jueves, 19 de noviembre de 2020

El oro de la sintaxis

EL ORO DE LA SINTAXIS

 Eduardo Moga

Barcelona –Santiago de Chile, RIL Editores, 2020, 214 págs.

    Eduardo Moga (Barcelona, 1963) es autor de una notable y dilatada trayectoria poética que arranca con Ángel mortal (1994) y La luz oída («Premio Adonáis», 1996) y ha sido recogida en una antología reciente El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), con prólogo de Jordi Doce. En prosa, el escritor ha cultivado géneros como el libro de viajes, con títulos como La pasión de escribil (La isla de Siltolá, 2013) y El mundo es ancho y diverso (Baile del sol, 2017), y los diarios: Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (La isla de Siltolá, 2015), Corónicas de Ingalaterra. Una visión crítica de Londres (Vasarek Ediciones, 2016). Esta trayectoria como creador ha ido acompasada de una tarea crítica que ha ejercido en revistas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente, Ínsula, Turia o Quimera y ha recogido en volúmenes como De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011), La disección de la rosa (2015), Apuntes de un español sobre poetas de América (y algunos otros sitios) (2017), Homo legens (2017) El sonido absoluto (2019) o la edición (fue codirector de la colección de poesía de DVD Ediciones desde 2003 hasta 2012).

   Como estos últimos títulos, El oro de la sintaxis reúne un conjunto de críticas, artículos, ensayos y prólogos que pasan a sí de unos contenedores de textos, dispersos y de vida azarosa (las revistas), a otro (el libro) más perdurable. Con una sólida formación filológica y un vasto caudal de lecturas, Moga no duda en mostrar sus simpatías (en este volumen, la poesía de Walt Whitman, cuyas Hojas de hierba tradujo para Galaxia Gutenberg en 2019) y sus antipatías (la poesía de la experiencia y sus herederos, interpoetas y poetanautas), pero su actitud como lector y crítico sobresale por la empatía con la que se acerca a escritores, predominantemente poetas, cuyas preferencias retóricas intuimos muy ajenas a las suyas, en unas composiciones que vienen a confirmar, de modo palmario, que un texto crítico deber ser ante todo “otro texto”, tan cuidado como uno de creación. Reproducimos un fragmento de una de las composiciones titulada “La (in)felicidad de los escritores”.

    “Algunos libros nos dan la felicidad; los mejores, mucha, si es que la felicidad puede medirse. Y, ante ese derroche de alegría y plenitud, de excitación y sosiego, pensamos que los autores han sabido compartir con nosotros lo que ellos sentían: que la han cocido en el horno de las palabras y nos la han entregado, caliente aún, recién salida de la conciencia. Se comprende. Es difícil leer el Quijote –pese a la mucha violencia que lo recorre, y que llevó a Navokov a aborrecerlo por su crueldad- sin experimentar una satisfacción que conmueve de arriba abajo y que no es descabellado identificar con la felicidad. Algo muy parecido pasa con los poemas de Antonio Machado o Walt Whitman. El español, aun melancólico o doliente, inspira una serenidad moral que asombra y ennoblece. El norteamericano, enumerativo, desordenado, canta al mundo y al hombre que nace, y proclama, con alborozo, la grandeza de ser. Los ejemplos podrían multiplicarse. Y, sin embargo, esa felicidad no ha sido objeto de transmisión, ni siquiera de transformación, sino propiamente, de invención. Esa felicidad no estaba en la persona del autor, sino en el alambique imprevisible de sus necesidades y sus circunstancias. Las personas felices no escriben: se limitan a disfrutar de su felicidad. A las que hacen literatura, en cambio, siempre les falta algo. Los escritores son, sin excepción –por normales que parezcan, aunque pocos lo parecen- gente enferma: enferma de dolores muy materiales, de esos que aquejan igualmente a los fontaneros y los actuarios de seguros, pero también, y sobre todo, de ansias de ser otro, de ser más, de ser siempre”. [p. 267].


 

Cuentos extremeños


 CUENTOS EXTREMEÑOS

 Marciano Curiel Merchán

 Mérida, Editora Regional de Extremadura, Serie Rescate, 2020, 515 págs.

Edición, introducción y notas de Pilar Montero Curiel y María Luisa Montero Curiel.

    Pilar Montero Curiel y María Luisa Montero Curiel son profesoras titulares de Lengua Española en el Departamento de Filología Hispánica y Lingüística General de la Universidad de Extremadura. Autora de artículos sobre dialectología española y de la monografía El extremeño, Pilar se doctoró en 1993 con un estudio sobre “El habla de Madroñera”, de donde proceden sus libros Vocabulario de Madroñera y El habla de Madroñera. María Luisa defendió su tesis doctoral en 1996 (“La prefijación negativa en español”) y ha publicado el libro La prefijación apreciativa en español.

   Nietas de Marciano Curiel Merchán (Garganta la Olla, 1892-Trujillo, 1947), ambas han editado conjuntamente el estudio El léxico animal del Cancionero de Baena y los libros de su abuelo, Cuentos extremeños (2006), Juegos infantiles de Extremadura (2012) y Fiestas extremeñas (2016).

   Ahora, la Editora Regional de Extremadura en su Serie Rescate publica Cuentos extremeños, una obra que había visto la luz en 1944 en el CSIC y tuvo otras dos ediciones en la región (1987 y 2006). La presente edición reúne 144 narraciones recogidas en lugares en los que Marciano Curiel impartió clases (varias localidades de Badajoz y Cáceres), pero de modo predominante en Madroñera y Trujillo.

   Reproducimos uno de los relatos

 LAS TRES HERMANAS

    Un matrimonio tenía tres hijas mozas, casi del mismo tiempo.

   Un día fue el padre a una feria y las hijas le dijeron que les trajese alguna cosa. El padre, para darlas gusto, compró a la mayor un anillo, a la mediana unos zapatos y a la pequeña unos pendientes.

   El día que estrenaron estas cosas fueron los novios a verlas a su casa y sentados a la camilla, la hermana mayor, para lucir el anillo, sacó la mano, empezó a dar encima de la mesa con la mano abierta y diciendo:

        -Una araña, una araña.

        -Matarla con los zapatos como estos –decía la mediana para enseñar los suyos.

        -No, dejarla, dejarla –decía la pequeña, moviendo la cabeza para enseñar los pendientes.

   Y como se empezó, pues se acabó.

   De Trujillo (Cáceres)

Lo dio Luisa Trejo.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

El misterio del gato negro


EL MISTERIO DEL GATO NEGRO

  Beatriz Osés

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Tigres de papel, 2012, 89 págs.

Ilustraciones de Ester García

    Acaba de ver la luz en la Editora Regional de Extremadura (Col. Tigres de papel) la tercera edición de El misterio del gato negro, una narración infantil cuya aparición en 2012 reseñamos en este blog.




sábado, 14 de noviembre de 2020

El síndrome de Diógenes

EL SÍNDROME DE DIÓGENES

Juan Ramón Santos

Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2020, 81 págs.

XXXIX Premio de Narración Corta Felipe Trigo

     Nacido en Plasencia en 1975, Juan Ramón Santos es Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas y autor de novelas, relatos y libros de poesía. Fue Fundador de la Asociación Cultural Alcancía, de Plasencia, y desde 2005 coordina con Nicanor Gil el Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán”. Desde 2015 ocupa la presidencia de de la Asociación de Escritores Extremeños y es, asimismo, el Coordinador de las Aulas literarias de la región. Como escritor, se dio a conocer con una compilación de textos breves titulada Cortometrajes (Editora Regional, 2004), al que siguieron El círculo de Viena (Gijón, Llibros de Pexe, 2005), Cuaderno escolar (Editora Regional, 2009), Palabras menores (De la Luna libros, 2011) y Perder el tiempo (De la Luna libros, 2017), además de colaborar en libros colectivos como Relatos relámpago (2007) y Por favor, sea breve (2009). Como poeta, ha publicado Cicerone (De la Luna libros, 2014) y Aire de familia (Sevilla, La isla de Siltolá, 2016). Asimismo, es autor de tres novelas: Biblia apócrifa de Aracia (Libros del Oeste, 2010), El tesoro de la isla (De la Luna libros, 2015) y El verano del endocrino (Baile del Sol, 2018). En la web web www.planvex.es, bajo el título “Con VE de libro”, mantiene una sección dedicada a la reseña y recomendación de lecturas.

   El síndrome de Diógenes es una novela corta que ganó el año pasado el premio de narración Felipe Trigo de su modalidad. Su trama arranca con la decisión del protagonista-narrador, un profesor de instituto, de perseguir a ladridos a las ancianas de la localidad en la que vive. Este comportamiento delirante lo convertirá en el corro de las habladurías de los vecinos, lo aleja de su hijo, el único eslabón que le une a un matrimonio roto y, en una deriva empecinada y funesta, es expulsado de trabajo y del entorno laboral para aislarse de todos (“opté por acudir sólo y solo por las tardes”) hasta aproximarse a un destino de perro callejero, un auténtico seguidor de Diógenes, que va a conocer, a través de una aplicación de móvil, a otros seres también cínicos que conciertan citas para mantener relaciones sexuales sin prolegómenos, auténticos apareamientos, en uno de los cuales, el protagonista morderá a un competidor y acabará en la cárcel (en donde conoceré otro destino canino, el de perro apaleado). La trama traza así una aventura existencial, la de un antihéroe del abandono, de la renuncia, pero también desde una perspectiva lúcida e ingeniosa y una prosa amplia y precisa contiene una denuncia social, pues es, al fin, su propio entorno (vecinal, familiar, laboral) el que lo condena al aislamiento.

   Emparentada con El verano del endocrino, la novela proclama su huella kafkiana (el desarrollo narrativo pormenorizado y lógico a partir de un episodio propio de la literatura del absurdo), su relación con la figura legendaria del filósofo griego (que ha pasado al título), pero también es posible encontrar otras huellas: la locura quijotesca del protagonista, la narración picaresca de El coloquio de los perros (en ambas, un perro relata en primera persona sus andanzas), en una obra que, de un lado, rezuma literatura por todos sus poros, y, de otro, se nos presenta como una narración profundamente original y reconocible de su universo narrativo.

   Reproducimos un fragmento que ofrece una singular simbiosis espacio/personaje, cuando el protagonista deambule, mientras pierde su condición humana, por los arrabales de una ciudad que pierde en ellos su condición urbana.

 

“… me dediqué a vagabundear por las calles, a explorar, sin objetivo alguno, la caótica cartografía de mi ciudad, labor que decidí comenzar por el extrarradio, pues cada vez me sentía menos cómodo por el centro. Allí me sabía observado. En unos casos, por mis antecedentes. En otros, por mi apariencia, cada vez más desaliñada, por mi barba, cada vez más larga, y por mis modales, cada vez más agrestes. Notaba que me miraba, que hablaban de mí en las esquinas, en las panaderías, en las terrazas de los bares, y aunque debería haberme dado igual, me fastidiaba. Por eso opté por alejarme todo lo posible del corazón de la vida ciudadana, unas veces echándome al monte con la mochila y una vara a modo de cayado, otras deambulando por barrios periféricos, dejados de la mano del Ayuntamiento, separados por páramos geométricos, abortos de urbanización sembrados de basura en los que conocí innumerables formas de marginalidad y de inmundicia y donde mis cada vez más frecuentes y marcados ademanes caninos pasaban casi inadvertidos, camuflados en el catálogo de rarezas propias de unos yermos cuyos únicos habitantes eran rastreadores de chatarra, absentistas escolares, individuos enjutos de turbios propósitos y dementes de diversa índole hundidos en sus sordas tribulaciones”. [pp. 50-51].

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Eduardo Moga sobre Fronteras

 

   Autor de una notable trayectoria poética, narrativa y crítica, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) ha tenido la deferencia de reseñar Fronteras en su blog, Corónicas de Espania. Reproducimos el texto con su autorización.

    "Simón Viola (La Codosera, 1955) es bien conocido en Extremadura por su constante atención crítica a cuanto se publica en la región y también fuera de ella, fruto de la cual son algunos estudios relevantes sobre la literatura extremeña, como el monumental volumen II, dedicado a la narrativa, de Literatura en Extremadura. 1984-2009, o ediciones de referencia de Jarrapellejos, de Felipe Trigo, o de la obra poética de José Miguel Santiago Castelo, entre otras. Pero Simón Viola se acaba de estrenar también como narrador con Fronteras (Diputación Provincial de Badajoz, 2020), un libro colectivo y autobiográfico que recoge relatos sobre un trozo muy concreto del territorio extremeño, la Raya, esa franja entre España y Portugal por la que discurre la frontera más antigua de Europa, pero que es, a la vez, y paradójicamente, un lugar donde las fronteras —históricas, lingüísticas, culturales, sociales y económicas— se reblandecen y se vive en un saludable mestizaje, que alumbra lenguajes, costumbres y modos de vida particulares. He dicho que Fronteras es un libro colectivo —y este es un dato que hay que subrayar, por su rareza— porque, como Simón Viola señala en la nota prologal, algunos miembros de su familia —su padre, su hermana, responsable de dos textos, y su madre, autora de una pequeña biografía inédita— han contribuido al volumen con recuerdos o narraciones, lo cual condice con el sentido de comunidad, binacional y bilingüe, que la Raya ha propiciado históricamente. Y es autobiográfico por esa misma razón: porque lo relatado da cuenta de lo vivido por el autor y por sus familiares más cercanos en ese espacio entrecruzado y líquido. Fronteras, que podría quedarse en mero compendio de anécdotas o acercarse peligrosamente a la crónica costumbrista o, peor aún, al tratado sociológico, se lee, en cambio, como una novela. Simón Viola escribe felizmente, con buen pulso y sentido del ritmo, sin caer en tentaciones elegíacas o patrióticas, sin melancolía (o con una melancolía sutil, bien metabolizada). Por el contrario, en Fronteras predominan la descripción serena (Josep Pla decía que describir es más difícil que opinar, y tenía razón), el realismo sensato (es decir, no solo realista, sino también algo soñador) y, sobre todo, el humor. Muchas de las singularidades de este país fronterizo, tradicionalmente pobre, como el contrabando —acentuado en los peores años de la posguerra española, hasta el punto de convertirse en el modus vivendi de muchas familias— o el trasiego constante de trabajadores, de uno y otro lado de la frontera, en busca de un jornal, una oportunidad o una novia, dan pie a relatos bienhumorados, que se inspiran en la tradición picaresca y cuyo humor resulta especialmente meritorio por recaer en una realidad a la que no son ajenas las desgracias ni la miseria, lo cual lo hace a menudo negro; o quizá es que el humor en un reactivo adecuado para hacer digeribles esas asperezas. Fronteras destaca también por recoger el dialecto particular de la zona, en la que un castellano lleno de voces campesinas y sabrosos arcaísmos se enriquece con lusismos, que Simón Viola, con buen criterio, relaciona en un glosario al final del volumen. Este el principio de "Autarquía":

Tras las elecciones de febrero de 1936, ganadas en La Codosera por el Frente Popular, la Casa del Pueblo quedó instalada en el edificio de la iglesia, de donde los vecinos sacaron casi todas las imágenes, y se constituyó el primer ayuntamiento de izquierdas. En el reparto de cargos alguien, hablando en broma, reparó en que necesitaban un verdugo. Todos rieron la ocurrencia mientras otro propuso al tonto del pueblo para el puesto, lo que aumentó la algazara. El secretario, siguiendo la chanza, anotó su nombre. Fue todo muy divertido.

Meses más tarde, el pueblo fue tomado en la mañana del veintiséis de agosto de ese mismo año por un grupo de militares, carabineros y falangistas, que fusilaron en las tapias del cementerio a todos los políticos de izquierda que no habían huido. Entre ellos iba el tonto del pueblo con las manos atadas a la espalda, mirando estupefacto a unos y otros sin entender qué ocurría ("¿Onde é que vamos? A minha mâe está a minha espera"), completamente desconcertado (...).

O Pelourinho

 

O PELOURINHO

Boletín de Relaciones Transfronterizas

Estragos da Guerra. Refugiados espanhóis em Portugal durante a Guerra Civil e Pós-guerra inmediato. Solidariedade e vida na Raia.

Moisés Cayetano Rosado [Director]

Badajoz, Diputación Provincial, 2020, nº 24 (2ª época), 285 págs.

    Dirigido por Moisés Cayetano Rosado, el presente número de O Pelourinho viene a cerrar una trilogía centrada en las circunstancias vividas por los dos países durante las décadas marcadas por el paso lento y represivo de las dos dictaduras ibéricas: Exilio, Emigração e Repressão na Raia Luso-Espanhola / Exilio, emigración y represión en la Raya luso-española (nº 22, 2918) y Lugares da Repressão nas Ditaduras Ibéricas /Víctimas y lugares de la represión en las dictaduras ibéricas (nº 23, 2019).

   En la presente entrega, que se centra en analizar el destino de los exiliados españoles en Portugal que recibieron la solidaridad del pueblo portugués y fueron acosados sin tregua por todas las policías salazaristas, colaboran catorce estudiosos: Manuel Loff (“O drama dos refugiados e das populaçôes raianas”), Fábio Faria (“Refugiados em Portugal. Repressão e controlo no contexto da Guerra Civil de Espanha (1936-1939)”), Maria Fernanda Sande Candeias (“O outro lado da frontera –Memória de espaços, imagens e diálogos a propósito da Guerra Civil”), Dulce Simôes (“A construção da memoria pública dos refugiados da Guerra Civil española”), Luís Cunha (“A guerra tambén foi nossa: memorias raianas da Guerra Civil española”), Rui Rosado Vieira (“Refugiados da Guerra Civil de Espanha em Campo Maior”), Moisés Alexandre Antunes Lopes (“Refugiados espanhóis em Portugal  (1936-1938)”), Ángel Rodríguez Gallardo (“Exialiados y refugiados gallegos en Portugal desde la Guerra Civil española”), Carolina Henriques Pereira (“A presença de refugiados espanhóis nas Caldas da Rainha durante e após a Guerra Civil de Espanha (1936-1950)”), Clara Sanz Hernando (“La matanza de Badajoz en las crónicas portuguesas: sangre, fuego y censura”), Eduardo César (“A guerra dos espanhóis”), Paula Godinho (“Fronteira e cultura de orla: grupos sociais e mudança social  na frontera entre Chaves e Verin”) y Moisés Cayetano Rosado (“Refugiados españoles. Entre la tragedia y la solidaridad”).

   Reproducimos un fragmento del artículo de Fábio Faria que habla de los destinos de los republicanos españoles, alguno no tan lejano de la frontera con España.

 

   “A par do Forte de Caxias, o Forte da Graça e a Fortaleza de São Julião da Barra, em Lisboa, foram otros dos espaços que contaram com o encarceramento de um considerável número de refugiados republicanos. De acordo com César Oliveira, passaram por estes presídios, pelas delegações e prisões da PVDE e pelas unidades militares mais de 2000 refugiados espanhóis, a maioria dos quais eran militares e carabineiros. Ao longo de Agosto de 1936 verificou-se um aumento do número de espanhóis detidos no Forte de Caixas e em prisôes militares. Assim, a partir de 9 de Agosto, muitos dos militares republicanos que se encontravam em Portugal passaram a ficar detidos en Caixas e no Forte da Graça. Em setembro de 1936 encontravam-se detidos 136 refugiados espanhóis no Forte da Graça, o que, juntando aos 148 militares já existentes, perfazia um total de 284 prisioneiros. No entanto, a capacidade máxima dest presídio era de 200 presos. O problema de sobrelotação do Forte da Graça preocupou as autoridades portuguesas nos primeiros momentos da Guerra Civil de Espanha, sobretudo debido ao perigo que o regime salazarista acreditava que podía resultar do contacto dos refugiados espanhóis com os soldados portugueses”. [p. 51].

lunes, 2 de noviembre de 2020

Rutas por La Codosera

 






   
Fue un tibio y transparente día de otoño con compañeros senderistas que tuvieron la amabilidad de visitarme. Son antiguos alumnos y amigos: Paquí, Anabel, autora de la iniciativa, Jesús y Raquel, Teresa, Manuel. Visitamos algunos de los entornos de La Codosera que en estos días otoñales ofrecen un aspecto bellísimo: la alameda de las piscinas naturales del río Gévora, Valdecerillos, la ruta por la sierra de La Lamparona hasta la ermita de la Virgen de la Lapa (conocida durante años como la patrona de los contrabandistas) por un empinado sendero entre madroños, castaños y nogales, el puente que separa el Marco español del portugués, y las pinturas rupestres del Vale do Junco o Lapa dos Gaviões. Reparamos fuerzas en la brasería Portugal, junto a la Raya (bacalao dorado y a la brasa, escalope, carrilleras de cerdo con salsa de castañas…). Y una copa final en el Quinto Coño. Un día y unas imágenes para el recuerdo.

lunes, 19 de octubre de 2020

Aquiles

 

AQUILES

Marino González Montero

Mérida, de la luna libros. Col. Teatro, 2020, 106 págs.

    Fundador de la revista de creación La Luna de Mérida y director de la editorial De la Luna Libros, Marino González Montero (Almaraz, 1963) es coautor del libro Puentes de Extremadura, de la edición ilustrada de La vida del Lazarillo de Tormes y autor de versiones de textos de Shakespeare (La tempestad), Plauto (Cásina, El Persa, Truculentus) y de Terencio. Como poeta, ha publicado Tangos extremeños (2006), Incógnita del tiempo y la velocidad (2014) y Un estanque de carpas amarillas (2015) que ahora ve la luz en la misma editorial emeritense. Como narrador, es autor de libros de relatos como En dos tiempos (finalista del premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en 2004), Sedah Street (If  Ediciones, 2001), Diarios miedos (2009) y Sed (2011), ambos en la editorial De la Luna libros. En 2016 apareció Rollos y picotas de Extremadura (De la Luna libros) y en 2018 el poema épico dramático La bella Magalona.

   Relacionada con dos obras anteriores (Muerte por ausencia, 2017, y Laberinto, 2019), Aquiles se nos presenta como un poema épico-dramático que recrea uno de los más antiguos mitos de Occidente, el guerrero despiadado que ha preferido la muerte en combate a la inmortalidad, contemplado aquí, sin embargo, en su faceta humana más profunda, porque “han transcurrido casi diez años del asedio constante de la ciudad de Troya por parte de los ejércitos griegos. El principal y más destacado héroe de aquella contienda, el pélida Aquiles, el semidiós invencible en mil batallas, está cansado de una guerra de la que no se atisba fin alguno. Por eso inicia un proceso de ‘humanización’ en el que se rebela contra los dictados de los oráculos y comienza un camino que le llevará a la búsqueda de la belleza” [Texto de contraportada].

   Reproducimos un fragmento en que se despide de Patroclo, quien, vistiendo las armas de Aquiles, se dirige al combate (esto es, a la muerte a manos de Héctor).

 

PATROCLO: (Yéndose por la derecha.)

Las adivinaciones ya tuvieron su tiempo.

Hora es de levantarse y descuajar

las raíces

de todos los escritos.

No pido tu bendición pues no es

necesaria…

Tu armadura y tus caballos me bastan

para hacer temblar

las imponentes murallas de Troya.

 

AQUILES: (Lanzando una plegara por donde se ha ido Patroclo.)

Que Hera, la de los níveos brazos

cubra los campos de niebla lechosa

y el brazo de Patroclo

consiga anegar de sangre troyana

las riveras por donde fluye… ancho el Simoente

y lento el Escamandro…

(Aquiles, como ido, va hacia el mar y comprueba cómo se forma la tormenta en el horizonte.)

En días de tormenta

busca el sol la menor

rendija por el hueco más estrecho

para colar su luz

y hacernos sabedores

de su todopoderosa presencia.

(Al público.)

Ya no puedo soportar tanta muerte…

Soy acaso un hombre y solo…

como sola es la tarde

en que percibes en qué medida

las letras de mi nombre se escriben de dolor.

 

Oscuro total.

 

Día de las lenguas extremeñas




 El pasado sábado la asociación OSCEC (Órgano de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su cultura) organizó en La Codosera el III Día de las Lenguas Extremeñas (los anteriores se celebraron en San Martín de Trevejo y Serradilla) con representantes de A fala (declarada Bien de interés cultural por la Junta de Extremadura), el extremeño y el portugués rayano. Con el apoyo de representantes de otras hablas minoritarias de Asturias, León, Valencia, Cataluña…, se presentaron al público publicaciones específicas, a la vez que se recitaron poemas  y se interpretaron canciones en las distintas modalidades lingüísticas.