domingo, 14 de enero de 2018

Ritos funerarios


RITOS FUNERARIOS

Hannah Kent
Barcelona, Alba Editorial, 2014, 366 págs.
Traducción de Lucía Vidal

   Nacida en Adelaida (Australia) en 1985, Hannah Kent fue cofundadora y subdirectora de la revista Kill You Darlings. Con su primera novela, Ritos funerarios, la escritora logró varios premios prestigiosos de narrativa (el otorgado a manuscritos no publicados de 2011 y el premio del público de los Victorian Premier Literary Awards de 2014) y vio su novela traducida a más de veinte idiomas.
   Ambientada en Islandia durante el primer tercio del siglo XIX, Ritos funerarios es una narración basada en hechos reales que relata la historia de Agnes Magnúsdóttir, la última mujer ejecutada en Islandia, cuando la isla pertenece aún al reino de Dinamarca, acusada de participar, junto con dos cómplices, en el asesinato del médico Natan Ketilson y su amigo Pétur Jónsonn en  marzo de 1828 en la península de Vatnsnes, en el norte de la isla, y de haber incendiado la vivienda para borrar cualquier huella. Puesto que por entonces Islandia carece de cárceles, la mujer es confinada por las autoridades en la granja de un matrimonio y sus dos hijas, que acogerán a la sospechosa entre reacciones que van del horror a la conmiseración. Björn Blöndal, comisionado de la comarca, accederá a la petición de la mujer de ser atendida en sus últimos días por el reverendo segundo Porvadur Jónsson, la única persona de quien tiempo atrás recibió un gesto de afecto. Será a él a quien Agnes relate su historia de niña abandonada por sus padres y de criada en distintas granjas en medio de una naturaleza hostil de nevadas, vendavales, oscuridad y trabajos extenuantes. Agnes ha vivido en un mundo gélido y oscuro en que las condiciones de vida de los seres humanos y el ganado apenas difieren, sometida, además, a la arbitrariedad y al poder depredador de sus amos. Mientras confía en que pueda ser presentada una apelación a las autoridades para eludir la decapitación, una fría burocracia de hombres poderosos urde a sus espaldas los detalles de la ejecución.


   “Al vicegobernador de Islandia Nororiental.
   […]
   En respuesta su carta permítame informarle de que B. Henriksson, el herrador a quien le fue solicitado que confeccionara el hacha que deberá usarse en la ejecución, cifró el coste de su trabajo y los materiales en cinco dólares de plata del reino, atendiendo a mis sugerencias en cuanto a la manufactura y tamaño del hacha del 30 de diciembre del pasado año. Después de recibir la carta de su excelencia, sin embargo, pensé, de acuerdo con su excelencia, que sería mejor adquirir un hacha más ancha en Copenhague por el mismo precio, y por esa razón procedí a pedir a Simonsen el comerciante que la encargara de mi parte.
   Este verano el hombre en cuestión, Simonsen, vino a verme con el hacha y, aunque ha sido confeccionada siguiendo exactamente las instrucciones, me sorprendió saber por Simonsen que constaba veintinueve dólares del reino. Al examinar la minuta comprobé que dicha suma era correcta y comprensiblemente me vi obligado a pagar a Herr Simonsen el montante de los fondos asignados a este caso por su excelencia.
   Ahora, una vez explicado el saldo deudor de estos fondos, le pregunto humildemente si esta suma no debería en realidad haberse sacado del dinero presupuestado para este caso que, entre otros gastos, sirve para costear la manutención de los prisioneros. Asimismo solicito a su excelencia que me indique cómo debemos proceder con el hacha una vez haya sido utilizada en las ejecuciones.
   Siempre su más humilde y obediente servidor.

BJÖRN BLÖNDAL
Comisionado de la comarca de Húnavatn”. [pp. 107-108].

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