James Joyce y
Nora Bernacle se conocieron el 16 de junio de 1904 (día en que transcurre la
trama del Ulises, desde las 8 de la
mañana hasta altas horas de la madrugada). Dos meses más tarde (el 4 de
agosto), el escritor le envió a su novia la siguiente carta con una proposición singular:
“Por los poderes apostólicos que me ha otorgado su santidad el Papa Pío X por la presente le doy permiso para acudir sin faldas a recibir la Bendición Papal que tendré el placer de otorgarle”
[Manuel
Rodríguez Rivero. “Sobre amores y –perdón- excrementos”, Babelia, 25 de mayo de
2013, p. 15.]
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