viernes, 15 de diciembre de 2017

Fragmento para un réquiem


FRAGMENTO PARA UN RÉQUIEM

Alberto da Costa e Silva
Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Letras portuguesas, 2017, 133 págs.
Traducción y prólogo de Luis María Marina

   Nacido en Sao Paulo en 1931, Alberto da Costa e Silva es un diplomático, ensayista e historiador que, además, ha publicado ocho libros de poemas; O parque e  outros poemas (1953), O tecelão (1962), Alberto da Costa e Silva, fia, doba e tece (1962), Livro de linhagem (1966), As linhas da mão (1978), A roupa no estendal, o muro, os pombos, (1981), Consoada (1993) y Ao lado de Vera (1997).
   Ahora, la Editora Regional de Extremadura publica en su colección Letras portuguesas una selección antología de sus textos al cuidado de Luis María Marina (Cáceres, 1978), diplomático, ensayista y poeta, como el autor brasileño, y traductor de números autores lusos (Nuno Júdice, Ana Luísa Amaral, Rui Knopfli, António Ramos Rosa…). La poesía de Da Costa e Silva -considera el prologuista- expresa “con un hábil manejo de los metros clásicos y modernos (del soneto a la prosa poética; del poema corto, casi un apunte, al largo), con un tono elegíaco, pero que, por sereno y apegado a lo real, nunca cae en lo saudoso. Razones  que acercan su modo de decir al de la mejor poesía universal de esa centuria. Y de esta manera acaba misteriosamente por confluir con siertos veneros de la propia lífrica de su lengua, también la más duradera, que corren por encima de las fronteras nacionales, abriendo sugerentes e inagotables caminos: los desbrozados, de nuevo en tres continentes, y siempre en un característico tono menor, por Pessoa, Drummond de Andrade o Knopfli. Con todos ellos, el niño que Da Costa e Silva fue ayer, hoy, canta.” [Prólogo, p. 26].
   Reproducimos una de las composiciones en que el poeta regresa a la ciudad de la niñez.

APARIÇÃO EM FORTALEZA

Ruas e sombras de Fortaleza, meninas doces,
árvores velhas onde esqueci a infância que foi
tão triste e tão pouca, cidade onde o amor
está tombado a teus pés,
frágil e puro
como uma flor.
Onde camino cercado pelos meus fantasmas,
entregue aos meninos que são o que fui,
embabado pela pureza de minhas própias palavras,
cansado, tão cansado, Fortaleza,
quase perdido por vos haver perdido.

Roteiros de bicicleta pela praça do Carmo,
ganando as distâncias das longas alamedas,
revendo as frágeis moças que passam
na doçura morna das tardes,
recompondo a imagen dos vendeiros encarapitados nos burricos mansos,
a suavidade dos contornos, a brisa envolvente, os oscilantes jardins,
os longos e inesperados encontros con o desconhecido,
os pressentimentos  de inúteis e infindáveis viagens
do menino triste, sentado no muro, a mãonzinha no queixo.

Cidade do meu pai enfermo. Minha cidade.
Cidade onde se pode chorar sobre os muros de saudade.
Cidade feita para as lágrimas e para adeuses,
para súbitas e inexplicáveis alegrías.
Cidade onde or mar quebra
com o impulsode velhos maninheiros náufragos
que súbitamente retornassem à pureza das paraias.


APARICIÓN EN FORTALEZA

Calles y sombras de Fortaleza, muchachas dulces,
árboles viejos donde olvidé la infancia que fue
tan triste y tan corta, ciudad donde el amor
esté tendido a tus pies,
frágil y puro
como una flor.
Donde camino rodeado por mis fantasmas,
entregado a los niños que son el que fui,
arrullado por la pureza de mis propias palabras,
cansado, tan cansado, Fortaleza,
casi perdido por haberte perdido.

Paseos en bicicleta por la plaza del Carmo,
ganando la lejanía de las largas alamedas,
mirando una vez más a las mozas que pasan
en la dulzura tibia de las tardes,
recomponiendo la imagen de los venteros encaramados en borricos mansos,
la suavidad de los contornos, la brisa envolvente, los oscilantes jardines,
los largos e inesperados encuentros con lo desconocido,
los presentimientos de inútiles e inacabables viajes,
del niño triste, sentado en el muro, la manita en la barbilla.

Ciudad de mi padre enfermo. Mi ciudad.
Ciudad donde llorar sobre muros de saudade.
Ciudad hecha para las lágrimas y los adioses,
para las súbitas e inexplicables alegrías.
Ciudad donde el mar rompe
con el impulso de viejos marineros náufragos
que súbitamente regresasen a la pureza de las playas.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Burlas y veras de Don Juan


BURLAS Y VERAS DE DON JUAN

Jacobo Cortines
Sevilla, Fundaciónn José Manuel Lara, 2007, 265 págs.

   Jacobo Cortines nació en Lebrija (Sevilla) en 1946 y estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, de la que ha sido profesor de Literatura Española. Entre sus publicaciones destacan las traducciones de Petrarca; los estudios sobre Don Juan de Mozart (1992); Itálica famosa (1995); la adaptación musical en español de El Barbero de Sevilla (1997); la recopilación de artículos Separatas de Literatura, Arte y Música (2000); el libro de memorias Este sol de la infancia (1946- 1956) (2002); y la edición de la Obra selecta I, II y III de Joaquín Romero Murube (2004). Como poeta, es autor de Primera entrega, Sevilla, 1978; Pasión y paisaje, Barcelona, 1983; Carta de junio y otros poemas, Granada, 1994; Carta de junio y nuevos poemas, Sevilla, 2002; Consolaciones, Sevilla, 2004, libro por el que obtuvo el Premio de la Crítica, Nombre entre nombres, Sevilla, 2014, y Pasión y paisaje. Poesía reunida (1974-2016), Sevilla, 2016. Una amplia antología de su obra ha sido traducida al italiano Passione e paesaggio (Poesie 1974-2016) al cuidado de Matteo Lefèvre, Roma 2017. Por el conjunto de su obra poética ha recibido el Premio Internazionale Fondazione Roma: Ritratti di Poesia, 2015. En 1996 ingresó en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
   En 2007, la Fundación José Manuel Lara publicó Burlas y veras de Don Juan, un conjunto de ocho ensayos sobre uno de los mitos mayores de la literatura española y universal, que he leído en un ejemplar que el autor, visitante del aula Guadiana el pasado mes de noviembre, ha tenido la gentileza de enviarme. Desde su aparición en 1617 con el título de El burlador de Sevilla (cuya paternidad se disputan Tirso de Molina y Andrés de Claramonte, el personaje y su trágica trayectoria vital atrajo a numerosos escritores tanto españoles (Alonso de Córdova y Maldonado, Antonio de Zamora, José Zorrilla, los hermanos Machado), como extranjeros (Molière, Byron, Mérimée, Alejandro Dumas), además de las versiones operísticas de Acciaiuoli Melani, Bertati Gazzaniga o Mozart.  Los textos, a la vez rigurosos y amenos, desembocan en una consideración final que destaca la doble condición del mito, a la vez sevillano y universal.

   "Don Juan cristalizó en la Literatura y en el Mito desde la propia identidad de Sevilla. Fue la ciudad con su historia, su geografía, su religiosidad, sus tradiciones, su nombre y su renombre, la que conformó al personaje de Don Juan y lo eligió para que la representase. Don Juan surgió de Sevilla, pero no para quedarse en ella, sino para lanzarse al mundo, cumpliendo el destino de una ciudad con vocación universal. Porque Sevilla no era una, sino múltiple: oriental y occidental, pagana y cristiana a un tiempo, tan europea como africana y americana, pícara e idealista. Una ciudad que necesitaba otros espacios para no reducirse al pintoresquismo y a la vulgaridad a los que le ha llevado su ensimismamiento último. Don Juan era un sevillano que llevaba dentro de sí el germen de esa universalidad que caracterizaba a su ciudad, y por eso encontró en los Molière, Mozart, Byron, Zorrilla y tanto sotros escritores que no fueron sevillanos a sus más cabales continuadores. Mientras Don Juan sea universal, será sevillano. Si por el contrario se le intentase arrebatar esa universalidad, en aras de un acendrado localismo, entonces no pasaría de ser una mera anécdota del nombre de Sevilla" [pp. 252-253].

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Álvaro Valverde


ÁLVARO VALVERDE

Álvaro Valverde
Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. El  pirata, 2017, 62 págs.
Ilustraciones de Esteban Navarro

    Álvaro Valverde (Plasencia, 1959), uno de los escritores con mayor proyección fuera de Extremadura, ha protagonizado algunas de las iniciativas culturales más relevantes en la región, entre las que destacamos la edición, junto con Ángel Campos Pámpano de Abierto al aire. Antología consultada de poetas extremeños (1971-1984), la creación del Plan Regional de Fomento de la Lectura (2002-2005), la dirección de la Editora Regional (2005-2008), la presidencia de la Asociación de Escritores Extremeños o la fundación, junto con Gonzalo Hidalgo Bayal, del Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galán.
   Como poeta, es autor de una trayectoria lírica recogida en las más reconocidas antologías de autores de su generación y traducida a varios idiomas, con títulos tan relevantes en la historia de la poesía española contemporánea como Territorio (premio “Ciudad de Badajoz” 1984, Badajoz, DPDB, 1985), Las aguas detenidas (I premio de poesía “Ciudad de Córdoba”, Madrid, Hiperión, 1989), Una oculta razón (IV premio “Fundación Loewe”, Madrid, Visor, 1991), A debida distancia (Madrid, Hiperión, 1993), Ensayando círculos (Barcelona, Tusquets, 1995), El reino oscuro (Mérida, ERE, 1999), Mecánica terrestre (Barcelona, Tusquets, 2002), Desde fuera (Barcelona, Tusquets, 2008), Plasencias (Mérida, De la luna libros, 2013) y Más allá Tánger (Barcelona, Tusquets, 2014).
   Como novelista ha publicado Las murallas del mundo (finalista del 49º premio de novela “Café Gijón”, Sevilla, 2000) y Alguien que no existe (Barcelona, Seix Barral, 2005). Álvaro Valverde ha publicado también El lector invisible (Mérida, Editora Regional, 2001), una selección de artículos y reseñas, y Lejos de aquí (Mérida, De la luna Libros, 2004), un libro de viajes.
   En la actualidad, sus reseñas de libros poéticos aparecen en El Cultural, suplemento del diario El mundo, y en su blog, Solvitur ambulando.
   Ahora, la Editora Regional en su colección El Pirata publica una breve selección de sus poemas enriquecida con unas espléndidas ilustraciones de Esteban Navarro, que se inscribe en un proyecto de la editora en colaboración con el Grupo de Investigación de Literatura Infantil y Juvenil de la Universidad de Extremadura: ‘El Pirata’ dará a conocer selecciones de poemas de los mejores autores de Extremadura de siempre, ilustrados por algunos de sus más destacados artistas gráficos, y destinadas, en ediciones manejables, divertidas y rigurosas, a los escolares de la Comunidad – aunque su público pueda ser, en realidad, de cualquier edad-.”.
   Reproducimos una de las composiciones en que los lectores del poeta podrán reconocer elementos recurrentes en su universo literario (la soledad, el paseo, los tonos meditativos, la contemplación de una naturaleza cambiante que es fuente de ideas, recuerdos y emociones…).

Una meditación

   Me asusta esta quietud. Miro a lo alto
y observo rocas rojas entre higueras,
ardientes tras la tarde de verano.
Hay helechos ya ocres entre los viejos robles.
Huele a fruta madura.
Caídos por el suelo, sus carozos ofrecen
un olor penetrante. A lo lejos, los pájaros
lanzan cantos muy breves.
Estoy a la espera; escucho.
Y me siento feliz. No sabría explicarlo.
Será por el recuerdo de alguna escena análoga
–de infancia a buen seguro-.
Será que la ciudad, recién abandonada,
se hacía insoportable a esta hora.
O será acaso, el gesto elemental
por un paisaje próximo
donde es fácil sentir
la apariencia de un orden,
la sencilla armonía de lo vivo y lo ausente,
la verdad, la belleza
de la luz que se gasta.
Un lugar donde, a solas,
ser, simplemente, hombre.

(De A debida distancia)

martes, 12 de diciembre de 2017

Luces de Nueva York y otros poemas


LUCES DE NUEVA YORK Y OTROS POEMAS
(Antología poética)

Sara Teasdale
Almería, Ravenswood Books Editorial, 2017, 166 págs.
Traducción, prólogo, selección de poemas e ilustraciones de Hilario Barrero

   Nacido en Toledo en 1948, Hilario Barrero vive en Nueva York desde 1978, en cuya universidad se doctoró con una tesis sobre Félix Urabayen y en donde hasta su reciente jubilación ha dado clases de lengua y literatura españolas. Autor de los libros de poemas In tempori belli (1999, premio de poesía “Gastón Baquero”), Agua y Humo (Cuadernos de Humo, 2010), Libro de familia (Cáceres, 2011), Tinta china (Cylea Ediciones, 2014) y Eduación nocturna (Renacimiento, 2017) ha publicado hasta ahora los diarios Las estaciones del día (2003), De amores y temores (2005) y Días de Brooklyn (2007), todos ellos en la editorial asturiana Llibros del pexe. Más tarde aparecieron Dirección Brooklyn (Universos, 2009), Brooklyn en blanco y negro (Mieres, 2009), Nueva York a diario (Impronta, 2013) y De Prospect Park a Zocodover (Nueva York, Cuadernos de Humo, 2015) y Diarios (La isla de Siltolá, 2015).
   Pero Hilario Barrero es autor asimismo de traducciones de autores como Jane Kenyon (Otherwise.The poetry of Jane Kenyon, Pre-textos, 2007), Ted Kooser (Delights and Shadows (Pre-textos, 2009), Henry James (El amante de Italia, Grand Tour, 2009), ademas de editor de una antología bilingüe de autores ingleses y americanos titulada Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés (La isla de Siltolá, 2011) y La esperanza es una cosa con alas, una selección de poemas de la poeta estadounidense Emily Dickinson (Amjerst, Massachusetts, 1830).
   Ahora, la editorial Ravenswood Books publica Luces de Nueva York y otros poemas, una selección antológica de Sara Teasdale (1884-1933), autora de varios poemarios, entre los que destacan Rivers to Sea (1915), de donde proceden todas las composiciones menos una,  y Flame and Shadow (1920). En el prólogo a esta edición, que tiene mucho de rescate, Hilario Barrero afirma: “Básicamente su poesía se basa en tres temas: la belleza, el amor y la muerte, que la aproximan y definen como una poeta romántica; a veces melancólica, a veces envuelta en una profunda tristeza, casi siempre atormentada por la presencia del amante· [p. 7]. Reproducimos una de las composiciones del libro acompañada de la traducción del editor.

    THE OLD MAID

I saw in a Broaday car,
  The woman I might grow to be;
I felt my lover look at her
  And then turn suddenly to me.

Her hair was dull and drew no light
  And yet is color was mine;
Her eyes were strangely like my eyes
  Tho’ love had never made them shine.

Her body was a thing grow thin,
  Hungry for love that never came;
Her soul was frozen in the dark
  Unwarmed forever by love’s flame.

I felt my lover look at me
  And then turn suddenly to me,-
His eyes were magic to defy
  The woman I shall never be.


LA SOLTERONA

La vi en un tranvía de Broadway,
  la mujer en que posiblemente me convertiré;
noté que mi amante la miraba
  y de pronto se volvía hacia mí.

Su cabello sin brillo no atraía luz
  Y, sin embargo, su color era como el mío;
sus ojos se parecían extrañamente a los míos
  a pesar de que el amor nunca los había hecho brillar.

Su cuerpo era algo que había ido adelgazando,
  hambriento del amor que nunca llegó;
su alma congelada en la oscuridad
  olvidada para siempre por la llama del amor.

Noté que mi amante la miraba
  y de pronto se volvía hacia mí,
sus ojos eran la magia para desafiar
  a la mujer que jamás seré. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Razones para desconfiar de los vecinos


RAZONES PARA DESCONFIAR DE LOS VECINOS

Luis Noriega
Bogotá, Penguin Random House, 2017, 304 págs.
III Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez

   Nacido en Cali en 1972, Luis Noriega es autor de tres novelas: Imez (1999, premio UPC de Ciencia Ficción), Donde mueren los payasos (2013) y Mediocristán es un país tranquilo (2014, finalista del Premio Nacional de Novela de Colombia). Razones para desconfiar de los vecinos, una compilación de relatos aparecida en 2015, consiguió el III Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez.
   Razones para desconfiar de los vecinos reúne nueve relatos escritos durante veinte años que muestran, desde un distanciamiento irónico y un marcado sentido del humor, a unos seres de comportamiento errático: un profesor de universidad que se dedica a asesinar taxistas por cobrarle injustamente un recargo por servicio nocturno (“Tríptico del Mata y Paga”), los habitantes de un bloque urden hipótesis delirantes sobre el “extraño” comportamiento de sus vecinos, relato que da título al libro, un español en paro viaja a Colombia en donde, debido a un malentendido, es acogido como un exitoso escritor de libros de autoayuda (“Las doce leyes del éxito”), un escritor fracasado se involucra en una trama criminal (“El problema de Randy”)…
   En “Cómo perder la fe” un joven matrimonio planea un romántico viaje a San Andrés, pero el proyecto del esposo-narrador va degradándose con varias tribulaciones domésticas: la suegra ha decidido sumarse al viaje y llevar con ella a su nieto para que conozca el mar, en el avión ponen el episodio más infame de La guerra de las galaxias y, más tarde, la madre compra al niño el sable láser. Afortunadamente, la espada luminosa desaparece.

   “Me enteré de que se me había concedido un indulto cuando una noche, al regresar a casa, María me recibió armada con una caipiriña para cada uno. En la sala me esperaba una caja envuelta en papel de regalo. El regalo, sin embargo, no era para mí.
         -Qué es?
         -El sable láser de Lucas.
         -¿Le has comprado uno nuevo?
         -No. Lo tenía mamá. Perdóname. Es que estabas tan enajenado con eso que estaba segura de que se lo habías escondido tú.
         -¿Tu mamá? ¿Y por qué lo tenía tu mamá?
         -Pensó que era un vibrador. Mi vibrador. Se lo quitó sin que se diera cuenta para no tener que explicarle por qué no se jugaba con las cosas de mamá.
   La tentación de cobrarme la semana de ostracismo fue irresistible.
         -¿Y lo probó?
   María encajó la pulla con un gruñido y alzó la caipiriña de la paz para que brindáramos. Ambos nos reímos.
         -¿Vamos a decirle que es nuevo? –dije.
         -Bueno, pensé que te gustaría entregárselo y recitarle alguna cosa.
   ¿Alguna cosa como “Usa la fuerza, mi joven padawan”? Ni pensarlo.
   Diez minutos después, viendo a Lucas blandir el vibrador de su abuela por toda la sala, oyendo zumbar el vibrador de mi suegra a cada salto, pensé en las consecuencias que esa escena tendría sobre mi precaria fe en la secta de los benedictinos intergalácticos y la encontré en franca decadencia”. [pp. 162-163].

sábado, 2 de diciembre de 2017

Poemas y pareceres II


POEMAS Y PARECERES II

Juan Muñoz
Badajoz, Diputación Provincial, s. a., 75 págs.

   Nacido en Castuera (Badajoz) Juan Muñoz Sánchez es diplomado en Profesorado de Educación General Básica y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales y sus pasiones son, además de la docencia, la literatura, la naturaleza y la caza. Ha publicado entre otros La caza de la zorra en la Serena (Villanueva de la Serna, 1996),  Poemas y Pareceres (Edición Punto Didot, 2015), La finca del Marqués (Entreescritores, 2016),   y De la U.C.I. a la U.V.I.: Morir para seguir viviendo (Entreescritores, 2016).
   Como continuación de una entrega anterior, Poemas y pareceres II reúne sesenta y seis composiciones de un perfil similar: textos brevísimos en que la expresión de las emociones puede alternar con la meditación (de ahí el epígrafe, “pareceres”) y con la contemplación del paisaje próximo (de La Serena preferentemente). Reproducimos una de las composiciones más extensas del libro.

         LA TORMENTA

Huele a frescor de tormenta de verano
y mata de hierbabuena,
de rojas rosas y sombra de higuera;
la tormenta inoportuna,
lavó el laurel y toda la huerta;
se llevó un sueño,
no entró por la puerta,
no pidió permiso,
no necesitó respuesta.
No la quiero junto a mí…
mala compañera.

viernes, 1 de diciembre de 2017

La perra


LA PERRA

Pilar Quintana
Bogotá, Penguin Random House, 2017, 108 págs.

   Nacida en Cali (Colombia) en 1972, Pilar Quintana es una narradora cuyos relatos han aparecido en numerosas antologías de Latinoamérica, España, Italia y Estados Unidos, y en un libro aparecido en 2012, Caperucita se come al lobo. Su primera novela fue Cosquillas en la lengua (Planeta, 2003). Le siguieron Coleccionista de polvos raros (2007, VIII Premio de novela La Mar de Letras de 2010) y Conspiración iguana (Norma, 2009). Ahora, la editorial Penguin Random House publica su última novela, La perra, cuya trama, situada en una aldea próxima a Buenaventura, en la costa colombiana del Pacífico, gira en torno a una mujer que no puede ser madre y a una perra de comportamiento errático que tras parir abandona a sus cachorros. En medio de una naturaleza todopoderosa, con tormentas devastadoras, un mar homicida y una selva lóbrega y peligrosa, los personajes se enfrentan a este entorno hostil con armas tan frágiles como las que usan para arrostrar sus pasiones internas.


   “Un día Damaris, ella sola, sin que él la hubiera presionado o le hubiera hecho comentarios desalentadores, entendió que nunca iban a encontrar a la perra. Estaban frente a un hueco enorme en la tierra por donde entraba el mar. La marea estaba alta, las olas se estrellaban furiosas contra las peñas y el chorro de agua que subía los salpicaba. Rogelio estaba diciendo que para cruzarlo tendrían que esperar a que la marea estuviera lo más seca posible, bajar al hueco y subir por la pared de peñas del otro lado, cuidando de no resbalarse, pues las peñas estaban cubiertas de lama. Damaris no lo escuchaba. Había vuelto a lugar y la hora de la muerte de Nicolasito y cerró los ojos, consternada. Ahora Rogelio decía que también podrían abrir un camino con sus machetes para rodear el hueco, pero el problema era que por aquel lado había un montón de palmas espinosas. Damaris abrió los ojos y  lo interrumpió.
         -La perra se murió –dijo.
   Rogelio la miró sin comprender.
         -Esta selva es horrible –explicó ella.
   Había demasiados acantilados como ese, con peñas cubiertas de lama y olas como la que se había llevado al finado Nicolasito, árboles inmensos que las tormentas tumbaban de raíz y los rayos partían por la mitad, derrumbes de tierras, culebras venenosas y culebras que se tragaban venados, chimbilacos que desangraban a los animales, plantas con espinas que podían atravesar un pie y quebradas que se crecían durante los aguaceros y arrasaban con todo lo que encontraban a su paso… Por si fuera poco, ya habían pasado veinte días desde que la perra se había ido, demasiado tiempo.
         -Volvamos a la casa –dijo Damaris, por una vez sin llorar”. [pp. 56-57].

martes, 28 de noviembre de 2017

El estado natural de las cosas


EL ESTADO NATURAL DE LAS COSAS

Alejandro Morellón
Madrid, Ed. Caballo de Troya, 2016, 133 págs.
Premio Gabriel García Márquez de cuento de 2017.

   Nacido en Madrid (1985), Alejandro Morellón es autor de numerosos relatos que han aparecido en revistas como Quimera, Prosa inmortal, Eñe o Energehia. En 2013 publicó un libro de cuentos que logró el premio “Fundación Monleón”, La noche en que caemos, y en 2016 la editorial Caballo de Troya editó El estado natural de las cosas que acaba de obtener el premio hispanoamericano de cuentos “Gabriel García Márquez” convocado por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia, cuyo jurado estuvo presidido  por Alberto Manguel (y han logrado escritores como la venezolana Magela Baudoin o el colombiano Luis Noriega).
   En los siete relatos del libro asistimos a una radical transformación de una realidad a la que estamos habituados, un vuelco que nos introduce en un mundo fantástico, repleto de hallazgos, en que una pareja joven asiste atónita a un insólito “embarazo” que sucede en un testículo del marido, en que los habitantes de un pueblo esperan expectantes y esperanzados la llegada cíclica del huracán o en que unos desdichados aceptan la amputación de su mano izquierda a cambio de unas monedas.
   Reproducimos un fragmento del relato que da título al libro, en el que una desdichada noche un hombre cae bruscamente de la cama golpeándose violentamente contra el techo del dormitorio: será el comienzo del fin de su pequeño mundo.

   “Él acaba de despertar. Tiene el recuerdo del vértigo en mitad de la noche y esa sensación amnésica de después del desmayo. Le duele algo bajo las costillas cuando vuelve a toser, como si se le clavaran en la carne. Abre y cierra una mano y con la lengua se palpa los dientes por ver si le falta alguno. Su cuerpo está tumbado sobre una superficie dura y fría. Gira la cabeza hacia un lado y hacia el otro y se alegra de no haberse partido el cuello. Alguien ha encendido la luz y lo primero que ve es la cama en el otro extremo. No al otro extremo sino arriba, en el firmamento del cuarto, allí donde están también las demás cosas: la lámpara de noche, los cojines, los pantalones doblados encima de la silla, el reloj de pulsera y las gafas sobre el velador, todos los objetos que él ve desde la parte superior, desde un plano cenital que no comprende. Y luego la ve a ella.
         -¿Por qué estás en el techo?
         -Eh… Hola –La voz le nace rota y débil desde la garganta.
         -¿Qué haces ahí? ¿Cómo te has caído?
         -Tranquila, Blanca, no te asustes… No sé qué ha pasado, pero estoy bien… No me he roto nada. Sí, estoy bien”. [pp. 35-36].


domingo, 26 de noviembre de 2017

Manuel Pecellín sobre Periferias


   Manuel Pecellín Lancharro publica en “Trazos”, suplemento del diario HOY [25-11-2017] una amigable y generosa reseña (“Ensayos sobre literatura extremeña”) sobre Periferias. Con su permiso, reproducimos el texto.

Periferias: Letras del Oeste
Ensayos sobre literatura extremeña del siglo XX
Badajoz, Diputación Provincial, 2017, 558 págs.

   Manuel Simón Viola (La Codosera, 1955) es uno de los estudiosos que con más constancia e inteligencia viene analizando durante los últimos lustros la obra de los escritores extremeños. Doctor en Filología Hispánica con una tesis sobre el poeta Manuel Monterrey y profesor de enseñanza media, ha sabido combinar el ejercicio docente con la investigación junto a otras dedicaciones colaterales (talleres literarios, club de animación a la lectura, crítica de libros, blog, presentación de obras, etc.). Fruto de ello son títulos como Medio siglo de Literatura en Extremadura (1994 y 2003), La narración corta en Extremadura. Siglos XIX y XX (2000), Ficciones. La narración corta en Extremadura (2001) o su colaboración en la antología Literatura en Extremadura (1984-2009) (2010). Muy dignas de destacar son también las ediciones, con extensos estudios preliminares, que ha preparado de autores extremeños (Francisco Valdés, López Prudencio, Felipe Trigo, Reyes Huertas, Santiago Castelo o el “asimilado” Félix Urabayen). Y muchos hemos seguido con atención los artículos que Viola ha venido sacando en la Revista de Estudios Extremeños, Alborayque, Boletín de la Real Academia de Extremadura y otras publicaciones periódicas (algunas prácticamente inasequibles para un lector medio, tal la colombiana Hipisipila o la vasca Zurgai), sin omitir su participación en las actas de simposios, jornadas y encuentros de literatura. Cuánto se añoran sus críticas publicadas en “Notas al margen”, que cada semana publicase el periódico HOY, ahora solo parcialmente expuestas en el blog propio.
   Buena parte de esos trabajos dispersos, difíciles de localizar a menudo, quedan ahora recogidos en este volumen de 558 páginas, que prologa José Luis Bernal, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UEX y miembro de la Real Academia de Extremadura. Estamos ante un conjunto de 20 ensayos, aparecidos entre 1991 y 2017, que constituyen una extraordinaria aportación para el conocimiento de las letras extremeñas. “Simón Viola ha sabido aunar su docencia a jóvenes bachilleres con una investigación exigente destinada también a nutrir sus clases. De ahí ese aroma inconfundible que tienen sus escritos, proveniente en buena medida de esa vocación docente inquebrantable”, proclama el prologuista.
   Así es. Viola cuenta con un sentido pedagógico innato, que lo  induce a pronunciarse con extrema claridad sin perder ni un mínimo de rigor, preocupándose por contextualizar sus explicaciones en los marcos oportunos de forma que los lectores tengan siempre delante referencias aptas para trascender lo local o regional hasta lo nacional e incluso europeo. De ese modo, atendiendo a las generaciones, corrientes o escuelas con las que cabe relacionar cada autor, facilita la comprensión adecuada de quienes en este territorio periférico, al oeste de la Península, limítrofe con Portugal, vienen dedicándose al cultivo de las letras. Quienes hemos tenido la fortuna de conocer a Simón Viola apreciamos sus extraordinarias dotes de sabiduría y capacidad de trabajo, bien patentes en estas páginas. Pero no menos nos admiran sus otras machadianas virtudes (sencillez, austeridad, cordura), y nos sostenemos en que es hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Un patrimonio ético cuyas resonancias son también perceptibles en estos ensayos.

Jacobo Cortines en Don Benito





  La semana pasada visitó el Aula Guadiana Jacobo Cortines (Lebrija, Sevilla, 1946) que habló de su obra en el Museo Etnógrafico de Don Benito y en el IES Cuatro Caminos a alumnos de bachiller de ese centro, del IES Donoso Cortés y del Colegio Claret. Dotado de una extraordinaria formación clásica y moderna, Jacobo Cortines leyó y comentó sus poemas impregnados de la mejor tradición culta, de un lado, y abiertos, de otro, a los graves problemas de nuestro presente.