DICES
Eduardo Moga
Madrid, Los Papeles de Brighton,
2026, 69 págs.
Nota prologal del autor
“La boca de la conciencia”, de
Rafael Mammos
Poeta, traductor y crítico
literario, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) es licenciado en Derecho y
licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Es
también diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad de Barcelona;
diplomado en Función Directiva (Área Gerencial) por la Escuela de
Administración Pública de Cataluña; y Máster en Administración Pública por
ESADE-Universidad Ramon Llull (Barcelona). Como poeta,
es autor de los libros Ángel mortal (1994),
La luz oída («Premio Adonáis», 1996),
El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999; 2ª edición, 2007), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007), Seis sextinas soeces (2008), Bajo la piel, los días (2010), El desierto verde (2011; 2ª edición,
2012), Insumisión (Premio al mejor
poemario del año de la revista Quimera, 2013; Latino Book Award, EE. UU., 2014), Décimas de fiebre (2014), Dices (2014), El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), Muerte y amapolas en Alexandra Avenue (2017), Mi padre (2019), Tú no morirás (2021),
Hombre solo (2022) y Poemas enumerativos (202$). Su poesía se ha
reunido en tres volúmenes bajo el titulo Ser de incertidumbre (2024). Paralelamente
a su labor como poeta, Eduardo Moga ha traducido a Ramon Llull, Frank
O’Hara, Évariste Parny, Charles Bukowski, Carl Sandburg, Richard Aldington,
Tess Gallagher, Arthur Rimbaud, Billy Collins, William Faulkner, Milton Rokeach
y Walt Whitman. Es responsable de las antologías Los versos satíricos. Antología de poesía satírica universal (2001),
Poesía pasión. Doce jóvenes poetas
españoles (2004), El poeta esteta.
Florilegio de poesía pectoral (2010) y Medio
siglo de oro. Antología de la poesía contemporánea en catalán (2014).
Ha publicado, asimismo, el libro
de viajes La pasión de escribil
(2013), una selección de entradas de su bitácora, Corónicas de Ingalaterra, con el título de Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en
España) (2015), y los ensayos De
asuntos literarios (2004), Lecturas
nómadas (2007), La poesía de Basilio
Fernández: el esplendor y la amargura (2011), La disección de la rosa (2015) y Homo legens (2017(. Ha codirigido la colección de
poesía de DVD ediciones desde 2003 hasta 2012. Mantiene el blog Corónicas de
Españia. Ha sido, en fin, director de la Editora Regional de Extremadura y
coordinador del Plan de Fomento de la Lectura.
Dices es, como informa el autor en una nota prologal, su
libro más publicado, si bien con sucesivos ajustes a la actualidad (parte del contenido
ha pasado en la presente versión a un apéndice) y es también un libro singular,
en que los textos del poeta surgen al hilo de declaraciones recordadas de
representantes de los partitos políticos españoles (de todos, y todas igualmente desafortunadas: deslices, delirantes manifestaciones ideológicas, burradas lingüísticas...),
que contrastan notablemente con el tantas veces insidioso discurso político. Reproducimos
uno de estos singulares textos:
“[El procés] es lo más grave
desde 1978. Más grave que Tejero y Milans con los tanques”. Cayetana
Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, decimoquinta marquesa de Casa Fuerte.
¿Por qué dices que te gustan las
palabras, si es a otro a quien le gustan?
¿Por qué lees, Eduardo, si otro te
ha leído y ha inscrito en su piel los zarpazos de su insuficiencia? ¿Por qué,
si su lectura ha sido una demostración de su desafecto?
¿Por qué afirmas que quieres a
quien te ha empequeñecido?
¿Por qué hablas, Eduardo, si
careces de boca, y la oba que te asfixia es otro residuo de tu inexistencia, y
lo que dices no sale de tu boca, sino de la suya, de una fisura en el tiempo,
de una tumba con labios, de un infierno enarboladamente empedrado?
¿Y por qué Eduardo? ¿Por qué esta vigilancia
sin otra recompensa que la insania, por qué este tesoro de estiércol, esta aliteración sajona, este diptongo creciente, si el nombre es infundado, si el yo no te
asiste, si solo te incumbe la coerción?
¿Por qué esta enumeración”. [Pp.
37-38].




