sábado, 16 de junio de 2018

Todo el mundo acaba marchándose de esta casa



TODO EL MUNDO ACABA MARCHÁNDOSE DE ESTA CASA

María Francisca Ruano
Madrid, Ediciones Libertarias, 2018, 93 págs.

   Francisca Ruano (Madrid, 1946) es autora de una amplia trayectoria cuentística de creciente calidad, que arranca con Cuentos de Badajoz (Badajoz, Universitas, 1989), libro al que siguieron otros muchos títulos. Los publicados ya en este siglo han sido Días sin gloria (2002), Las flores del silencio (2004) Archipiélagos (2005), Entretenimientos privados (2007), Invierno español y portugués (2012), Será la boda más bonita del mundo (2013), Un mono solitario es una criatura vulnerable (2015) Frambuesas (2016).
   Ahora, la editorial madrileña Libertarias en que han visto la luz la mayor parte de sus obras publica Todo el mundo acaba marchándose de esta casa (2018), una compilación de veinte relatos que se mueven por el territorio predilecto de la escritora, el de las relaciones personales (amistades, amores y amoríos, matrimonios infelices…) en el que hombres y mujeres parecen vivir a la melancólica sombra de una dicha pasada, como confirma el título de la obra (en el que la “casa” a la que se alude es la imagen de portada: la Quinta do Paraiso). Reproducimos un fragmento de uno de los relatos, “Orden en casa Marolles”.

   “En el puesto de patatas fritas de Marolles, detrás de Notre Dame de la Chapelle, solían reunirse chicas y chicos, madres y padres, abuelos y abuelas, y, durante la primavera, intentaban poner orden en sus casas, llenas de invierno, vacías de delicadeza, yendo y viniendo a los puestos de flores del mercadillo, entre las antiguas murallas, y sacaban las monedas o los billetes de los monederos para adquirir ramos, ramilletes, búcaros, docenas, capullos, u popurrí de flores frescas para enviar o llevar a alguien: vivos, muertos, mujeres y hombres, desaparecidos, callados, habladores, maleducados conocidos desconocidos, antiguos amores, amores ya odiados, a los recuerdos que resurgían durante marzo, abril y mayo también, cuyos nombres se prendían de sus cabellos ralos, relaciones demasiado largas, demasiado cortas, extinguidas, resucitadas, recompuestas, destrozadas, o algo de todo eso, quizá, junto” [p. 74].

miércoles, 13 de junio de 2018

Katábasis


KATÁBASIS

Lucía Estrada
Medellín (Colombia), Tragaluz Editores, 2018, 42 págs.
Premio de Poesía Ciudad de Bogotá 2017.

   Nacida en Medellín en 1980, Lucía Estrada formó parte durante cinco años de la organización del Festival Internacional de Poesía de Medellín, pertenece al comité editorial de la revista literaria Alhucema y es coordinadora de Eventos Culturales en la Corporación Otraparte. Sus textos han sido traducidos al inglés, alemán, francés e italiano y difundidos en antologías de Colombia, Costa Rica, España, México, Chile, Perú y Venezuela. Su trayectoria poética arranca con Fuegos nocturnos (1997), libro al que siguieron Noche líquida (2000), Maiastra (2004, premio nacional de poesía “Ciro Mendía”), Las hijas del espino (premio “Ciudad de Medellín, 2005), El ojo de Circe (2006), El círculo de la memoria (2008), La noche en el espejo (2010, premio nacional de poesía “Ciudad de Bogotá” de 2009) y Cuaderno del ángel (2010). En 2014 vio la luz Continuidad del jardín. Antología personal y en 2017 La Editora Regional de Extremadura publicó en su colección “Letras Americanas” La noche en el espejo.
   Ahora, la editorial medellinense Tragaluz Editores publica Katábasis (premio Ciudad de Bogotá, 2017), un término griego que puede ser traducido como “descenso” (en la literatura clásica, con frecuencia un descenso a los infiernos) y que ha servido para ordenar los bloques del poemario: “Superficies”, “Subsuelo” y “Último descenso”. Reproducimos la composición del cierre que señala el fin de esta travesía por el interior de la propia conciencia y la necesidad de expresar poéticamente un proceso en las fronteras de lo inefable.


Último Peldaño

Escribo con la última luz que me asiste. Pero no es fácil. Su rumor áspero trepa por las paredes, hace menguar la luna y los espejos. Siempre le he temido a la doble noche de su mar en sombras. Al pulso que aprieta la garganta. Resistiéndolo, cabalgo por encima de mi cabeza para luego caer salvajemente, allí donde solo existen los brazos extenuados, la boca cubierta de sal, el olvido atroz de todo lenguaje, donde no hay lugar para las palabras. Escribo para darle forma a la muerte, pero también a los pájaros que cruzan el cielo en lentas migraciones.

Intento aferrarme con los ojos a este pequeño reducto de conciencia, a la realidad que tiñe de bruma cualquier posible horizonte. Pero los ojos no resisten. Sucumben a su vocación de peces que se dejan arrastrar por las olas. Escribo para despreciar su abandono, para devorarlos hasta el silencio. Algo quedará en la página. Una estrella invisible, un mapa de agujeros negros, un grito sumado a la voracidad de otras aguas, de otras oscuras navegaciones.

domingo, 10 de junio de 2018

Esperando las noticias del agua


ESPERANDO LAS NOTICIAS DEL AGUA

Valencia, Ed. Pre-Textos, Col La cruz del sur, 2018, 59 págs.

   Basilio Sánchez (Cáceres 1958) ha publicado los libros de poemas: A este lado del alba (accésit del premio Adonáis, 1984), Los bosques interiores  (1993; 2ª ed. Amarú, 2002), La mirada apacible (Pre-Textos, 1996), Al final de la tarde (Calambur, 1998), El cielo de las cosas (Editora Regional de Extremadura, 2000), Para guardar el sueño (Visor, 2003), Entre una sombra y otra (Visor, 2006) y Las estaciones lentas (Visor, 2008) y Cristalizaciones (Hiperión, 2013). Ha publicado asimismo dos libros en prosa, El cuenco de la mano (Littera Libros,  2007) y La creación del sentido (Pre-Textos, 2015). Siete libros suyos (desde Los bosques interiores a Las estaciones lentas) fueron recogidos en Los bosques de la mirada (Poesía reunida 1984-2009) (Calambur, 2010).
   Sus poemas han sido reconocidos con los accésits del Premio Adonáis  y del Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma y ha logrado el Premio Internacional de Poesía Fundación Unicaja, el Premio Internacional de Poesía TIFLOS y Premio Extremadura a la Creación de 2007.
   Ahora, la editorial valenciana Pre-Textos publica Esperando las noticias del agua que, en una nota final, el escritor define como “un poema único compuesto por cuarenta y  ocho fragmentos que, de una forma alegórica y utilizando como hilo narrativo el amor entre dos jóvenes, reflexiona sobre la entereza y la perseverancia como únicas maneras de sobrevivir al extravío ético de nuestras sociedades actuales”.
   Reproducimos una de las composiciones que reúne dos ingredientes básicos de la lírica del autor cacereño, la contemplación y la reflexión, los mismos que contiene este “paseo” por un entorno invernal (grullas, humedales) en que aflora una melancólica meditación sobre la “música del mundo” y sobre los escombros de un paraíso perdido y en donde los elementos paisajísticos admiten una interpretación simbólica (como la casa en ruinas o esos lugares que se rehúyen: las tabernas, el camposanto).
  
XV

SIGUE
sin detenerte en las tabernas,
por el camino viejo
que lleva al camposanto
y sortea sus muros.

Contempla al otro lado el bullicioso
regreso de las grullas
sobre los humedales
y escucha por ti mismo
la música del mundo,
quebradiza en su estructura secreta,
presentida
desde el primer vacío en las fogatas
silenciosas del aire.

Reconstruye mi casa sobre el humo
de los desprendimientos
y sobre los escombros
de lo que alguna vez llamamos paraíso,
y allí,
sobre una piedra,
espérame.


viernes, 8 de junio de 2018

Días de gratitud


DÍAS DE GRATITUD
Antología poética

Juan Felipe Robledo
Granada, Valparaíso, 2016, 88 págs.

   Nacido en Medellín (Colombia) en 1968, Juan Felipe Robledo es profesor de la Universidad Javierana de Bogotá especializado en literatura del Siglo de Oro con estudios críticos sobre autores como San Juan de la Cruz, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora o el Romancero. Como poeta es autor de los libros De mañana (2000), La música de las horas (2002), Luz en lo alto (2007) y Dibujando un mapa en la noche (2009). Sus poemas, que han logrado premios como el mexicano “Jaime Sabines” (1999) o el Premio Nacional de Poesía del ministerio de Cultura de Colombia (2001) han  sido traducidos al inglés, portugués e italiano. En 2016, la editorial granadina Valparaíso publicó Días de gratitud, una antología que agrupa las composiciones en cinco apartados: “Al dictado del tiempo”, “Liviana puede ser la vida”, “Donde se usa la palabra alma”, “Días de gratitud” y “Palabra que no dice”. Al primero de ellos pertenece el texto que reproducimos.

POEMA PARA NO OLVIDAR EL ÁRBOL DEL CAUCHO

Las hormigas que conocen bien la sombra
no tienen ningún motivo de vergüenza,
no hay sitio que no conozcan
ni dicha que no las llene en las mañanas frescas de la costa.

Los mangos que reposan en los senderos recorridos
         por su impudicia
son hoy ruinas de castillos, lejanos bastiones para dejar
de lado y no lanzarse a conquistar.
Los cruzados jamás vendrán a esta tierra, los corceles
no piafaron en ella bajo largos mediodías.
Son sus rutas poblados conciertos que cantan la espesura,
tiempo callado que no dice vaguedades o intensifica
los acentos que viven sobre sus cabezas.

Dioses que atravesaron el océano viven en esta tierra
desde hace varios siglos
y los que habitan bajo el árbol no se han enterado
o si lo supieron un día no les importó.

No hay bajo el árbol de caucho plegarias, no hay consuelo,
todo es vida de esplendor para el olvido.

Y las hojas se mueven, el tiempo es eterno en los bordes,
los perros se persiguen desde siempre entre la arena,
festejan los loros y las guacamayas en el cielo delgado
que abraza al árbol,
el día pasa con fuegos lejanos y la piedra canta para sí.



lunes, 4 de junio de 2018

Epifanías


EPIFANÍAS

José Antonio Ramírez Lozano
Valencia, Ed. Pre-Textos. Poesía, 2018, 41 págs.

   José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950) es autor de más de setenta obras en prosa y verso, premiadas muchas de ellas con galardones prestigiosos (Azorín, Claudio Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina o los extremeños Ciudad de Badajoz, Felipe Trigo o Cáceres de novela corta). Su obra poética arranca con Canciones a cara y cruz (Sevilla, 1974), libro al que siguieron otros muchos títulos (como Antifonario para un derrumbe, Bestiario de Cabildo, Cuarto creciente, Azogue impuro, Pipirifauna, Santos llovidos del cielo, El arquero ciego, Aqueronte, La flor de la pavesa, Vaca de EspañaDiscurso de anatomíaA cara de perro…). Ahora la editorial valenciana Pre-Textos publica Epifanías, un conjunto de dieciséis composiciones que recogen motivos preferenciales del escritor en anteriores poemarios en unos textos marcados por una fabulación gozosa y por los hallazgos verbales: animales de bestiario medieval (tábanos, escorpiones, ocas, gatos, ovoras, cigarras, palomas…), interiores conventuales… Reproducimos uno de los poemas construido sobre una asociación sinestésica (el agua y el silencio).

EL POZO DE LANDINO

Nadie le daba crédito a Landino.

Él bajó solo un día
al fondo de aquel pozo
vacío de su huerto y descubrió
su manantial oculto,
la marejada oscura del silencio.

Bajaba con recelo
y con cada peldaño su voz iba
menguando hasta el ahogo. Apenas si
ya sílaba.
Y subió
–el horror en sus ojos- y les dijo
que la suya era un agua de silencio,
que su pozo tenía
su venero la voz
sin voz de los ahogados.

Nadie le daba crédito en Moreda.

Landino aquella noche
sacó unos pocos cubos de aquel agua
sin agua y se la dio
de beber a los perros de la vega.

Esa noche los perros no ladraron.
Esa noche llegó a escucharse el mar
lejano de Liguria
y los trenes terribles del crepúsculo.


miércoles, 30 de mayo de 2018

Mar de leva


MAR DE LEVA

Octavio Escobar Giraldo
Bogotá, Random House, 2018, 184 págs.

   Octavio Escobar Giraldo (Manizales, 1962) es uno de los narradores colombianos más reconocidos dentro y fuera de su país, pero también en España, que ha visitado en varias ocasiones, donde la editorial cacereña Periférica ha publicado dos de sus títulos, Saide en 2008 y Destinos intermedios en 2010, en tanto Antonio María Flórez seleccionó El álbum de Mónica Pont en Transmutaciones, una antología de la literatura colombiana actual publicada por la Editora Regional de Extremadura. Otras novelas suyas son El último diario deTony Flowers (1995), Folletín de Cabo Roto (2007), Destinos intermedios (2010), Cielo parcialmente nublado (2013) y Después y antes de Dios (ganadora del premio internacional “Ciudad de Barbastro” de 2014 y Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura de 2016).
   Paralelamente a sus novelas, el narrador colombiano también ha publicado relatos en libros como El color del agua (1993), Las láminas más difíciles del álbum (1995), La posada del almirante Benbow (1997), De música ligera (1998, premio nacional de literatura del Ministerio de Cultura) y Hotel en Shangri-Lá (2004).
   Con excepción de uno de los títulos citados, Folletín de Cabo Roto, Octavio Escobar se ha sentido atraído tanto en sus novelas como en los relatos por entornos urbanos contemplados con mirada crítica pero amable, por donde deambulan jóvenes mecidos en una cultura pop de éxitos cinematográficos y musicales de temporada (vallenatos, rock, canción melódica…), restaurantes de moda y grandes zonas comerciales, fascinados por el estilo de vida estadounidense.
   Por esos espacios se mueven los pocos personajes de esta novela, de reducidas dimensiones como otros muchos títulos del novelista: Mariana y su hijo Javier, que cumple quince años, son recibidos por Elena en una ciudad de una república centroamericana que en tiempos creció gracias a una mina de plata próxima y hoy basa  su desarrollo en el turismo, una ciudad innominada que podría corresponder con algunas de las situadas en la costa norte de Colombia, con su vegetación tropical, grandes centros comerciales de inspiración americana y barrios residenciales en que los narcos exhiben su mal gusto y su tradicionalismo religioso. Elena, casada con un estadounidense pero lesbiana, enseña a sus invitados esta ciudad floreciente que, por las indicaciones que se dan, recuerda a la ficticia Sulaco, la capital de Costaguana que recrea Joseph Conrad en Nostromo, una novela de 1904. En efecto, de la obra del novelista polaco proceden los nombres del aeropuerto de la ciudad, Javier Arellano, las referencias a la mina de plata, al Golfo Plácido, a Giorgio Viola, o la Casa Gould (un museo que recuerda a otro de los personajes, Charles Gould)… en lo que ha de entenderse como un homenaje al escritor (Octavio Escobar ya había “ambientado” varios relatos en otro lugar ficticio, Shangri-Lá).
   En el corto espacio de un día de visita, Elena y Mariana reviven recuerdos juveniles de su paso por la facultad de Medicina, de sus primeros amores y de su situación personal en el presente mientras procuran complacer a Javier y regalarle una experiencia singular por su decimoquinto cumpleaños, el “espectáculo” de una joven pareja que mantiene ante ellos una relación sexual. Nos encontramos ante unos seres de mentalidad urbana y hedonista, desinhibidos en sus relaciones personales, alegres y confiados que parecen haber accedido a una forma de dicha un tanto superficial, pero el título de la obra nos pone en la pista de una interpretación de mayor calado, pues ese mar de leva o de fondo remite a un plano más profundo oculto a una mirada somera: en el entorno en que estos personajes habitan los narcos han poblado los barrios residenciales, los paramilitares ejercen una violencia tolerada por el poder, los guerrilleros secuestran personas acomodadas… Sabremos, por ejemplo, que Mariana ha perdido a su esposo Alejandro Guzmán, secuestrado (y tal vez asesinado) por la guerrilla, su hijo Javier vive alienado en un mundo de pornografía digital mientras siente a ráfagas la tragedia de su orfandad, Elena vive en la contradicción de un matrimonio y unas preferencias eróticas homosexuales… Es decir, bajo la dicha aparente de un mundo problemático pero complacido late algo muy distinto, porque la novela exhibe una historia y oculta otra que es preciso reconstruir en la lectura. El resultado es que el escritor, con una prosa precisa, unas notables dotes de observación y desde una perspectiva realista no primaria, nos lleva a conocer unas vidas que encuentran en el universo que habitan tanto las posibilidades de su desarrollo personal como el contorno de sus limitaciones, mostrando así que la novela, como afirma Vargas Llosa (parece ser que la cita procede de Balzac), puede convertirse en un singular instrumento para narrar la vida privada, la superficial y la profunda, de las naciones.
   Reproducimos un fragmento de la novela en que irrumpe el recuerdo de un episodio trágico que marcará a la esposa y a su hijo.

“-Es como el papá: le gusta todo y  nada –anotó Mariana.
-Como el papá –asintió varias veces Elena. Recompuso el cuerpo y bajó el volumen de la voz. ¿Se sabe algo de Alejandro?
-… Nada.
-¿Hace cuánto lo secuestraron?
-Cuatro años.
-¡Cuatro años! ¡My God! Una eternidad. –Acabó su cerveza pero retuvo el vaso. Recordó que en su momento vio la noticia en el televisor sin sonido de un centro comercial, atenazada por una angustia que nadie compartía a su alrededor.
-El quinto año se cumple en tres meses, el 29 de septiembre. Hace dos años le mandaron unas fotos a su madre, pero es imposible saber cuándo se las tomaron. Se le ven canas en la barba y  parece más delgado. Debe estar furioso porque le pusieron una camiseta de Boca Juniors y él siempre detestó a los argentinos –sonrió con tristeza-. Cuando eso se les dio una plata.
-¿Tú?
-No. Un negociador que consiguieron sus padres. Es periodista y profesor universitario. Un experto. Nos trata como si fuéramos retrasados mentales. Punto uno: lo más importante es la paciencia. Punto dos: yo soy el único que habla con la contraparte. Punto tres: todo lo que estoy diciendo se cumple escrupulosamente –Mariana disparaba un dedo tras otro mientras imitaba una voz nasal, desagradable-. No podemos violar los protocolos… Atención, recapitulemos… Siempre lo mismo. Odio sus explicaciones, pero dicen que es el mejor. Los que realmente han manejado todo son sus padres, que tienen el dinero y el poder. Y los contactos- Mariana parpadeó un par de veces y miró a Javier, que concentraba su atención en la pantalla del celular”. [pp. 32-33].

lunes, 28 de mayo de 2018

Secuencias


SECUENCIAS
Poesía reunida (1970-2014)

Pablo Jiménez
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2018, 523 págs.
Introducción de José Muñoz Millanes

   Nacido en Navalmoral de la Mata en 1943, Pablo Jiménez cursó Humanidades y Filosofía en Plasencia. Su primer libro de poemas, La luz bajo el celemín, apareció en 1978. Le siguieron Cáceres o la piedra y otras soledades (1981), Descripción de un paisaje (premio “Ciudad de Badajoz, 1982), El hombre me concierne (premio “Ciudad de Toledo”, 1985), Destiempos y moradas (premio “Ciudad de Irún, 1986), La voz de la ceniza (2004), Poemas para habitar la noche (2005), Figuraciones (cuadros de una exposición) (premio “Tardor”, 2012), Deducida materia (2013), Círculos (premio “Leonor de Poesía, 2014), Ars amandi (2016) y Quién (accésit del premio “Cáceres Patrimonio de la Humanidad, 2017).
   Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica su Poesía reunida al cuidado del profesor de la Universidad de Nueva York Juan Muñoz Millanes (Navalmoral de la Mata, 1951), quien en la Introducción considera: “La poesía de Pablo Jiménez se inspira estrictamente en sentimientos humanos, en pasiones en las que (sin limitaciones de clase o nivel cultural) puede reconocerse cualquier hombre abrumado por la dificultad de vivir. Un repertorio como el que, sellando la comunión del poeta con su vulnerable prójimo, desgrana César Vallejo en “Considerando en frío, imparcialmente”: el embrutecimiento del trabajo, la fragilidad de la salud, el desgaste temporal, la tristeza, la desesperación… Sentimientos y pasiones comunes y de siempre que, al aparecer encarnados en la singularidad de Pablo Jiménez, quedan a salvo del peligro del estereotipo”. [p. 11]. Reproducimos uno de los poemas (de Deducida materia) en el que recuerda a Tántalo para definir la vida como una eterna condena de unos dioses despiadados.

Tántalo/2005

De qué silencio a qué silencio todo
sin motivo ni término camina
desde el albor del tiempo: solo a eso
respóndeme, si puedes; si lo ignoras,
guarda silencio y déjame narciso
en la deriva de mis aguas. Soy
esa frágil patera que zozobra
desde la almendra amarga de mis ojos.
Nadie, fondo ninguno o negra sima
de la mar me reclama mientras crezco
del grito de mi muerte. Si agonizo
del puro afán y persevero y sigo
peso de la palabra pero mudo,
¿qué quijote vendrá de mí a salvarme?
Se habrá secado el mar y  todavía,
hundiéndome y hundiéndome sin causa,
esperaré un final que no me espera.
Consiste mi condena en ser eterno
cada instante a vivir: mira qué ajena
me será la esperanza. ¿Todavía
preguntas por mi nombre?
Sombra, sombra me llamo,
siempre a la luz encadenado
y siempre contrario a la luz.

viernes, 25 de mayo de 2018

Bartolomé Torres Naharro


POESÍA COMPLETA Y TEATRO ESCOGIDO EN OCASIÓN DEL QUINTO CENTENARIO DE LA PROPALLADIA (1517)

Bartolomé Torres Naharro
Mérida, Editora Regional de Extremadura, Serie Rescate, 2018, 376 págs.
Edición de Julio Vélez Sainz

   Director del Instituto de Teatro de Madrid y profesor titular de la Universidad Complutense, Julio Vélez Sainz es doctor por las universidades de Chicago y Salamanca y, además de su profesión como docente en que ha sido profesor invitado en varias universidades europeas y estadounidenses, es autor de cuatro monografías, seis ediciones críticas, un diccionario sobre distintos aspectos de literatura española y universal y numerosos artículos, capítulos de libros y reseñas.
   Con ocasión del quinto centenario de la publicación de La Propalladia, de Bartolomé Torres Naharro (Torre de Miguel Sesmero, Badajoz, h. 1485), el profesor Vélez Sainz ha preparado una edición de la poesía completa del escritor y de dos de sus obras dramáticas: una comedia de costumbre o “a noticia”, Comedia Tinelaria, y una comedia “a fantasía”, Comedia Himenea. Tras un riguroso estudio preliminar, una bibliografía completa y una relación de estudios sobre su obra poética y dramática, se reproducen anotados los textos líricos y dramáticos del escritor pacense considerado como uno de los precursores del teatro del siglo de oro.
   Reproducimos un fragmento de la Comedia Himenea, deudora en su desarrollo argumental de La Celestina, como confirma en el fragmento que reproducimos el comportamiento de los criados de Himeneo, quien les ha encargado que mientras visita de noche a su amada, guarden la calle (y le guarden las espaldas). Al igual que los criados de Calixto, Sempronio y Pármeno, los de Himeneo no hacen sino planear la fuga si sienten la más ligera amenaza.

BÓREAS
¡Oh, que haga mal viaje
quien en tan fuerte jornada
y en tal congoja me mete!
Pues hombre de mi linaje
nunca supo qué era espada,
ni broquel ni cosalete.
Yo también soy más que loco
por venir en tal lugar,
pues que no quiero matar,
ni que me maten tampoco.

ELISEO
Cuerdo eres;
hagamos lo que quisieres.

BÓREAS
Que no esperemos batalla,
sino que luego nos vamos
por no ser muertos aquí.

ELISEO
Pues, ¿si sale y no nos halla?

BÓREAS
No faltará que digamos
si dejas hablar a mí.

ELISEO
Pues para todo hay remedio
sin porqué no nos andemos;
cuando nada sentiremos
meteremos tierra en medio.

BÓREAS
¡Qué placer!
¿Y quien no puede correr?

ELISEO
¿Cómo no?

BÓREAS
Porque no puedo;
que son las armas pesadas
y dejallas no osaré.
También porque con el miedo
tengo las piernas cortadas,
que moverme no podré.

ELISEO
Pues deja, hermano Boreas,
las armas con que te hallas,
porque quizá por salvallas
perderás cuero y correas,
y verás cuán sin pena correrás.

miércoles, 23 de mayo de 2018

La vida constante



LA VIDA CONSTANTE
(Conversaciones en el tránsito del milenio)

Miguel Ángel Muñoz
Mérida, Editora Regional, Col. Entrevistas, 2018, 220 págs.
Prólogo del autor

   Nacido en Cuernavaca (Morelos, México, 1972), Miguel Ángel Muñoz es poeta, historiador y crítico de arte. Además de dirigir la revista Tinta Seca, ha trabajado, como comisario de exposiciones, con numerosos artistas y publicado numerosos libros de ensayo. Como poeta es autor de los poemarios Gravitaciones (1999), Espacio y luz (2003), Convergencia (2003), Travesías (2004) y Cinco espacios para Rafael Canogar (2005).
   Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica en su colección Entrevistas La vida constante (Conversaciones en el tránsito del milenio) que reúne treinta y tres entrevistas, aparecidas en su mayor parte en periódicos y revistas mexicanas, que ha agrupado en tres bloques: “Aproximaciones. El lenguaje a través de los narradores” (el apartado más numeroso: Juan Goytisolo, Álvaro Pombo, Ana María Matute, Javier Marías…), “Argumentos. La revisión del pasado reciente” (historiadores como Hugh Thomas, Raymond Carr, Miguel Artola, Juan Vernet…) y “Al pie de la obra. Los instantes de la poesía” (Francisco Brines, Pablo García Baena, José Hierro, José Ángel Valente y Ángel González). Sobre la naturaleza de la entrevista, el autor considera en el prólogo: “Las conversaciones tienen algo de casual. Sintetizan una azorada coincidencia de factores perceptivos que van más allá de la inescrutable voluntad erudita. Cada entrevista nueva es algo así como un canto rodado, una pequeña piedra en el aire que el creador lanza con fuerza en ese mar que es el tiempo. En ocasiones deja un sonido; en otras, se pierde en la transparencia del viento. Alguien convertirá en historia de los signos ese sonido apenas oído” [p. 14].
   Reproducimos un fragmento de una entrevista del primer bloque hecha a Rafael Sánchez Ferlosio (La Jornada Semanal, 702, México, 17 de agosto de 2008).

¿Y el ensayo es el género por excelencia para expresar su pensamiento?

   Sí. Mis últimos trabajos son libros de ensayos o, mejor dicho, son diversos textos publicados en periódicos que luego se vuelven libro. Te podría decir que primero incurrí en la prosa y finalmente, tras muchos años de gramática, encontré la lengua y sus problemas de estructura. Estos son quizá, junto con las guerras estúpidas que hemos tenido los temas que más me preocupan y me ocupan en mi trabajo diario. Por otra parte, creo que a los hombres les gusta la guerra, siempre les ha gustado. Hay que ver esas imágenes de los ataques de Israel a Damasco, donde los sirios disponían de cohetes tierra-aire buscadores, y que por añadidura dejaban trazada en el aire la estela de su recorrido. ¿La gente se refugió? No. Niños y jóvenes subían a las azoteas y veían cómo el cohete sirio destruía el misil israelí; toda Siria era júbilo y alegría. Entonces concluyes que la guerra le gusta a la gente, aunque sea en su territorio. Nuestra civilización sigue teniendo por centro la guerra, el poder y la victoria”. [pp. 27-28].