sábado, 22 de marzo de 2025

La niña Juana de Austria


 LA NIÑA JUANA DE AUSTRIA

Secreto, poder y religión en tiempos de Carlos V

Jesús Rubio Carrero

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Estudio, 2024, 171 págs.

   Jesús Rubio Carrero (Plasencia, 1976). Profesor, historiador y poeta. Licenciado en Historia y Doctorando en Teoría y Metodología de la Historia por la Universidad de Salamanca. Funcionario de carrera del Cuerpo de Profesores de Secundaria. En la actualidad es profesor de Historia en el IES Parque de Monfragüe de su ciudad de nacimiento. Como historiador, ha publicado, junto a José Ángel Sánchez Galán, «El Ayuntamiento de Salamanca 1812-14» en la Revista del Instituto de Administración Pública. Como paleógrafo ha transcrito las Reales Provisiones de los Reyes Católicos sobre Villa de Plasencia (1494-1498), junto a las Comprobaciones de 1753 y 1761 sobre dicho municipio, sitas en el Archivo General de Simancas. Como docente, ha escrito «Ciencias Sociales: una propuesta metodológica» en la Revista Km. 268 de La Carolina (Jaén) y elaborado los temas de Historia para el curso de oposición a Auxiliares de Biblioteca de la FUNED (Fundación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia). Como poeta, ha publicado Desde el volcán: un ciclo de psicomagia en la colección Orbital de la Editora Regional de Extremadura y ha ganado el segundo premio del Certamen Espejos de Agua de Linares de 2009 con su obra La última llamada.

   “1522. El emperador Carlos V está de vuelta en Castilla tras su coronación en Aquisgrán. En septiembre visita a su madre Juana en Tordesillas, momento en el que tiene lugar el acontecimiento que da pie a esta investigación histórica, su relación con una de las damas de la reina. Como consecuencia de ello, nace su hija Juana en 1523, a la que se considera en la época como "hija del pecado". Carlos V tiene que mantener ocultos estos hechos para proteger su imagen en Castilla, donde la revuelta comunera está aún reciente. Varias vidas quedan marcadas para siempre, vidas que este libro rescata de un silencio sepulcral de cinco siglos tras una investigación denodada en archivos como el General de Simancas, el de la Real Chancillería de Valladolid o el Histórico Nacional, y con el apoyo de una ingente bibliografía. No sólo es la historia de unas personas del XVI a las que marcó Carlos V, sino también la historia de una investigación”. [Texto de contraportada].

jueves, 20 de marzo de 2025

Santuarios

SANTUARIOS

Tente Garrido

Granada, Averso, Col. Perversa, 2025, 85 págs.

Prólogo de Fermín Solís

   Tente Garrido (Plasencia, 1980) es diplomado en Pedagogía Terapéutica, graduado en Educación Primaria, diplomado en Literatura Creativa/Narrativa por la Escuela Universitaria de Artes TAI y en la actualidad ejerce como maestro de lengua portuguesa en Valverde del Fresno. Ha publicado el poemario Glory hole (Ediciones Vitruvio, 2021) –seleccionado entre los mejores libros de poesía por la Asociación de Editores de Poesía- y Temperamentos básicos (Editora Regional de Extremadura, 2022), así como poemas y relatos en diversas revistas y fanzines. Estrechamente vinculado al mundo de la música, es letrista del grupo de punk-rock Antikracia.

   Agrupados en varios “santuarios” (al borde del camino, de jardín, domésticos, del templo), “los poemas de Santuario son modernos e irreverentes, algo escatológicos; y en ellos, a pesar de que Tente reside en un pueblo de sierra rodeado de naturaleza, hay un bagaje vital previo, un ir y venir intenso que hace que en sus páginas un servidor respire asfalto, urgencia, grandes edificios metálicos y esa suciedad cotidiana que inunda las grandes ciudades tanto de manera física como metafórica” [Prólogo, pp. 13-14]. Reproducimos una de las composiciones. 

Conversión 

Yo también me escondo

entre la gente,

empaño el crista transparente de mostrador

que separa mi voz

de un receptor impertinente.

Yo también he decidido

ser culpable sin remordimiento,

consecuente con mis delitos,

aceptar y relativizar

mis pequeños fascismos

de cada día.

Poco tenaz, poco elocuente.

Yo también cuento monedas,

barro pelusas debajo de sofá,

piso con las suelas sucias.

Me olvido de reponer el papel higiénico,

niego obviedades y me rasco

entre los dedos de los pies.

Yo también lloro cuando me acuesto

-a veces no estoy solo-

Y me como los mocos cuando

nadie me ve.

 

Revista de Estudios Extremeños

REVISTA DE ESTUDIOS EXTREMEÑOS

Luis Sáez Delgado [Dir]

Badajoz, Centro de Estudios de Extremeños, Diputación de Badajoz, 2024, núm. 1, 677 págs.

   Acaba de ver la luz el primer número de 2024 de la Revista de Estudios Extremeños en una nueva etapa en que su director renueva su consejo asesor con nuevas incorporaciones y abre sus páginas a otras disciplinas humanísticas. En palabras de su director, “la revista distingue, ahora, tres sectores que vertebran su contenido: ‘Académica’, con los estudios que son la esencia de la publicación; ‘Efímera’, donde las tradicionales notas y reseñas proponen un escaparate de la edición del entorno extremeño por razón del autor, tema o editorial; y la mayor novedad, ‘Contemporánea’, dedicada a ofrece en cada número un panorama temático, a partir de reflexiones, conversaciones o análisis de la alta cultura que se desarrolla hoy en Extremadura. ‘Contemporánea’ está coordinada por un Consejo de Redacción formado por nombres bien conocidos de las artes visuales y la literatura, y se completa con originales inéditos de autores invitados y la presencia de ilustraciones que dotan de homogeneidad a cada sección y celebran el brillante panorama del diseño gráfico y las artes plásticas”. [p. 14]. Algunos de los trabajos relacionados con la literatura son “Pureza Canelo. La voz de la retirada” (Françoise Morcillo), “La naturaleza en la poesía extremeña contemporánea” (Serafín Portillo), “Reivindicación del Oeste español” (Julio Llamazares) o “Julio Llamazares: mirad a lejana sobre el lejano oeste” (Noemí Sabugal) o las reseñas sobre Briznas de quien (Emilia oliva), de Francisco López-Arza Mora, Flexiones, inflexiones, reflexiones y otros ejercicios desaforísticos (Félix José Ortiz) de Mariano Moreno Requena o Presencia de la tarde (Moisés Cayetano Rosado) de Francis Negrete.

 

Viaje a Filipinas

 

VIAJE A FILIPINAS (1935-1936)

Artículos y epigramas

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Rescate, 2024, 144 págs.

Edición e introducción de Aurora Díez-Canedo F.

   Aurora Díez-Canedo Flores es doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México y desde 2004 investigadora del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas de la misma institución. Profesora de Historiografía de México en la Facultad de Filosofía y Letras, ha trabajado también sobre su abuelo Enrique como traductor, y en su correspondencia con sus contemporáneos. Cuenta con capítulos y artículos sobre el tema y con los libros Enrique Díez-Canedo, Juan Ramón Jiménez en su obra, acompañado de la correspondencia Juan Ramón Jiménez/Enrique Díez-Canedo (1907-1944). México, El Colegio de México, 2007 y Enrique Díez-Canedo/Alfonso Reyes; Correspondencia 1915-1943. México, Universidad Nacional Autónoma' de México/Fondo Editorial de Nuevo León, 2010.

   Viaje a Filipinas recoge los artículos publicados en el periódico El Sol entre febrero y junio de 1936 bajo el título “Notas de lectura”, que recogen las impresiones y reflexiones de su viaje en misión cultural a Filipinas realizado por Díez-Canedo entre diciembre de 1935 y marzo de 1936 cuando la presencia cultural de España en las islas es aún muy marcada (la guerra y la Dictadura arruinarían definitivamente la influencia española). El resultado constituye un testimonio que “reviste una significación histórico-literaria y filológica, pues su contenido nos ilustra sobre un momento ambiguo y coyuntural en la vida de este archipiélago, en que existe un delicado equilibrio entre diversos factores culturales y políticos a punto de romperse” [Introducción, p. 32]. Reproducimos un fragmento del artículo titulado  “La encrucijada de Singapore” aparecido en El Sol el 6 de marzo de 1936 (seguido de uno de uno de los “epigramas de Extremo Oriente” sobre la misma ciudad).

   “Singapore no nos dejará vagar tranquilamente por sus calles, animadas por una muchedumbre en que todo el Oriente se ha congregado: trajes brillantes, velos llamativos de las mujeres indias, bronceada desnudez del bracero e impecable traje blanco del gentleman, el fez y el salacot, el turbante y el sombrero cónico de los chinos, largas cabelleras y extrañísimos moños hindúes, rostros andróginos malayos y barbudas facies indostánicas; no nos dejará Singapore tranquilos sin lanzarnos de pronto un chaparrón en que el agua rebota, violenta, sobre el asfalto, para despejarse enseguida y dejar en el cielo lavado la luna llena más sorprendente al nacer, en rojo vivo, más poética, a lo vulgar, cuando ya está alta en el firmamento. Ni podremos contemplarla extasiados, porque el espectáculo de la tierra tira ya de nosotros. Se trata de ver el New World, un par de atracciones, con todos los tenderetes habituales en una feria, con un cabaret en donde las tanguistas son taxis (cuatro danzas, un dólar de los Estrechos) y visten a la europea sus lánguidos cuerpos; con dos o tres teatros chinos…” [pp. 57-58].

 

SINGAPORE

Todo lo envuelve tu oriental molicie

y en este mar que te acaricie, miro

ya no profundidad, ya no zafiro,

sino jade, impureza y superficie.


Ángel Borreguero sobre Palabras

   Reproduzco la amable reseña que Ángel Borreguero publicó el pasado sábado, 15 de marzo, en el suplemento "Trazos" del diario Hoy sobre Palabras. 

Los paseos de circunvalación 

SIMÓN VIOLA: Palabras. Editora Regional de Extremadura, 2025, 99 páginas, 10 euros.

   En el capítulo cuarto de este libro, Simón Viola (La Codosera, Badajoz, 1955) relata barojianos paseos por la ciudad universitaria parisina en el verano de 1983, por los alrededores del parque de Montsouris y el Periférico de circunvalación. Recuerdan estos periplos urbanos a Susana y los cazadores de moscas (1938), novela de madurez del vasco en que el narrador y la protagonista paseaban su amor periférico provinciano en la gran ciudad por los mismos parajes que más de cuarenta años después paseará el flâneur Viola al ritmo de la música nacional rusa (Tchaikovsky o Rimsky-Korsakov) que le permite escuchar su “pequeño radio-casette con auriculares” (p. 37).

   Como el bulevar periférico de París, este libro tiene algo de paseo de circunvalación, y el núcleo que circunda no sería otro que el vivir gozoso del que hablaba Javier Cercas en el fragmento de La velocidad de la luz (Tusquets, 2005) que Simón Viola utilizaba como epígrafe en Fronteras (Diputación Provincial de Badajoz, 2020), su primera incursión en la ficción literaria: “de un tiempo a esta parte, me persigue la sospecha de que quizá la felicidad consista en estar vivo, y de que todos somos felices, solo que no nos damos cuenta”. Esta felicidad, experimentada ya en la infancia, se recobra en los dos últimos capítulos de Palabras, en la sala de profesores donde por la ventana “entraba un perfume de lavanda mientras el tiempo parecía detenerse en su fluir […], como si algún tonto se hubiera dejado abierta una de las puertas del paraíso” (p. 87), o en la finca de Valdecerillos, entre olivos, higueras y madroños, en una estampa de tono contemplativo y elogio de la vida silenciosa y sin propósito.

Si en Fronteras primaban los textos narrativos y de sabor legendario o consejero, ligados en su ambientación a los paisajes originales y a los mitos fundacionales del autor, en este repaso sin efusiones por la cotidianidad de toda una vida, hecho de doce secciones o apartamentos autoconclusivos pero interrelacionados (motivos y formas reaparecen con insistencia), la prosa de Viola abunda en la digresión, coquetea con el ensayo y con el comentario de textos, y se hace abiertamente poética ya en las últimas composiciones. Es Palabras un libro cruzado por los libros, por la cita literaria inesperada y la delectación morosa en la palabra: en sus páginas trata el narrador con escritores (amigos y conocidos), desmenuza sintagmas, aplica minuciosidad a los textos y el resultado no pesa sin embargo: es ligero y casi portátil. Son particularmente divertidas las páginas que se dedican a desentrañar el sentido último de los refranes (por ejemplo, “la mujer y la cereza por su mal se afeitan”), o aquellas en se comentan los deslices y dislates de grandes escritores. Algunos de los nombres que aparecen en estas memorias literarias y sentimentales son los de Ricardo Senabre, Julio Cortázar, Octavio Escobar Giraldo, Laura Restrepo, Dulce Chacón, Félix Grande, José Saramago, Susana Martín Gijón o José Miguel Santiago Castelo...

   También en Palabras recupera Viola sus orígenes campesinos y rayanos; propone la rehabilitación del poeta pacense Manuel Monterrey, al que pinta enflaquecido y lleno de piojos ya hacia 1956 (moriría más de siete años después), y sometido en su propia casa; comenta dos viajes a Colombia y la disparidad de estilos y psicologías entre los autores visitantes del Aula Literaria Guadiana de Don Benito, que durante más de veinte años coordinó junto con el profesor José Carlos García de Paredes. Conviven en suma en este libro el análisis ameno de textos y la risa abierta, el gusto por la curiosidad etimológica, por el calambur, el equívoco lingüístico y la inventiva verbal, y el recuento de anécdotas de la vida profesional.

   Simón Viola enseñó, durante más de cuarenta años, lengua y literatura en el Colegio Claret de Don Benito, donde fue apreciado como profesor y admirado como ser de lejanías –incluso quienes estudiamos allí y no lo tuvimos como profesor, a su labor al frente del Aula Literaria Guadiana debemos de igual manera el descubrimiento en la adolescencia de autores como Rafael Reig, Marta Sanz o Vicente Molina Foix.

   En un momento de pesimismo o incertidumbre, se pregunta el profesor Viola por la utilidad de su trabajo y habla de “cientos, miles, millones de palabras gastadas sin que llegara a saber si servirían para algo, si dejarían alguna huella en los alumnos, si contribuirían a consolidar su identidad o su formación”. Pero es cierta la cita de H. B. Adams que se reproduce en las primeras páginas del libro: “El profesor, como el escritor, trabaja para la eternidad”.

Ángel Borreguero

 

Puer delicatus

PUER DELICATUS

Ángel Borreguero

Madrid, El Sastre de Apollinaire, 2025, 73 págs.

Prólogo de José Antonio Llera

   Ángel Borreguero (Badajoz, 1996) es graduado en Literatura General y Comparada por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Investigación en Humanidades (sección de Estudios Clásicos) por la Universidad de Extremadura, donde ha trabajado sobre la obra póstuma de Jesús Alviz. En 2023 publicó en la misma editorial Putitos. Situada en la estela de esta obra pero con composiciones notablemente más breves, Puer delicatus “no se atiene a ningún género literario ni continúa modelos previos que le sirvan de coartada. Si no es narrativa, ni poesía, ni ensayo, ¿qué es entonces? Pienso en el álbum de un fetichista por su mirada obsesiva y mórbida:  los cuerpos se trocean, se observan con curiosidad y delectación, parte a parte […] Frente al erotismo que fija su atención en los cuerpos bellos e idealizados, frente al platonismo del erómenos y al erastés, el ojo se tuerce y apunta hacia lo feo o abyecto: pústulas, heridas, secreciones, escorzos, deformaciones, hipérboles y caricaturas que nos hacen sonreír y que recuerdan a la tradición del esperpento y lo grotesco” [Prólogo, pp. 7 y 8]. Reproducimos diez de estos singulares textos.

 11

“¡Los capitanes victoriosos despiden un fuerte olor!”

12

Una estrella del baloncesto: la cara como yodada, y ese trozo oscuro del río. El olor ácido y confortativo: las piernas abiertas, el culo redondo y rubio. Aquel costurón amarillo huevo.

13

Aguas del cuerpo, suculencias, un festín fantasmagórico.

14

La cara muerta de un melón amarillo, granuloso. El aire verdecido, el olor.

15

Un baño de plástico rosa: el cuello gordo, la cabeza tuberculoide. Es el adolescente babrirrojo: en la barriga limpia, balsas de Marie Brizard, aguas de olor.

16

El pelo pelirrojo y ralo. Batidos de colores increíbles, las costras.

17

En la mañana dulce, enlentecida: lociones que huelen a fresa, sustancias abrasivas, un zumo en fáciles tonos fucsias.

18

El largo moro membrudo, en la piscina de Jaraíz. Parece una cartulina animada.

19

“¿Y por dónde se sale, señora? –Preguntó Sansón-. ¿Hásele roto parte de su cuerpo?”.

         Cervantes

20

La china de la barriga un poco rara.

[pp. 18-22].

 

La mancha de la mora


 

LA MANCHA DE LA MORA

José A. Ramírez Lozano

Mérida, De la luna libros, col. La Luna del Norte, 2025, 143 págs. 

Aun cuando se inició como poeta, José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, 1950) ha desarrollado de modo paralelo una nutrida trayectoria de poemarios, libros de literatura infantil y juvenil (aparecidos en editoriales como Edelvives, Alfaguara, Algaida, Kalandraka, Anaya, S. M. o Hiperión) y narraciones que comparten motivos repetidos y similares predilecciones formales. Objeto de numerosísimos galardones (Azorín, Claudio Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina, premio de la Crítica Andaluza o los extremeños Ciudad de Badajoz, Felipe Trigo o Cáceres de novela corta),  su obra en prosa se inició con Don Illán (Orihuela, 1978), una narración corta con algunas de claves de su mundo narrativo, a la que han seguido otros muchos títulos, como Gárgola (Cátedra, 1985), Titirimundi (Ediciones Libertarias, 1987), La gran oca (Melinchón / Stábile, 1990), La Historia Armilar (Aguaclara, 1991), La derrota de los fabulistas (Aguaclara, 1994), Animañas (ERE, 1995), Bata de cola (ERE / Libertarias, 1995), El birrete de papel (Diputación de Badajoz, 1996), Las argucias de Frestón (Algaida, 1997), Letanías de San Garabito (Algaida, 2000), Los reinos de Artemón (Algaida, 2001), El capirote púrpura (Algaida, 2003), Iscariote (Algaida, 2005), La flor del toronjil (Junta de Castilla-León, 2007) La oca de oro (Menoscuarto, 2008), El sueño de la impostura (KRK, 2009), Las manzanas de Erasmo (Algaida, 2010), Habas contadas (Diputación de Badajoz, 2010), El crimen de Ampurio Pinto (Diputación de León, 2012), El domador de zapatos (Diputación de Badajoz, 2015), El relojero de Yuste (Ediciones del Viento, 2015) y Los celos de Zenobia (Pretextos, 2016).

Ahora la editorial emeritense De la Luna libros publica en su colección “La luna del norte” La mancha de la mora, una novela cuya trama arranca con una tragedia personal: el protagonista sufre, tras su jubilación, una grave impotencia sexual, para cuya superación un urólogo se sugiere un remedio singular, realizar con una hermandad sevillana la romería de del Rocío. Tras pertrecharse con los arreos del romero (votos, bordones, esclavinas…) inicia un recorrido al lento paso de los bueyes en que conoce un grupo de personas ya curtidas en ese peculiar mundo rociero (caminatas y descansos, comidas campestres, cantos y rosarios…). En esta peregrinación “por prescripción facultativa” se relacionará con varios romeros pero en especial con Amparo, mujer andaluza de rompe y rasga que lo situará en el gozoso camino de la recuperación. Un uso crítico pero benévolo de entender la tradición religiosa contaminada de hedonismo, un estilo personalísimo repleto de hallazgos verbales, una constante reflexión metaliteraria  con numerosas trasposiciones del ámbito de lo narrado al terreno del proceso de narración caracterizan esta singular novela. Reproducimos un fragmento en que se describe un alto en el camino.

 

“Cuando entramos en Cuatrovitas, la tarde se arrebataba ya en el crepúsculo y el campo todo se recogía bajo el lubricán, lo mismo que una bestia exangüe que apaciguara su resuello con la templanza húmeda de las sombras. Sin embargo, quedaba en el aire el acecho lejano de los búhos, el zorro y sus aullidos, el chirrido de los grillos rayando el horizonte del ocaso. La tierra se había vuelto felina y se escuchaba a sí misma para saberse cierta en la noche, viva como el acecho de la savia, mustélida y rapaz, así, recogida en la hueca del misterio.

—Escucha, escucha cómo hierve la fe —me apuntó Vargueño con el entusiasmo de la devoción.

Algunos romeros habían encendido bengalas para ahuyentar la oscuridad y alumbrarles así el camino a los bueyes. Rezaban. El padre Zarallo, que no se había apartado en todo el día del alcalde de carretas, inicio el santo rosario con su voz puberta y todas las voces, graves ahora, templadas por el fervor, rezaban el Avemaría. Las sombras de los romeros se acrecentaban contra las bardas blancas de Cuatrovitas, agitándose como una aparición”. [p. 48].