sábado, 14 de enero de 2017

El habla de Mérida y sus cercanías


EL HABLA DE MÉRIDA Y SUS CERCANÍAS
Alonso Zamora Vicente
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2016, 148 págs.
Prólogo de Antonio Viudas Camarasa

   Profesor titular de la Universidad de Extremadura y miembro de la Real Academia de Extremadura, Antonio Viudas Camarasa (San Esteban de Litera, Huesca, 1949) es presidente de la Asociación Cultural para el Estudio y Divulgación del Patrimonio Lingüístico extremeño y autor, entre otros muchos trabajos, de Diccionario Extremeño (Cáceres, 1880), Dialectología hispánica y Geografía lingüística en los estudios locales. El habla en Extremadura (1997, en colaboración Manuel Ariza y Antonio Salvador Plans) y Diario de un académico de provincias (2004). Él ha sido el encargado de preparar esta edición facsímil de El habla de Mérida y sus cercanías acompañada del prólogo que Zamora Vicente escribió para la segunda edición de la obra. En una introducción prologal, Viudas Camarasa traza el recorrido biográfico y académico de una estudioso marcado por su participación en la contienda civil que, a diferencia de casos como Rodríguez-Moñino, logró rehabilitar su nombre y dejar, como catedrático de Universidad y miembro de la Real Academia Española, una obra que tendrían como modelo todos los dialectólogos posteriores.
   Como recuerda en el prólogo, Zamora Vicente dio clases en el instituto de segunda enseñanza de Mérida recién terminada la guerra, “en circunstancias dificilillas, allá por los años 1940-41”, y de ese entorno evoca los “dichos, sucedidos, anecdotario irrestañable, el desencanto total de la guerra y la conciencia clara de su total inutilidad… Cómo influían en su cháchara desengañada, con asombrosa naturalidad. Y aún se me pone de pie en la memoria el interminable, cambiante charloteo múltiple de las tabernas pueblerinas, humo, palabrones, heroicidades de guerra a troche y moche, tan enormes como falsas, siempre el erudito local malhumorado y próximo, acechando la ocasión de dejar en ridículo al advenedizo preguntón” [p. 36].
   Reproducimos un fragmento que describe, con léxico de la zona, un oficio hoy extinto.

   “55.- El carboneo.- Se corta la leña, se pica y se rodea con una zorra la más gruesa y con un carro la más menuda. Se coloca a rosca para encañarla, dejando la plaza o redondel propio de la carbonera. Se coloca primero la burra, palos más feos y podridos; después, la más gruesa, al cuadro; el parejo –leña menuda- y el varizo para el enrase del horno se colocan a hilo. Luego, la borda de rama, o cobija de jara y juncos. Después se atierra y se le da fuego por una boca o bujero. Se abren lumbreras a trayectos, según va abajando el fuego hasta desbordar. Abajo, en el pie, se abren bufardas (grandes focos o lumbreras). Cuando el fuego se asoma, se repleta el horno, tupiéndolo, y cuando se abre se ataca con leña corta. Cuando el aire es fuerte, se tapan las lumbreras del lado de donde sopla y hay que dar desahogo al fuego” [p. 52].

La vida, esa tirana tan hermosa


LA VIDA, ESA TIRANA TAN HERMOSA

Juan Calderón Matador
Vigo, Ediciones Cardeñoso, 2016, 27 págs.

   Nacido en Alburquerque en 1952, Juan Calderón Matador es un creador y promotor cultural que ha transitado por distintos caminos de la creación artística: pintura, poesía (con títulos como Agonía de las estaciones, 1994, La voz (de Dios) entre el romero, 1997, Eco de niño con voz de hombre, 2003; Divertimento, 2205; Mirar el arte en clave de poesía, 2006, Los vientos y la guerra, 2006; El destino nos ata y nos desata, 2011 y Sirenas de pecho herido, 2013), música, teatro (seis obras estrenadas), narrador (La noche que murió Paca la Tuerta, 2008;, El señorito Antonio, 2009; Veinte historias amables más un garbanzo negro, 2010, y Cuando duerme Guardamar, 2015, todos ellos aparecidos en la editorial viguesa Cardeñoso), codirector de la plataforma cultural Raíces de papel y director de varias colecciones literarias de Ediciones Cardeñoso. Ahora, la misma editorial en que colabora publica un librito titulado La vida, esa tirana tan hermosa que reúne dieciocho poemas de estructura clásica (con predominio del soneto) que abordan temas universales como el amor, el paso del tiempo, los paisajes de la niñez o poemas a amigos y personas admiradas.
   Reproducimos la primera composición del libro, escrita en una curiosa forma estrófica, la “decilira”, que mezcla rasgos de la lira (empleo de heptasílabos y endecasílabos) y de la décima (rima consonante distribuida de este modo: ABBAACCDDC), un experimento resuelto con cierto decoro.

LA NIÑA Y CARONTE
Para mi querido amigo Juan Ruiz de Torres,
creador de la decilira.

Escuchó la llamada
cuando la primavera sonreía
y perdió su alegría
al verse señalada.
Subió a la barca, que esperaba anclada
donde el río hace queda la corriente.
El barquero, impaciente,
con su de farol de olvidos,
tachó en la lista nombre y apellidos;
luego zarpó indolente. 


miércoles, 11 de enero de 2017

la vida es lo que llueve


la vida es lo que llueve
Pilar Galán
Mérida, de la luna libros, col. Lunas de oriente, 2016, 67 págs.

   Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Extremadura, Pilar Galán (Navalmoral de la Mata, 1967) es una profesora de enseñanza media que, además, ha dirigido talleres de escritura, colabora en Canal Extremadura (“Los sábados al sol”) y en El periódico de Extremadura con la columna (“Jueves sociales”).
   Como narradora, ha publicado los libros de cuentos El tiempo circular (Editora Regional de Extremadura), Túneles (Alcancía), y Manual de ortografía, Diez razones para estar en contra de la perestroika, Paraíso posible, todos ellos en de la luna libros y Tecleo en vano (Norbanova Narrativa). Ha publicado asimismo las novelas Pretérito imperfecto, Ocrán-sanabu, Ni Dios mismo y Grandes superficies, en la misma editorial, y dos obras de teatro, Los pasos de la piedra y Miles gloriosus.
   Todos estos títulos conforman una trayectoria reconocida con numerosos premios de narrativa (aunque también ha logrado el “Francisco Valdés” de periodismo), como el certamen de narraciones convocado por la UNESCO o el internacional “Miguel de Unamuno”.
   Ahora, la editorial emeritense de la luna libros publica en su colección lunas de oriente, relatos la vida es lo que llueve, una compilación de 32 narraciones breves, con frecuencia microrrelatos, de diversos motivos y perfiles, atraídos por los personajes cotidianos de entornos próximos, que vienen a confirmar que no hay vidas que no merezcan ser contempladas y recreadas, como ejemplos de las múltiples apariencias de la condición humana. Reproducimos un relato, titulado con un verso de la “Canción del pirata” de Espronceda, en que una anciano hospitalizado cruza la frontera que separa el sueño de la realidad (un sueño piadoso y una realidad despiadada).

TU RUMBO A TORCER ALCANZA

   A finales de agosto, cuando hace viento y los toldos golpean la barandilla de la terraza como velas enloquecidas, él sueña con aquel crucero que nunca hicieron juntos.
   Como las noches de verano son eternas, sobre todo para él, que duerme a ratos, le da tiempo a trazar la línea del horizonte, la primera puesta de sol en el océano, la lluvia sobre el estrecho de Magallanes, el color violeta de la tempestad que estalló de repente y el naranja rabioso del bote salvavidas que los llevó a tierra.
   Ya casi de madrugada, consigue arrastrar tierra adentro lo poco que el mar ha devuelto a la orilla de la isla desconocida donde ella llora sin consuelo. Tarda poco en levantar la cabaña con hojas enormes de palmeras, menos aún (ya casi amanece, se da prisa) en encontrar agua potable y la manera de abrir cocos sin esfuerzo. Ella le recompensa con una sonrisa que deja adivinar algo más para  la noche que se extenderá cubierta de estrellas.
   Con las primeras luces del día, él esboza un gesto feroz en la cara de los indígenas que se disponen a atacarlos, y dibuja las armas improvisadas y su valentía y los besos de ella restañando las señales de la batalla, y sus brazos rodeando su cuerpo, apretando cada vez más, hasta casi dejarle sin respiración, sofocado, vamos abuelo, no sea perezoso, otra vez se nos han pegado las sábanas, hora de tomarse las pastillas, y ahora sí, ahora vuelve el dolor de las heridas, el olor de la sangre, las flechas envenenadas quizá con curare, pero no quiere abrir los ojos aún, no todavía, suplica, aunque ya las velas se han convertido en toldos, el rumor de las olas en burbujeo de bomba de oxígeno, siente el peso del pañal mojado entre las piernas, y la nostalgia de todas las cicatrices que ella no podrá besar nunca. [Pp. 50-51].

sábado, 7 de enero de 2017

La edad del paraíso


LA EDAD DEL PARAÍSO

Julio César Galán
Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Escena Extremeña, 2016, 109 págs.

   Nacido en Cáceres en 1978, Julio César Galán, doctor en Ciencias de la Educación, ha sido lector de español en la Universidad de Argel, profesor en la Universidad de las Islas Baleares y, en la actualidad, en la Universidad de Extremadura. Bajo heterónimos como Luis Yarza, Pablo Gaudet, Óscar de la Torre o Jimena Alba ha publicado libros como Gajo de sol (Abezetario, 2009), ¿Baile de cerezas o polen germinado? (Ediciones Idea, 2010), La llanura (premio de poesía “Vicente García de la Huerta”, 2016), Introducción a la locura de las mariposas (Tigres de papel, 2015) y Limados. La ruptura textual en la última poesía española (Amargord, 2016).
   Julio César Galán ha firmado con su nombre poemarios como Tres veces  luz (La Garúa, 2007), Márgenes (Pre Textos, 2014), Inclinación al envés (ERE / Pre-Textos, 2014) y El primer día (Isla de Siltolá, 2016).
   La edad del paraíso es un texto teatral intensamente experimental que desborda el cauce del propio género mediante todo tipo de “infracciones”: notas al margen, citas de heterónimos, intervenciónes del autor (Gil de Biedma es entrevistado por dos periodistas, Julio y César), escenas sin diálogo, reducción de los personajes a símbolos impronunciables… para construir un texto concebido como “proceso, variación y modulación incesante de sus actos lectores (espectadores), como mise en abyme, como matrioska, en donde se juntan lo mismo y lo distinto, lo autobiográfico y lo ficcional, lo establecido y lo posible; que refleje una serie de versiones, revisiones, rupturas, parodias, intertextualidades, metatextualidades y paratextualidades escénicas” [Nota del autor].
   Reproducimos una escena en que Jaime Gil de Biedma, enfermo de SIDA y acompañado de Carlos Barral, acude al hospital para una prueba médica más.

NUDO V
LA BLANCURA

(Sótano. Luz suave, amarillenta, ajena al día. Blanco de azulejos temblorosos, de nieve pobre. En mitad el escenario una gran ventanilla que mira al público. Del fondo surgen Jaime y Carlos, que poco a poco se acercan a la cristalera. Esperan).

Jaime: En estos sitios nunca hay nadie.
Carlos: Trabajan demasiado, seguro que están tratando de resolver el enigma de Dios.
Jaime: ¿Es posible que en un hospital se hagan las consultas y revisiones a su hora?
Carlos: Hemos entrado en una temporalidad diferente, aquí todo se hace más (habla pausadamente) len-to-y-pe-sa-do. Estamos dentro de los relojes reblandecidos. Ahí viene una bata.
Bata: Buenos días.
Jaime: Buenos días, tengo cita a las diez para una prueba…
Bata: (Mira unos papeles, saca maquinalmente unos impresos). Apunte aquí su nombre[1], apellidos DNI y si está de acuerdo con lo que dice, firme.
Jaime: De acuerdo (comienza a leer).
Bata: Ahora mismo vuelvo para recogérselo.
Carlos: Qué alegría de mujer, tiene cara de acelga recocida.
Jaime: (Firma). Me he convertido en el número: 72.250.
Carlos: Has leído bien lo que dice.
Jaime: En resumen: Que hay posibilidad de morir.
Carlos: Le dijiste a Josep…
Jaime: Aún no, esta noche se lo diré. (Pausa). Tengo miedo. Empezará a llorar, yo lloraré… Estoy viviendo mi propia temporada en el infierno, pero sin posibilidad de regreso. (Silencio). ¡Cuándo empezarán a enseñarnos a afrontar este tipo de situaciones!
Carlos: De algún modo todos creemos que somos inmortales, aunque en nuestro caso algo de nosotros quedará. (Pausa). La ciencia avanza deprisa: pronto encontrarán la vacuna contra esta enfermedad…
Jaime: He llega a pensar en la muerte, pero nunca la había sentido. Es una sensación extraña. Todo se muestra en presente, estás fuera de todo.
Carlos: De algún modo ya has conseguido vivir en un poema.
Jaime: ¿Qué?
Carlos: Convertirte en un…
Bata 2: Jaime Gil de Biedma.
Jaime: Sí, soy yo… (Para sí mismo). Tómate esto con una gran pausa.
   (Jaime se acerca a la enfermera. Entra en otra sala, se pierden entre agujas y un frío olor químico. La figura de Carlos queda como una interrogación).




[1] Un espectador: La máscara se  llamó persona. Experimento al personaje. La simetría de la enfermedad que son todas enfermedades. Cuanto más te acerques al nombre, a la máscara, más te acercarás al escenario.

domingo, 1 de enero de 2017

Sueños eróticos...


SUEÑOS ERÓTICOS DE UN ADOLESCENTE EMPEDERNIDO

Antonio María Flórez
Madrid, Playa de Ákaba, 2016, 97 págs.

   Hijo de madre extremeña y padre colombiano, Antonio María Flórez (Don Benito, 1969) pasa su infancia en Marquetalia (Colombia), pero recibe su formación académica de grado medio en los centros docentes de Don Benito, ciudad en la que inicia su trayectoria junto con un grupo de jóvenes entre los que se encuentran Carlos Medrano, María Rosa Vicente, Paco Señor y los hermanos Gómez Canseco. Circunstancias biográficas posteriores le han llevado a alternar estancias en Colombia y España, lo que lo ha convertido en privilegiado testigo del panorama cultural de los dos países.
   Además de varios ensayos (Dalí. El arte de escandalizar, 20004; Transmutaciones. Literatura colombiana actual, 2009), ha publicado hasta el momento los siguientes libros de poesía, galardonados con premios de reconocido prestigio: El círculo cuadrado (1987), En cámara lenta, junto con el escritor Flobert Zapata (1989), Epigolatría (1993), ZOO (poemillas de amor antiecológicos) (1994) y El bar de las cuatro rosas  en “Colección Poesía Dombenitense de fin de siglo” (1995). A este libro le siguieron títulos como El arte de torear (202),  Desplazados del paraíso (premio nacional de poesía “Ciudad de Bogotá” de 2003), Marquetalia (Un pueblo que rabia) (2003), Corazón de piedra (2011), Tauromaquia (Antología Trema) (2011), Bajo tus pies la ciudad (2012), En las fronteras del miedo (finalista del premio nacional de poesía del Ministerio de Cultura de 2015), y La muerte de Manolete. Crónica en escena (Don Benito, 2015).
   Con fotografía en portada de Daniel Mordzinski y dos poemas visuales en la apertura y cierre, la editorial Playa de Ákaba publica ahora Sueños eróticos de una adolescente empedernido, un poemario inserto en una larga y nobilísima tradición literaria (griega y latina, renacentista e ilustrada, española e hispanoamericana), que reivindica el amor y el deseo “porque en estos tiempos de interconexión extrema es cuando más solos nos sentimos y, por eso, debemos concordar con Álvaro Mutis que “Hay que inventar una nueva soledad para el deseo”. Y este libro nos ayudará a eso, porque habla precisamente de deseo, de sentimientos, de sueños, de eróticos anhelos que acompañan el trasegar cotidiano de esos seres empeñados en amarse en todo momento con el furor de siempre” [Texto de contraportada].
   Reproducimos el poema visual con que se abre el libro.



sábado, 31 de diciembre de 2016

Gaya Nuño y Alberti, entre la firmeza y el vuelo


JOSÉ ANTONIO GAYA NUÑO Y RAFAEL ALBERTI,
ENTRE LA FIRMEZA Y EL VUELO

Hilario Jiménez Gómez
Soria, Diputación Provincial, 2016, 283 págs.

   Nacido en Montánchez en 1974, Hilario Jiménez es autor de una notable trayectoria poética, recogida en diversas antologías (Cuatro poetas en un tobogán, 2006; Encuentro en Guadalupe, 2008; Escarcha y fuego, 2010…) y en poemarios como En un triángulo de ausencias (2003), Versos color naranja (2003), Delirio in extremis de un aguador con sed (2004), Diario de un abrazo (2008), Hoy es siempre todavía (2012) y De la noche a los espejos (2015). Una amplia muestra de estos títulos ha sido recogida en Antología (im)personal (2015). En 2013, la Editora Regional de Extremadura publicó su diario Exprimiendo limones de madrugada.
   Pero Hilario Jiménez, licenciado en Filología Hispánica y profesor de enseñanza media, ha compaginado esta vocación poética con trabajos de investigación y ensayos sobre los poetas del 27 y la poesía española contemporánea en libros como Lorca y Alberti, dos poetas en un espejo (2001, reeditado en 2003) o Alberti y García Lorca, la difícil compañía (2009), ha coordinado el volumen Pablo Neruda, un corazón que se desató en elviento (2005) y preparado una antología de la obra de Félix Grande, Una grieta por donde entra la nieve (2006).
   Ahora, la Diputación Provincial de Soria publica Juan Antonio Gaya Nuño y Rafael Alberti, entre la firmeza y el vuelo, un ensayo que reconstruye la relación entre el poeta gaditano y Gaya Nuño, autor de obras de creación, recogidas en los dos volúmenes de Obras completas (2000, en edición de Consolación Baranda), pero ante todo, de una consolidada trayectoria como crítico de arte (El románico en la provincia de Soria, 1946; Historia del Museo del Prado, 1969, Historia de la Crítica de Arte en España, 1975…). Como recuerda Hilario, Gaya Nuño y Alberti se conocieron en Madrid durante la guerra (el escritor soriano, cuyo padre fue fusilado sin juicio previo, se incorporó al Batallón Numancia, en el que llegó a ser oficial. Tras la guerra es condenado a veinte años y un día de prisión) y su trayectoria posterior bien puede ejemplificar la suerte corrida por los dos exilios: el exterior de Rafael y María Teresa (París, Buenos Aires, Roma) y el interior de Gaya Nuño (cárceles, libertad vigilada, peticiones de rehabilitación rechazadas…).
   Como recuerda la esposa de Gaya, Concha de Marco, ambos escritores se encontraron en París en octubre de 1963 y a partir de entonces mantendrían una relación epistolar, pero el único proyecto conjunto en que pensaron colaborar, una edición de A la pintura (Buenos Aires, Losada, 1948, por entonces agotado), preparada por Gaya que publicaría Aguilar se frustró finalmente.
   Como en anteriores trabajos de Hilario Jiménez, nos encontramos ante una edición muy cuidada, pormenorizadamente anotada y con numeroso material gráfico (cartas, una diario inédito, postales, fotografías, volúmenes dedicados, dibujos…) procedentes de la Fundación Rafael Alberti (El Puerto de Santa María) y del Centro Cultural Gaya Nuño (Caja España-Duero, Soria), que viene contribuir a un mejor conocimiento del panorama cultural español durante un extenso tramo, tan rico como convulso, del pasado siglo.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Caducidad del signo


CADUCIDAD DEL SIGNO
Poesía reunida (1994-2016)

Juan Luis Calbarro
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2016, 235 págs.

   Nacido en Zamora en 1966, Juan Luis Calbarro es Licenciado en Filología por la Universidad de Salamanca, ensayista (Apuntes sobre la ideología en la obra de César Vallejo, North Charleston, 2013), editor, traductor, crítico de arte y crítico literario que ejerce desde 1998 en su blog Libros que me gustaron (o no). Desde 2004 reside en Palma de Mallorca, en donde dirige la editorial Los Papeles de Brighton. Como poeta, ha publicado hasta la fecha Trébol (Zamora, 1994) (con Julio Marinas) Elegía sajona (Zamora, 1998), Sazón de los barrancos (Cáceres, I. C. El Brocense, 2006), y Museos naturales (Palma de Mallorca, 2013).
   Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica su poesía completa bajo el título Caducidad del signo, que añade a los poemarios citados varios cuadernos de poesía (Fin de siglo, 1995; Roma devicta, 2016…), un libro nuevo, Breviario de Fuerteventura (2002, con prólogo de Jorge Rodríguez Padrón) y varios poemas inéditos.
   Reproducimos una composición de Museos Naturales que contiene una reflexión sobre la diversa condición de los creadores (o de sus máscaras).

EL POETA ASEGURA BUSCAR CLAVES

Está el poeta tímido, está el sabio,
está el que se demora en sustantivos,
sin miedo a los apodos,
y está el que es torrencial, innecesario
salvo en su fuero interno incandescente.
Está el poeta sucio, y está el limpio.
Está el que señorea las imágenes
como si fueran dunas
y está el que explica todo
como si hubiese urgencia.
Cualquiera de ellos miente
cuando afirma que busca explicaciones,
que el verbo es vía de conocimiento:
estar y ser son pies incompatibles.
El poeta, si es listo, solo busca
creerse vivo aún
sobre las angarillas,
desconocer el miedo,
alquilarle galones a un destino
tan opaco como otros. Despistarse.
Entretener a sus perseguidores.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Acordes de una antigua canción


ACORDES DE UNA ANTIGUA CANCIÓN

José Agudo
Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2016, 49 págs.

   Residente en la actualidad en Barcelona, ciudad en la que fundó con otros escritores la revista de arte y literatura Alisma, José Agudo, nacido en Fregenal de la Sierra en 1952, ha publicado los siguientes libros de poesía: Naufragios (1992), Conciencia de mí mismo (1995), Dibujando la Rosa de los Vientos (1996, I premio del certamen nacional “Ciudad de Torrevieja”), Hombre desnudo (2006, premio de poesía “Villa de Chiva de 2004), y Esta frágil conciencia (2008), ganador del XXVIII Premio Hispanoamericano de poesía “Juan Ramón Jiménez”. Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica Acordes de una antigua canción, del que reproducimos un poema.

COMO CANTOS RODADOS

Como cantos rodados,
esas hojas de otoño de las ciudades grises,
el brillo de la luna en las esquinas,
los charcos apacibles de una lluvia
que llegó de repente un día cualquiera,
las aceras remotas
con soportales viejos y luz domesticada,
los gritos de los niños exaltados
en las plazas de agosto con palomas
y sol de mediodía
y turistas felices
que vinieron de lejos.

Esas hojas de otoño de las ciudades grises,
como cantos rodados,
igual que los olvidos que jamás se sabrán.

Y después, de repente, el silencio,
insondable y oscuro, intratable:
una orilla ya sin nada ni tiempo,
ya sin tiempo ni nadie.