jueves, 16 de febrero de 2017

El secreto del agua


EL SECRETO DEL AGUA
Badajoz, Diputación Provincial, 2017, 420 págs.

   Nacido en Campillo de Llerena en 1947, Tomás Martín Tamayo es un reconocido articulista que ha publicado sus columnas en periódicos regionales (Hoy, Diario.es / Extremadura) y nacionales (El Mundo, ABC, Público, El Confidencial), una selección de los cuales apareció en 2002 (222 artículos de Hoy). Además de un libros de poemas (Abstracción de la culpa), su trayectoria literaria, reconocida con numerosos premios, ha transitado de modo preferente por el relato, lo que le ha llevado a participar en numerosas antologías del género (Narrativa Extremeña actual, Alquimia, 100 narradores hispanoamericanos, Estrechando círculos, La narración corta en Extremadura, Ficciones, Instintos naturales), y a publicar hasta el momento cuatro compilaciones de cuentos: Cuentos de madrugada (1979), Cuentos al alba (1984), Cuentos de la maldita resignación (1997) y Cuentos en verde aceituna (2006), antologados en una edición reciente, Cuentos del día a día (Sevilla, Punto Rojo, 2015).
   Como novelista, Martín Tamayo ha publicado El enigma de Poncio Pilatos (2008), una novela histórica de extraordinaria acogida, y El manto de légamo (2011), ambientada en la Extremadura de Posguerra.
   Y en los años más duros de este periodo, correspondientes a la presencia de Ibáñez Martín en el Ministerio de Educación (entre 1939 y 1951) se localiza el primer bloque de El secreto del agua, publicada ahora por la Diputación Provincial de Badajoz. La construcción de un pantano sacará a la luz la complicidad en la defensa de sus intereses de los vencedores de la reciente contienda: terratenientes arrogantes, sacerdotes y obispos obsequiosos, políticos corruptos…, que logran desplazar la ubicación de la presa para defender las tierras de los propietarios, anegando, de este modo, la aldea de Encinares. A estos poderosos adversarios habrá de enfrentarse Antonio, el maestro del pueblo, cuya oposición a la presa le llevará a la muerte bajo la apariencia de un suicidio.
   Años más tarde, su hijo adoptivo emprenderá, con todos los medios de la presidencia de una empresa petrolera que ostenta, una pormenorizada investigación que no culminará hasta que el vaciado del pantano muestre de nuevo la aldea y otros enigmas ocultos por las aguas. Nos encontramos, por todo lo dicho, en el territorio del compromiso, ante una literatura erigida desde una posición ética que viene a confirmar cómo los métodos utilizados durante la Dictadura y los empleados en los años de la Democracia son distintos, sí, pero todos ellos, igualmente indignos.
   Reproducimos un párrafo en que el maestro ha de enfrentarse al primer intento de doblegar su actitud.

   “Los inspectores siguieron al maestro y uno de ellos se adelantó para sentarse en su sillón. Antonio abrió un cajón lateral de la mesa y sacó varias carpetas de gomillas, con anotaciones en la portada. El inspector que se había sentado puso enérgico la mano sobre las carpetas y el maestro retrocedió, desconcertado por la actitud hostil que demostraban los inspectores.
-¿Tienen la bondad de decirme qué es lo que ocurre’ ¿Quiénes son ustedes?
-Nosotros somos inspectores de la Delegación del Ministerio de Educación Nacional y desde luego no hemos venido para ver papeles. Así que déjate de carpetitas y de cuadernitos.
-Pues ustedes dirán qué es lo que quieren ver.
   El inspector sentado comenzó a curiosear en el cajón central de la mesa, mientras el otro iniciaba el interrogatorio en un tono que casi parecía la lectura de una sentencia.
-¿Se reza al entrar y salir de la escuela?
-No, no se reza. En ninguna instrucción se dice que sea obligatorio rezar al entrar y salir de la escuela.
-¿Y se dice en alguna instrucción que los niños pierdan el tiempo haciendo puzles o leyendo periódicos?
-No, no se dice, pero es el método que yo utilizo.
-¿Para qué?
-Para que aprendan a trabajar en equipo, para que sean cuidadosos con el material que se les entrega, para que aprendan a seleccionar los colores, para fomentarles la paciencia, para… [p. 38].

martes, 14 de febrero de 2017

Presentación de Corónicas de Ingalaterra


El asesinato de Humberto Delgado


EL PORTUGAL SALAZARISTA FRENTE A LA DEMOCRACIA
El asesinato de Humberto Delgado y sus implicaciones internacionales

Antonio Muñoz, Francisco J. Rodríguez y Guillermo León (eds).
Badajoz, Diputación Provincial, 2017, 204 págs.
Introducción de los editores.


   El Portugal salazarista frente a la democracia recoge las ponencias de un Congreso celebrado en Badajoz en marzo de 2015 para conmemorar el cincuentenario del asesinato de Humberto Delgado, el “general valiente”, y su compañera Arajaryr Campos junto a la frontera (pero en tierras españolas, en el término municipal de Villanueva del Fresno) por la policía política de Salazar. En el volumen, Hipólito de la Torre Gómez (“Humberto Delgado, en la Historia y en su sitio”) analiza la figura del general convertido con el tiempo en inspirador y pionero del movimiento de los capitanes de la “revolução dos cravos”, Filipa Raimundo e António Costa Pinto (“Memoria e reparação das vitimas do Estado Novo na Democracia portuguesa”) se centran en la “transición” portuguesa que, a diferencia de la española, reconoció de modo unánime el papel de las víctimas del salazarismo (entre ellas, el propio general Delgado), Juan Carlos Jiménez Redondo (“El Franquismo y el asesinato del General Humberto Delgado”) estudia la colaboración establecida por Franco y Salazar para reprimir la disidencia, Josep Sánchez Cervelló (“La colaboración opositora ibérica exiliada para acabar con las dictaduras ibéricas”) se centra en la escasa colaboración de los movimientos democráticos de oposición en España y Portugal, Moisés Cayetano Rosado (“Los años sesenta en la Raya extremeño-alentejana: entre pobreza, represión y emigración”) se detiene en la situación de abandono institucional y represión en que viven los campesinos del Alentejo y de Extremadura bajo las dictaduras ibéricas, Luis Nuno Rodrigues ("As eleições portuguesas de 1958 vistas pelo The New York Times”) analiza la cobertura informativa que el  periódico estadounidense, uno de los más influyentes del mundo, dio a las elecciones de 1958 (ganadas por el candidato salazarista), Umberto Berlenghini (“Italia y Portugal: la sutil línea negra”) se centra en el papel de elementos de la ultraderecha italiana en la emboscada tendida al general, y Frederico Delgado Rosa (“‘Não se fez justiça!’. O caso Delgado em Portugal”), nieto del general y autor de una extensa biografía sobre él, se detiene en el proceso judicial posterior que acabó exonerando tanto a los miembros de la PIDE como a los responsables políticos de este terrible crimen de estado.

miércoles, 8 de febrero de 2017

jueves, 2 de febrero de 2017

La bordadora del faro


LA BORDADORA DEL FARO

Juan Calderón Matador
Vigo, Ediciones Cardeñoso, 2016
Ilustraciones de Ayesha L. Rubio

   Nacido en Alburquerque en 1952, Juan Calderón Matador es un creador y promotor cultural (es codirector de la plataforma cultural Raíces de papel) que ha transitado por distintos caminos de la creación artística: pintura, poesía, teatro, pero también pintura y música. Como narrador es autor de La noche que murió Paca la Tuerta, 2008; El señorito Antonio, 2009; Veinte historias amables más un garbanzo negro, 2010, y Cuando duerme Guardamar, 2015, todos ellos aparecidos en la editorial viguesa Cardeñoso, editorial en la que dirige varias colecciones literarias, la misma que publicó en 2016 La bordadora del faro, un relato infantil, con unas deliciosas ilustraciones de Ayesha L. Rubio, que arranca con un enigma al que se enfrenta María, la niña sin amigos que, aislada en el faro, dedica su tiempo a bordar.

   “Señoreaba el faro sobre una pequeña extensión de rocas, que al subir la marea quedaba aislada de la costa. Por este motivo María no podía asistir a la escuela. Su madre comenzó a enseñarle a leer y escribir, pero la alumna se cansó muy pronto de la tarea.
   La niña se sentaba todas las tardes a contemplar el chapoteo del agua sobre las piedras. Le encantaba ver cómo se diluía poco a poco la espuma de las olas. Había  observado durante días que a aquella hora, cuando el sol se recostaba sobre la plata del mar, las gaviotas volaban todas en una misma dirección y desaparecía. ¿A dónde irán?, se preguntaba”. 

Biblioteca circulante


miércoles, 1 de febrero de 2017

El nadador


EL NADADOR

Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2017, 74 págs.

   Miguel Ángel Curiel nace en Korbach (Alemania) en 1966 en el seno de una familia oriunda de Jaraíz de la Vera. En el año 2000 logra un accésit del premio Adonáis con su poemario El verano y en 2008 publica Por efecto de las aguas (Rialp) y Diario de la luz, con el que logró el premio de poesía "Ciudad de Mérida". Durante su estancia en Italia, becado por la Academia de España en Roma, escribe Los sumergidos, Hacer hielo y Luminarias. En 2013 reúne todos los libros del ciclo del agua en El agua (poesía, 2002-2012), finalista del Premio Nacional de Poesía. En 2015 ve la luz su último poemario, Astillas, en la editorial madrileña Calambur.
   Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica El nadador, libro compuesto de cuatro bloques ("Baños de octubre", "Claros", “Cuaderno de viajes", "Bendito", "Azul" y "Contra el sol"), en los que alternan textos clasificables en distintos géneros (poemas, poemas en prosa, fragmentos de libro de viajes...), marcados por la sobriedad y un lenguaje simbólico procedente de la naturaleza (las aves, el sol, el agua, la noche). Reproducimos una composición del último bloque.

¿Cuál de los estorninos
guía a los estorninos? 
Un estornino invisible,
una onda o chillido inaudible,
sostenido y más agudo
que el violín de las ballenas.
Lo siguen y se abre la bandada.
Se contornea,
se cierra o cambia
repentinamente de sentido.
Asciende y cae,
y antes de chocar
contra la torre gira bruscamente
hacia la noche.
¿Quién los guía
hacia la noche?
¿Qué pájaro superior traza
los vuelos de esa ceniza del día?
En el vértice hay mucho amor,
mucha luz y esperanza.

martes, 24 de enero de 2017

Palabrero


PALABRERO

Bogotá, Intermedio Editores, 2016, 294 págs.
  
   Nacido en Cali (Valle del Cauca, Colombia) en 1958, Philip Potdevin ha cultivado tanto la narración corta (Magister Ludi y otros relatos, 1994; Estragos de la lujuria, 2010) como la novela, género en el que recibió con su primera obra, Metratón (1995), el premio nacional de novela del Ministerio de Cultura en 1994. A esta narración siguieron Mar de la Tranquilidad (1997) y La otomana (2005).
   Ahora, la editorial bogotana Intermedio publica su última novela, Palabrero (término que podríamos “traducir” como mediador en los conflictos), que sitúa su trama en una entorno real, la península de La Wajira, en el extremo nororiental de Colombia. En ella se levanta la Sierra Nevada de Santa Marta y fluye el río Ranchería junto a ciudades como Riochacha y aldeas como Albania, Distracción, Barrancas o San Juan del César. Es la tierra ancestral de los indios wayuu, los paraujanos y los kusina, aunque en el presente las diferencias se han atenuado  y todos hablan una misma lengua. Con una larga historia de oposición a los colonizadores españoles, en el presente la comarca es explotada por una compañía de capital extranjero que, con la complicidad de jueces y políticos, extrae carbón para su exportación, dispuesta a modificar el curso del río Ranchería para continuar la extracción bajo su lecho. Ha llegado el momento de enfrentarse a una poderosa organización que no dudará en recurrir a la corrupción, a la extorsión y al asesinato para mantener su situación de dominio sobre la población indígena.
   Nos encontramos, por todo ello, en el terreno literario del compromiso, que denuncia una situación de injusticia generalizada en que se confabulan políticos, jueces y empresarios frente a unas poblaciones autóctonas, herederas de antiguas y hermosas tradiciones culturales, a las que en la narración se les ofrece el protagonismo que le negaron los conquistadores españoles en el pasado y los nuevos colonizadores, con armas aún más innobles, en el presente.

 “Edelmiro. Edelmiro Epiayú. Edelmiro Epiayú Epiayú. “Nacido un 31 de diciembre”, dice la cédula de ciudadanía. “Manifiesta no saber firmar”, dice también. La foto en el documento, difusa, es casi de un niño, un joven, no mayor de trece, catorce años, a lo sumo quince. Pero no es cierto. No nací un 31 de diciembre, sí sabía firmar y leer cuando la expidieron, y no había cumplido la mayoría de edad para que me dieran la cédula. Un engaño, una afrenta. No es posible que casi toda nuestra gente haya nacido un 31 de diciembre, Ni tampoco que hubiéramos alcanzado la mayoría de edad cuando las entregaron. Patrañas de políticos para asegurar sus elecciones. A mí no me cambiaron el nombre; a muchos sí. Durante mucho tiempo el Estado no rectificó el daño hecho hace doce, quince años cuando la Registraduría Nacional del Estado Civil expidió documentos de identidad a decenas, a cientos, a miles de wayuu con nombres oprobiosos e información falsa. Es una de tantas deudas que adquirió con nosotros; pero no la más importante, A unos le pusieron en la cédula, por nombre, Teléfono, a otros Mariguano, a otros Raspahielo […] Esas cédulas, que confiscan cada dos años en vísperas de elecciones, incluso las corregidas, para elegir y reelegir alcaldes, congresistas, gobernadores; todo a expensas de la dignidad, la inocencia el indígena wayuu, el otrora guerrero, indómito y no reducido –como se nos señala- habitante de estas tierras wajiras” [pp. 19-20]

jueves, 19 de enero de 2017

Carlos Medrano



DONDE PODER VOLVER

Carlos Medrano
Don Benito, Vberitas 2016, separata de Ventana Abierta, 2016, 27 págs.

   Bajo la dirección de Juan Ricardo Montaña, el colectivo Vberitas ha dedicado la separata central del último número de Ventana Abierta a Carlos Medrano (Salamanca, 1961), que residió en Don Benito durante su infancia y adolescencia. Hasta la fecha, Medrano ha publicado Corro (Badajoz, Diputación Provincial, 1987) y en esta misma editorial, en la colección Alcazaba, Las horas próximas (1989), finalista del premio “Ciudad de Badajoz”. Más tarde, en la colección La Centena de la Editora Regional de Extremadura aparecería A lo breve (1990) y en 1996, Imágenes encuentros (Valladolid, P.O.E.M.A.S.). En 2013 fue incluido en una antología publicada en Valladolid por la Fundación Jorge Guillén titulada Sentados o de pie, 9 poetas en su sitio (con prólogo de Antonio Piedra, director de la Fundación). Una nota final a Donde poder volver informa de que “el título de esta selección de poemas está tomado de esta nota, recogida en el blog isla de lápices, de donde proceden todos ellos: “Al escribir, también se indaga o se reconstruye la belleza -se retorna a una fuente-, y se activa un disfrute -donde poder volver- menos perecedero, más constante”. Reproducimos una de las composiciones que deja constancia de la proximidad afectiva del poeta a otros autores de la región (Ángel Campos, Álvaro Valverde, Santiago Castelo), unos “amigos de la que he considerado siempre mi tierra”.

CUATRO EMBLEMAS

Ángel Campos Pámpano

Cómo lámina el río a la luz de la tarde,
así el verso en el aire a salvo de la muerte.

Álvaro Valverde

También el sur te llama.
En la ciudad antigua
las calles son poemas
que escribes y recorres.

Santiago Castelo

En ti deseó el verano
saciar sus plenitudes
y el claro corazón buscó una fuente.

Carlos Medrano

Quise estar con vosotros.

Seguro de esos ojos,
esperé a que se abriesen.


Ventana Abierta 2016


VENTANA ABIERTA

Asociación de Amigos de la Cultura Extremeña
Don Benito, I. Trejo, 2016, 164 págs.
Coordinación de Juan Ricardo Montaña

   Con la presentación del volumen por parte de la presidenta de la Asociación de Amigos de la Cultura Extremeña, Verónica Inés Bravo Parejo, se abre el último número de Ventana Abierta presentado el pasado mes de diciembre. Como en números anteriores, la revista agrupa las numerosas colaboraciones en los apartados “Investigación”, “Personajes”, “Vberitas 2016” (separata dedicada en esta ocasión a Carlos Medrano), “Artículos”, “Literatura”, “Ventana a la creación” (que recoge varias muestras pictóricas) y “¿Sabías que…?” (sobre historia local). Portada y contraportada, diseñadas por Juan Ricardo Montaña y A. Javier Ortiz Calderón, están dedicadas, oportunamente, a Miguel de Cervantes, como homenaje al escritor en el cuarto centenario de su muerte.