sábado 21 de noviembre de 2009

La otra cara del éxito





Reseña en:


http://blogs.hoy.es/notas-al-margen/posts

Viajes



HUIDAS

Antonio Reseco
Madrid, Calambur, 2009, 57 págs.

Director desde su fundación en 2004 de la editorial Littera Libros, Antonio Reseco (Villanueva de la Serena, 1973) ha publicado hasta el momento Jardín buscado (2000), Un lugar conocido (Beturia, 2002) Anotaciones del viaje (Mérida, ERE, 2005), El otoño cotidiano (2005, en una edición bilingüe catalán-castellano) y Geografías (AbeZetario, 2006). Este mismo año aparece en Littera Libros una antología de sus poemas en compañía de José María Cumbreño, Daniel Casado e Hilario Jiménez, Cuatro poetas en un tobogán.
Ahora la editorial madrileña Calambur saca su último poemario, Huidas, que incluye veintidós poemas agrupados en torno a esta noción que en unos poemas “aparece de forma metafórica o tangencial; en otras es palmaria o explícita. Así, nos encontramos huidas interiores, huidas históricas (como la de Mahoma), la huida hacia la nada de Primo Lévi al suicidarse, la huida hacia lo desconocido dentro de un lebarinto, la huida de Boabdil, la huida hacia el fuego de Miguel Servet, la huida de la luz en una catedral, la huida de los cuerpos incinerados en un campo de concentración [...] Un pretexto que refleja hechos concretos que han sucedido en la realidad o hechos fabulados que toman cuerpo en las composiciones menos concretas” [Texto de solapa].
Reproducimos una “huida” histórica, la del último rey nazarí de Granada.

LAS LLAVES

las llaves
que abren la puerta, esta vez
para siempre

y el rey,
que ignora entre lágrimas
el nombre de su insomnio

que sabe
que jamás volverán a cerrar
el surtidor de su descanso

viernes 20 de noviembre de 2009

Dudas y apócrifos






















DICCIONARIO DE DUDAS

José María Cumbreño
Madrid, Calambur, 2009, 107 págs.


BREVE BIOGRAFÍA APÓCRIFA DE WALT DISNEY

José María Cumbreño
Sevilla, Algaida, 2009, 35 págs.


Autor de poemarios como Ciudades de la llanura (Editora Regional, 2000), Árbol sin sombra (Algaida, 2003, premio de poesía “Ciudad de Badajoz”), y Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas (El Barco, 2008), además del libro de relatos De los espacios cerrados (Fundación José Manuel Lara, 2006, premio de narrativa breve “Generación del 27”), José María Cumbreño (Cáceres, 1972) publicó el año pasado Teorias da Ordem (Ediçoes Sempre-em-Pé, 2008), una antología bilingüe con textos vertidos al portugués por Ruy Ventura.
Este año, Cumbreño ha publicado Diccionario de dudas, un libro intensamente poético en el que recoge micro-relatos, aforismos (“De las obras maestras (demasiado perfectas para parecer humanas) se aprende mucho menos que de los libros mediocres”, Las obras maestras) y poemas que yuxtaponen agudas y perturbadoras observaciones ("La indagación lúcida sobre la propia vida -considera Enrique García Fuentes que reseñó el libro en el suplemento 'Trazos'- será la que dote a la literatura de su condición de perpetuidad"):


MITADES

Al hombre se le toma el pulso en la muñeca derecha.
A la mujer, en la izquierda.

A los hombres se les lee la mano con la que comen.
A las mujeres, la mano con la que dan de comer.

Las niñas empiezan los libros por la última página.
Los niños, por la primera.

Si se cierra un ojo se ve la mitad del mundo.
Si se cierran los dos, se ve el mundo entero.

Ahora, Cumbreño ha logrado el XIII premio de poesía “Alegría” que convoca y patrocina el ayuntamiento de Santander con Breve biografía apócrifa de Walt Disney, otorgado por un jurado presidido por Luis García Jambrina. Citamos el arranque de este texto de marcado acento experimental:

Todos los dictadores
admiraban en secreto a Mickey Mouse.

No lo olvides: parirás con dolor.

El útero es un órgano que late.

Los aviones que van hacia el oeste
en realidad vuelan contra el tiempo.

Lo mismo que una historia
que comenzara a contarse
por el final.

En el vídeo,
la pánfila de la Bella Durmiente
(play, stop, pause)
a punto de pincharse
por enésima vez.

Por enésima vez, el comandante
les desea un feliz vuelo.

Escribo entonces
(acaba de apagarse la luz
que obligaba a permanecer
con el cinturón de seguridad abrochado)
que pocas cosas deben ser tan ciertas
como tus manos
quitándole las etiquetas
a la ropa de los niños
para que no les pique.

Escribir.
Proteger.
[...]

jueves 19 de noviembre de 2009

Aula literaria Guadiana




Programación para el curso 2009-2010

Gustavo Martín Garzo
Don Benito, 15 de diciembre

Octavio Escobar
Villanueva de la Serena, 26 de enero

José Antonio Ramírez Lozano
Don Benito, 23 de febrero

Francisco Javier Irazoki
Villanueva de la Serena, 15 de marzo





sábado 14 de noviembre de 2009

Presentes sucesivos



NO DUERME EL ANIMAL
(Poesía 1987-2003)


Ada Salas
Madrid, Hiperión, 2009, 247 págs.


El año pasado Ada Salas publicó su último poemario, Esto no es silencio (Madrid, Hiperión, 2008), que logró el XV premio de poesía “Ciudad de Córdoba ‘Ricardo Molina’” (y quedó finalista de los premios “Extremadura a la creación”). Ahora, la misma editorial ha sacado No duerme el animal, que reúne sus primeros cuatro libros de poemas, ya agotados: Arte y memoria del inocente (II premio “Juan Manuel Rozas”), Variaciones en blanco (IX premio de poesía “Hiperión”), La sed (1997) y Lugar de la derrota (2003). “Siempre me ha resultado difícil –afirma la autora en una nota inicial- leer mis poemas, tanto en privado como en público, y a menudo me he preguntado por qué. Las razones que se me alcanzan son varias, y complejas: un agudo ‘extrañamiento’, que no existió mientras se escribía el texto, se hace patente una vez escrito (y se acrecienta con el tiempo), a la vez que se hace inevitable una imposible resurrección: la del yo que los escribió; hablo ahora, claro, de otra manera. Será que las ‘presentes sucesiones de difunto’ de las que habó Quevedo se agolpan y vienen traídas por los versos: los primeros años apasionados de la facultad, en Cáceres, de Arte y memoria del inocente; las horas monacales en Francia de Variaciones en blanco; el olor encendido de las noches en las que fue naciendo La sed; la ventana, los árboles, las tardes que acompañaron Lugar de la derrota”.
Reproduzco el poema final de este último poemario.


Ni secreto ni pacto.
Ni muda sumisión
ni profecía. Escucho cómo llega
la crecida fluvial de las palabras.
Reúno los despojos. Abrazo
los cadáveres

y con ellos enciendo


esta pira común para el olvido.


viernes 13 de noviembre de 2009

A la salida del colegio




Como los viejos periódicos de comienzos del siglo XX, Internet presta más atención a unos géneros literarios que a otros. Los privilegiados, de nuevo, son los más cortos: poemas, reseñas, entradas de diarios, micro-relatos... Buscando textos de estos últimos para el taller, he dado, frecuentemente, con auténticas obras maestras: concisas, autosuficientes, perfectas en su perfil exacto y escueto. Reproduzco uno de estos hallazgos: “Paternidad responsable”, de Carlos Alfaro.


PATERNIDAD RESPONSABLE

“Era tu padre. Estaba igual, más joven incluso que antes de su muerte, y te miraba sonriente, parado al otro lado de la calle, con ese gesto que solía poner cuando eras niño y te iba a recoger a la salida del colegio cada tarde. Lógicamente, te quedaste perplejo, incapaz de entender qué sucedía, y no reparaste ni en que el disco se ponía rojo de repente ni en que derrapaba en la curva un autobús y se iba contra ti incontrolado. Fue tremendo. Ya en el suelo, inmóvil y medio atragantado de sangre, volviste de nuevo tus ojos hacia él y comprendiste. Era, siempre lo había sido, un buen padre, y te alegró ver que había venido una vez más a recogerte”.

jueves 12 de noviembre de 2009

Dusklands

TIERRAS DE PONIENTE

J. M. Coetzee
Barcelona, Mondadori, 2009, 174 págs.
Trad. de Javier Calvo

Crítico literario, profesor de lengua y literatura inglesas en universidades de Estados Unidos (Búfalo), Sudáfrica (Ciudad del Cabo) y Australia (Adelaida), John Michael Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) se dio a conocer como narrador en 1974 con Dusklands (literalmente, “tierras en el crepúsculo”, traducida en esta ocasión como “tierras de poniente”), a la que siguieron En medio de ninguna parte (1977), Esperando a los bárbaros (1980), Vida y época de Michael K (1983), La edad de hierro (1990), Elizabeth Costello (2003), o Diario de un mal año (2007). Esta notabilísima trayectoria literaria, caracterizada por el compromiso y la originalidad formal, le ha granjeado numerosos reconocimientos (entre ellos, el “Reino de Redonda” de Javier Marías), que le llevaron a obtener el premio Nobel de literatura en 2003.
Aunque la editorial presenta Tierras de poniente como su primera novela, estamos, en realidad, ante dos narraciones de personajes y ambientación geográfica e histórica muy distintos. La primera de ellas, “El proyecto Vietnam” adopta la forma de un informe que Eugene Dawn, un experto en mitografía, eleva al Departamento de Defensa del ejército de Estados Unidos en plena guerra de Vietnam, cuando los americanos se disponen a abordar las fases IV, V y VI de la contienda. Tras consultar una documentación escalofriante de violaciones, ejecuciones sumarias y operaciones de castigo, las recomendaciones de Dawn van dirigidas a incrementar y mejorar la propaganda radiofónica y a sugerir el empleo de una violencia extrema: bombardeos de saturación, castigos y ejecuciones arbitrarias con el fin de doblegar cualquier resto de solidaridad y lograr que cada combatiente o ciudadano “enemigo” se considere aislado y culpable.
Pero el contacto con el horror no deja a nadie indemne, y Dawn, un buen ciudadano americano, esposo y padre ejemplar, comenzará a hundirse en la sima de una locura lúcida y autodestructiva.
El segundo relato, “La narración de Jacobus Coetzee” recurre al marco de los relatos de exploradores europeos en el continente africano. Coetzee, un colono boer, recibe en 1760 permiso del gobernador del Cabo de Buena Esperanza de organizar una expedición hacia el norte para cazar elefantes en las tierras de los namaqua grandes, una tribu hotentote que no ha tenido hasta entonces contacto con el hombre blanco. Tras numerosas penalidades, Coetzee alcanza el kraal en donde es saqueado y abandonado por sus sirvientes, pero consigue salvar la vida y regresar a su hacienda. Un año más tarde, el colono inicia una segunda expedición, esta de castigo, con una tropa de negros griqua al mando del capitán Handik Hop, que, tras incendiar la aldea y robar el ganado, se entregarán a una enloquecida violencia con todos los habitantes (y en especial cos sus sirvientes que sufrirán una muerte de perros).
Un “epílogo” resume los episodios del viaje y comenta el texto (un relato “menor” pero no desdeñable de la literatura de exploración africana), subrayando sus aportaciones más destacada, (el descubrimiento de la jirafa y del río Orange), y obviando cualquier referencia a los asesinatos, con un tono tan aséptico como cínico sobre la naturaleza de la colonización: “Es bien sabido que el tabaco y el coñac fueron cruciales para corromper la cultura de los hotentotes. A cambio de esos lujos los hotentotes se desprendieron de su riqueza en vacas y ovejas, reduciéndose a sí mismos a la condición de ladrones, vagabundos y mendigos [...] El pastor a quien el llanto de los niños hambrientos despertaba de su estupor alcohólico para encontrarse sus pastos vacíos para siempre aprendía de esa manera la lección de la Caída: no se puede vivir en el Edén para siempre”.
Separados por tres siglos de distancia, ambos hechos, que casi coinciden en la fecha (las expediciones tienen lugar en 1960 y 1962; la guerra de Vietnam se inicia en 1958) tienen mucho en común: ejemplifican la colisión entre civilizaciones que se hallan en estadios evolutivos distintos y el ejercicio de un poder absoluto, sin contrapesos políticos ni morales, por parte del pueblo más civilizado, del que surgen esos “bárbaros” que se esperan en otra de sus novelas, los que suspenden, en nombre de la lucha contra la violencia, el imperio de la ley, conculcando los derechos humanos, anulan mediante amenazas el papel fiscalizador de la prensa independiente y crean modelos como el “apartheid” sudafricano de los años setenta o el Guatánamo estadounidense.