domingo, 29 de marzo de 2020

Cuentos de ida y vuelta (y III)


CUENTOS DE IDA Y VUELTA

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col Vincapervinca, 2010, 305 págs.
Edición, introducción y notas de Antonio María Flórez

   Cuentos de ida y vuelta, que publica ahora la Editora Regional de Extremadura en su colección Vinvapervinca, reúne dos libros de cuentos: El sombreo negro, de la escritora mexicana Mónica Lavín, y Ouija y otras ficciones del colombiano Octavio Escobar. En la amplia y documentada Introducción que abre el volumen (“El cuento de allá”), Antonio María Flórez traza un recorrido sobre el género en Hispanomérica para centrarse después en  los países de los autores seleccionados.
   Refiriéndose al panorama colombiano más reciente, en pleno siglo XXI, el editor literario se remite a Orlando Mejía, quien “habla de una Generación mutante que representa una estética de ruptura con respecto a la narrativa colombiana tradicional por lo que implica de transformación genética e hibridación de especies, ‘lo que llevado a la literatura representa la hibridación de géneros, la mixtura de códigos culturales que han sido aprehendidos y la superación de los límites clásicos de lo que es literatura y no lo es’”. A lo que nosotros agregamos: “Mutación, en fin, de los horizontes de la escritura u ruptura con el pasado tanto en lo formal como en lo conceptual, y donde la figura apabullante de García Márquez ya no abruma ni condiciona como antes” [“El cuento colombiano”, pp. 51-52].
   En el rico panorama actual de narradores colombianos sobresale Octavio Escobar Giraldo (Manizales, 1962), uno de los autores más reconocidos dentro y fuera de su país, también en España, que ha visitado en varias ocasiones, donde la editorial cacereña Periférica ha publicado dos de sus títulos, Saide en 2008 y Destinos intermedios en 2010, en tanto Antonio María Flórez seleccionó El álbum de Mónica Pont en Transmutaciones, una antología de la literatura colombiana actual publicada por la Editora Regional de Extremadura. Otras novelas suyas son El último diario de Tony Flowers (1995), Folletín de Cabo Roto (2007), Destinos intermedios (2010), Cielo parcialmente nublado (2013), Después y antes de Dios (ganadora del premio internacional “Ciudad de Barbastro” de 2014 y Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura de 2016) y Mar de leva (2018).
   Paralelamente a sus novelas, el narrador colombiano también ha publicado relatos en libros como El color del agua (1993), La posada del almirante Benbow (1997), De música ligera (1998, premio nacional de literatura del Ministerio de Cultura) y Hotel en Shangri-Lá (2004).
   Octavio Escobar es autor de dos poemarios, La manzana oxidada (1997, junto con otros dos poetas caldenses, Flobert Zapata y Alberto Verón) e Historias clínicas (2016) y en el ámbito de la literatura juvenil ha publicado Las láminas más difíciles del álbum (1995), El mapa de Sara (2016) y El viaje del príncipe (2019).
   Ouija y otras ficciones reúne doce relatos de distinto perfil y diversos motivos que vienen a confirmar la notable versatilidad de un autor que domina los más variados registros de la lengua. Reproducimos  el microrrelato con que se abre el volumen, que nos introduce sin preámbulos en ese mundo turbio de violencia (tema asimismo del relato que presta título al libro), aceptada con la resignada naturalidad de los hechos cotidianos por sicarios y víctimas.
  
CALIBRE 5.56

   Una bala es un plomo que viaja a la velocidad de la luz. Algunos dicen que su impacto duele, otros que se siente como una quemadura. Cuando el disparo de un fusil de la OTAN que alguien robó en Ankara perfora los músculos que han hecho que los vecinos digan que eres el Messi del barrio, sabes que estás en problemas. Si el gatillo lo oprimió tu primo Alfonso, capitán del equipo de fútbol del Distrital, tu colegio allá en Colombia, hace siglos, duele más.
   Alfonso vive en Barcelona desde hace tres años, en un apartamento que queda en el Raval. Cuando llegué, me alojó varias semanas. Las escaleras huelen a orines y las paredes son irregulares, pero arriba se duerme bien y a las turistas les gusta subir y se dejan hacer, aunque no entiendan tu idioma.
   Alfonso embarazó a una puertorriqueña y se enamoraron. Hace dos meses Deliana me celebró los veinte años como si fuéramos hermanos. Yo la miré toda la noche y envidié las manos de mi primo. No le conté a nadie cuál fue mi deseo al soplar las velas.
   Un detective corrupto le advirtió a uno de nuestros socios catalanes que la policía está al tanto de nuestras rutas. Deliana quiere una vida legal.
   Me ordenaron matar a mi primo. Lo cité en la bodega. Yo disparé cuatro veces antes de caer sobre el piso de cemento. Mientras corría a esconderme tras unas cajas de contrabando, vacié el resto del cargador.
   Lo reemplacé, pero Alfonso me llegó por la espalda y pateó mi Beretta.
   Según nuestros pasaportes nacimos en Bogotá. Le dije que me gustaban las tetas y el culo de su mujer porque no quería tener dudas respecto a dónde moriría.

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