jueves, 15 de julio de 2021

Diario de Menacho

DIARIO DE MENACHO

DIARIO DE LA DEFENSA DE BADAJOZ DE 1811

Por los Mariscales de Campo Rafael Menacho y José de Imaz

 Badajoz, Departamento de publicaciones de la Diputación de Badajoz, 2021, 154 págs.

Presentación de Ricardo Cabezas Martín

Introducción de Eduardo García-Menacho, Salvador Amaya y Fernando Ortiz Martín

    Diario de Menacho reúne varios materiales emparentados entre sí relacionados con la toma de la ciudad de Badajoz por las tropas del Mariscal Soult en el mes de marzo de 1811. El bloque de mayor interés lo constituye el conjunto de seis cartas, reproducidas facsimilarmente y transcritas, redactadas por el Mariscal de Campo Rafael Camacho dirigidas al Capitán General don José Heredia y Velarde, secretario de Guerra de la Regencia. Sobre su contenido, uno de los prologuistas, Fernando Ortiz Martín, considera: “Es tradición en los ejércitos que el jefe de una fuerza en campaña redacte, de su puño y letra o con la ayuda de un auxiliar, una memoria lo más detallada posible de las vicisitudes que va superando día a día, no solo describiendo los combates, sino también de las informaciones de que disponga sobre los movimientos del enemigo, las necesidades que presenta su tropa y cómo consigue o solicita los suministros y municiones que requiere, y cualquier otro asunto que llame su atención y pueda tener un efecto más o menos directo en el devenir de los hechos. Es lo que se conoce como Diario de Operaciones”. [p. 19].

   A las seis cartas de Menacho (y las respuestas a algunas de ellas) sigue una carta de José Imaz, su sucesor, justo antes de la rendición de la plaza, un extracto de una “Relación de los sitios de los sitios y densas de Olivenza y Campomayor, 1811-1812 del coronel Lamare” en que describe el asedio de la ciudad desde el lado francés, varios anexos y dos grabados, uno español y otro francés, de la ciudad y su entorno. Reproducimos la carta correspondiente al uno de marzo, tres días antes de que perdiera la vida combatiendo.

 1 de marzo

    “El fuego de este día ha sido tan vivo como el de los anteriores, pues el enemigo ha tirado 543 balas, 5 bombas y 207 granadas, en todo 755 tiros. Su dirección principal contra la Cortina de San Francisco, en la que fue herido el Comandante de la batería, con otras desgracias y averías que produjeron bastante fatiga para rehabilitar en la noche la batería y evitar andar con la artillería de día, como sucedió el día anterior, que a costa de diez reales de gratificación por plaza se presentaron sesenta soldados de Infantería de los Regimientos de Mallorca y Zafra, y aunque tuvieron la gloria de colocar tres cañones a brazo, nueve de ellos perdieron la vida en tan útil servicio. Mas a pesar de las fatigas de nuestros artilleros, los enemigos en este día sirvieron mejor sus baterías. Como todo el vecindario se halla reunido en las Iglesias y Conventos, ha sido indispensable que el Gobierno, a beneficio de la salud pública haya dado acertadas disposiciones para evitar los efectos de un contagio, y ha nombrado por Juez de Policía a los Prelados de cada una de estas Casas, y otros dos más para todo el pueblo con la concurrencia de los Alcaldes de Barrio y Diputados de las Calles, para evitar los efectos del desorden e incendios de las bombas, disposiciones que hasta la presente han producido las ventajas que se buscaban. Al anochecer se observó movimiento en los enemigos con dirección a los cerros de Almendro y San Miguel, y recelando de alguna tentativa contra la Picuriña se tomaron las disposiciones convenientes a la expresada novedad”. [pp. 123-124].

 

martes, 13 de julio de 2021

La Albuera. Colina fatal

LA ALBUERA

COLINA FALTAL

Campaña aliada en el sur de España en 1811 y batalla de La Albuera

Mark S. Thompson

Badajoz, Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, col. Historia de Badajoz y su Alfoz, 2021, 344 págs.

Traducción, gráficos y notas de Fernando Ortiz Martínez

     Doctor en Historia desde 2009, Mark S. Thompson es un historiador militar británico especializado en la guerra peninsular (1808-1814) que ha dedicado especial interés a las campañas del mariscal Beresford y a la campaña de La Albuera. En 2015 publicó Los ingenieros de Wellington. Es miembro de la Comisión Británica de Historia Militar, de  la Sociedad Histórica de Ingenieros Reales y de los Amigos del Cementerio Británico de Elvas.

   Fernando Ortiz Martínez es coronel de Infantería destinado en el Instituto de Historia y Cultura Militar y Miembro de las Asociación Histórico-Militar Alfonso IX de Badajoz. Ha publicado varios trabajos sobre la guerra de Independencia en Extremadura y colaborado en la publicación reciente del Diario de Menacho.

   Publicado por primera vez en una autoedición inglesa, ve ahora la luz, traducida, anotada e ilustrada por Fernando Ortiz, la edición en español. El estudio aborda los movimientos de las tropas francesas y aliadas (inglesas, portuguesas y españolas) en el sur de las Península Ibérica para centrarse en “una de las batallas más breves que tuvieron lugar durante la Guerra Peninsular” (16 de mayo de 1811) finalizada con la retirada del mariscal Soult del campo de batalla. Reproducimos un fragmento que describe, con un claro interés por su explotación militar, el entorno de La Albuera.

  

   El campo de batalla de La Albuera

    “A las 8 de la mañana todas las unidades de Beresford estaban en las posiciones que se habían seleccionado para ellas y, con la excepción de Madden, todos estaban presentes. El sitio seleccionado por Wellington para la batalla era, en su opinión, “la posición más central y ventajosa” para defender el cerco a Badajoz. Sin embargo, si bien era la más ventajosa, no era por ello eras una posición sólida. El terreno era una serie de colinas bajas y onduladas durante muchos kilómetros en todas las direcciones, sin alturas realmente significativas. Muchas de estas colinas estaban completamente despejadas sin ningún tipo de cobertura. El pueblo de La Albuera era el único asentamiento en la zona, pero contenía solo los esqueletos de piedra de las casas, ya que los franceses lo habían despojado previamente de toda la madera para sus fogatas. Cerca del pueblo corre el arroyo del mismo nombre. En ninguna época del año era lo suficientemente caudaloso como para impedir el paso a todas las tropas, aunque en las cercanías de la aldea, las orillas del lado occidental (aliado) eran lo suficientemente empinadas como para detener a la caballería y la artillería. Había un pequeño puente sobre la rivera cerca del pueblo y aproximadamente unos cuatrocientos metros al sur había un fuerte puente de piedra sobre el que cruzaba el camino real de Sevilla a Badajoz. Justo al sur de este puente, la ribera de La Albuera se divide en dos fluentes: al este el Nogales; al oeste el Chicapierna.

   La lengua de tierra entre ellas es muy baja y estrecha durante los primeros ochocientos metros, y está cubierta de olivos y viñedos. A medida que la lengua se ensancha, el terreno se eleva unos 50 metros. La ladera occidental está despejada, pero su cima y la ladera contraria están cubiertas por vegetación, lo que oculta cualquiera posible movimiento del enemigo. Esta es la porción de terreno que Long fue acusado de abandonar y en las Strictures se decía que debía haber sido ocupada por la infantería. El terreno al este del pueblo es bajo y abierto”. [pp. 171-172].

 


lunes, 5 de julio de 2021

Hambre

HAMBRE

Una etnografía de la escasez de posguerra en Extremadura

Badajoz, Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, col. Historia, 2021, 293 págs.

Prólogo de Miguel Ángel del Arco Blanco

   David Conde Caballero (Cáceres, 1979) es doctor en Antropología, profesor de la Universidad de Extremadura, miembro del grupo de Estudios GISCSA y especialista en los aspectos culturales de la alimentación. Ha publicado numerosos artículos y participado en obras colectivas. Es coautor de la obra Cuando el pan era negro. Receta de los años del hambre en Extremadura. Ahora, el Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz publica Hambre. Una etnografía de la escasez de posguerra en Extremadura, que traza un panorama de las enormes dificultades a las que se enfrentó la población extremeña entre el término de la guerra y 1951, desde un punto de vista histórico y antropológico con una sólida base bibliográfica y constantes testimonios orales. El resultado es un documentadísimo recorrido por la vida cotidiana de la región en estos años míseros: los ingredientes culinarios de la pobreza, la mendicidad, el estraperlo y las rápidas fortunas, el contrabando con Portugal, la miseria de las cartillas racionamiento, el mercado negro… Reproducimos un fragmento en que aparecen dos de los productos apropiados para la venta clandestina.

    “El aceite también fue protagonista. Un producto cuyos precios en el mercado clandestino llegó a duplicar y hasta triplicar los oficiales de tasa (García-Delgado, 2000:172). Según Pérez Rubio (1995), quien cita la «Memoria sobre el desenvolvimiento de la industria oleica en la provincia de Cáceres» de 1945, el menudeo fue de especial importancia en el norte cacereño, donde predominaba la pequeña propiedad de olivar que favorecía la ocultación, la sub-declaración del tamaño de la cosecha, y el registro fraudulento del aceite obtenido en la almazara. Algo confirmado por informantes como Cesáreo:

   El estraperlo había mucho, yo me dediqué al estraperlo a llevar aceite a Madrid, porque es que yo soy un especulador. Lo llevamos en un camión de un pariente mío, Juan Reverte, y se lo vendía allí a uno que tenía un bar que era de aquí de Don Benito [...l Y una vez me cogieron... me intervinieron todo y entonces o sacabas tres mil pesetas o tenías que ir tres años a Melilla a la cárcel... CESÁREO.

    El contrabando de café fue del todo principal. La ya comentada cercanía con Portugal —país tradicionalmente cafetero— y la ubicación de varias fábricas de torrefacción situadas a escasos kilómetros de la frontera favorecía que su tráfico fuera una fuente donde se podían obtener buenos beneficios. Fue por ello por lo que muchas personas como Joaquín, también de Valencia de Alcántara (Cáceres), decidieran asumir los riesgos:

   Yo mismo a los doce años ya andaba con una mochila al hombro y traía de todo el café que podía. A los chavales nos dejaban traer siete u ocho kilillos, los mayores algunos hasta veinte. Por la noche íbamos y pasábamos la frontera…, ahí había caminos por todos lados. Había que pasar un río. Una vez en Marvão había allí una portuguesa que nos daba una habitación para dormir y descansar. Luego volvíamos y lo llevábamos a Valencia, a San Vicente y a Cáceres también andando. Nos tirábamos cuatro días para llegar allí, a pie… por esos campos”. [pp. 163-164].

 

Llerena medieval

LLERENA MEDIEVAL, GEOGRAFÍA SINGULAR (1492-1522)

 Ángel Bernal Estévez

Badajoz, Departamento de Publicación de la Diputación de Badajoz, col. Historia, 2021, 378 págs.

Prólogo de Luis Garraín Villa, Cronista Oficial de Llerena

    Ángel Bernal Estévez (Villavieja de Yeltes, Salamanca, 1954) es catedrático de instituto y doctor en Historia Medieval, cuya labor docente ha trascurrido hasta ahora en Extremadura. Es miembro numerario del Centro de Estudios Mirobrigenses (sus primeros trabajos versaron sobre Ciudad Rodrigo), de la Junta directiva de la Federación Extremadura Histórica y del Consejo de Redacción de la Revista de Estudios Extremeños, de los Cuadernos de Çafra y de la Revista de Estudios Mirobrigenses, así como presidente de la Asociación Histórico-Cultural Maimona. Autor de numerosos artículos y colaboraciones en obras colectivas, ha publicado libros como Poblamiento, transformación y organización del espacio extremeño (siglos XIII al XV), ERE, 1998; Vida campesina en Exremadura: Montemolín a comienzos de la Edad Moderna, Universidad de Extremadura, 2002 y Mérida: capital y encomienda de la Orden de Santiago (1490-1530), Diputación de Badajoz, 2013. Ahora, el Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz publica Llerena Medieval, geografía singular, un profundo y completo estudio histórico de una de las más importantes ciudades de Extremadura en un tramo histórico convulso (1492-1522) que enfrentó violentamente a los grupos humanos (cristianos, judíos, moriscos) que hasta entonces habían mantenido una relación armónica y enriquecedora culturalmente para todos ellos. Reproducimos un fragmento que narra el primer problema al que se enfrenta la comunidad judía forzada al bautismo.

    “Todo empezaba por su bautismo, necesitaban apadrinarse y buscaban viejos de Llerena quien respondiera por ellos; en reconocimiento a ese padrinazgo, adoptaron sus nombres y/o apellidos. El caso más sonoro es el de los Sánchez de Coca, pero en el censo de vecinos encontramos entre los conversos muchos casos de apellidos de raigambre hidalga, —Cárdenas, Céspedes, Mendoza, Zapata— que solo encuentran explicación en lo antedicho. Ese relacionamiento venía de amistad personal, de vecindad, de trato profesional o de estatus social, etc., y fue la vía de enganche al mundo cristiano por el que además encontraban, en caso de problemas, alguna protección o amparo en sus padrinos si es que se trataba de causas defendibles, de ahí que se buscara el padrinazgo de vecinos influyentes, aunque lo más común se dio entre el pueblo llano, sencillamente, porque eran los más.

   A la hora de elegir los apellidos, los conversos de primera hora buscaron apellido en animales —Gato, Cordero, Novillo, Toro, Lobo, Zorro, Gavilán- o plantas —Rosa, Ramos, Romero, Espino, Jara— que pasaron a sus descendientes. Muchos se hicieron llamar por su lugar de procedencia. Son abundantes v de orígenes muy diversos, Castilla y/o León en genérico. Cazalla, Comontes, Córdoba, Cuenca, Ecija, la Fuente o Fuentes, León, Mérida, Ribera, Sevilla, Toledo, Toro, Valencia, Valladolid, Yelves, Zalamea, etc., y varios adoptaron el apellido Llerena quizá a falta de otro o como forma de integración al medio. Otros se hicieron denominar por algunas característica física, como ocurría en el mundo cristiano, una alcuña o apodo que o bien tenían o se pusieron –Barba, Barriga, Bermejo, Blanco, Bocanegra, Bravo, Albo o Alvo, Cabeza, Garrido, Pardo, Delgado, Rojo, etc.-.” [pp. 57-58].

 

martes, 29 de junio de 2021

O Pelourinho

O PELOURINHO

Boletín de relaciones transfronterizas

 Moisés Cayetano Rosado [Dir]

Badajoz, Diputación Provincial, núm. 25, (2ª época), 2021, 222 págs.

    El último número de O Pelourinho recoge las comunicaciones de las III Jornadas de Fortificaciones Abauartadas convocadas bajo el epígrafe “De la Guerra da Restauração a las invasiones francesas. Patrimonio Heredado” para el 28 de marzo de 2020, que no pudo celebrarse por las restricciones obligadas a causa de la pandemia de Coronavirus. Ahora ven la luz los trabajos en la última entrega de la revista: “Os quartéis e a sua evolução tipológica nas Praças-Fortes do Alentejo”. (Margarida Valla, Universidade de Lisboa), "Et super ipsum pontem bellum", Geoestrategia y frontera en torno al Puente de Alcántara” (Ramón García Gómez, Universidad de Salamanca), “Fortificações abaluartadas da fronteira luso-extremenha na cartografia de Nicolas de Fer (1702-1714)” (Luis Moreira, Universidade do Minho), “Entre Mourão e Olivença: o Guadiana en 1656, por Nicolau de Langres” (Francisco Bilou, Técnico Superior do Museu Nacional Frei Manuel do Cenáculo, Évora), “A fronteira de Serpa (rio chança) no século XVIII: fortificaçóes e organização do espaço” (António Martins quaresma, Doutor em História, y João Carlos García, Universidade de Porto), “La plaza de Olivenza en 1801/1802: descripción, estado de la fortificación y de sus edificios militares, obras necesarias y pertrechos” (Fabián Lavado, Bibliotecario del Consorcio Monumental de Mérida), y “Contribución de Olivenza al Patrimonio de la Humanidad en el subsistema del suroeste ibérico” (Moisés Cayetano Rosado, Doctor en Geografía e Historia).

 

miércoles, 16 de junio de 2021

Maldita lechuza

 

MALDITA LECHUZA

José A. Ramírez Lozano

Sevilla, Ed. Algaida, 2021, 93 págs.

   José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, 1950) ha desarrollado de modo paralelo una nutrida trayectoria de poemarios, libros de literatura infantil y juvenil y narraciones que comparten motivos repetidos y similares predilecciones formales. Objeto de numerosísimos galardones (Azorín, Claudio Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina, premio de la Crítica Andaluza o los extremeños Ciudad de Badajoz, Felipe Trigo o Cáceres de novela corta),  su obra en prosa se inició con Don Illán (Orihuela, 1978), una narración corta con algunas de claves de su mundo narrativo, a la que han seguido otros muchos títulos, como Gárgola (Cátedra, 1985), Titirimundi (Ediciones Libertarias, 1987), La gran oca (Melinchón / Stábile, 1990), La Historia Armilar (Aguaclara, 1991), La derrota de los fabulistas (Aguaclara, 1994), Animañas (ERE, 1995), Bata de cola (ERE / Libertarias, 1995), El birrete de papel (Diputación de Badajoz, 1996), Las argucias de Frestón (Algaida, 1997), Letanías de San Garabito (Algaida, 2000), Los reinos de Artemón (Algaida, 2001), El capirote púrpura (Algaida, 2003), Iscariote (Algaida, 2005), La flor del toronjil (Junta de Castilla-León, 2007) La oca de oro (Menoscuarto, 2008), El sueño de la impostura (KRK, 2009), Las manzanas de Erasmo (Algaida, 2010), Habas contadas (Diputación de Badajoz, 2010), El crimen de Ampurio Pinto (Diputación de León, 2012), El domador de zapatos (Diputación de Badajoz, 2015), El relojero de Yuste (Ediciones del Viento, 2015), Los celos de Zenobia (Pretextos, 2016), El camello de oro (Carpenoctem, 2018), Un calcetín lana rojo (Menoscuarto, 2019) y Las nueces de más allá (De la Luna, 2020). Ahora la editorial sevillana Algaida publica Maldita lechuza, una novela juvenil de corta extensión, protagonizada por unos alumnos emprendedores dedicados a la elaboración de una revista escolar sobre temas de actualidad. En un entorno realista, los chicos descubrirán que esa realidad inocente oculta presencias inquietantes. Reproducimos un fragmento de la novela.

    “La verdad es que todo lo tuvimos en contra. El de la Navidad es el tiempo más sin tiempo del año. A mí las Navidades siempre me parecieron eso, un monstruo que devora tiempo y apenas te deja sitio en el reloj. La tarde se te vuelve cortísima con ese sol tan rácano del invierno. Y luego, entre el agobio de los exámenes y el jaleo de casa con los Reyes y el belén, lo de reunirnos resultaba imposible. Si a eso le añadimos la poca diligencia del conserje, tenemos ya la fórmula de nuestro fracaso.

         —Quisiéramos que saliese para Navidad, Mantero —le íbamos con el ruego—. A ver si usted pudiera esta tarde.

         —Esta tarde tengo un porrón de exámenes y esta fotocopiadora no la maneja nadie más que yo, que luego van y dicen que si me chivo las preguntas. Que no.

Mantero, el conserje, tenía un punto de mala uva y era más cabezón que un nabo cuando se le metía una cosa entre ceja y ceja.

         —Eso será porque soy Capricornio —se excusaba si se lo echaban en cara.

Nosotros, y en especial Casado, le envidiábamos su oficio. Por sus manos pasaban los textos, calientes aún, de todo el instituto: los exámenes, las notas, las circulares del director... Mantero estaba siempre agazapado en aquel cuartillo debajo de la escalera, oliendo a tinta y a papel, como un demonio poderoso que no se dejase arrebatar su fragua.

         —Anda y no seas así, Mantero —se descocaba Marina—. Sé bueno y házmelo esta tarde, guapetón. Mira que si no se lo digo al jefe de estudios”. [Pp.41-42].


viernes, 4 de junio de 2021

Motivos de sospecha

MOTIVOS DE SOSPECHA

José A. Ramírez Lozano

Valencia, Ed. Pre-Textos, 2021, 42 págs.

Premio Juan Gil Albert, XXXVIII Premios Ciudat de Valencia

   José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz, 1950) es autor de más de setenta obras en prosa y verso, premiadas muchas de ellas con galardones prestigiosos (Azorín, Claudio Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina o los extremeños Ciudad de Badajoz, Felipe Trigo o Cáceres de novela corta). Su obra poética arranca con Canciones a cara y cruz (Sevilla, 1974), libro al que siguieron otros muchos títulos, muchos de ellos también premiados. Sus últimos libros de versos son Corambo (2007), Cuarto creciente (2007), Caliches (2009), Copa de sombras (2009), Raíz de la materia (2011), Rosas profanas (2012), Las islas malabares (2012), Ropa tendida (2013), Elegía de Yuste (2013), Discurso de anatomía (2014), Vaca de España (2014), A cara de perro (2017), Bestiario del cabildo (2018), Epifanías (2018), La sílaba de ónice (2019), La patria de los náufragos (2020) y Peccatamundi (2021). Ahora, la editorial Pre-Textos publica Motivos de sospecha, ganador del premio “Juan Gil Albert”, que se abre con una cita del poeta italiano Luca Banti (“El poema no es más que la sospecha de una realidad”), el libro reúne composiciones que reflexionan sobre la condición de la poesía, sobre sus posibilidades y sus limitaciones (y sus trampas) que se acercan a realidades anodinas, una “poesía de lo inútil” que hablan de peces y gatos, de moscas, hormigas, un colibrí o una escolopendra (o un botón). Reproducimos la composición que cierra el poemario.

La trampa


En tu afán, en el celo

ese con que te empeñas

en ordenar tus versos exigiéndoles

fidelidad a tus palabras,

está también la trampa, tu extravío.

 

La edad en su costumbre

hará de tu virtud torpe mudanza.

Confundirá tus fechas,

la luz de ese poema

en que ahora se mira el corazón

para dejarlo acaso

en un verso distinto por extraño

en el que apenas si te reconoces.

 

Mejor no exijas nada.

Nada impongas, mejor, a tus palabras.

Deja que ellas te dicten

la vida, que ellas sean

también su muerte, apenas dichas.

 

Morir si pronunciar.

Matar así a la Muerte con nombrarla.

Sin ira apenas,

sin apenas clemencia.

 

miércoles, 26 de mayo de 2021

Tú no morirás

TÚ NO MORIRÁS

 Eduardo Moga

Valencia, Ed. Pre-Textos, Col. La Cruz del Sur, 2021, 84 págs.

 Licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, Eduardo Moga (Barcelona, 1962), es autor, como poeta (ha cultivado también géneros como el ensayo literario, la crítica o el libro de viajes) de los poemarios Ángel mortal (1994), La luz oída («Premio Adonáis», 1996), El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999; 2ª edición, 2007), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007), Seis sextinas soeces (2008), Bajo la piel, los días (2010), El desierto verde (2011; 2ª edición, 2012), Insumisión (premio al mejor poemario del año de la revista Quimera, 2013; Latino Book Award, EE. UU., 2014), Décimas de fiebre (2014) y Dices (2014). Este mismo año aparece una selección de sus textos en Amargord Ediciones, con prólogo de Jordi Doce, El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014). Más tarde, la editorial madrileña Vaso Roto publica Muerte y amapolas en Alexandra Avenue  (2017) y ese mismo año la editorial Libros de Aldarán publica Lo profundo es la piel, una antología de poesía erótica al cuidado del poeta y ensayista Christian T. Arjona.

   Con este último libro citado se emparenta el nuevo poemario que publica ahora la editorial Pre-Textos, organizado en doce composiciones en prosa poética y en verso (de metros amplios: endecasílabos y alejandrinos blancos), que tienen como tema nuclear el amor y el erotismo, contemplado desde la soledad y la separación de la persona amada (“Soy yo el que anda por el pasillo, sin otra aspiración ni destino que encontrarme conmigo al final del pasillo”, “… de este poema solo, de este ser solo. De este yo sobrecogido por la enormidad de la nada”). Con un título próximo al lema horaciano (Non omnis moriar: no moriré del todo), y un “tú” (Tú no morirás) anfibologíco que remite al ser amado pero también al amante (“proclamando tu no muerte tu acabamiento imposible desacato al tiempo hurgo en ti soy en ti soy…”), nos encontramos ante textos extensos, obsesivos, abierto a todas las emociones, tanto beneficiosas como tóxicas, de la pasión amorosa, con un lenguaje desatado y barroco, ajeno a la razón, repleto de paradojas (“El tiempo pesa como  un planeta, como un insecto”) que traducen el desconcierto ante una emoción perturbadora e indómita, de una extraordinaria riqueza léxica que no rehúye lo descarnado y lo escatológico. La impresión de encontrarnos en el límite de un tratamiento temático y formal se acentúa con el recuerdo, en la última composición, de esas otras historias de amor también extremas (Larra y Dolores Armijo, doctor Zhivago y Lara, unos amantes en el Titanic, las cartas de amor de la monja portuguesa María Alcoforado, la bíblica Ruth…). Reproducimos la primera, y más corta, de las composiciones del libro.

  Acaso, porque te amo, creas que la fortuna

te ha señalado; acaso, que el ciego escalofrío

de mi cuerpo en tu cuerpo te ennoblece; que el frío

del mundo es menos frío si abrigo la duna

 

de tu pecho con la ola del deseo; que la luna

que me alumbra, te alumbra también a ti; que el río

fuerte que soy te entrega las aguas sin vacío

con que inundas el tiempo, y en las que ninguna

 

tiniebla se enraíza, porque he abatido el muro

que te circunvalaba como el sol, y te he dado

el júbilo y la sombra. Te alegras de que, oscuro,

 

te humedezca de luz, pero has equivocado

esta labor que ejerzo, este don que aventuro.

Porque, amándote, yo soy el afortunado.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Lo que no será

LO QUE NO SERÁ

Antonio Reseco

Mérida, De la Luna Libros, Col. Lunas de Oriente, 2021, 105 págs.

   Antonio Reseco nació en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1973. Licenciado en Derecho por la Universidad de Extremadura, publica en el año 2000 su primer libro Jardín Buscado. Desde entonces han aparecido los poemarios Un lugar conocido (2002), Anotaciones del viaje (2005), El Otoño cotidiano (2005), Geografías (2006), Huidas (2009) London Bureau (2012), Casi no existir (2015) y Posdatas (2017), este último ilustrado por la pintora Pilar Molinos. Cofundador y director de la editorial Littera Libros, ha publicado docenas de artículos, relatos y poemas en distintas revistas y ha sido incluido en diversas antologías. En 2012 fue editada su primera obra de teatro, Dickens no tiene corazón y el libro de relatos El conejo, la chistera y el mago sin memoria. En 2018 apareció su último libro, El café portugués. Ahora la editorial emeritense De la Luna Libros publica Lo que no será, un conjunto de once relatos protagonizados por hombres y mujeres cuyas vidas han sido captadas en momentos de crisis (un malentendido en un matrimonio puede abocarlo a un desenlace trágico, un monólogo de un parricida tras asesinar a su pareja) o, más frecuentemente, en su cotidianidad y su rasgo formal más acentuado, además del cuidado estilístico, es el fragmentarismo de las composiciones: nos encontramos ante pedazos de vidas humanas que dejan en la sombra, apelando con ello a la colaboración del lector, su pasado o su futuro: las desavenencias domésticas de una pareja por el mobiliario de un piso (tal vez como indicio de problemas de mayor calado), el conocimiento casual de dos mujeres que comparten un banco de un parque, el comienzo de una relación sentimental de porvenir incierto… La impresión final es que sus destinos (y los nuestros) son “ecuaciones sin resolver”, no avanzan hacia una meta y no son aleccionadoras. Como no lo es, que el protagonista de uno de los relatos (“Nadie lo sabe”) quede reducido a una mera vida vegetativa, en un aislamiento absoluto, sin sentimientos ni recuerdos.  

    “El hombre tomaba café en una terraza del centro de la ciudad cuando una joven se sentó a su mesa. No la había visto jamás. Cuando quiso preguntarle por qué lo había hecho, algo lo distrajo. El hombre, contrario a las relaciones espontáneas, calló. Tampoco podría explicar por qué lo había consentido. A veces las cosas no se explican por sí mismas. Antes de que pudiera decir nada, ella le dio la mano. Parecía contenta de verlo. La chica se identificó como Clara. Lo repitió, una, dos, tres veces. A él, aún desubicado, se le antojaba que el nombre no conjugaba con el aspecto de ella. Llevaba unos tejanos impolutos y unas manoletinas a la moda. También una blusa blanca de manga francesa. La muchacha le preguntaba y él respondía con monosílabos o, simplemente, asintiendo o negando con la cabeza. Entre pregunta y pregunta, ella le contaba cosas de sí misma, sobre lo que hacía o sobre lo que había planeado. De cómo el trabajo se había vuelto desagradable o cuáles eran las perspectivas para el fin de semana. A él le parecía todo tan caótico que, paradójicamente, la energía con que ella lo expresaba le reconfortaba. Como si solo así pudiera sentirse a gusto o a salvo. La chica era mucho más joven, quizá treinta o treinta dos años menos que él. Sus rasgos eran de una belleza serena, ni estridente ni humillante. En esa medida en que uno no llama la atención pero lo hará tan pronto como la atención le sea prestada. El murmullo de las mesas vecinas hacía que perdiera el hilo del discurso. Le costaba seguirla. Él se lleva la mano al bolsillo del pantalón para comprobar que está su cartera allí. Se tranquiliza. Ella le insiste en que no lo vuelva a hacer, que no es la primera vez que pasa, que algún día no pasará por allí. El hombre ha dejado de escuchar. Siente un ligero temblor en las piernas, como si, de pronto, temiera alguna cosa o algo le inquietara. Se mira la muñeca derecha. Tiene una cinta blanca con un nombre, una dirección y un teléfono. No reconoce ninguno de ellos”. [pp. 39-40].

 

lunes, 17 de mayo de 2021

Lo justo


 LO JUSTO

 Victoria Pelayo Rapado

Tenerife, Ed. Baile Del Sol, Col. Sitio de Fuego, 2021, 166 págs.

    Graduada en Derecho por la Uned, Victoria Pelayo (Zamora, 1960) logró en 19986 el premio Ciudad de La Laguna con Una amistad corriente. Tras varios años alejada de la creación literaria, regresó con relatos aparecidos en revistas y antologías como Versión Original, Eñe, La Bolsa de pipas, En sentido figurado, Rumorvisual, Ariadna, Generación Subway. Norbanova, Letras para crecer o Farraguas. Con la novela Contratiempo fue finalista del premio de novela Castedefels en 2013 (Edición digital) y con el relato “Preparativos” ganó el XXI certamen Manuel Oreste Rodríguez López de 2016 (Paraleda, Lugo). En la XVI edición del premio Setenil 2019 fue finalista al mejor libro de relatos publicado en España con Malos días (publicado por la editorial De la Luna libros en 2018). Es colaboradora habitual del diario Hoy de Extremadura.

    Ahora la editorial tinerfeña Baile del Sol publica Lo justo, una compilación de nueve relatos situados en entornos distintos (un colegio de monjas, un teatro, una pequeña aldea, una prisión…), protagonizados por personajes que, con excepción del relato titulado “La ratonera” (próximo a lo kafkiano y a los tonos del absurdo), parecen tomados del natural, “tan reales que podrían caminar a nuestro lado por la calle sin que nos diéramos cuenta”. La mayor parte de ellos desarrollan los pormenores de una reparación del pasado, pues en ese pasado los personajes cometieron un error o fueron víctimas de una agresión o de una pérdida: pudo haber sido la muerte de una hija adolescente, la desaparición de unas niñas, el enfrentamiento de dos hermanos por una herencia que envenenará la vida de todos, la invasión de la privacidad de una niña en el colegio que llevará la desgracia a  la familia, la violación de una hija de catorce años… Los personajes a veces optan por la venganza (una forma de acceder a lo “justo”: la mujer rompe una relación que la ha dañado, otra agrede al violador de su hija…), en otros casos toman decisiones bruscas (la familia cambia de residencia logrando al fin cierta paz, una mujer rompe su matrimonio y abandona el pequeño pueblo que vive sepultado en la mezquindad y en el odio).  Puede suceder, en fin, que el destino ofrezca un poco desagravio a tanto daño, como sucede con la anciana de “Y ahora qué” que ha perdido a toda su familia (el marido, su hija y las nietas) y vive sumergida entre las primeras brumas del alzheimer y los recuerdos lacerantes, cuyo primer párrafo reproducimos.

    “Hace mucho rato que el sol se filtra por las rendijas, el que ella lleva inmóvil. Ha pensado en moverse, en cambiar de postura y, aunque nota un cosquilleo en el pie, decide seguir inerte, como muerta. No se moverá hasta que el calambre sea insoportable, hasta que los pinchazos suban por la pierna y lleguen a la espalda, hasta que el dolor la obligue a concentrarse solo en él, así no sentirá los otros dolores, el otro dolor. Otro día. Otro día más en ese lacerante equilibrio entre el recuerdo y el olvido, entre la enfermedad que avanza  inflexible y los recuerdos que desaparecen. Es bueno que se borren las malas reminiscencias, son tantas que la balanza se inclina rotunda y precisa de su lado, sin titubeos, eso le gusta, que la enfermedad barra y borre lo malo, aunque también se lleve lo bueno, ¡y es tan poco! Si el tacto de una blusa o de una manta le recuerda el de sus manitas cuando las llevaba al colegio o cuando le acariciaban la cara o el pelo, llega también la rememoración del último día, cuando vestía a una niña mientras la madre vestía a la otra. ¡El último día! Da igual si es un picor o un pinchazo o un calambre o ganas de ir al baño o de estirar las piernas o de evitar la tortícolis. Da igual, se prometió castigarse y lo hará. Así, mientras trata de controlar su cuerpo mantiene su mente ocupada”. [pp. 91-92].