viernes, 28 de octubre de 2016

Eduardo Moga en Don Benito


   Iniciada su andadura en el curso académico 2002-2003, el Aula Literaria Guadiana es una actividad de la Asociación de Escritores Extremeños que, en la actualidad, cuenta asimismo con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Don Benito y de los centros de Enseñanza Media que participan en ella (Colegio Claret, IES Cuatro Caminos e IES Donoso Cortés). El próximo 4 de noviembre, a las 19,30, abriremos los actos de este curso escolar con la presencia del poeta, traductor, ensayista y crítico literario Eduardo Moga en el Museo Etnográfico de Don Benito.
 Nombrado recientemente Director de la Editoria Regional de Extremadura y del Plan de Fomento de la Lectura, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) es licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Como poeta, es autor de los libros Ángel mortal (1994), La luz oída («Premio Adonáis», 1996), El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999; 2ª edición, 2007), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007), Seis sextinas soeces (2008), Bajo la piel, los días (2010), El desierto verde (2011; 2ª edición, 2012), Insumisión (Premio al mejor poemario del año de la revista Quimera, 2013; Latino Book Award, EE. UU., 2014), Décimas de fiebre (2014), Dices (2014) y El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014).
   Ha publicado, asimismo, el libro de viajes La pasión de escribil (2013), una selección de entradas de su bitácora, Corónicas de Ingalaterra, con el título de Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (2015), y los ensayos De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011) y La disección de la rosa (2015). Ha codirigido la colección de poesía de DVD ediciones desde 2003 hasta 2012. En la actualidad, mantiene el blog Corónicas de Españia.

jueves, 27 de octubre de 2016

Introducción al simboanálisis


INTRODUCCIÓN AL SIMBOANÁLISIS
Nuevas formas de leer e interpretar la realidad

Rodrigo Argüello
Bogotá, Net Educativa, 2013, 107 págs.

   Filólogo de la Universidad Nacional y Magister en literatura de la Universidad Javierana de Bogotá, Rodrigo Argüello es en la actualidad profesor de la Universidad Tecnológica de Pereira. Sus numerosos trabajos académicos (Estética y comunicación, Imago mundi, Los niños hidropónicos, Ciudad Gótica, Entre la espada y la palabra, Las proyecciones de Prometeo, Los destinos virtuales de la palabra, El lector como cazador de sentidos…) están relacionados con la ciudad, la estética, los nuevos medios y los aspectos semióticos y simbólicos de los fenómenos de la cultura.
   Introducción al Simboanálisis propone un nuevo método de “leer, interpretar y comprender el mundo concreto, así como el mundo imaginado (o re-presentado)”.En el siguiente fragmento, el escritor describe la tarea que le compete al analista simbólico:

“El simboanálisis –y, por tanto, el analista simbólico- lee en la realidad los signos-síntomas-y-símbolos que la constituyen. Trata de ver, de manera profunda, la incidencia simbólica de un fenómeno, de tal manera que pueda confirmar los mitos, las creencias, los deseos, “los sistema de pensamiento”, los universos cognitivos; como también puede ayudar a desmitificarlos, cambiarlos o modificarlos, si es el caso. En este sentido, también ayuda a descifrar el código (o ADN) cultural de cualquier comunidad, colectivo o nación”. [p. 65]

miércoles, 26 de octubre de 2016

El espejo


EL ESPEJO

Urbano Pérez Sánchez, Hilario Jiménez Gómez y David Matías [Dres]
Badajoz, AEEX / Diputación Provincial, 2016, 117 págs.
Presentación de Juan Ramón Santos

   Acaba de ver la luz, tras un prolongado silencio, el número ocho de El espejo, la revista de la Asociación de Escritores extremeños, con el apoyo de la Diputación Provincial de Badajoz. En el texto de presentación, el presidente, Juan Ramón Santos, recuerda que “en estos años mucha son las voces que han ido irrumpiendo en el panorama literario extremeño, y por eso hemos considerado oportuno aprovechar esta entrega de la revista para llevar a cabo una amplia ‘Radiografía de la literatura joven en Extremadura’, que cuenta con la colaboración de hasta diecinueve escritores nacidos a partir de 1980 y vinculados, de un modo u otro, a nuestra región, y que son, a fin de cuentas, los llamados a tomar, en el futuro el relevo de la asociación” [p.5]
   El volumen, con portada y contraportada diseñadas pulcramente por Juan Ricardo Montaña, se abre con un artículo de Antonio Colinas dedicado a Cáceres (texto que obtuvo el VIII Premio Internacional de Periodismo de la Fundación Mercedes Calles y Carlos Ballestero), al que siguen colaboraciones de Fernando Alcalá, C. L. Andrada, Anaïs Ávila, Álex Chico, Alberto Escalante Varona, Nat Fernández Pulido, Francisco Fuentes, Carlos García Mera, , Alberto Guirao, Luis Leal, Patricia Luna, David Matas, Nicolás Paz, Víctor Peña Dacosta, Fernando Pérez Fernández, Urbano Pérez Sánchez, Mario Quintana, Antonio Rivero Machina y Gabino Sánchez Llamazares.  
   A este bloque sigue una oportuna entrevista con Eduardo Moga, nombrado recientemente Director de la Editora Regional de Extremadura y un apartado titulado "Notas de lectura" que incluye reseñas de Manuel Neila, Víctor M. Jiménez Andrada, Fermín Herrero, Juan Carlos Mestre, Juan Ramón Santos, Fernando L. Muñoz Monzú, Faustino Lobato Delgado. Antonio Salguerio Carvajal, Javier Morales y Luis Sáez Delgado. Los libros analizados son: Aforismos contantes y sonantes (edición de Manuel Neila), De Dioses y Olvidados de Vicente Rodríguez Lázaro, De la noche a los espejos de Hilario Jiménez Gómez, El novio de Betty Boop de Tomás Pavón, Madre de José Cercas, Nemo de Gonzalo Hidalgo Bayal, ¿Olvidarás mi nombre? de Gabino Sánchez Llamazares, Pajarito ciego de José Manuel Sito Lerate, La memoria encendida de Eladio Méndez, Vino y pólvora de Susana Martín Gijón, Mercado de abastos de José Manuel Vivas y Oeste en mi poesía de Pureza Canelo.
   Reproducimos uno de los poemas incluidos en el libro de Carlos García Mera titulado “Akashá” (término sánscrito que significa éter, cielo), dedicado a Santiago Castelo.

AKASHÁ

Tú habitarás la casa ahora.
Todo lo que un día aquí se hizo presente será tuyo.
¿Ves aquella puerta?
Ábrela.
Dime si no encuentras en esa habitación
algún atisbo de lo que fuimos,
de lo que serás...
Ven, pasa por aquí.
¿Recuerdas cómo se nos escapó el verano
en mitad de una tormenta,
cómo el agua golpeaba los cristales?
Aún podemos oírnos reír en torno al vino
sentados en los sillones de la galería.
¡Qué juventud la vuestra!
Ahora se acerca la noche,
viene transparente y oscura.
Apaga las velas por última vez
y déjame aquí,
tumbado en mi butaca
quiero ver las estrellas.

(De Aire por aire. A Santiago Castelo; VV.AA., 2015)

Simón quiere perder un año


SIMÓN QUIERE PERDER EL AÑO

Irene Vasco
Bogotá, Panamericana Editorial, 2010, 45 págs.
Ilustraciones de Patricia Acosta

Nacida en 1952, Irene Vasco lleva más de veinticinco años escribiendo para niños y publicando en editoriales de Colombia, México y Brasil. En 2010, la editorial panamericana publica Simón quiere perder el año, ilustrado por Patricia Acosta, profesora en la Universidad de los Antes. En su trama, Simón, el mejor alumno de la clase siente un profundo desconcierto cuando considera que si aprueba el curso la señorita Rosalía dejará de darle clases.

   “Y con el mismo empeño con que se había convertido en el primero de la clase, Simón se puso en la tarea de convertirse en el peor del salón.
  Hablaba en fila, comía en clase, arrugaba las hojas de los dibujos, se equivocaba en las recitaciones. Un día incluso quiso decir una mala palabra frente a la ‘seño’ Rosalía, pero se le atragantó en la garganta.
   A Simón le dolía hacerse el malo. Aunque le dolía, aprendía rápido. Dos o tres veces a la semana se hacía castigar, se negaba a recitar la lección o simplemente decía que no había hecho la tarea. Pronto terminaría el año, Simón lo perdería y después de las vacaciones podría regresar a su puesto con la ‘seño’ Rosalía y su olor a naranja dulce frente a él durante un año completo”  [pp. 18-19]

lunes, 24 de octubre de 2016

Echar las cartas


ECHAR LAS CARTAS
antecedido de
DIARIO DE LA ERRANCIA

Samuel Vásquez
Popayán (Colombia), Gamar Editores, 2015, 81 págs.

   Nacido en Medellín en 1949, Samuel Vásquez fue cofundador y curador de la Bienal de Arte de Medellín y comisario de la Bienal de Pintura de Montevideo, fundador y director del Taller de Artes de Medellín y cofundador de la revista de poesía Prometeo así como organizador del Festival Internacional de poesía de Medellín. Paralelamente, Samuel Vásquez ha creado una obra literaria que se ha diversificado en poesía (Las palabras son puentes que nos separan, Gestos para habitar el silencio….), el teatro (Técnica mixta, El bar de la calle Luna, Negret o la imaginación o El sol negro, premio nacional de dramaturgia) y el ensayo (Erratas de fe, Antonio Samudio, Trazas en el viento).
   El año pasado Gamar Editores publicó dos de sus poemarios, que se abren con un texto prologal, reproducido también en la contraportada del volumen, que contiene un auténtico “autorretrato literario”.


BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA

“Soy este enigma que tiembla entre mis manos. Soy silencio que escucha el relamo del agua. Soy herida de luz que no sangre ni se estanca. Soy ese que se niega a dormir fuera de su sueño. Soy el que llega tropezando de la ceguera de su palabra. Soy ese que sabe que mañana es un ardid. Soy el que huye para encontrar un sendero. Soy el que no posee hacienda ni mandato, y no acepta patrones ni obediencia. Soy el que se niega a habitar la palabra que se instala. Soy el que sabe que la poesía es lo inesperado, que nada a la esperanza adeuda y ninguna esperanza engendra. Soy el que aprecia la valentía del grito y el valor del silencio. Soy el que hace de la ausencia un activismo. Soy el que comprende que el hombre es un pedazo, una pequeña muestra. Soy el que amanece mordido por los sueños. Soy el equívoco que incendia lo que sabe y canta temperado lo que ignora. Soy aquel que se aleja para acercarse a ti.
                                                    Soy ese que sabe que la caída es necesaria para que nazca el grito.

El superburro y otros héroes


EL SUPERBURRO Y OTROS HÉROES

Triunfo Arciniegas
Bogotá, Panamericana Editorial, 2006, 78 págs.
Ilustraciones de Jorge Moreno Fierro

   Nacido en Málaga (Colombia) en 1957, Triunfo Arciniegas realizó numerosos trabajos de supervivencia hasta dedicarse a la enseñanza, primero como maestro y, más tarde como profesor de universidad. En la actualidad, Arciniegas es uno de los más reconocidos autores de literatura infantil dentro y fuera de Colombia, desde La silla que perdió una pata y otras historias (1998) hasta La casa de chocolate (2009), un terreno en el que ha logrado numerosos reconocimientos y le ha permitido dedicarse por entero a la creación literaria. Alternando géneros como el cuento, la novela, el teatro y la poesía, Arciniegas ha recibido el VII premio Enka de literatura infantil, el premio Comfamliar del Atlántico de 1991, el premio nacional de literatura de Concultura de 1993 y el premio nacional de dramaturgia para la niñez de 1998.
   En 2006 la editorial Panamericana publicó la tercera edición de El superburro y otros héroes, una compilación de relatos infantiles repletos de fantasía, ingenio y humor. En ella conocemos al burro cuyo afán de mejora lo llevará a la presidencia de la república, al sapo que siente una fascinación, letal para él, por la serpiente, a Juan Bobo a quien todos recurren cuando pierden algún objeto, al niño que se tragaba la oscuridad, a la pulga que llevó a un hombre al trono del reino… Reproducimos al apertura de “El Caballero de la Almohada”, un viejo excéntrico que no acaba de entender el porqué de su existencia (“A mí me inventaron mal inventado: no me pusieron a hacer nada. No se sabe de dónde vengo ni para dónde voy. Dicen por ahí que debo salvar una doncella pero ni siquiera me han enseñado su foto. Ya estoy viejo y me siento ridículo con esta armazón de metal que asusta a los niños y alborota a los perros”).

   “En el camión del bizco Elías, sucio de polvo y muerto de sueño, con una cabra loca que le lamía la cara, llegó el legendario Caballero de la Almohada. El bizco Elías contó que lo había encontrado de cabeza en el Pozo de la Virgen del Páramo de las Hermosas, abrazado a una almohada húmeda y sucia, y lo había recogido antes de que se congelara. Al principio creyó que se trataba de un montón de chatarra y que algún dinero le darían en el taller de Rosalino y casi se muere del susto cuando encontró al viejo dentro de la armadura. Le apartó el hielo de las barbas, le embutió media botella de aguardiente y le encendió un tabaco. La cabra apareció a última hora.
   El caballero durmió tres días y tres noches sin pausa en un escaño del parque, abrazado a la almohada, Nada pudo moverlo para favorecerlo de la lluvia porque era como de piedra de tan duro y pesado. Le amarraron un paraguas a la cabeza y tuvieron que protegerlo de los niños, que le arrojaban piedrecillas para oír la música de la armadura. La cabra no se le apartó un solo instante” [pp. 43-44]

viernes, 21 de octubre de 2016

Presentación de Alcobas de luz





  

   Con la apertura del acto por parte de la concejal de Cultura, Natalia Mª Blanco, y la asistencia del alcalde de Don Benito, José Luis Quintana, presentamos ayer en la Casa de Cultura el último poemario de Víctor Valadés, Alcobas de luz, editado como el libro anterior (Enredada calma) por el Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz. En un breve coloquio y una recitación posterior, Víctor señaló las similitudes y diferencias entre ambas obras, habló del significado de las composiciones a partir del título del conjunto de poemas y de otros proyectos en curso. El acto fue amenizado por las interpretaciones musicales de Joel (flauta) y Manuel Marto (piano).

martes, 18 de octubre de 2016

La palabra escrita en el arte colonial


LA PALABRA ESCRITA EN EL ARTE COLONIAL

Arbey Atehortúa Atehortúa
Pereira (Colombia) Universitad Tecnológica, 2016, 78 págs.

   Nacido en Cartago (Valle, Colombia) en 1964, Arbey Atehortúa Atehortúa es doctor en Filología Hispánica y licenciado en Español y Comunicación Audiovisual de la Universidad Tecnológica de Pereira en cuya Facultad de Ciencias de la Educación imparte clases. Es autor de los libros Poesía en el desierto: sobre El desierto prodigioso y prodigio del desierto (2008) y Narrativa de las guerras civiles, el establecimiento de un canon (2010).
   Ahora la Facultad de Ciencias de la Educación publica La palabra escrita en el arte colonial subtitulada “Sobres las relaciones entre pintura y código lingüístico en el arte colonial neogranadino”,  que agrupa varios estudios sobre la relación entre imagen y literatura “en tres textos neogranadinos: la colección de retratos dedicados a las monjas muertas o monjas coronadas y las obras de Francisco Álvarez de Velasco y Pedro Solís y Valenzuela” [Presentación]
   Reproducimos un fragmento  del segundo capítulo de libro (“El paratexto en las monjas coronadas”).

   “Santos y monjas son retratados muertos para adornar iglesias y conventos, de modo que la muerte fuera sentida como algo vivo y presente. Una de las expresiones más importantes en la Nueva Granada, que plantea una relación particular entre imagen y código lingüístico, fue la representación de monjas muertas de altos cargos en la vida conventual, que se pintaron desde finales del siglo XVII. Estos retratos están acompañados de unas cartelas que cumplen una función retórica e individualizadora y representan una de las manifestaciones en La Nueva Granada donde se superponen códigos [...] En la elección del motivo de las monjas muertas, el artista, regularmente anónimo, expresa la mentalidad funeraria y macabra de la Colonia. El pintor podría haber realizado el retrato de la monja viva, tal como ocurrió con los retratos de arzobispos o virreyes, pero obedeciendo a un gusto de la época que privilegiaba el momento de la coronación con flores de la monja más virtuosa, las retrataba muertas. La pintura, expuesta posteriormente en los pasillos del convento, servía como modelo para las novicias de una vida devota y ejemplar” [pp. 19-20]

lunes, 17 de octubre de 2016

sábado, 15 de octubre de 2016

Colombia en Extremadura

   En la fotografía, algunos de  los colaboradores del acto “Colombia en Extremadura”, ya en la degustación gastronómica. En primera fila, componentes del grupo dombenitense Caramanchos; en segunda fila, de izquierda a derecha, Yolanda Regidor, Antonio María Flórez, Antonio Parral (alcalde de Medellín), Domingo Álvarez (cocinero que representó a Extremadura en el Medellín antioqueño), Juan Mª G. Navia, Mamen Navia, Natalia Mª Blanco (concejal de Cultura), Simón Viola y Philip Potdevin, escritor colombiano invitado.

Las hijas del espino


LAS HIJAS DEL ESPINO

Lucía Estrada
Medellín, Cobalt Ediciones, 2006, 62 págs.
Premio de Poesía Ciudad de Medellín, 2005

   Nacida en Medellín (Colombia) en 1980, Lucía Estrada formó parte durante cinco años de la organización del Festival Internacional de Poesía de Medellín, pertenece al comité editorial de la revista literaria Alhucema y es coordinadora de Eventos Culturales en la Corporación Otraparte. Sus textos han sido traducidos al inglés, alemán, francés e italiano y difundidos en antologías de Colombia, Costa Rica, España, México, Chile, Perú y Venezuela. Su trayectoria poética arranca con Fuegos nocturnos (1997), libro al que siguieron Noche líquida (2000), Maiastra (2004, premio nacional de poesía “Ciro Mendía”), El ojo de Circe (2006), El círculo de la memoria (2008), La noche en el espejo (2010, premio nacional de poesía “Ciudad de Bogotá” de 2009) y Cuaderno del ángel (2010). En 2014 vio la luz Continuidad del jardín. Antología personal.
   Las hijas del espino, premio “Ciudad de Medellín” de 2005, aparece en Cobalt Ediciones en 2006 (con una segunda edición en Hombre Nuevo, 2008) y reúne cuarenta y siete poemas protagonizados por mujeres (desde Hécuba a Annabella Byron), a menudo esposas de artistas, que componen “un cortejo de mujeres a las que la autora les otorga como heráldica un arbusto sencillo, sin mucha alcurnia vegetal, un pequeño árbol irrigado de espinas cuyas flores blancas aroman las distancias” (Juan Manuel Roca, texto de solapa).
   Reproducimos el poema dedicado a Clara Westhoff, escultora y esposa de Rainer María Rilke.

CLARA WESTHOFF

Qué cercanas y distintas
las hojas del mismo árbol.

Crecen silenciosas
en la contemplación de sí,
de sus bordes,
en el trabajo minucioso del insecto
que las hiere.

Apenas unidas por un hilo de savia
a la corteza del mundo,
a su naturaleza vegetal.

El viento las obliga a inclinarse
sobre su propia sombra
y en el misterio único
de ser Sauce o Avellano,
se adhieren, se compenetran
sin perturbarse.
Así, recibirán a un tiempo
su gota de lluvia,
el beso ígneo del verano.

Caerán también bajo la misma luz,
rodearán como sílabas dispersas
de un mismo alfabeto
la profundidad de las raíces,
la grieta oscura del tronco
que las vio levantarse
y permanecer.

viernes, 14 de octubre de 2016

El mapa de Sara


EL MAPA DE SARA
Octavio Escobar Giraldo
Bogotá, Panamericana Editorial, 2016, 128 págs.

   Octavio Escobar (Manizales, 1962) es profesor de literatura en la universidad de Caldas y uno de los narradores colombianos más reconocidos dentro y fuera de su país, pero también en Extremadura, que ha visitado en varias ocasiones, donde la editorial cacereña Periférica ha publicado dos de sus títulos, Saide (2008) y Destinos intermedios (2010), en tanto Antonio María Flórez seleccionó El álbum de Mónica Pont enTransmutaciones, una antología de la literatura colombiana actual publicada por la Editora Regional de Extremadura. Paralelamente a sus novelas (con otros títulos aparecidos en Colombia como El último diario de Tony Flowers, 1994; 1851. Folletín de cabo roto, 2007, o Cielo parcialmente nublado, 2013), el narrador colombiano también ha publicado relatos en libros como De música ligera (1998, premio nacional de literatura del Ministerio de Cultura) y Hotel en Shangri-Lá (2004). Hace solo unos días, el escritor recibió el premio Nacional de Narrativa de Colombia por Después y antes de Dios (publicada en España por la editorial valenciana Pre-Textos, logró el premio internacional “Ciudad de Barbastro” de 2014). En esta trayectoria, Octavio Escobar había cultivado ya literatura infantil y juvenil (Las láminas más difíciles del álbum recibió el premio Comfamiliar del Atlántico en 1997), género al que pertenece El mapa de Sara, publicada ahora por Panamericana Editorial. Alfredo, el protagonista, recibirá una durísima lección de Sara cuando envíe a la chica un mapa con el lugar de su primera cita (un episodio del que el chico saldrá más triste y más sabio), pero el protagonismo de la trama corresponde a un personaje inolvidable, el tío Pipo, situado en la frontera entre la cordura y la demencia, que “caminaba alrededor de la fuente del patio, siempre en la dirección de las manecillas del reloj, para darle cuerda al universo”, que colocaba las piezas en el tablero de ajedrez según salían de la caja, pues las partidas “se volvían así mucho más creativas”...
   Reproducimos un fragmento sobre los lugares en que se sitúa la trama, la ciudad de Manizales y el Nevado del Ruiz, espacio este que reaparecerá en el desenlace de la narración.

   “Hace mucho debí decir que vivo en una ciudad de la región cafetera colombiana, en el centro del país. Se llama Manizales y está a más de dos mil metros de altura sobre el nivel del mar. Sus atardeceres son hermosos, sus calles empinadas y sus mañanas frías. Llueve mucho y en sus cocinas son frecuentes los olores del café, el chocolate y la arepa, torta de maíz que a algunos turistas no les sabe a nada. Rodeada por todos los verdes –a veces una montaña parece la sombra de la otra-, a treinta kilómetros de distancia queda el Parque Natural de los Nevados. Desde Manizales se ve el volcán nevado del Ruiz y el nevado de Santa Isabel. Entre los dos está la laguna Verde Encanta, y el tío Pipo me invitó a subir allí un sábado, para premiar mis buenas notas en el colegio y los dos goles que marqué contra el equipo del Colegio San Luis Gonzaga.
         -Iremos a uno de los lugares más bellos del mundo –me dijo varias veces, y una tarde nos sentamos a revisar la ruta en un mapa que buscamos en Internet”. [pp. 57-58]

jueves, 13 de octubre de 2016

Reencuentro


Con Philip Potdevin y Antonio Parral, alcalde de Medellín, en su ciudad.

miércoles, 12 de octubre de 2016

El viento sobre el agua


EL VIENTO SOBRE EL AGUA

Santos Domínguez
Huelva, Colección Galardón de Poesía, 2016, 58 págs.
XXXVI premio hispanoamericano de poesía Juan Ramón Jiménez

   Nacido en Cáceres en 1955, Santos Domínguez Ramos es autor de una trayectoria poética traducida a varias lenguas, recogida en numerosas antologías y en diversas revistas europeas e hispanoamericanas y reconocida con prestigiosos premios (entre otros, el X premio Gerardo Diego de 2004, el II premio internacional de poesía Jaime Gil de Biedma de 2005, el XI premio Tardor de 2006, el XXXVIII premio Ciudad de Irún, el XIV premio Alegría de 2010 o el premio Ciudad de Badajoz de 2013). Ahora, con El viento sobre el agua, consigue el XXXVI premio hispanoamericano Juan Ramón Jiménez, un poemario que, para el jurado, “conduce, a través del simbolismo, las imágenes y el lirismo de sus poemas, hacia una naturaleza nívea que se abre al lector como reflexión que engarza memoria y tiempo”.
   Reproducimos una de las composiciones que presenta al ser humano en los albores de la civilización, enfrentado a un universo desconocido y sobrecogedor.

EN EL CENTRO DEL BOSQUE

Medí los cielos; ahora mido las sombras.
Epitafio de Johannes Kepler

I
Stonehenge

Desde el oscuro centro de la piedra
vieron las rotaciones, los planetas,
las estatuas de luz de las constelaciones,
cazadores celestes y cúmulos de Pléyades.

Intuían que sus vidas
eran parte secreta de aquellas rotaciones,
que un hilo oculto unía
su destino a la unánime cadencia de los astros.

Y en el centro del bosque erigieron un círculo,
un anillo de piedras que predecía el eclipse.

II

Círculo de Goseck. 5000 a. C.

Con ojos asombrados, alguien miró una noche
manar sobre el vacío las estrellas sin órbitas.

Alguien buscó esa noche respuesta a sus preguntas.
Ignoraba el hidrógeno, el espejismo de helio,
las lunas de Saturno, los ejes de Hiperión.

Buscaba solamente
la mediación oscura de las sombras.

III
Dólmenes en El Torcal.

Como una flecha ardiente, en la cámara fúnebre
entra el rayo primero del solsticio.

Ilumina las losas milenarias, calienta los dinteles
que el plenilunio enfría con su fulgor de plata.

El hombre que ha medido los cielos y las sombras
y piedra sobre piedra ha levantado un canto
al poderoso sol, a la inquietante luna,
sale de aquella oscura caverna primordial.

Lápices primos


LÁPICES PRIMOS

José A. Ramírez Lozano
Pontevedra, OQO Editora, 2016
Ilustraciones de Natalie Pudalov

   José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950) es autor de más de setenta obras en prosa y verso, premiadas muchas de ellas con galardones significativos (Azorín, Claudio Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina o los extremeños Ciudad de Badajoz, Felipe Trigo o Cáceres de novela corta). Pero además de narrativa y poesía, Ramírez Lozano ha cultivado, también en prosa y verso, la literatura infantil y juvenil. Ahora la editorial pontevedresa OQO publica Lápices primos, un relato desbordante de fantasía acompañado de unas bellísimas ilustraciones de Natalie Pudalov, nacida en Niznii Novgorod (Rusia) en 1980, pero residente en la actualidad en Israel.
   Reproducimos un fragmento del relato.

“Si pruebas a escribir con una pinza,
las palabras se quedarán colgando del renglón.
Escribe calcetines, sábanas, camisas…
Después, saca la página al sol y déjala secar.
Las palabras así, limpias y soleadas, saben a madre y a  jabón de afeitar.
Cuidado con las golondrinas:
les encanta posarse en el hilo del renglón y hacer de puntos y de comas,
amantes como son ellas de  la ortografía.
A veces, sobre la blancura de tus palabras sueltan un borrón que huele fatal.
¡De veras!”

sábado, 1 de octubre de 2016

Maiastra

MAIASTRA

Lucía Estrada
Medellín (Colombia), Ed. El Propio Bolsillo, 2004, 74 págs.

   Nacida en Medellín en 1980, Lucía Estrada formó parte durante cinco años de la organización del Festival Internacional de Poesía de Medellín, pertenece al comité editorial de la revista literaria Alhucema y es coordinadora de Eventos Culturales en la Corporación Otraparte. Sus textos han sido traducidos al inglés, alemán, francés e italiano y difundidos en antologías de Colombia, Costa Rica, España, México, Chile, Perú y Venezuela. Su trayectoria poética arranca con Fuegos nocturnos (1997), libro al que siguieron Noche líquida (2000), Maiastra (2004, premio nacional de poesía “Ciro Mendía”), Las hijas del espino (2006), El ojo de Circe (2006), El círculo de la memoria (2008), La noche en el espejo (2010, premio nacional de poesía “Ciudad de Bogotá” de 2009) y Cuaderno del ángel (2010). En 2014 vio la luz Continuidad del jardín. Antología personal.
   Maiastra (según Mircea Eliade, ave fabulosa de los cuentos populares rumanos que asiste al príncipe encantado en sus combates y en sus pruebas) agrupa cincuenta y siete poemas en prosa cuya esencia es definida como el “vuelo de la imaginación a través de la noche como símbolo y de lenguaje como aventura espiritual” […] como el "encuentro con el sueño, con el enigma de lo legendario y con lo mítico revelador presentes en toda época y en toda experiencia de lo sagrado, de lo poético mismo”. Reproducimos una de estas composiciones.

XXII

   Se empieza por buscar en la memoria, en los sueños, en las distintas formas de la luz que golpea contra el mundo. Se extiende la mirada, se contrae. He hablado tantas veces de la lejanía, de fijar un punto y caminar hacia él sin detenerse. ¿Qué harán de ese lado? ¿Quién cantará? ¿Quién abrirá un libro, cerrará otro, moverá una taza, guardará para siempre un cofre? Recordar esas ciudades invisibles, suspendidas, un hombre como pocos sobrevolando lo imposible. Una visión gloriosa por desaparecer. Todos estuvimos allí, en la construcción de altos cristales, puentes de humo, antiguas avenidas, tiendas de color canela. Sigo allí, sostengo un hilo que me lleva a galope; sigue, sigue, ¡qué larga la travesía! Mi boleto cuesta lo que tres viajes. Primero una calle ancha, iluminada, fragor de transeúntes, fantasmas, después un espasmo, faroles, las plazas con sus recintos.
   Cada tiempo, alguien reinventa las ciudades, las que amó, las que imaginó. Somos ese tiempo. Es nuestro turno. [pp. 33-34]