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miércoles, 18 de septiembre de 2024

Mago Moga

MAGO MOGA

Una forma de querer

Barcelona, Libros de Aldarán y Los Papeles de Brighton, 2024, 141 págs.

Edición y prólogos de Moisés Galindo, Christian T. Arjona y Juan Luis Calbarro

Licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) es, además de tarea como editor, autor de una dilatada y notabilísima obra literaria que incluye numerosas traducciones, libros de poemas, obra crítica (desde la reseña para revistas especializadas a trabajos filológicos de mayor extensión y calado) y una obra narrativa “viajera”. Mago Moga es, ante todo, un hermoso testimonio de amistad, una iniciativa de Moisés Galindo, Christian T. Arjona y Jual Luis Calbarro que han conseguido reunir textos e imágenes de un alto y amplio número de conocidos y amigos, un “libro de versos, prosas y estampas –caleidoscopio de textos, penacho multicolor-, como una antología imaginada que recogiera nuestras mejores, más sinceras, dedicatorias” [p. 19] Estos son los colaboradores del volumen: AGUASACO, Carlos: Estantigua de un poeta, AGUDO, Marta: Tercer tiempo, ALCORTA, Carlos: Vitalismo, ARCEDIANO, José Antonio: Mejor lo dices tú, ARCO, Jorge de: Acordanza, ARJONA, Christian T.: La barba visionaria. Eduardo Moga (1962), CALBARRO, Juan Luis: Eduardo en Brighton, CALVO GALÁN, Agustín: Dos homenajes a E. M., CARTAGENA, Ignacio: La paloma, CASTRILLÓN, José María: [Años después habrían de contarme], CILLERUELO, José Ángel: Soneto postista, COLINAS, Antonio: Dniéper, COMENDADOR, Luis Felipe: Cinco poemas visuales, COURILLEAULT, Marie-Céline: El poeta fotógrafo, CURIESES, Óscar: La barba de Walt Whitman, DACHS, Ramon: XVIIII - Le soleil, DOCE, Jordi: Una visita, o Poética de urgencia para Eduardo Moga, DOMINGO CATALÀ, Teresa: [Mi amado, qué sombra despojaste], DOOLEY, Terence: Homenaje de gratitud, FERNÁNDEZ BENÉITEZ, Ángel: In vino veritas, FERNÁNDEZ MALLO, Agustín: Poema plagiado, GALÁN, Julio César: Lo que dijo Óscar de la Torre sobre Eduardo Moga: aquella Insumisión, GALÁN, Tomás Modesto: Dos poemas, GALINDO, Moisés: Escribir es vivir, GALLEGO RIPOLL, Federico: Eduardear, GAMONEDA, Antonio: Israfel, GARCÍA, Concha: Hermenéutica (I), GARCÍA MATEOS, Ramón: Crónica del verano escurialense de 1996, GASPAR, Sergio: Dos fragmentos de Aben Razin, GAVÍN, Alfredo: Tres sonetos, GOL, Jordi: Rigor lúcido y lúdico: las columnas de Eduardo Moga en Quimera, p. 96. GÓMEZ TORÉ, José Luis: Que sabe, GONZÁLEZ FUENTES, Juan Antonio: Atardece (variación), HERNÁNDEZ, Máximo: Ocho moléculas (1), HERNÁNDEZ BRAVO, Ricardo: Haikus de Isladentro, JIMÉNEZ ARRIBAS, Carlos: Homenaje a Eduardo Moga, JIMÉNEZ NAVARRO, José Antonio: [Pensando en Eduardo Moga], JULIÀ BRAUN, Carlos: Octavas de la Novena para un culé, LEÓN GUSTÀ, Jorge: Para Eduardo, a la manera de Moga, LLERA, José Antonio: Al final de la escapada, LÓPEZ CAÑESTRO, Antonio: Nadie que haya conocido íntimamente a Eduardo Moga se suicidará nunca, LÓPEZ NAVIA, Santiago Alfonso: Octava (ir)real, LÓPEZ-CARRILLO, Juan: Tres poemas para Eduardo, LOSTALÉ, Javier: Fecundación de lo visible en lo invisible, LOWEREE, Jacqueline: Dos poemas para Eduardo, LUMBRERAS, Ernesto: Eduardo Moga, el primer remero, MACÍAS, Juan Manuel: Emisarios, MARTÍN GIJÓN, Mario: [dein Gesang], MATEO, Regino: Tres poemas, MEABE, Miren Agur: El musgo y la risa, MICÓ, José María: Dos poemas para Eduardo Moga, MONTETES-MAIRAL I LABURTA, Noemí: Eduardo Moga, La luz en la mirada, MORA, Vicente Luis: Eduardo Moga o el desborde verbal, MUNTANÉ, Miquel-Lluís: Dos poemes, NAVARRA, Andreu: Eduardo Moga, viajero por la vida,. NAVARRO DURÁN, Rosa: No Eduardo: me llamo llueve, NORIEGA, José: Lo uno y lo otro, ORTEGA, Antonio: Radwiya, OSSET HERNÁNDEZ, Miquel: [Yo sé que soy inmortal], PARCERISAS, Francesc: Tres poemas inéditos para Eduardo Moga, PASTOR, Anxo: Dos poemas, PAZ SAZ, Pepo: Después de tantos años, PEÑA, Juan Carlos: [Un hombre solo es la mímesis], PÉREZ LÓPEZ, María Ángeles: Haikús de los apeaderos, PÉREZ WALIAS, Javier: Dándole vueltas en mi cabeza, QUESADA, Carlos: Lujuria del fracaso, RELLO, Mateo: Moga en línea clara, p. 191. RESECO, Antonio: Todo fue, p. 194. RICO, Manuel: La amistad que nació con el siglo: Eduardo Moga, RODRÍGUEZ, Alfredo: Dos poemas inéditos para Eduardo Moga, RODRÍGUEZ PADRÓN, Jorge: [Está en un paisaje urbano devastado], SALA SUBERVIOLA, Anay: Pirámides, SÁNCHEZ PEDRERO, Jonás: El árbol, SÁNCHEZ ROBAYNA, Andrés: Recuerdos: el dibujo, SÁNCHEZ SANTIAGO, Tomás: Mago Moga, SANTOS, Yrene: Palabras para Eduardo Moga, SILES, Jaime: [Como una piedra roza una paloma], VICO, Juan: [Un hombre lee], VIOLA, Simón: Lector nómada, VIRALLONGA, Jordi: En un aeropuerto no se alquilan pisos, VITALE Carlos: Dos poemas, VIZOSO, Pedro José: Poemas Y ZOMEÑO, Jesús: Atenas. Reproducimos una de las composiciones. 

[COMO UNA PIEDRA ROZA UNA PALOMA]

Jaime Siles

                                                                           A Eduardo Moga

Como una piedra roza una paloma

y la deja en el suelo palpitante

y la funde la luz con el diamante

sobre el sol detenido en una loma

 

y en lo alto del cielo, herida, asoma

una sombra sonora relumbrante

cada vez más lejana, más distante

del jazmín y el sonido de su aroma,

 

así también yo veo en el cuadrante

de la esfera del día reflejada

la voz con la que el tiempo horada

 

el tenue transcurrir de cada instante

y cómo cada hora cada hablante

es un verso escrito por la Nada.



 

miércoles, 17 de mayo de 2023

Lector que rumia

LECTOR QUE RUMIA

Eduardo Moga

Madrid, Ed. Polibea, Col. La espada en el ágata, 2023, 455 págs.

Prólogo de Antonio Ortega

   Licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) ha publicado diversos poemarios, entre los que destacan La luz oída (premio Adonáis, 1996; edición commemorativa, 2021), Las horas y los labios (2003), Cuerpo sin mí (2007), Bajo la piel, los días (2010), Insumisión (2013, premio de la revista Quimera al mejor poemario del año), El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014) (2014), Muerte y amapolas en Alexandra Avenue (2017), Lo profundo es la piel. Antologíade poesía erótica (2017), Mi padre (2019), Tú no morirás (2021) y Hombre solo (2022). Ha traducido a Ramon Llull, Jaume Roig, Évariste Parny, Arthur Rimbaud, Walt Whitman, Carl Sandburg, Wi-lliam Faulkner, Frank O'Hara, Charles Bukowski, Harold Norse, Evan S. Connell, Penelope Fitzgerald, Diane Wakoski y Tess Gallagher, entre otros autores. Practica la crítica literaria en Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Turia y Quimera, entre otros medios, y mantiene la sección «Otras latitudes» en La Sombra del Ciprés, suplemento cultural de El Norte de Castilla. Ha publicado los libros de viajes La pasión de escribil (2013), El mundo es ancho y diverso (2018) y Diarios de viaje (2016-2019) (2021); dos selecciones de entradas de la bitácora Corónicas de Ingalaterra (2015 y 2016); los diarios El paraíso dificil. Siete años en Extremadura (2013-2019) (2020), Expón, que algo queda (Polibea, 2021) y La ciudad encontrada. Crónicas de Sant Cugat (2021) y varios volúmenes de ensayos: Homo legens (2017) o el más reciente, El oro de la sintaxis (2020). Ha sido codirector de la colección de poesía de DVD Ediciones, así como director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura en Extremadura. Mantiene el blog Corónicas de Españia. A esta vasta y notabilísima obra literaria, añade el escritor ahora Lector que rumia, una compilación de artículos publicados en su blog y en varias de las revistas especializadas citadas  más arriba. Los textos se agrupan en varios bloques: “Sobre literatura actual” (en especial, poemarios aparecidos recientemente), “Sobre clásicos del siglo XX” (Delibes, Eliot, Hemingway Proust…), “Sobre clásicos de siempre” (San Juan, Quevedo, Shelley…) y “Algunos artículos” de temática variada. Se trata, como puede verse, de una muestra más de una las pasiones del escritor, la lectura y la lúcida reflexión sobre lo leído, una tarea no muy alejada de su obra creativa, pues como acertadamente considera el prologuista, “la escritura crítica de Eduardo Moga constituye una parte determinante de su obra literaria porque viene a reafirmar con certeza la aseveración que Ricardo Piglia hiciera en su libro Formas breves, cuando con su personal convicción declaró que «la crítica es la forma moderna de la autobiografía. Uno escribe su vida cuando cree escribir sus lecturas». Todos los libros de Eduardo Moga —poéticos, ensayísticos, de crítica literaria, traducciones, sus escritos periodísticos—dan razón de una vida que se escribe, a su manera, en cada uno de ellos, y que, al mismo tiempo, instauran una poética que se ordena y se modela en todas y cada una de sus páginas”. [Prólogo, 13] Reproducimos un fragmento de una de las composiciones del último bloque. 

EL PESADO

   EL pesado, entre los escritores, es aquel que está seguro de que su obra es la mejor que hayan visto los siglos desde Homero (o antes de él) y desea hacértelo saber a cada instante, en cada estación del año, con cada libro o artículo que publica, o, mejor, con cada libro o artículo que se publica sobre él. El pesado no tiene escrúpulos ni conoce la fatiga. Antes, cuando lo digital no se había adueñado de la sociedad, el pesado se veía limitado, muy a su pesar, a los parsimoniosos procedimientos de la comunicación analógica y, singularmente, del correo postal. Sus libros caían entonces en el buzón como caen las hojas de los árboles en otoño o las campanadas de las iglesias los domingos y las fiestas de guardar: metálica, metódica, implacablemente. O bien, para superar las lentitudes o negligencias del cartero (qué iluminador aquel epigrama del Eladio Cabañero: «¡Cojones!, dijo el cartero. / Tres libros de Marrodán / y estamos a dos de enero»; Marrodán fue un pesado de narices), el pesado hacía acopio de ejemplares —o de artículos, o de fotocopias, o de lo que fuese que hablara de él— y se lanzaba al río de la existencia con ellos a cuestas, ya fuese en macuto vietnamita, ya en menesterosa pero suficiente bolsa de supermercado, para asestárselos al colega desprevenido con el que se cruzase por la calle. Hoy en día, atrapados por las redes como estamos, el pesado inunda el espacio con sus noticias, poemas, crónicas, artículos, homenajes, presentaciones y publicaciones, y nos aplasta con ellos. No obstante, el pesado que lo es de verdad, el pesado pesado, el pesado pata negra, es capaz de combinar ambos medios: fumiga con sus novedades el universo digital, pero no renuncia a la distribución artesanal de antaño”. [pp. 339-340].

 

viernes, 15 de mayo de 2026

Dices

DICES

Eduardo Moga

Madrid, Los Papeles de Brighton, 2026, 69 págs.

Nota prologal del autor

“La boca de la conciencia”, de Rafael Mammos

   Poeta, traductor y crítico literario, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) es licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Es también diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad de Barcelona; diplomado en Función Directiva (Área Gerencial) por la Escuela de Administración Pública de Cataluña; y Máster en Administración Pública por ESADE-Universidad Ramon Llull (Barcelona). Como poeta, es autor de los libros Ángel mortal (1994), La luz oída («Premio Adonáis», 1996), El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999; 2ª edición, 2007), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007), Seis sextinas soeces (2008), Bajo la piel, los días (2010), El desierto verde (2011; 2ª edición, 2012), Insumisión (Premio al mejor poemario del año de la revista Quimera, 2013; Latino Book Award, EE. UU., 2014), Décimas de fiebre (2014), Dices (2014), El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), Muerte y amapolas en Alexandra Avenue (2017), Mi padre (2019), Tú no morirás (2021), Hombre solo (2022) y Poemas enumerativos (202$). Su poesía se ha reunido en tres volúmenes bajo el titulo Ser de incertidumbre (2024). Paralelamente a su labor como poeta, Eduardo Moga ha traducido a Ramon Llull, Frank O’Hara, Évariste Parny, Charles Bukowski, Carl Sandburg, Richard Aldington, Tess Gallagher, Arthur Rimbaud, Billy Collins, William Faulkner, Milton Rokeach y Walt Whitman. Es responsable de las antologías Los versos satíricos. Antología de poesía satírica universal (2001), Poesía pasión. Doce jóvenes poetas españoles (2004), El poeta esteta. Florilegio de poesía pectoral (2010) y Medio siglo de oro. Antología de la poesía contemporánea en catalán (2014).

   Ha publicado, asimismo, el libro de viajes La pasión de escribil (2013), una selección de entradas de su bitácora, Corónicas de Ingalaterra, con el título de Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (2015), y los ensayos De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011),  La disección de la rosa (2015) y Homo legens (2017(. Ha codirigido la colección de poesía de DVD ediciones desde 2003 hasta 2012. Mantiene el blog Corónicas de Españia. Ha sido, en fin, director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura.

   Dices es, como  informa el autor en una nota prologal, su libro más publicado, si bien con sucesivos ajustes a la actualidad (parte del contenido ha pasado en la presente versión a un apéndice) y es también un libro singular, en que los textos del poeta surgen al hilo de declaraciones recordadas de representantes de los partitos políticos españoles (de todos, y todas igualmente desafortunadas: deslices, delirantes manifestaciones ideológicas, burradas lingüísticas...), que contrastan notablemente con el tantas veces insidioso discurso político. Reproducimos uno de estos singulares textos:

   “[El procés] es lo más grave desde 1978. Más grave que Tejero y Milans con los tanques”. Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, decimoquinta marquesa de Casa Fuerte.

   ¿Por qué dices que te gustan las palabras, si es a otro a quien le gustan?

   ¿Por qué lees, Eduardo, si otro te ha leído y ha inscrito en su piel los zarpazos de su insuficiencia? ¿Por qué, si su lectura ha sido una demostración de su desafecto?

   ¿Por qué afirmas que quieres a quien te ha empequeñecido?

   ¿Por qué hablas, Eduardo, si careces de boca, y la oba que te asfixia es otro residuo de tu inexistencia, y lo que dices no sale de tu boca, sino de la suya, de una fisura en el tiempo, de una tumba con labios, de un infierno enarboladamente empedrado?

   ¿Y por qué Eduardo? ¿Por qué esta vigilancia sin otra recompensa que la insania, por qué este tesoro de estiércol, esta aliteración sajona, este diptongo creciente, si el nombre es infundado, si el yo no te asiste, si solo te incumbe la coerción?

   ¿Por qué esta enumeración”. [Pp. 37-38].

 

jueves, 18 de enero de 2018

El mundo es ancho y diverso


EL MUNDO ES ANCHO Y DIVERSO

Eduardo Moga
Tenerife, Editorial Baile del sol, 2017, 167 págs.

   Eduardo Moga (Barcelona, 1963) es autor de una notable y dilatada trayectoria poética que arranca con Ángel mortal (1994) y La luz oída («Premio Adonáis», 1996) y ha sido recogida en una antología reciente El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), con prólogo de Jordi Doce, pero la labor del escritor se ha abierto a otras facetas como la traducción (Ramón Llull, Frank O'Hara, Éraviste Parny, Charles Bukowski, Carl Sandburg, Richar Adlington, Tess Gallager, Arthur Rimbaud, Billy Collins, William Faulkner, Milton Rokead, Walt Whitman), la crítica literaria que ha ejercido en recitas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente, Ínsula, Turia, o Quimera, y ha recogido en volúmenes como De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011), La disección de la rosa (2015), Apuntes de un español sobre poetas de América (y algunos otros sitios) (2017) o la edición (fue codirector de la colecciónd e poesía de DVD Ediciones desde 2003 hasta 2012). En la actualidad, es director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura.
   Otro de los géneros en prosa cultivado por el escritor ha sido el libro de viajes, con títulos como La pasión de escribil (La isla de Siltolá, 2013), que recoge los viajes por Venezuela, República Dominicana y México, o sus libros sobre Inglaterra: Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (La isla de Siltolá, 2015), Corónicas de Ingalaterra. Unavisión crítica de Londres (Vasarek Ediciones, 2016). A este territorio pertenece su última obra, publicada por la editorial tinerfeña Baile del sol, El mundo es ancho y diverso, que recoge tres viajes realizados por el autor invitado a leer su obra: a la isla de Lanzarote, a Túnez, y a una gira por varias ciudades de Chequia, Eslovaquia, Polonia y Ucrania. La literatura “viajera” de Eduardo Moga surge de una notable capacidad de observación y una sensibilidad abierta a la belleza de unos entornos distintos, que describe con humor, agudeza y precisión, pero atento también a lo deforme y a lo absurdo (la horrible arquitectura soviética en los países del Este, la prolija vigilancia policial y militar en Túnez tras el atentado al Museo Nacional del Bardo de 2015 que ahuyentó el turismo europeo…). Reproducimos un fragmento de este viaje de 2016.


“4 de mayo

   Vuelo hoy al Cuarto Encuentro Euromagrebí de Escritores que se celebra estos días en el pueblo de Sidi Bou Saïd, a unos veinte kilómetros de Túnez. Se trata de una iniciativa de la Unión Europea en el país magrebí para reforzar los lazos y el conocimiento entre autores y europeos y norteafricanos, que cada año se desarrolla en torno a un tema central. El encuentro al que se me ha invitado trata de “Literatura y diálogo”, uno de esos enunciados bienintencionados (¿quién no está a favor del diálogo, aparte del Es Estado Islámico y José Mourinho?) y lo suficientemente amplio como para que se pueda hablar casi de cualquier cosa. Por desgracia, el vuelo no es directo. Los vuelos con escala suponen duplicar las incomodidades del transporte aéreo: si un aeropuerto y un avión son ya insufribles, dos se me hacen apabullantes. Por lo demás, todos los aeropuertos son iguales: estoy ahora en Fiumicino, pero miro a mi alrededor e igual podría estar en Tegucicalpa. La repetición homogeneiza los procedimientos y, en este sentido, nos ayuda a manejarnos en lugares que de otro modo resultarían disímiles, pero también cercena toda noción de lugar: el aeropuerto es el no-lugar, el espacio en el que no existimos, el territorio sin materialidad ni tiempo en el que nuestra propia masa se disuelve en la nulidad de lo igual. En el aeródromo de Roma disfruto de algunos de esos momentos que hacen de volar una experiencia inolvidable, como que me cobre 9,90 euros por un bufalino –un lacónico bocadillo de queso- y una cerveza “Corona”, o que una monja que se me ha sentado al lado –en Roma hay muchas monjas; en Roma las monjas son legión- me plante en los pies una voluminosa mochila –que,  por su peso, debe contener media biblioteca vaticana- y me mire con ferocidad muy poco cristiana cuando consigo sacar un pie de debajo del bulto y lo aparto con un discreto empujón”.

De “Escapada a Túnez” [pp. 67-68].

jueves, 22 de marzo de 2018

Homo legens



HOMO LEGENS

Eduardo Moga
Palma de Mallorca, Los papeles de Brighton, 2017, 305 págs.

   Eduardo Moga (Barcelona, 1963) es autor de una notable y dilatada trayectoria poética que arranca con Ángel mortal (1994) y La luz oída («Premio Adonáis», 1996) y ha sido recogida en una antología reciente El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), con prólogo de Jordi Doce, la crítica literaria que ha ejercido en revistas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente, Ínsula, Turia o Quimera y ha recogido en volúmenes como De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011), La disección de la rosa (2015), Apuntes de un español sobre poetas de América (y algunos otros sitios) (2017) o la edición (fue codirector de la colección de poesía de DVD Ediciones desde 2003 hasta 2012).
   Otros géneros en prosa cultivados por el escritor han sido el libro de viajes, con títulos como La pasión de escribil (La isla de Siltolá, 2013) y El mundo es ancho y diverso (Baile del Sol, 2017), y los diarios: Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (La isla de Siltolá, 2015), Corónicas de Ingalaterra. Una visión crítica de Londres (Vasarek Ediciones, 2016). En la actualidad, es director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura.
   Homo legens, que ahora publica la editorial mallorquina Los papeles de Brighton, reúne reseñas críticas aparecidas en las revistas citadas arriba, junto a estudios, prólogos y ensayos de mayor extensión y calado, que el autor ha distribuido en tres bloques: “En español”, el más numeroso, “En inglés”, con cuatro reseñas, y “En otras lenguas”, que recoge textos sobre autores que escribieron en francés, gallego y catalán. Como en títulos anteriores, Eduardo Moga se revela como un lector pertinaz y entusiasta, dotado de una sólida formación filológica, atraído por la literatura clásica y contemporánea, con una marcada predilección por los géneros poéticos. Sus valoraciones rehúyen por igual el tono de los suplementos culturales de los periódicos con su crítica amistosa, publicitaria e hiperbólica y los registros academicistas, lastrados con frecuencia por una prosa ilegible, convencido tal vez de que un texto crítico debe ser también un “texto literario”. Reproducimos un breve fragmento en que al enjuiciar un poemario (Matriz de la ceniza, 1999, de Máximo Hernández) nos recuerda la tradición literaria a la que el libro se adosa.

   “La muerte, decía Unamuno, es el gran escándalo de la existencia. Y Ernesto Sábato la consideraba uno de los grandes problemas del hombre: el otro es haber nacido. Pero también es su gran motor: gracias a la muerte, cada momento es único; sin ella, vivir sería solo una eterna repetición de actos sin finalidad. La historia del hombre es la historia de su estupor ante la muerte. Y la literatura no ha sido ajena, no podía ser ajena, a ese asombro nuclear y a las preguntas que suscita. En el barroco europeo, época de crisis y, por lo tanto, de miedos y dudas, como hoy mismo, proliferó la reflexión sobre la muerte: la meditatio mortis, a la que afluyeron los antecedentes medievales, asimismo abundantes -danzas, triunfos y espejos de la muerte, además de obras singulares como las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, de gran influencia en la tradición española-, se convirtió en una especia de género específico, cultivado por poetas, moralistas y pintores. En ese humus barroco y estoico, tenebrista y áureo, se incardina Matriz de la ceniza, una reedición contemporánea de los tratados -y los diálogos- sobre la muerte, tan característicos de nuestra historia literaria” [p. 82].

[“Sobria y encendida meditación sobre la muerte”, publicado en Máximo HERNÁNDEZ, Entre el barro y la nieve. Poesía reunida, edición de Juan Luis Calbarro, Palma de Mallorca: Los papeles de Brighton, 2016, pp. 39-54].

viernes, 28 de octubre de 2016

Eduardo Moga en Don Benito


   Iniciada su andadura en el curso académico 2002-2003, el Aula Literaria Guadiana es una actividad de la Asociación de Escritores Extremeños que, en la actualidad, cuenta asimismo con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Don Benito y de los centros de Enseñanza Media que participan en ella (Colegio Claret, IES Cuatro Caminos e IES Donoso Cortés). El próximo 4 de noviembre, a las 19,30, abriremos los actos de este curso escolar con la presencia del poeta, traductor, ensayista y crítico literario Eduardo Moga en el Museo Etnográfico de Don Benito.
 Nombrado recientemente Director de la Editoria Regional de Extremadura y del Plan de Fomento de la Lectura, Eduardo Moga (Barcelona, 1962) es licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Como poeta, es autor de los libros Ángel mortal (1994), La luz oída («Premio Adonáis», 1996), El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999; 2ª edición, 2007), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007), Seis sextinas soeces (2008), Bajo la piel, los días (2010), El desierto verde (2011; 2ª edición, 2012), Insumisión (Premio al mejor poemario del año de la revista Quimera, 2013; Latino Book Award, EE. UU., 2014), Décimas de fiebre (2014), Dices (2014) y El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014).
   Ha publicado, asimismo, el libro de viajes La pasión de escribil (2013), una selección de entradas de su bitácora, Corónicas de Ingalaterra, con el título de Corónicas de Ingalaterra. Un año en Londres (con algunas estancias en España) (2015), y los ensayos De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011) y La disección de la rosa (2015). Ha codirigido la colección de poesía de DVD ediciones desde 2003 hasta 2012. En la actualidad, mantiene el blog Corónicas de Españia.

martes, 21 de mayo de 2019

El sonido absoluto



EL SONIDO ABSOLUTO
Un análisis de Cortejo y Epinicio de David Rosenmann-Taub

Eduardo Moga
Barcelona, RIL Editores, 2019, 148 págs.

   Eduardo Moga (Barcelona, 1963) es autor de una notable y dilatada trayectoria poética que arranca con Ángel mortal (1994) y La luz oída («Premio Adonáis», 1996) y ha sido recogida en una antología reciente El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014), con prólogo de Jordi Doce. Paralelamente, el escritor ha cultivado géneros como el diario, el libro de viajes y la crítica literaria que ha ejercido en revistas como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente, Ínsula, Turia o Quimera y ha recogido en volúmenes como De asuntos literarios (2004), Lecturas nómadas (2007), La poesía de Basilio Fernández: el esplendor y la amargura (2011), La disección de la rosa (2015), Apuntes de un español sobre poetas de América (y algunos otros sitios) (2017) y Homo Legens (2017).
   Ahora, la editorial chilena RIL Editores en su sede barcelonesa publica El sonido absoluto, un estudio sobre una tetralogía de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927), titulada Cortejo y epinicio compuesta por los volúmenes El zócalo, El mensajero, La opción y La noche antes. Con una sólida formación artística, dibujante y músico, Rosesmann-Taub cimenta su obra poética, que este lector no conocía, sobre una sorprendente manipulación formal que rehúye las primeras soluciones expresivas y se mueve en registros no frecuentados de la lengua: arcaísmos, composiciones léxicas de creación personal, palabras y expresiones inglesas, francesas, latinas, hebreas, palabras utilizadas en una categoría morfológica distinta a la previsible (los “Cortejo y epinicio” del título son formas verbales) en unos textos cuya dificultad se acrecienta en los poemas hiperbreves, monósticos o dísticos, como este, sin título, con una puntuación insólita, que define su labor poética: “Discrepancia: denuedo: / mi viñedo”. Los poemas resultan oscuros, enigmáticos, con frecuencia ininteligibles por el alto grado de transmutación lingüística, por su “radicalidad metafórica”, pero, por ello mismo, intensamente atractivos (como una octava de Perito en lunas; también Miguel Hernández, en su afán de ocultamiento, llegó a suprimir los títulos de los poemas).
   Reproducimos un fragmento del análisis que Eduardo Moga, un lector y crítico pertrechado con un enorme caudal de lecturas, hace de unos versos del poeta chileno en que no ha roto por completo su anclaje con la realidad.

   “En el poema III de La opción, por ejemplo, el protagonista es el viento de otoño, que enmarca una escena campestre. Y así reza la segunda estrofa:

Viento obtuso, me atrapas
por lo tú, por lo selva, por lo tirano y ávido
-lo fatuo
de tus naipes sin límite-.
Polvareda sin cuerpo,
vuélame el arrayán de sensatez, las jarcias
de aflicción. ¡A volar
con tu adulterio agreste, tu elixir de tañidos!” (O, 14)

   El viento ha dejado de ser un fenómeno atmosférico y se ha convertido en muchas otras cosas, sin dejar de ser viento: aparece al principio de la estrofa, para que no haya duda de su figuración, pero luego se embosca en otras realidades con las que puede asimismo identificarse: una cárcel, una jungla, un opresor, un juego, un espectro, un infiel, un alquimista, un músico. Todo se proyecta en el yo, con el que el viento establece una dualidad –“me atrapas por lo tú”- no siempre equilibrada: el viento enmaraña al poeta, lo sorbe y esclaviza, se engríe con él, lo desequilibra y, a la vez, lo consuela, lo eleva, en fin, a un ámbito de libertad, sin fidelidades ni orden, donde su estruendo resulta balsámico. El viento se hace otro y hace otro del poeta: todo es otro en el poema, aunque sigamos reconociendo sus orígenes, su raíz fáctica. No siempre es así, desde luego”. [pp. 96-97].

viernes, 24 de noviembre de 2017

Lo profundo es la piel


LO PROFUNDO ES LA PIEL
Antología de poesía erótica

Eduardo Moga
Barcelona, Libros de Aldarán, 2017, 100 págs.
Edición, prólogo e ilustraciones de Christian T. Arjona
Epílogo del autor
   
   Licenciado en Derecho y licenciado y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, Eduardo Moga (Barcelona, 1962), es autor, como poeta (ha cultivado también géneros como el ensayo literario, la crítica o el libro de viajes) de los poemarios Ángel mortal (1994), La luz oída («Premio Adonáis», 1996), El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999; 2ª edición, 2007), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007), Seis sextinas soeces (2008), Bajo la piel, los días (2010), El desierto verde (2011; 2ª edición, 2012), Insumisión (premio al mejor poemario del año de la revista Quimera, 2013; Latino Book Award, EE. UU., 2014), Décimas de fiebre (2014) y Dices (2014). Este mismo año aparece una selección de sus textos en Amargord Ediciones, con prólogo de Jordi Doce, El corazón, la nada (Antología poética 1994-2014). Recientemente, la editorial madrileña Vaso Roto ha publicado Muerte y amapolas en Alexandra Avenue.
   Ahora, la editorial barcelonesa Libros de Aldarán publica Lo profundo es la piel, epígrafe procedente de un verso de Paul Valéry (“Ce qu’il y a de plus profond en l’homme, c’est sa peau”), una antología de poesía erótica al cuidado del poeta y ensayista Christian T. Arjona, que recoge composiciones de sus libros desde Ángel mortal (1994) hasta Décimas de fiebre (2014) más un texto inédito. Componente esencial en toda la trayectoria de Eduardo Moga y eje principal de algunos libros (Unánime fuego, 1999 y 207; La montaña hendida, 2002; Seis sextinas soeces, 2008), este antiquísimo motivo poético es la razón de la presente entrega en que el autor “ha perseguido un solo ritornello temático, el del amor encarnado en los cuerpos, el de la piel encendida: es decir, el deseo y sus intermitencias, sus pulsiones y sus abismos; la desnudez por donde ‘fluye la ninfa de la luz’ ; el latido que se incorpora al tedio y al absurdo y reclama su reino fugaz, su irrenunciable dosis de entusiasmo”. [Prólogo, p. 9].
   “Escribo poesía erótica –afirma el autor en un epílogo titulado “Algunas razones para algo que no necesita razones”- porque quiero trasfundir a la página ese suero de vida, ese acto desesperadamente humano que consiste en mitigar la muerte siendo en otro, siendo otro. En la pasión que desprende unto las palabras con lo que escribo, sin olvidar que, para que la pasión sea plausible en poesía, no debe darse sin naturalidad, ni la excitación sin sosiego; y procurando, al tiempo, que lo cantado no se repita, sino que adquiera un carácter sinfónico, una progresión que atienda a los matices, y hasta a la declinación o la mengua, de los arrebatos y las inervaciones” [pp.- 94-95].
    Reproducimos un poema de La montaña hendida (2002).

QUEDARÁ, ACASO, humo, humo roto:
el de tus aéreos pechos
en mi pecho,
el de mi mortalidad
abonando tu boca.
O quizá cascotes del ser
en el silencio de las sábanas
con que inevitablemente cubro
mi extinción.
Quedará la ruina del fuego,
el fósil del fuego,
lo imposible como una ráfaga quieta que recorre los ojos,
la harina oscura de los besos,
el domicilio incorruptible de la ceniza,
cómo te ha ido hoy
el jefe estaba insoportable y no puedes
ni imaginarte cuánto tráfico había
y desabrocharte la blusa
y el alma
 verte desnuda mientras preparo la cena
y sentir tu desnudez como humus
y morderte como a una manzana,
como a una calcificación del tiempo,
y emborracharme con tu tamaño y tu alegría
y apresarte con los ojos
y verterme en ti
y saberte poseída (tú, leyendo el periódico)
sin haberte tocado todavía
mientras se tuesta el pan
y el crepúsculo.
Quedará, sí, lo no hecho
como un ángel gris
que corre, esclarecido,
hacia su máxima escisión.
 [poema XX]