miércoles, 25 de mayo de 2022

De la vida que pasa

DE LA VIDA QUE PASA

(Textos periodísticos olvidados)

Francisco Valdés

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Rescate, 2021, 330 págs.

Edición de Guadalupe Nieto caballero

    Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura, Guadalupe Nieto Caballero (Calamonte, 1991) es profesora e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid. Desarrolla su investigación en el ámbito de la literatura española de la Edad de Plata, con especial atención a escritores que han quedado habitualmente al margen de nóminas canónicas como Francisco Valdés. Su tesis doctoral estuvo dedicada a la figura del autor dombenitense, sobre quien ha publicado artículos científicos y la monografía Francisco Valdés en sus libros: estudio de la obra de un autor olvidado de la Edad de Plata (2020). Ha publicado artículos y pronunciado ponencias también sobre Galdós, Josefina de la Torre, Concha Méndez y Miguel Delibes, y actualmente trabaja en la reconstrucción del contexto literario de Extremadura a comienzos del siglo XX. Ahora la Editora Regional de Extremadura publica en su colección Rescate De la vida que pasa, en cuya amplia y documentada introducción aborda facetas como la trayectoria biográfica del escritor, su obra literaria contemplada en su doble contexto regional y nacional, para centrarse en el análisis y reproducción de sus trabajos periodísticos, reveladores de su deriva estética e ideológica, pues “el análisis detenido de los artículos que hemos desgranado da cuenta de las preocupaciones y los cambios de intereses de Valdés en estos años. El cambio ideológico, tan evidente, se apacigua en cuestiones sociales como la difusión de la cultura y la educación para educar a las masas. Por último, sus atenciones literarias coinciden con las de etapas previas, aunque en algunos casos reniegue de algunas figuras como Unamuno y Jarnés, hacia quienes antes mostraba admiración y simpatía. Esta primera mitad de los años treinta, y más concretamente el periodo que va de 1932 a 1936, es bastante fructífera en su producción. Es el momento de su verdadera consolidación, del reconocimiento de la plana general de la literatura, como demuestran las numerosas reseñas y comentarios hacia su obra en diferentes periódicos regionales y nacionales. Los textos analizados son una muestra de los que recogemos en la selección que sigue a este estudio introductorio. En ellos se puede observar la relevancia y el compromiso de Francisco Valdés en el panorama de la literatura en Extremadura en las primeras décadas del siglo XX, así como en el contexto literario español de la época. Aunque no se le reconozca entre las primeras figuras que hoy integran el canon de la Edad de Plata, Francisco Valdés da cuenta de una evidente puesta al día con los presupuestos éticos y estéticos del momento que le tocó vivir”. [p. 73] Reproducimos un fragmento de un artículo (“Simpatías y diferencias. Agonía en el campo extremeño”, diario Hoy, 7 de mayo de 1933) que contiene, frente a las visiones edulcoradas que da Antonio Reyes Huertas del mismo entorno, una imagen dura y descarnada pero de un intenso poder plástico, de las “tierras inhóspitas de La Serena”.

    “Sobre un cochecillo de varales, trotado por la mula castada, dócil y ligera, he ido a un pueblo cercano. Desde mi cortijo se ata-laya este pueblo durante el día aplanado por la llama del sol, y en la noche —rumorosa de estrellas— alinean sus calles las am-pollas eléctricas, lívidas y parpadeantes por la distancia. Sobre un altozano, muchas de sus casas. Luego otras toman la rampa abajo hasta anidarse en un cañazo de hondonada. Al final, en una planicie, están las casas de los "ricos". 

   El yermo en derredor. Tierras casi todas ellas de escasos pastizales finos: asiento de la merina vividora. A un lado algunas senaras de cebada. Cerca, también, unos viejos viñedos pobres con muchas casillas salpicadas entre su calvicie de sarmientos. Y surcándolos las brillantes rayas aceradas del tren con su escolta de palos trenzados por la red de apresuramiento. 

   Poco aliento de vida. Porque si tendéis la mirada ella se dilatará por el páramo agostado, con leves peñascales, donde solo unas briznas de hierba rumiarán estas merinas pequeñas de pe-lados remos y calva en el frontal. Tierras inhóspitas de la Serena con su fruto copioso de cardo y langosta. Y el sol de abril zumbando fuego y esterilidad en aquellos calveros desolados. Ni un árbol. Ni siquiera una mata”. [p. 279].

 

martes, 24 de mayo de 2022

A Ángel Campos Pámpano

RECOBRADA MEMORIA

A Ángel Campos Pámpano

Carlos Medrano [Coord]

Don Benito, Vberitas, 2022, 101 págs.

Introducción (“La voz que permanece”) de Carlos Medrano

Ilustración de portada de Juan Ricardo Montaña

    Recobrada memoria, un proyecto del poeta Carlos Medrano, constituye un homenaje a uno de los personajes más sobresalientes (y más queridos) del panorama literario regional, Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Alcántara, 1957 – Badajoz, 2008), poeta, traductor y dinamizador cultural de numerosos proyectos (a él se debe la creación de las aulas literarias en la región). “Pocas veces –considera el autor de la introducción- la ausencia de un escritor ha concitado a lo largo de todos estos años transcurridos entre quienes lo conocieron el recuerdo emotivo de su persona y de su poesía donde una limpia y reconocible dicción volvía permanente su mundo –desde el más íntimo al físico de los lugares que hizo suyos- con esa consistencia de lo leve que él aprendió del aire y de la luz para nombrarlo” y recuerda un texto de Francisco Javier Irazoki de Ciento noventa espejos (2017): “Es inhabitual pero sucede: una persona sintetiza en su comportamiento las mejores calidades de la sociedad y logra unir a los ciudadanos”. Los colaboradores han utilizado una de las formas cultivadas por el poeta sanvicenteño, tan propenso a las estructuras métricas breves y a la expresión concisa, el dístico. Sus nombres, ordenados cronológicamente, son Pureza Canelo, Pablo Guerrero, José Antonio Zambrano, José María Bermejo, Perfecto Cuadrado, Juan Ricardo Montaña, José Luis García Martín, Gonzalo Hidalgo Bayal, Jean Gabriel Cosculluela, Ezequías Blanco, Manuel Vicente González, Alfonso Alegre Heitzman, Santos Domínguez, Francisca Díaz Fernández, Fernando León, Luciano Feria, Tomás Sánchez Santiago, Basilio Sánchez, José Luis Bernal Salgado, Jesús García Calderón, Elías Moro, Álvaro Valverde, María Rosa Vicente, José María Lama, Carlos Medrano, Serafín Portillo, Juan Manuel Barrado, Miguel Ángel Lama, Javier Alcaíns, María José Flores, Ada Salas, Luis Sáez Delgado, Irene Sánchez Carrón, Diego Fernández Sosa, Javier Morales Ortiz Julián Quirós, Antonio Sáez Delgado, Suso Díaz, Antonio Reseco, Juan Ramón Santos, Mario Lourtau, José Manuel Díez, Julio César Galán, Luis Leal, Eva María Romero Rivero, Isabel Jimeno, Paula Campos Fernández, Carlos García Mera, Ángela Campos Fernández, Guadalupe Villarreal, Anónimo de Yuste, Luis Landero y el poema “The stolen orange”, de Brian Patten. Colaboran con obra plástica Javier Fernández de Molina, José Manuel Sánchez Paulete, Hilario Bravo, Antonio Gómez, Laura Covarsí y Germán Grau.

   Reproducimos algunos de los dísticos incluidos en uno de sus poemarios, Materia del olvido (1986), recogidos en libros posteriores (Siquiera este refugio y La vida de otro modo).

 NOMBRADÍA

                   (J.R.J.)

Anterior al oficio del que escribe,

las cosas no existían.


MECÁNICA CELESTE

                   (J.G.)

Confiesan tu pasión por esos signos

que niegan la tristeza.


MEDITACIÓN RURAL

                   (A.M.)

...pasar la tarde toda 

escribiendo por fin un buen poema.

 

jueves, 19 de mayo de 2022

Presentación de Cuentos de la Generación de Fin de siglo



PRESENTACIÓN

CUENTOS DE LA GENERACIÓN DE FIN DE SIGLO (1890-1915)

INTERVIENEN

ANABEL CIDONCHA MARTÍN

Presidenta de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Claret

LUIS SÁEZ DELGADO

Director de la Editora Regional de Extremadura


MANUEL SIMÓN VIOLA

Autor de la edición

  

DON BENITO

Casa de Cultura

26 de mayo, 8 de la tarde


 

lunes, 16 de mayo de 2022

El parque de la urraca

EL PARQUE DE LA URRACA

Celia Conejero

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Tigres de papel, 2021, 79 págs.

Ilustraciones de la autora

    Nacida en Plasencia en 1980, Celia Conejero Jarque es licenciada en Historia  del Arte y en Comunicación Audiovisual, y Máster en Historia del Arte y Cultura Visual. Inicia su experiencia profesional en la producción de cine de animación, pero a partir de 2010 decide trabajar por su cuenta como ilustradora. Su trabajo ha discurrido entre el desarrollo de imágenes corporativas y la ilustración infantil en diversos formatos (libros de texto, cuentos, cartelería y diseño de productos). Su formación más reciente en Pedagogía la ha llevado a colaborar en diversos proyectos didácticos dirigidos desde la Universidad de Extremadura, tanto como ilustradora como coautora. Ha formado parte de equipos de trabajo de la Facultad de Formación del Profesorado para la promoción del uso de los recursos culturales y naturales de nuestro entorno por parte de los docentes y las familias. Su faceta como poeta comienza ahora y lo hace dirigiéndose al público infantil, cuando trata de acercar a los más pequeños a la poesía y al mundo natural, vinculando arte, naturaleza y aprendizaje.

   Ahora la Editora Regional de Extremadura publica El parque de la urraca, un conjunto de poemas infantiles (y textos en prosa descriptivos) que tienen como asunto aves de nuestro entorno ilustrados por deliciosas imágenes.

 

La noche de verano

 

Cuando los días se van alargando,

cuando el calor viene zumbando,

un pajarillo venido del mar

con su llegada el verano traerá.

Su azul profundo como la noche

guarda una luna, de rojo un broche.

Ciento de insectos en vuelo caza,

como arquitecta nadie la alcanza.

La golondrina trajo la noche

bajo el alero del viejo porche.

La golondrina trajo el estío

lleno de lunas dentro del río.

La golondrina trajo el calor

de rojo intenso cuando cae el sol.

 

domingo, 15 de mayo de 2022

Con tres heridas, yo


 CON TRES HERIDAS, YO

Juan Calderón Matador

Madrid, Los libros del Mississipi, 2022, 82 págs.

Prólogo de Rocío Díaz Gómez

Epílogo de José María Herranz

Fotografías del autor 

   Nacido en Alburquerque (Badajoz) en 1952, Juan Calderón Matador se afincó en Madrid en 1975. Desde los 14 años hasta su jubilación fue empleado de banca, trabajo que compaginó con su faceta teatral, televisiva, radiofónica, cantautor, pintor, galerista y director artístico. Escribe poesía, narrativa y teatro. Su primer poemario publicado fue Camino ancho, paso desolado, en 1977, al que siguieron otros diez títulos más. En narrativa ha publicado La noche que murió Paca la tuerta, El señorito Antonio, Veinte historias amables más un garbanzo negro, Cuando duerme Guardamar y El cuentista bajo la encina blanca. Su último poemario Sillas invisibles fue publicado en esta misma editorial en 2020. Además de cultivar literatura infantil (con títulos como La bordadora del faro), ha estrenado cinco textos teatrales, ha compuesto más de 300 canciones, algunas grabadas en discos y ha logrado numerosos premios literarios. Es cofundador de la plataforma cultural Raíces de Papel, del colectivo literario Tirarse al Folio, y de la tertulia literaria Guardamar. Pertenece a la Asociación Prometeo de Poesía, a la tertulia Rascamán y la Unión Nacional de Escritores de España.

   Ahora la editorial madrileña Los libros del Mississipi publica Con tres heridas, yo, concebido desde el título como un homenaje a Miguel Hernández (el poema recordado se reproduce en la apertura del libro). Siguiendo la estructura de esta composición, se suceden tres bloques de contenido autobiográfico (se incluyen fotografías suyas y de familiares cercanos) y tono transparente y confesional como anuncia un primer texto (“Quizá sea el momento de asomarme / a los balcones del recuerdo”). El primero de ellos, “la de la vida” resulta la “herida” más dramática al recordar, desde una perspectiva documental y de denuncia, las dificultades por las que atravesó un joven que optó por una sexualidad diferente (legislación discriminatoria, violencia homófoba, hostilidad de los servidores de la Iglesia…). “La de la muerte”, el segundo bloque, se resuelve en composiciones que componen una elegía a la madre fallecida, y “la del amor” recuerda un agitado y apasionado itinerario personal que logra, al fin, acceder a un gratificante “sosiego”, como se titula la composición que reproducimos. 

SOSIEGO

El otoño se enrosca en nuestras ramas

poniendo de amarillo

lo que antes

reinaba en tonos verdes.

El amor

es un pájaro anciano que dormita

en el nido suave

de nuestros dedos enlazados.

 

Es tiempo de sosiego,

de recoger cosecha

en los surcos que abrimos a lo largo

de tierras compartidas,

por donde fuimos esparciendo el grano

que hoy nos alimenta.

 

Si no fuese por ti qué difícil sería

soportar tantos ocres en el árbol

donde perdió su voz el ave.

 

La primavera

se convirtió en recuerdo.

Pero debo decirte

que el corazón, a veces,

se rebela debajo de mi piel

y me exige de nuevo rosas rojas,

canciones que se adentren por mis pulsos

y los llenen de vida

antes de que los venza la nostalgia.

 

viernes, 13 de mayo de 2022

El Holocausto y la España de Franco

EL HOLOCAUSTO Y LA ESPAÑA DE FRANCO

Enrique Moradiellos, Santiago López Rodríguez y César Rina

Madrid, Ed. Turner, 2022, 316 págs.

Introducción de Enrique Moradiellos

 

   El Holocausto y la España de Franco reúne estudios de Enrique Moradiellos (catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura y miembro de la Real Academia de Historia; investigador en la University of London y profesor en la Universidad Complutense de Madrid), Santiago López Rodríguez (investigador en el centro Hugo Valentin de la Universidad de Uppsala; doctor por la Universidad de Extremadura e investigador visitante en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París) y César Rina Simón (profesor de la Universidad de Extremadura e investigador del grupo Use of the Past de la Universidad de Lisboa). El volumen acoge ensayos de Moradiellos (“El odio más antiguo y versátil”, “Franco ante la ‘cuestión judía’”), López Rodríguez (“La diplomacia española durante el Holocausto”, “La España de Franco y el descubrimiento del Holocausto”) y Rina Simón (“’Ya los encontraremos’. Judeofobia y antisemitismo en Extremadura (1931-1950)”.

   Reproducimos un fragmento de este último estudio que arranca de con una pregunta sorprendente: “¿Cómo pudo extenderse el antijudaísmo durante dos décadas en la prensa de una región tan periférica y que no contaba con apenas población judía? La intensa propaganda contra este enemigo inexistente solo se puede comprender tomando en consideración un recurso imaginario que condensaba fobias de largo recorrido histórico y que hacía presente lo invisible” [p. 228]

    “El antijudaísmo se recrudeció en la campaña electoral que dio la victoria al Frente Popular, presentada tanto en la prensa regional como en la nacional como un plebiscito entre las dos Españas: la patriótica y católica y la revolucionaria "atada a Moscú, la esclava del judaísmo la que chilla en ateo". Los políticos del Frente Popular "son de Moscú, son masas movidas por resortes judíos". Este plebiscito nacional adquiría tintes apocalípticos, encarnados en los cuatro jinetes: "judaísmo, comunismo, muerte y masonería". Se trataba de una guerra d civilizaciones: "El judaísmo que odia [...] cuanto ostenta influencia cristiana hace dos mil años que aprovecha todas las coyunturas que se le ofrecen para sustraerse al castigo que acarreó sobre sí, ante el banco de Pilatos, pidiendo la muerte del justo, y como el pueblo eternamente errante no encuentra otro procedimiento que borrar del mundo hasta el nombre cristiano, a este objeto satánico ordena todos sus embates". Los judíos empleaban una acción política determinada: "la calumnia, la injuria, la persecución y el asesinato siempre que se les brinda ocasión propicia". Ocasión que habían encontrado con la Revolución rusa, "donde ocupan los cargos más influyentes".

   En febrero de 1934, Extremadura. Diario Católico, publicó un artículo de Oscar Pérez Solís donde se relacionaba la República con el judaísmo y la masonería; "poder que busca las sombras y el misterio, como si no fuera capaz de resistir la luz y la mirada de todos [...]". Por su parte, en las páginas de Hoy, Medina Gata incidía en que Marx "fue ante todo un judío. Por eso no podrá ser nunca español. España es esencialmente antijudía". Además de "moro" y "rifeño", Marx era el `prototipo de judío errante, sin hogar y sin patria, agrio, displicente r duro [...]. No es un hombre". [pp. 240-241].

 

 

 

 

Länder


 LÄNDER

Rosell Mendo, Xavier

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Poesía, 2022, 72 págs.

    Xavier Rossell (Badajoz, 1990) es integrador social y desarrolla su trabajo en proyectos de atención a infancia y adolescencia y colectivos en riesgo de exclusión social. Ha publicado los poemarios La forja del elefante (1987, 2018) y Huir (2019). Textos suyos se encuentran en antologías como Diáspora: poetas extremeños en el "exilio" (2019). Participante en proyectos de mail art, coordina, junto a Leonor López de Carrión, la Asociación Cafuné. Es asimismo participante en proyectos de mail art. Ahora la Editora Regional de Extremadura publica Länder (países, territorios), que agrupa los poemas en cinco bloques (“Palazuelo”, “Espacios del hogar añil”, “Madres”, “La ciudad” y “Estación de enlace”), en los que confluyen motivos como la naturaleza y la ciudad, el viaje, los territorios de los seres más próximos y de la naturaleza en textos breves de expresión precisa y original Reproducimos una de las composiciones del tercer apartado.

 

lo invade todo el aceite crudo, la música de los bosques

con su cáscara de nogal; boletus escoltándote entre pinos

compartiendo sustratos con la sábana del musgo

 

no muy lejos de donde te escribo la soledad ha repartido

suerte: nacen nuevos madroños, segundos cerezos y

posiblemente en su fruto se halle otra oportunidad.

                                                                  [el valle]

miércoles, 11 de mayo de 2022

La muerte del Pinflói

 LA MUERTE DEL PINFLÓI

Juan Ramón Santos

Tenerife, Ed. Baile del Sol, 2022, 194 págs.

   Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas, Juan Ramón Santos (Plasencia, 1975) trabaja como gestor cultural en su ciudad, donde coordina con Nicanor Gil el Aula de Literatura "José Antonio Gabriel y Galán". Entre 2015 y 2019 fue presidente de la Asociación de Escritores Extremeños. Es autor de los libros Cortometrajes y Cuaderno escolar, con los quedó finalista del Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España en sus ediciones de 2005 y 2009, así como de El círculo de Viena, Palabras menores y Perder el tiempo, también de cuentos. Ha publicado, además, las novelas Biblia apócrifa de Aracia, El tesoro de la Isla, El verano del Endocrino (con la que, bajo el título de Fuera de órbita, quedó finalista del Premio Nadal en 2018), y El síndrome de Diógenes, Premio Felipe Trigo en la modalidad de narración corta en 2019, así como dos libros de poemas, Cicerone y Aire de familia. En 2021 ganó el XXIX Premio Edebé de Literatura Infantil con el libro El Club de las Cuatro Emes. Ha traducido del portugués las novelas Lo invisible, de Rui Lage, y Las primeras cosas, de Bruno Vieira Amaral, y la obra de teatro El testimonio de Alabad, de Nuno Pino Custódio. Mantiene una sección dedicada a la reseña y recomendación de libros en la web www.planvex.es bajo el título "Con VE de libro".

   Emparentada temática y formalmente con narraciones anteriores, La muerte del Pinflói, que ahora publica la editorial tinerfeña Baile del sol, inicia su trama con la aparición junto al pantano del río Cárdeno del cuerpo de un hombre de Labriegos (Paulino, conocido por todos con el apodo de Pinflói) sin aparentes muestras de violencia. A partir de este episodio, la novela se adosa intencionadamente a la estructura de la novela policial, un género mayoritariamente urbano que en este caso se localiza en una “geografía de autor” familiar para cualquier lector del escritor, Aracia, Labriegos, Pomares, Aldeacárdena, el río Cárdeno… , tan familiares como algunos de los principales personajes de esta narración, el maestro Constante (narrador una vez  más  de la historia), el Endocrino, Jero…, que habían aparecido en una novela anterior, El verano del Endocrino (en que el protagonista desvela algunos episodios enigmáticos sucedidos en el pueblo, como si en ellos radicara el germen de esta novela). Se suceden episodios tomados del género elegido como modelo: el Endocrino y Constante aceptan el encargo de la madre de Paulino para que descubran quién lo ha asesinado, se enfrentan al rechazo del sargento Blázquez aferrado a la expeditiva teoría de que ha muerto de un infarto o de que se ha suicidado (y no hay nada que investigar), buscan pistas en donde apareció el cuerpo, interrogan a familiares y conocidos, se aproximan a los entornos degradados en los que vivió el personaje (drogadictos que deambulan por los arrabales más degradados de Pomares) hasta ir reconstruyendo durante dos semanas de primavera los últimos momentos de la vida de un buen muchacho pervertido por malas compañías (como cree su madre), de “un infeliz y un desgraciado” (según cree su hermano Román) o un pobre ingenuo hundido en el turbio mundo de la cultura del rock y del consumo de estupefacientes. Porque frente al enigma propio del género (¿Cómo murió?) va aflorando de modo progresivo otra incógnita (¿quién fue?). Y es que sobre el andamiaje estructural de una narración policial (al fin, una muestra más de una novela lúdica) nos encontramos ante una novela existencial centrada en la enigmática naturaleza de la condición humana, pues ese pobre diablo  (muerto de una sobredosis, de un infarto o por un ajuste de cuentas) está condenado (como todos nosotros) a convertirse en un “relato” de versiones vagas y contradictorias durante un corto periodo de tiempo antes de ser engullido por un olvido definitivo. Reproducimos un fragmento en que se una de las variantes de de la deriva vital del Pinflói,  la que da el maestro de escuela. 

   “Al llegar abrimos dos cervezas, nos acomodamos en el sofá y lo primero que le conté fue que una vez a alguien se le ocurrió decir que el Pinflói había nacido en Melilla y no en Labriegos, y que, aunque lo había dicho en broma, en realidad no le había faltado razón, pues hasta ese momento, hasta que el Estado se acordó de que existía y lo llamó a filas, el Pinflói no había sido más que Paulino, un muchacho difícil de distinguir de los muchos otros muchachos que, en aquellos años, que todavía eran de esplendor —tiempos de agricultura, en los que el campo aún era el campo y en los que se estaba construyendo la prometedora presa sobre el Cárdeno—, pululábamos por Labriegos, un muchacho de liga, de garulla, de chato de vino peleón a escondidas el día de San Antonio, y luego, más adelante, cuando empezaban a brotarnos los granos y la pelusa del bigote, de baile agarrado por la tarde en la verbena y paja fugaz por la noche en la era, después de arrimarse sin disimulo a las muchachas en la plaza, un muchacho, en definitiva, sin atributos, sin ningún signo distintivo, que se marchó a África a hacer la mili y volvió no me atrevería yo a decir que hecho un hombre, pero sí con nombre propio, el de Pinflói, incluso con una cierta personalidad, por más que fuese una especie de personalidad en negativo, construida casi por omisión, a fuerza de no querer ser nada ni hacer nada, un muchacho que volvió para siempre ido, absorto, estupefacto de tanto y tanto abusar de estupefacientes, un chaval, en definitiva, que no regresó nunca del todo, permaneciendo para los restos en un mundo no sé si de sexo, pero sí al menos de drogas y rock & roll”. [pp. 17-18].

 

miércoles, 4 de mayo de 2022

Los caballos bermejos del simún

LOS CABALLOS BERMEJOS DEL SIMÚN

Leandro Pozas

Mérida, De la Luna Libros, Col. Lunas de Oriente, 2022, 88 págs. 

   Nacido en Cáceres en 1951, Leandro Pozas es actor, periodista, dramaturgo y docente en la Escuela de Arte Dramático de Extremadura, que ha publicado y estrenado diversas obras como Historias con música (2000), La espada del teatro (1997), La urdimbre (1995), Aventuras de Dick el Parisien, pirata de oficio (1998), Un tal Amorfo...), la novela Crónica oficiosa de la Paca la Coja (2001) y también ha colaborado en libros de carácter colectivo con ficciones narrativas, teatrales, ensayos y ha firmado artículos de opinión en prensa sobre cine y teatro. Ahora, la editora emeritense De la Luna Libros publica Los caballos bermejos del simún, un conjunto de diez relatos de perfil temático y formal muy distintos, por cuya superficie deambulan damas de la caridad fascinadas por el joven obispo, políticos mendaces, niños que exigen obsequios disparatados, amenazas fantasmales, un extraño viaje de placer a Polonia, un sepelio propio del realismo mágico o unos caballos celestes. Reproducimos un fragmento de uno de los relatos, “El tren de Alemania”, con los tonos del realismo social y un propósito documental y de denuncia de una España que expulsa a sus habitantes al extranjero, en el que una leve crítica (“¡Esto es España, sí señor! ¡La España una, grande y libre, camino de Alemania”) es contestada con la amenaza falangista de rigor (“Da la cara, cabrón”).

 

   “-Padre, ¿por qué se quiere ir usted a Alemania?

—Yo no me quiero ir a Alemania. No me quiero ir, hijo.

—Entonces, ¿por qué se va usted?

—Porque..., porque... Es igual, no lo entenderías... Cuando seas mayor.

—Pero, yo, quiero entenderlo... Y el padre, apurado:

—Porque tenemos que comer tu madre, tú y yo.

—Pero si aquí, en España, hay mucha comida.

   El padre lo mira. Ya no sabe qué responder. Se sume en una remota y triste mudez, como eterna, una mudez que parece traspasar las generaciones.

   De repente la multitud sufre una sacudida y oscila con comedida violencia hacia la izquierda del andén, luego a la derecha. Pero con rapidez, todo y todos recuperan el equilibrio.

   El hijo contempla curioso el vaivén y parece olvidarse de la conversación.

   Un niño de teta llora con desesperación entre el gentío. Tiene hambre o es una forma de protesta por el inesperado movimiento. Luego se calla.

   En medio de la noche, en la deteriorada carretera que corre paralela a la vía del tren, surge una carreta tirada por dos bueyes apenas iluminada por la luz del apeadero. Un hombre enjuto y moreno, prematuramente avejentado, las guía valiéndose de una vara de mimbre. Si se pudiera ver su ropa se podría observar que está hecha de remiendos superpuestos, como los harapos de los primeros Arlequines.

—¡Torcazo!, ¡Pachucho!, les grita a los bueyes que, cansados y cansinos, tiran con desgana vacuna de la destartalada y chirriante carreta. —¡Quieeetos...!, grita el hombre. Los bueyes paran en seco, aliviados tal vez. El hombre observa con curiosidad y tristeza la escena del andén. Suelta una maldición y escupe lejos un gargajo”. [pp. 40-42].