelle que participa de la condición de un diario que recoge anotaciones de unas navidades en Hervás (reencuentros familiares, pérdidas…), citas de lecturas, referencias a su libro de poemas, recuerdos de una estancia en Italia (y de la ciudad que no pudo visitar convertida en símbolo que pasará a titular la narración: “¿Por qué no llegamos a Trieste?”) y breves reflexiones sobre la propia creación literaria, expresado todo ello mediante un registro sobrio, contenido y antirretórico. Reproducimos un breve fragmento.

“Tengo la impresión -lo anoto casi al tiempo que adquiero conciencia de ello- de que el registro de los días neutraliza las tonalidades de la vida y no disocia lo que es presente verdadero de lo que solo lo parece. El diario tiende a la monocromía.

Dominio del gris en mi caso.

Emma. Hoy comemos con sus padres y con unos amigos de estos.

Ese registro –siempre que tengo que dejarlo ocurre lo mismo- ofrece la posibilidad de escribir sobre un día cuando este ya pasó, no necesariamente al final del mismo.

Por la calle, a menudo reparamos en los mismos detalles: la velocidad a la que algunos conducen, el trazado de las baldosas del paseo.

Solemos enfadarnos por tonterías y nos damos la espalda con soberbia, como dos caballitos de mar.

“Siempre es (siempre era) tarde”. [pp. 29-30]

sábado, 27 de enero de 2018

Fabulísimas


FABULÍSIMAS

Antonio A. Gómez Yebra
Mérida, Editora Regional, Col. Tigres de Papel, 2017, 67 págs.
Ilustraciones de Cristina Peláez

   Nacido en Almoharín en 1950, Antonio A. Gómez Yebra es Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Málaga, ciudad en donde reside. Como estudioso de la literatura ha publicado 58 libros de investigación (entre los que se incluyen la edición de la obra completa de Salvador Rueda en cinco volúmenes) y es un conferenciante asiduo en numerosas universidades españolas y extranjeras. A esta trayectoria se suman sus numerosas obras de creación como poeta y narrador, con especial predilección por la temática infantil y juvenil a la que ha dedicado 85 títulos. En la actualidad, dirige varias colecciones destinadas a esta franja de lectores y es el coordinador de Narrativa Infantil de la Ciudad de Málaga.
   Ahora, la Editora regional de Extremadura en su colección Tigres de papel publica Fabulísimas con ilustraciones de Cristina Peláez, una compilación de cuarenta pequeñas fábulas en verso destinadas a lector infantil. Si en España, la tradición fabulística (Arcipreste de Hita, Don Juan Manuel, Lope de Vega, Iriarte, Samaniego…) se ha consolidado reelaborando las fábulas clásicas de Esopo y Fedro, los textos de Gómez Yebra, fieles al perfil del modelo clásico (protagonismo de animales que encarnan talantes humanos, cierre con moralejas…), presentan creaciones novedosas más propias de nuestro presente, protagonizadas por muñecos de futbolín, microscopios y telescopios, móviles, ventiladores o espejos. Reproducimos una de estas singulares composiciones.


LA LAGARTIJA Y EL ESPEJO

La pequeña Lagartija
mira por una rendija
de la pared del jardín.

Y se encuentra en un Espejo
sin notar que su reflejo
es lo que tiene ante sí.

-Hay un monstruo ahí delante,
un gigante espeluznantes
que pretende devorarme.

Prefiero no abrir la boca,
pues me estoy volviendo loca
solo de verlo mirarme.

Es mayúsculo su error,
ya que la pobre no sabe
que en su cara está la clave
del terror.

No te equivoques contigo,
tú puedes ser tu enemigo.

viernes, 26 de enero de 2018

El vigía





   En la cima de la Sierra de Matasiete, junto a La Codosera y próximo a la Raya con Portugal, se agazapa entre encinas, lentiscos y jarales, un mastín de piedra atalayando las rutas del contrabando. Inmóvil e impotente, lanza al viento su pétreo rugido mudo avisando a los guardinhas.
   

miércoles, 24 de enero de 2018

Un recuerdo de Félix Grande


   En una de sus conferencias sobre poesía popular (que tanto influiría en su propia obra), Federico García Lorca recordaba un par de versos de una estrofa anónima:

   “Cerco tiene la luna,
mi amor ha muerto”.

   “En estos dos versos populares -comentaba- hay mucho más  misterio que en todos los dramas de Maeterlinck, misterio sencillo y real, misterio limpio y sano, sin bosques umbríos ni barcos sin timón donde no pueden llegar sino contadísimos poetas”.
   Recordé esta conocida anécdota cuando me encontré con Félix Grande en Don Benito, el primer escritor invitado al Aula Guadiana cuando esta comenzó su actividad en otoño de 2002. Por la noche, en la Casa de Cultura, el poeta recitó en las fronteras del susurro, como si fuera un único poema, haciendo un notorio silencio entre composición y composición, Las rubáiyatas de Horacio Martín (1978, Premio Nacional de Poesía). Cuando finalizó y antes de que comenzara el coloquio, que a la postre no tuvo lugar, se levantaron del fondo de la sala un guitarrista y Miguel de Tena que interpretó varios palos de su repertorio. Premio Nacional de Flamencología y miembro de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos, el poeta, a quien no le habíamos dicho nada, quedó muy impresionado.
   Por la noche, en el hotel ante un par de copas trabamos conversación sobre asuntos dispares. Por entonces, yo era ponente de un taller del relato y la poesía y andaba preocupado por el escaso interés que mis alumnos mostraban por la lectura (uno de ellos, un poeta muy prolífico, me repetía ufano que no había leído en su vida un libro de poemas), asegurando que era imposible que pudiera escribir algo legible una persona no lectora. Siguiendo con la lógica de este argumento, afirmé que solo alguien conocedor de la tradición y de la literatura contemporánea se encontraba en disposición de componer un texto digno y, desbarrando ya por completo, dije que, en sentido estricto, el perfil idóneo para escribir sería el del catedrático de literatura vocacional, pues él era quien mejor podría conocer las soluciones formales, los pertrechos retóricos que todas las corrientes literarias, desde los narradores del mester de clerecía hasta los creadores de vanguardia o los profesores poetas el Veintisiete, habían puesto en juego para la expresión literaria
   Félix me miró con seriedad y me dijo: Chiss, chiss, escucha:

   “En la torre está el reloj,
el mochuelo en el olivo,
en mi corazón la pena:
Cada cosa está en su sitio”.

   Y añadió: “A ver, Simón, ¿dónde quedan al lado de este poema tus dámasos y tus salinas y  tus guillenes?". No pude por menos de darle la razón mientras pensaba que había perdido una inmejorable oportunidad de quedarme callado, y fue entones cuando recordé los versos citados por Lorca en su conferencia, al tiempo que la copla me hizo evocar otros versos del poeta granadino que él citaba para ejemplificar que “todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas”, y añadía: “en alguno de mis poemas ni siquiera yo sé lo que pasa, porque el misterio también lo es para el poeta, que lo comunica pero no lo comprende:

   “Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña”.

   Entonces, a la luz, de la copla de Francisco Moreno Galván, citada por Félix Grande, creí entender estos versos del poeta granadino por sus analogías que llegaban incluso a la expresión (“el caballo en la montaña” / “el mochuelo en el olivo”): cada cosa está en su sitio; esto, es cada realidad acaba sometida a su propio destino (como el amante despechado condenado a la melancolía, como el bandolero herido en una de sus correrías nocturnas).
  Nos encontramos en todos estos ejemplos en el territorio de la poesía popular (o neopopular) en que la extraordinaria concisión formal y la sencillez de los recursos retóricos ni impiden ni perturban la expresión lírica de temas universales, a la vez que exigen un lector avispado atento a lo que el texto dice pero también a lo que sugiere. ¿De qué habla, por ejemplo, este poemita de Manuel Machado?

   “Tu calle ya no es tu calle,
que es una calle cualquiera
camino de cualquier parte”.

   Bajo la aparente banalidad de una simple oración causal se esconde, en realidad, la “narración” de una ruptura amorosa y lo hace aludiendo al lugar en que esta transcurrió (los amantes conversando en la reja, el galán rondando la calle de la joven): esa calle, nos dice el poema, ha perdido para el amante su particularidad y se ha convertido, al término de la relación, en el camino de cualquier otra historia de amor que la vida pueda depararle, un buen ejemplo, como recordaba Borges, del peso semántico de las palabras no expresadas. El poema “cuenta” una historia y oculta otra que es preciso reconstruir en  la lectura.
   Algo parecido ocurre con esta quadra portuguesa en que la novia pone fin a una cita de amorosa, pero ¿en verdad está despidiendo a su amante? ¿Qué sutiles sugerencias ocultas sus palabras?

       "El candil se está apagando.
La alcuza no tiene aceite.
No te digo que te vayas…
ni te digo que te quedes”.

jueves, 18 de enero de 2018

El mundo es ancho y diverso


EL MUNDO ES ANCHO Y DIVERSO

Eduardo Moga
Tenerife, Editorial Baile del sol, 2017, 167 págs.

   Eduardo Moga (Barcelona, 1963) es autor de una notable y dilatada trayectoria poética que arranca con Ángel mortal (1994) y La luz oída («Premio Adonáis», 1996) y ha sido recogida en una antología reciente El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), con prólogo de Jordi Doce, pero la labor del escritor se ha abierto a otras facetas como la traducción (Ramón Llull, Frank O'Hara, Éraviste Parny, Charles Bukowski, Carl Sandburg, Richar Adlington, Tess Gallager, Arthur Rimbaud, Billy Collins, William Faulkner, Milton Rokead, Walt Whitman), la crítica literaria que ha ejercido en recitas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente, Ínsula, Turia, o Quimera, y ha recogido en volúmenes como De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011), La disección de la rosa (2015), Apuntes de un español sobre poetas de América (y algunos otros sitios) (2017) o la edición (fue codirector de la colecciónd e poesía de DVD Ediciones desde 2003 hasta 2012). En la actualidad, es director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura.
   Otro de los géneros en prosa cultivado por el escritor ha sido el libro de viajes, con títulos como La pasión de escribil (La isla de Siltolá, 2013), que recoge los viajes por Venezuela, República Dominicana y México, o sus libros sobre Inglaterra: Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (La isla de Siltolá, 2015), Corónicas de Ingalaterra. Unavisión crítica de Londres (Vasarek Ediciones, 2016). A este territorio pertenece su última obra, publicada por la editorial tinerfeña Baile del sol, El mundo es ancho y diverso, que recoge tres viajes realizados por el autor invitado a leer su obra: a la isla de Lanzarote, a Túnez, y a una gira por varias ciudades de Chequia, Eslovaquia, Polonia y Ucrania. La literatura “viajera” de Eduardo Moga surge de una notable capacidad de observación y una sensibilidad abierta a la belleza de unos entornos distintos, que describe con humor, agudeza y precisión, pero atento también a lo deforme y a lo absurdo (la horrible arquitectura soviética en los países del Este, la prolija vigilancia policial y militar en Túnez tras el atentado al Museo Nacional del Bardo de 2015 que ahuyentó el turismo europeo…). Reproducimos un fragmento de este viaje de 2016.


“4 de mayo

   Vuelo hoy al Cuarto Encuentro Euromagrebí de Escritores que se celebra estos días en el pueblo de Sidi Bou Saïd, a unos veinte kilómetros de Túnez. Se trata de una iniciativa de la Unión Europea en el país magrebí para reforzar los lazos y el conocimiento entre autores y europeos y norteafricanos, que cada año se desarrolla en torno a un tema central. El encuentro al que se me ha invitado trata de “Literatura y diálogo”, uno de esos enunciados bienintencionados (¿quién no está a favor del diálogo, aparte del Es Estado Islámico y José Mourinho?) y lo suficientemente amplio como para que se pueda hablar casi de cualquier cosa. Por desgracia, el vuelo no es directo. Los vuelos con escala suponen duplicar las incomodidades del transporte aéreo: si un aeropuerto y un avión son ya insufribles, dos se me hacen apabullantes. Por lo demás, todos los aeropuertos son iguales: estoy ahora en Fiumicino, pero miro a mi alrededor e igual podría estar en Tegucicalpa. La repetición homogeneiza los procedimientos y, en este sentido, nos ayuda a manejarnos en lugares que de otro modo resultarían disímiles, pero también cercena toda noción de lugar: el aeropuerto es el no-lugar, el espacio en el que no existimos, el territorio sin materialidad ni tiempo en el que nuestra propia masa se disuelve en la nulidad de lo igual. En el aeródromo de Roma disfruto de algunos de esos momentos que hacen de volar una experiencia inolvidable, como que me cobre 9,90 euros por un bufalino –un lacónico bocadillo de queso- y una cerveza “Corona”, o que una monja que se me ha sentado al lado –en Roma hay muchas monjas; en Roma las monjas son legión- me plante en los pies una voluminosa mochila –que,  por su peso, debe contener media biblioteca vaticana- y me mire con ferocidad muy poco cristiana cuando consigo sacar un pie de debajo del bulto y lo aparto con un discreto empujón”.

De “Escapada a Túnez” [pp. 67-68].

lunes, 15 de enero de 2018

Kirmen Uribe en el Aula Guadiana


   El próximo jueves, 18 de enero, visitará Don Benito en el curso de las actividades del Aula Guadiana el escritor vasco Kirmen Uribe, que intervendrá en un acto en el Museo Etnográfico de Don Benito a las 19,30 de la tarde. Al día siguiente, hablará a alumnos de bachiller del Colegio Claret y los IES Cuatro Caminos y Donoso Cortés en el salón de actos de este último centro.
   Kirmen Uribe (Ondarroa, 1970) es uno de los autores en lengua vasca más leídos y traducidos. Su primera novela, Bilbao-New York-Bilbao obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en 2009 y se convirtió en todo un acontecimiento editorial global, traducido a quince idiomas. Antes, su libro de poemas, Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto cógeme la mano, Visor, 2001) tuvo ya un gran reconocimiento de crítica y público (fue Premio de la crítica en euskera y publicado en inglés en EEUU). En 2012 publicó la novela Mussche (Lo que mueve el mundo), y en 2016, Elkarrekin esnatzeko ordua (La hora despertarnos juntos), publicada de forma simultánea en las cuatro lenguas oficiales españolas, con la que ha obtenido el Premio de la Crítica en la categoría de narrativa en euskera. Además, es autor de diversos libros de literatura infantil y juvenil en euskera entre los que destaca la serie de novelas cortas Garmendia. Sus artículos han aparecido en publicaciones como The New Yorker o El País

domingo, 14 de enero de 2018

Ritos funerarios


RITOS FUNERARIOS

Hannah Kent
Barcelona, Alba Editorial, 2014, 366 págs.
Traducción de Lucía Vidal

   Nacida en Adelaida (Australia) en 1985, Hannah Kent fue cofundadora y subdirectora de la revista Kill You Darlings. Con su primera novela, Ritos funerarios, la escritora logró varios premios prestigiosos de narrativa (el otorgado a manuscritos no publicados de 2011 y el premio del público de los Victorian Premier Literary Awards de 2014) y vio su novela traducida a más de veinte idiomas.
   Ambientada en Islandia durante el primer tercio del siglo XIX, Ritos funerarios es una narración basada en hechos reales que relata la historia de Agnes Magnúsdóttir, la última mujer ejecutada en Islandia, cuando la isla pertenece aún al reino de Dinamarca, acusada de participar, junto con dos cómplices, en el asesinato del médico Natan Ketilson y su amigo Pétur Jónsonn en  marzo de 1828 en la península de Vatnsnes, en el norte de la isla, y de haber incendiado la vivienda para borrar cualquier huella. Puesto que por entonces Islandia carece de cárceles, la mujer es confinada por las autoridades en la granja de un matrimonio y sus dos hijas, que acogerán a la sospechosa entre reacciones que van del horror a la conmiseración. Björn Blöndal, comisionado de la comarca, accederá a la petición de la mujer de ser atendida en sus últimos días por el reverendo segundo Porvadur Jónsson, la única persona de quien tiempo atrás recibió un gesto de afecto. Será a él a quien Agnes relate su historia de niña abandonada por sus padres y de criada en distintas granjas en medio de una naturaleza hostil de nevadas, vendavales, oscuridad y trabajos extenuantes. Agnes ha vivido en un mundo gélido y oscuro en que las condiciones de vida de los seres humanos y del ganado apenas difieren, sometida, además, a la arbitrariedad y al poder depredador de sus amos. Mientras confía en que pueda ser presentada una apelación a las autoridades para eludir la decapitación, una fría burocracia de hombres poderosos urde a sus espaldas los detalles de la ejecución.


   “Al vicegobernador de Islandia Nororiental.
   […]
   En respuesta su carta permítame informarle de que B. Henriksson, el herrador a quien le fue solicitado que confeccionara el hacha que deberá usarse en la ejecución, cifró el coste de su trabajo y los materiales en cinco dólares de plata del reino, atendiendo a mis sugerencias en cuanto a la manufactura y tamaño del hacha del 30 de diciembre del pasado año. Después de recibir la carta de su excelencia, sin embargo, pensé, de acuerdo con su excelencia, que sería mejor adquirir un hacha más ancha en Copenhague por el mismo precio, y por esa razón procedí a pedir a Simonsen el comerciante que la encargara de mi parte.
   Este verano el hombre en cuestión, Simonsen, vino a verme con el hacha y, aunque ha sido confeccionada siguiendo exactamente las instrucciones, me sorprendió saber por Simonsen que constaba veintinueve dólares del reino. Al examinar la minuta comprobé que dicha suma era correcta y comprensiblemente me vi obligado a pagar a Herr Simonsen el montante de los fondos asignados a este caso por su excelencia.
   Ahora, una vez explicado el saldo deudor de estos fondos, le pregunto humildemente si esta suma no debería en realidad haberse sacado del dinero presupuestado para este caso que, entre otros gastos, sirve para costear la manutención de los prisioneros. Asimismo solicito a su excelencia que me indique cómo debemos proceder con el hacha una vez haya sido utilizada en las ejecuciones.
   Siempre su más humilde y obediente servidor.

BJÖRN BLÖNDAL
Comisionado de la comarca de Húnavatn”. [pp. 107-108].

Entrevista a Fernando Aramburu


   [Rescato esta entrevista que hice a Fernando Aramburu el 14 de diciembre de 2010 en Don Benito con ocasión de su visita al Aula Literaria Guadiana. Por esas fechas, acababan de aparecer dos obras suyas, un libro de viajes y una compilación de su obra poética, siete años antes de la publicación de Patria, novela que entre otros reconocimientos recibió el XII premio de narrativa Dulce Chacón de Zafra en 2017, un galardón que ya había logrado anteriormente con un libro de relatos. La entrevista apareció en “Trazos”, suplemento cultural del diario Hoy, el día dos enero de 2011. En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha, Elías Moro, Fernando Aramburu, Simón Viola y José Carlos García de Paredes].

   Nacido en San Sebastián en 1959 (el mismo año que ETA, como acostumbra a recordar), Fernando Aramburu, que reside en la actualidad en la ciudad alemana de Hannóver,  visitó entre los días 13  y 17 de diciembre las aulas literarias de Don Benito (Guadiana), Plasencia (José Antonio Gabriel y Galán) y Almendralejo  (Carolina Coronado). Premio “Dulce Chacón” de 2007 por su obra Los peces de la amargura, Aramburu ha publicado este mismo años dos obras literarias: un peculiar libro de viajes, Viaje con Clara por Alemania (Barcelona, Tusquets, 2010) y Yo quisiera llover (Madrid, Demipage, 2010, que recoge su obra poética.

   Recientemente han aparecido dos obras tuyas, entre las que figura una selección de tu obra poética escrita hasta 1993. ¿Es la poesía en tu trayectoria una etapa cerrada definitivamente?

   No. Lo que está, creo, cancelado definitivamente es la expresión en verso. Creo que con eso he terminado por diversas razones, quizá la principal porque creo que no me considero capaz de ser sincero en verso. Esto lo descubrí hace unos años y por esa razón, y por otras, dejé de expresarme en verso, pero no he roto con la poesía. Para mí la poesía es esencial en mi vida. La busco en la obra de otros y a veces procuro suscitarla también en mi obra, pero no por medio de poemas convencionales ni con normas métricas, sino intercalada en novelas o en semblanzas o en textos de evocación

   En 2007 una de tus novelas, El trompetista del Utopía, fue adaptada al cine por Félix Bizcarte con el título Bajo las estrellas, producida por Fernando Trueba (el tema central era interpretado por Enrique Morente). ¿Cómo fue la experiencia? ¿Hay algún proyecto similar para alguna otra de tus narraciones?

   La filmación de El trompetista del Utopía fue para mí un hecho feliz desde el principio al final. Solamente puse como condición al director que hiciera la película con absoluta libertad y eso le permitió desplegar el enorme talento que tiene. Me gustó mucho y considero que un matrimonio feliz entre el cine y la literatura es posible, y la película, que se tituló Bajo las estrellas, es un ejemplo de lo que digo. No fue totalmente fiel a la trama del libro, pero sí mantuvo la alternancia entre los momentos jocosos y los dramáticos, y eso está muy bien recogido en la película. Por otro lado, se contrató a actores de primera categoría y el producto final me satisfizo mucho. Tampoco cometí el error de buscar mi libro en la pantalla: la historia filmada se sostenía perfectamente y recibió premios: dos goyas, en el certamen de Málaga fue también abundantemente premiada, prueba de que se había hecho una película de calidad.
   Respecto de la otra pregunta, tengo contratado cinco cuentos de Los peces de la amargura para filmarlos. Lo que pasa es que el proyecto aún no se ha concretado aunque existe un contrato y es posible que se comience a rodar en 2011. No existe todavía guion y todavía no se ha encontrado un director, por eso el proyecto está un poco verde aún, pero existe.

   Los peces de la amargura es tu obra más comprometida con la situación política y social en el país vasco. ¿Qué te llevó a escribirla? 

   Me llevó a escribirla el hecho de que yo nací en el País Vasco el mismo año, por cierto, en que se fundó ETA, y desde mi niñez me he visto confrontado con este fenómeno terrorista, con la rutina de los atentados, con la repetición de las escenas trágicas, los muertos, los funerales..., de manera que me he sentido interpelado por esa desagradable y triste realidad. He sentido desde joven que esa realidad dramática en el País Vasco y en el resto de España me formulaba una serie de preguntas en espera de que yo diera una respuesta literaria. Claro que yo en ningún momento quise escribir contra la literatura por aquello de dejarme llevar por ciertas emociones y necesité largo tiempo hasta encontrar el registro literario adecuado para trasladar a posibles lectores una realidad que no me pertenecía pero que me salpicaba ciertamente. Yo tenía la misión de trasladar a la literatura un dolor ajeno, y esto me causaba un gran pudor puesto que me llevaba a pensar que estaba haciendo un aprovechamiento literario de dramas de otros, y esa fue la principal causa de que yo demoré durante cierto tiempo la escritura de un libro sobre ese tema. Hasta que encontré la manera, que fue mediante relatos breves. Cuando empecé a escribirlos ya no paré: escribí todos los cuentos seguidos, unos detrás de otros (más una pieza que luego retiré porque pensé que no tenía suficiente calidad, cosa que me pasa cada vez que escribo un libro de cuentos: escribo catorce cuentos y los cuatro peores los elimino; el cuento es un poco como el poema: si no es redondo, si no es perfecto, ya está fallido; la novela admite cierto grado de relajación, momentos prácticos pero que no contienen una tensión creativa que es obligatoria en un poema o en un relato)

   Hay un contraste muy marcado entre el tono amargo de Los peces de la amargura y el tono humorístico de Viaje con Clara por Alemania.

   Pues voy a decirte una cosa: considero que ambos libros son gemelos en el sentido de que los dos nacen de dos realidades en que yo he estado inmerso. Yo viví los primeros veinticinco años de mi vida en el País Vasco y esa experiencia dio como resultado un libro de cuentos con el contenido que yo he percibido. Viaje con Clara por Alemania es un libro centrado en otra experiencia, la de vivir otros veinticinco años en otra sociedad. Lo que pasa es que la vasca me inspiró unas piezas dramáticas y tristes, y la experiencia alemana me inspiró un libro jocoso, más ligero en sus episodios, pero la conexión que yo tenía con la realidad es idéntica en los dos libros, y los considero en realidad como dos cerezas que cuelgan de un mismo tallo. Por otra parte, yo tengo además la aspiración de no escribir siempre el mismo libro con distintos títulos. Un libro narrativo es la convivencia con un proyecto de años. A mí me estimula la variedad, el empleo de registros distintos...

   Llevas veinticinco años en Alemania, ¿Has percibido algún cambio en la imagen de España allí durante este periodo? ¿Es conocida allí nuestra literatura?

   Hay numerosos escritores españoles publicados en Alemania y por tanto cualquier lector interesado los puede encontrar (pero no están en los escaparates). Más visibles (que Landero, Cercas, Marías, Eugenio Fuentes...) son otros autores como Ruiz Zafón, Vargas Llosa, Almudena Grandes, Javier Marías... No es raro encontrar nombres españoles en las estanterías de las librerías alemanas.
   En cuanto a la imagen de España ha tenido una evolución impresionante y hasta ahora positiva. Cuando yo llegué a Alemania España no estaba en la Unión Europea (que entonces tenía otro nombre), era un país de segunda o tercera categoría dentro de Europa. Pero fue un país que experimentó una democracia, que en parte gracias a las subvenciones de la Unión Europea tuvo una mejora económica impresionante, un país que ha aportado en cultura bastante a Europa... En el mundo deportivo, España es un país muy respetado en Europa, la liga española se sigue en Alemania... Un país, quizá no de primera línea, pero no un país pobretón, retrasado... Ahí está en el grupo europeo. Últimamente llegan noticias negativas, relacionadas con la situación económica, escándalos políticos, el asunto del dopaje deportivo que se analiza con minuciosidad en la prensa alemana..., un asunto que a mí me preocupa, porque esto conforma un prejuicio y yo soy como español considerado de acuerdo con esos prejuicios, pues si uno viene de un país con prestigio uno de alguna manera representa ese prestigio y es tratado de acuerdo con él. Si llegan noticias negativas, uno tiene como una mancha, ¿no?

   Hace treinta y dos años viniste por primera vez a Extremadura, a Don Benito. ¿Qué diferencias has podido percibir dentro de lo poco que pudiste ver entre aquella Extremadura y esta?

   Sucede que la perspectiva es engañosa porque yo vine cuando tenía diecinueve años y te aseguro que no vine con ojos sociológicos, intentado quedarme con la imagen completa, y no llegué a estar veinticuatro horas en Don Benito. Me impresionó mucho, hasta el punto de que yo no he olvidado esa imagen, un grupo de jornaleros en la plaza de España esperando que viniera alguien a darles trabajo. Esa imagen era nueva para mí y no la he olvidado nunca. El Don Benito actual, he estado paseando con Antonio [Antonio María Flórez], muestra una vitalidad económica que probablemente no tenía en el año 78. Pero, claro, fueron unas horas, insuficientes para hacer una radiografía. Por otro lado, me tratan tan bien ahora y me trataron tan bien entonces que no tengo pupilas para ver los defectos ni los agujeros en las calles..., de modo que mi impresión es totalmente cordial y positiva.