martes, 21 de abril de 2026

Para menos morir

PARA MENOS MORIR

(Poesía 2008-2021)

Mario Lourtau

Mérida, Editora Regional de Extremadura, col. Poesía, 2025, 158 págs.

Prólogo de Verónica Aranda

   Mario Lortau (Torrejoncillo, Cáceres, 1976) es licenciado en Filología Inglesa y autor de los libros El Hombre (Ed. Alhuia, Granada, 2008), Catálogo de deudores (ERE, 2009), Quince días de fuego (Rialp, 2010), La mirada del cóndor (Ed. De la Luna Libros, 2012), Quema la nieve (plaquette) y El lugar de los signos (Ed. Algaida, 2021). Ha sido galardonado en certámenes literarios como el Accésit del Premio Adonáis, José Espronceda Ciudad de Almendralejo, Fernando Quiñones, García de la Huerta, etc. Parta de su poesía ha sido incluida en antologías colectivas y traducida al inglés, francés, portugués, rumano, catalán o árabe. Coordina en Cáceres el Aula Literaria José María Valverde, de la AEEX. Ahora la Editora Regional de Extremadura publica Para menos morir, antología preparada por el autor de las obras aparecidas entre 2008 y 2021 junto con varias composiciones inéditas que “permite al lector observar su evolución poética, sometida siempre a un largo proceso de depuración. También facilita reconocer los núcleos temáticos: el amor, el paisaje, la memoria, el paso del tiempo y el cuerpo” [Prólogo, p. 9]. Reproducimos una de las composiciones inéditas recogidas en la antología. 

HARÉN

Estuco y azulejo nos devuelven

la geometría de la palabra.

Mohammed Bennis

La tarde se ha llenado de naranjas.

Hay un mirlo que salta en los jardines

salpicando acequias con su canto,

y vierte su negrura

entre el idioma fresco de los árboles

y las plantas que amansan la mirada.

Si a lo que has venido aquí te parece liviano,

si este idioma sencillo apenas te conmueve,

acércate y escucha.

Contempla, simplemente,

la geometría del viento peinarse en las almenas,

los hombres del azahar prensar su néctar,

los gajos fríos de sol perderse en la lujuria del poniente.

Hay un orden en todo, una extraña sospecha

de paisaje soñado que invita al intimismo.

Suenen risas y voces. ¿No las oyes?

Un harén de palabras deambula por el patio,

van descalzas. Son muchachas de luz

que impregnan de metáforas la tarde:

sus pieles de azafrán

como un fular de tinta sobre el mármol,

el junco de los cuerpos

en la danza que alumbra un verso de consuelo.

Ellas marcan su ritmo,

embaucan, se resisten,

mientras tiemblan desnudas

entregadas a las magias del poema.

 

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