miércoles, 10 de mayo de 2023

Cuidado con el perro

CUIDADO CON EL PERRO

José A. Ramírez Lozano

León, Eolas Ediciones, 2023, 64 págs.

   José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, 1950) inició su obra narrativa con Don Illán (Orihuela, 1978), una novela corta con algunas de claves de su mundo narrativo, a la que han seguido otros muchos títulos. Algunos de los aparecidos  a partir de 2000 son Los reinos de Artemón (Algaida, 2001), El capirote púrpura (Algaida, 2003), Iscariote (Algaida, 2005), La flor del toronjil (Junta de Castilla-León, 2007) La oca de oro (Menoscuarto, 2008), El sueño de la impostura (KRK, 2009), Las manzanas de Erasmo (Algaida, 2010), Habas contadas (Diputación de Badajoz, 2010), El crimen de Ampurio Pinto (Diputación de León, 2012), El domador de zapatos (Diputación de Badajoz, 2015), El relojero de Yuste (Ediciones del Viento, 2015), Los celos de Zenobia (Pretextos, 2016), El camello de oro (2018), Un calcetín de lana rojo (2019) Las nueces del más allá (2020) o Pasodoble (Naginata, 2022). Ahora la editorial Eolas publica Cuidado con el perro, que reúne composiciones que pueden ser leídos como micorrelatos (tienen un sentido autónomo) o como una novela breve dada la reiteración de personajes humanos y caninos. Es cierto que la obra refleja un presente en que se da a los perros un tratamiento extraordinariamente consentido, con unos animales melindrosos que protagonizan desfiles de moda, visten ropa de abrigo o, finalmente, descansan en tumbas (“Fuiste mi corazón peludo”), pero no hay en estos textos un propósito de denuncia sino un fin puramente literario que juega, con ingenio, humor y constantes hallazgos léxicos, con las similitudes y contrastes entre los animales y sus amos o la aproximación en la condición humana y perruna de ambos. Reproducimos una de las composiciones.

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   “Ni doña Matilde Sigüenza ni el propio doctor Riqueni lo-gran entenderlo. Para ellos, todo el que tiene por mascota a un animal que no sea perro resulta, sin duda, un sujeto raro y neurótico.

        —Hay perros y bichos. No hay más —contunde don Arturo Mesa del Hoyo.

  La propia sociedad Gengis Kan, en colaboración con la academia Cipión y Berganza, ha promovido más de un ciclo de conferencias contra el desvarío de apadrinar animales inexpresivos y horrendos, argumentando que pueden conducir al ostracismo del dueño y otras consecuencias psíquicas desastrosas e irreversibles.

        —Ahí tienes a Marcos con el pez —arguye ahora don Virgilio Domene—. Todo el santo día con los ojos pegados a la pecera. Eso no es vida.

        —Pues él dice que le habla —apunta escéptico un tal Mauro—. Debe de ser que las burbujas se le hacen sílabas.

        —Eso es una impostura, Mauro —rebatió doña Matilde despreciando—. Un pez imposible.

        —¿Pero qué calor humano puede recibir ese hombre de un pez? —se arrebata don Arturo con escándalo—. Vale que un gato se arrulle junto al dueño, pero un pez, señor mío. ¿Un pez?

        —Los gatos son la poesía —sentencia Mauro después de un silencio purgativo—, la narrativa los perros.

        —Un gato no te defiende —zanja Riqueni—. Un perro, en cambio, da la vida por ti. Ten en cuenta que los gatos son cobardes y escurridizos, como los poetas.

  En la ciudad de Sevilla hay censados más de cuarenta mil animales de compañía, de los que más de la mitad son perros. Los otros, según la Gengis Kan, bichos: gatos, lagartos, boas, loritos, urracas, tortugas y hasta una libélula que alquilan para los tocados en las bodas.

   A Marcos Santana, el de la dulcería, siempre le gustó la singularidad. Marcos Santana tiene un grillo de mascota.

        —Eso es ya aberración —dogmatiza don Arturo.

   El grillo de Marcos Sena le avisa del extraño que anda a la puerta y, además, le vale de despertador. Aunque hay noches que le da por la cantata y entonces a Marcos no le queda otra que echarle un cubo de agua. [pp.52-53].

 

martes, 9 de mayo de 2023

Cuando vuelvan los elefantes

CUANDO VUELVAN LOS ELEFANTES

Dionisio López

Mérida, Editora Regional de Extremadura, Col. Vincapervinca, 2023, 142 págs.

Epílogo de Luis Landero

   Dionisio López (Cáceres, 1978) es Licenciado en Filología Hispánica, estudios que cursó entre las universidades de Extremadura y Salamanca; en la actualidad ejerce como profesor de literatura. Autor de relatos y poemas publicados en diferentes obras personales (Entramados), antologías (Abrazos de náufrago, Al final poesía, ...Y si todos dicen que es de noche, Conclausa, Cuentos de AFAL, El club de los relatores, Letras para los ODS) y en revistas literarias (Sinergia, Heterónima, El Espejo...). También ha adaptado, junto a otros profesores, textos dramáticos de distintas épocas (Quedamos en el XVII, Quedamos en el XIX). En 2022 publica el libro de poesía Los nombres de la nieve. Dirige el blog de reseñas literarias Aves de paso. Cuando vuelvan los elefantes reúne relatos y microrrelatos agrupados en dos bloques (“La sombra” y “La lluvia”), con dos breves textos en la apertura y el cierre (“Biografía” y “Bibliografía”), protagonizados por variados personajes en entornos diversos: un personaje se siente extrañamente amenazado por la presencia un nuevo vecino (“2º B”), una mujer espera aterrorizada a unos hombres por algo sucedido en el pasado (“Una canción del pasado”), una venganza segura se cierne sobre un delator que ha enviado a la cárcel a sus cómplices (“La fragilidad del cristal”), un personaje se ha refugiado en el arte aislándose de todos (“Cumpleaños feliz”), un joven pintor abandona su pueblo para alejarse de un maestro que le impide encontrar un camino propio (“La sombra”)… pero es común a la mayoría de ellos una sensación de infelicidad e insatisfacción (relaciones afectivas rotas o abocadas a la muerte, búsquedas fallidas, desencuentros…), pues “las criaturas de Dionisio López siempre están intentando corregir el rumbo de su vidas. Quizá todavía estén a tiempo de alzar el vuelo con sus alas de cera y escapar del laberinto en que la costumbre y el fracaso los tienen recluidos […] ¿Tendrá valor para hacerlo? Sin duda, pero ahora no, quizá más tarde, quizá mañana (“Mañana se llama uno de los cuentos”, o quizá cuando vuelvan los elefantes.” [Epílogo, p. 137]. Reproducimos un microrrelato que relata un encuentro fugaz como un destello destinado irremediablemente al olvido. 

   ÚLTIMO TURNO

   No habían pasado ni diez segundos desde que le robó el nombre, con un vistazo veloz, al bono de transporte justo cuando ella subía y él bajada de la línea universitaria. Pensó en dar la vuelta, pero las dudas provocaron el cierre de las puertas tras de sí. Se sentó en las escaleras y comenzó a teclear en google, facebook, twitter, tuenti, snapchat, instagram... Nada, no encontró nada. Probó con el nombre y apellidos completos, nombre e iniciales, nombre y ciudad... Nada. Puso diminutivos y todas las variantes que se le ocurrieron... Las horas pasaron sin darse cuenta. Pasaron zapatos, tacones, zapa-tillas, hasta unas manoletinas rojas, que le esquivaban mientras crecía la certeza de que jamás la volvería a ver. Jamás. Al caer la noche, se levantó y emprendió camino a casa, mientras a sus espaldas paraba el último turno del bus, el de las once, el que traía los rescoldos de estudiantes que dejaban, con su regreso, el campus vacío.

 

viernes, 5 de mayo de 2023

La fábula y el fuego

LA FÁBULA Y EL FUEGO

Ramón J. Soria Breña

Mérida, De la Luna libros, 2023, 153 págs.

Prólogo, epílogo y fotografías del autor

   Ramón J. Soria Breña (Jarandilla de la Vera, 1965) es escritor y sociólogo. Además de varios trabajos de sus especialidad, ha publicado el libro de relatos Los dientes del corazón (Baile del sol, 2015) y las novelas Los últimos hijos del lince (2010) y El barco caníbal (2018), con la que obtuvo el premio Ciudad de Salamanca de 2017. En 2018 la editorial emeritense De la Luna Libros publicó una compilación de relatos, Partes de guerra (2018).

   La fábula y el fuego, que ahora publica la editorial emeritense De la Luna libros, es en primer lugar un volumen bellísimo, extraordinariamente cuidado, ilustrado por unas magníficas fotografías del propio autor. En su conformación el autor ha recurrido a la estructura de un recetario y, en efecto, cada uno de los capítulos contiene una receta de platos elaborados con productos naturales, pero el resultado final va mucho más allá al comunicar su contenido con una prosa, situada entre la narración y el ensayo, de una notabilísima altura literaria. Cocinar es en esta obra una manifestación cultural ancestral que llega desde el pasado hasta las manos de sus abuelas en combinaciones y sabores romanos, árabes, sefardíes, galaico-portugueses, de Europa oriental, del nuevo mundo o de la Extremadura de los años más tristes de la posguerra. Como apunta el título, la obra reúne cocina y literatura, pues “cocinar es un cuento, una fábula, un mito, el libro entero de nuestra gran historia”, y así el potaje, el cebiche, las vieiras, el almogrote, el pulpo, los caracoles,  las manzanas asadas… se acompasan con referencias a Dumas, Vázquez Montalvan, Pla, Borges, Camba, Vasili Grosman o Mark Twain. En medio de una naturaleza esplendente, entre ollas y trébedes, recuerdos de lecturas y de la infancia, considera el escritor, “me queda la felicidad de ver salir la trucha de mis dedos como una centella de colores y de seguir desayunando algunos días de verano un conejo asado ensartado en un palo en la chimenea de una casa vieja y queso de cabra de postre. Hago caso al poeta [Octavio Paz]: “Defiendo mi ración de tiempo y paraíso”. Reproducimos un fragmento del capítulo titulado “Hígado de cordero estilo Zaida, Zoraida, Zorahaida y mi abuela”.

   “Voy atravesando el tiempo, saltando más mil años atrás, cuando Abd al-Rahman III dominaba el gran sur. Me ha venido a la memoria este guiso posible y pobre, también sofisticado y rico, de un español de entonces, tal vez árabe, judío, godo, bereber, cristiano, quién sabe. Un campesino o pastor o alfarero que a la puerta de su casa de adobe de las afueras de Córdoba, Jaraíz de la Vera o Valencia, poco antes de caer la tarde fría, sobre una trébede mediana acunada en las brasas, dentro de una cazuela de barro muy gastada, sofríe unas cebollas tiernas, unos higos pasos de pezón largo cortados en cuartos y, cuando todo está blando, añade troceados dos hígados de cordero y sus pizcas de albahaca, comino, cilantro, toronjil, ruda y sal bruta. Aviva el fuego, remueve el guiso con un cucharón de brezo y luego lo aparta del hogar hasta que temple. De ese mítico tiempo de califas y taifas, de reconquistas y reconquistas y Medinas Azaharas ya solo quedan mitos y ruinas, unas pocas palabras vivas como alhacena, alcoba o zorzal, y cierto rencor al moro que fuimos y que aún somos, qué triste. Pero muchos sabores de entonces aún palpitan, como este plato de primavera, tan moderno y agridulce de higaditos de cordero con higos pasos que estoy haciendo. ¿Cuántos maravillosos fuas no se engordarán luego alimentando a los gansos, ocas o patos con higos pasos? Pero ya un anónimo cocinero árabe entendió hace mil años la mágica mixtura de estos dos alimentos que hoy, tanto tiempo después, preparo para comer gracias a que mi abuela Ángela me enseñó la sencillísima receta. La cocina extremeña está llena de guisotes de casquería, y este es uno de ellos”.  [pp. 114-115].

 


miércoles, 3 de mayo de 2023

Las mujeres felices son una quimera

LA MUJERES FELICES SON UNA QUIMERA

Alonso Guerrero

Córdoba, Ed. Almuzara, 2022, 270 págs.

I Premio Internacional de novela jurídica del ICAGR

   Nacido en Mérida en 1962, Alonso Guerrero es escritor y profesor. En 1982 gana el premio Felipe Trigo de narraciones cortas con Tricotomía, y en 1987 el Navarra de novela con Los años imaginarios. Muestras de sus incursiones en el cuento son El hombre abreviado (1998), Fin del milenio en Madrid (1999) y De la indigencia a la literatura (2004). La novela también le llevó a experimentos como Los ladrones de libros (1991), El durmiente (1998), El edén de los autómatas (2004), Doce semanas del siglo XX (2007) o la narración futurista Un palco sobre la nada (2012), en tanto La muerte y su antídoto (2004) contiene una reflexión sobre el oficio de escribir. Sus últimos libros han sido una novela sobre los atentados del 11-M en Madrid, Un día sin comienzo, la narración El mundo sumergido y la novela El amor de Penny Robinson (Berenice, 2018), que se convirtió en un gran éxito de ventas. También ha ejercido la crítica literaria y el periodismo de opinión. Es profesor de Lengua y Literatura en un instituto de Madrid y con Las mujeres felices son una quimera ha resultado ganador del Primer Premio Internacional de Novela Jurídica, que impulsa el Colegio de Abogados de Granada.

   La mujeres felices son una quimera desarrolla una trama de novela negra de ambientación urbana que arranca con el descubrimiento del cuerpo de un  hombre ahorcado en un árbol de una plaza céntrica de Madrid. El comisario Enrique Lahoz, apodado por sus compañeros “el fantasma” por su tendencia a mantenerse alejado de la comisaría, emprende una investigación (a pesar de una primera impresión no se trata de un suicidio sino de un asesinato) que le llevará a aproximarse a un grupo de cinco personas que sin conocer ni siquiera sus nombres (todas se ocultan tras un alias o nick) coinciden en una página de la Deep Web. La investigación policial tendrá que enfrentarse a nuevos asesinatos que hacen pensar en un asesino en serie, a circunstancias extrañas (como la aparición de los teléfonos móviles de unas víctimas en el escenario del crimen de otras) y a unas personas que han sustituido las relaciones personales por su presencia constante en las redes: en sus casas no hay libros ni cuadernos, ni bolígrafos, sino televisiones de tamaño desmesurado, cedés, lápices de memoria, tarjetas con archivos visuales… Como en los modelos clásicos que reúnen un caso policial con un reflejo crítico de la sociedad (corrupción policial, connivencia entre políticos y delincuentes), la presente novela desarrolla una trama absorbente que nos lleva de un enigma a otro hasta un desenlace insólito, pero también se propone presentar a un nuevo prototipo de ser humano que se ha volcado hacia un mundo virtual en el que el anonimato es “el de gente que se mantiene de incógnito porque así significa más que con sus nombres y apellidos”, en que “nadie quiere ser quien es, ni estar donde está” y tiene una deriva terrible en el caso de niños y adolescentes con los que “la educación ya no sirve de mucho. Ahora se hacen montaraces en internet como si fueran perros abandonados”. Comunicada con una prosa cuidada y precisa tan eficiente en la narración como en los diálogos, la novela es una notabilísima muestra de la novela negra actual. Reproducimos un fragmento del arranque de la trama.

   “La cara del capitán apareció en la pantallas, con sus ojeras de político con demasiadas sobremesas, y le expuso personalmente el expediente del tío colgado del árbol. Asunto del que se había hecho cargo el Juzgado de Instrucción número 21.

         -Encárgate de él –le dijo-. No es un suicidio. El forense ha dicho que lo colgaron después de matarlo.

         ¿Por qué yo? —preguntó Lahoz—. Sabes que no me gustan las cosas complicadas.

         -Porque eres el más cabrón, y el que menos ganas tiene de trabajar. Los jueces sólo te quieren porque les pones las cosas claras.

         -Sabes que los hay más cabrones que yo en la policía, aunque tengas razón en lo segundo.

         -Échale un vistazo al informe del forense. No tiene buena pinta.

         -Nada tiene buena pinta.

         -La familia está pasándolo bastante mal. Hay detalles muy extraños.

         -Estoy seguro de que ya has resuelto el caso. Dime si el asesino es el mayordomo, y punto.

         -Las soluciones ya te las pedirá a ti el juez Corcovado, que es quien instruye el caso. Como os lleváis tan bien, quizá te amplíe el margen de actuación, siempre que no se lo quites a él.

         -Corcovado, extraña casualidad -dijo Lahoz-. Hemos tenido roces, dentro y fuera del juzgado, pero me cae bien.

         -¿Qué quiere decir fuera? ¿Habéis compartido amantes?

         -Esa es la única investigación en la que no me gustaría profundizar. [pp. 10-11].

 

domingo, 23 de abril de 2023

75 aniversario de la Biblioteca Francisco Valdés de Don Benito



    El pasado jueves, 20 de abril, conmemorando el 75 aniversario de la creación de la biblioteca Francisco Valdés de Don Benito, colaboré en un acto en la Casa de Cultura de Don Benito. Invitado por el director de la Biblioteca, Agustín Mohacho, participé junto con Manuel Gallego Cidoncha, presentador y coordinador del acto (que además participó activamente en el coloquio) y con dos de los mejores conocedores del escritor dombenitense, José Luis Bernal y Guadalupe Nieto. El acto se cerró con las intervenciones del público (entre los que se encontraba otro estudioso de Valdés, Antonio María Flórez). Natalia Blanco, concejal de Cultura, asistió al acto y es  la autora de las fotografías.

domingo, 16 de abril de 2023

El credo de los suicidas

EL CREDO DE LOS SUICIDAS

Anabel Rodríguez

Mérida, Editora Regional de Extremadura, col. Geografías, 2022, 76 págs.

   Anabel Rodríguez Sánchez es licenciada en Derecho y abogada en ejercicio, especialista en derecho civil, penal y administrativo. Experta universitaria en mediación familiar, ha participado con relatos en diversas obras colectivas y publicado dos novelas: Azaría (2015) y Perdedores (2020). Colaboradora desde hace varios años en diversa revistas digitales y en la revista cultural Aladar (perteneciente a El Correo de Andalucía), en la actualidad participa en el magazine de radio de Canal Extremadura El Sol sale por el oeste, donde ha tratado desde el feminismo, hasta la historia, pasando por el derecho más actual. También toma parte como tertuliana en Cadena Cope y Onda Cero.

   Ahora la Editora Regional de Extremadura publica en su colección Geografías El credo de los suicidas, una novela corta cuya trama arranca con un episodio insólito, el protagonista secuestra en el pasillo de un hotel a un desconocido y se encierra con él en su habitación tras narcotizarlo dispuesto a obligarlo a ser testigo de su suicidio. Encerrados ambos hombres en un único espacio, la novela se ajusta en su trama al perfil de una obra dramática clásica que obedeciera canónicamente las tres unidades (una acción, un espacio, un tiempo reducido; de hecho sería muy fácil convertirla en un texto teatral representable, con los pasajes narrativos como acotaciones). La conversación descubre que el hombre secuestrado es el más adecuado interlocutor del suicida, pues es el descendiente de una larga saga familiar de suicidas fracasados que recurrieron a esta medida extrema por diversas razones (un disparo fallido de un militar acosado por combatientes rifeños, un embarazo vergonzante, la infidelidad de  la esposa, una homosexualidad perseguida por su entorno familiar, un fracaso académico…), en su desarrollo argumental que se cierra con un desenlace imprevisto. Reproducimos un fragmento de la conversación. 

         “-No vas a preguntar por qué quiero suicidarme.

         -No, no voy a hacerlo. Las razones que tiene cada uno son de lo más variadas: estoy arruinado, mi mujer me engaña, tengo una enfermedad terminal, me drogo y amargo la vida de los que me rodean, sufro maltrato y no sé cómo evitarlo... pero al final se reducen a una única razón: no puedo afrontar la vida y la única salida es morir. Ahí se encierran todas y cada una de las razones de los suicidas desde que el mundo es mundo. No soportan más la vida, la muerte se revela como el único remedio permanente a los problemas, aunque sean pasajeros. No sé si estás enfermo, o si has perdido dinero o a tu familia, si te abandonó tu amante, te persigue tu pasado o la policía... Da igual, la vida te abruma tanto, que prefieres acabar. No hay razones, hay una única razón y es la que te digo.

         -Sí, quiero dejar de respirar, dejar de hacerlo para siempre. Desisto de vivir.” [pp. 32-33].


viernes, 14 de abril de 2023

Putitos

PUTITOS

Ángel Borreguero

Madrid, El Sastre de Apollinaire, 2023, 81 págs.

Prólogo de Luis Antonio de Villena

Epílogos de Mario Martín Gijón y Elvira Navarro 

   Ángel Borreguero (Badajoz, 1996) es graduado en Literatura General y Comparada por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Investigación en Humanidades (sección de Estudios Clásicos) por la Universidad de Extremadura, donde ha trabajado sobre la obra póstuma de Jesús Alviz. Soltero y solo en la vida (Pombo dixit), vive en Cáceres.

   Putitos, su primer libro, contiene singulares composiciones en prosa que se sitúan en un terreno fronterizo entre lo narrativo y lo lírico (entre el microrrelato y el poema) que “quizás no es poesía, tampoco prosa: es un turbión, una concatenación de imágenes –solo imágenes distintas- que debe leerse como greguerías líricas, obscenas, sucias y brillantes” [Prólogo]. Edificado sobre un sustrato lector amplísimo, con preferencia por las vanguardias históricas y actuales, el libro nace impulsado por un espíritu transgresor tanto en los aspectos formales (mestizaje de géneros, mezcla de registros estilísticos) como en el temático. Y es que la interminable galería de homosexuales jovencísimos (que ya anuncia el diminutivo del título) rompe con la imagen clásica del hermoso efebo adolescente al presentar unas figuras humanas entre tiernas, grotescas e incluso repulsivas, en cuya descripción se reiteran en las numerosísimas enumeraciones elementos como pecas, culos, verrugas, granos, mocos, baba y otros fluidos, entre colores y olores “infantiles” a chicle, gominolas, doritos, fresas o yogures. El resultado final “traduce un sentido de la vida tan transgresor como llamativo, anunciando a un escritor de juventud irrepetible” [M. Martín Gijón. Epílogo]. Reproducimos una de las composiciones que contiene muchos de los rasgos citados: perspectiva casi esperpéntica, imágenes degradantes (rostro: yogur caducado; cara: berza amarilla)… 

POR DENTRO ES OLEOSO, como por fuera. Hay blanduras, alguna cosa suelta, un gordino que dice okey con la mano. La camiseta marinera, el rostro guapo como un yogur caducado.

El líquido rosita por la boca, la cara rubia y ancha, llena de manchas escarlatas. En la casa del árbol, rodeado de cómics, muñecos con la cabeza de goma, la luz de la mañana, el jardín y los olores (la cara como una berza amarilla): a circo, a limo de las acequias, a cosa brillante y deseable, extrañamente pulida.

Es una escena algo desvaída, como en tonos pastel: el muchacho rubio y alto, la minúscula cabeza tintada, una fosforescencia en medio del campo, y un casco naranja de brillos, vomitonas coloradas con pecios deliciosos, cosas siderales.


jueves, 23 de marzo de 2023

Sertorio

SERTORIO

Claudio Martín

Azuaga, Stela Literaria, 2022, 71 págs. 

   Nacido en Llerena, Claudio Martín funda en 1981 funda Paraíso de Tlaloc, una de las primeras compañías profesionales de Extremadura. Es con esta formación y con las obras Gracia Loca y Vivir en las nubes con las que recibe sus primeros galardones como director y escenógrafo. Es cofundador de la compañía Teatro de Papel en 1991. Fue nominado 2008 y 2000 al Premio Jara de Teatro Extremeño como mejor director por las obras Cyrano y El enfermo imaginario. En 2010 produce y adapta para la escena la novela de Oscar Wilde El retrato de Morían Gray, y gana el Premio FATEX al Mejor Autor Extremeño con el texto Mírame. En 2011 es primer finalista en la VI edición del Premio Internacional de Teatro Agustín González con La duda. En 2022 produce y dirige una libre versión de Tartufo de Moliére. Realiza cursos de dramatización para ayuntamientos, universidades populares y profesorado. Ahora la editorial Stela Literaria publica Sertorio, una pieza histórica protagonizada por el general sabino Quinto Sertorio (Nuria, 122 a. C. – Osca, 72 a. C.), el general romano exiliado en Hispania y enfrentado a Roma en el entorno histórico de transición entre la Roma republicana y la imperial del siglo I a. de C. Dos generales, Pompeyo y Metelo Pío serán enviados para combatir la deriva del militar rebelde que se ha rodeado de lugartenientes hispanos postergando a los romanos. Tal vez sea la historia la mayor fuente de inspiración del teatro escrito en todas las épocas y este es el caso en esta obra perfectamente documentada como confirma una “perspectiva histórica” final. Sertorio se nos presenta como un militar osado y astuto que se ha atraído la amistad y la admiración de los pueblos hispanos cimentada en leyendas como la de la cierva blanca que lo acompaña a todas partes (que confirmaría la protección de la diosa Diana), pero la obra recoge sus últimos  momentos, tras haber perpetrado un crimen atroz: ha asesinado a los hijos de dirigentes hispanos que tenía acogidos como alumnos (tal vez como rehenes), se ha aislado de sus propias tropas y se ha rodeado de hombres leales y traidores. Tras su muerte, también él será considerado un fiel servidor de Roma (Plutarco) o un traidor (Apiano). Reproducimos un fragmento de la escena II situada en el santuario, en que coro y druida le reprochan su crimen y anuncian veladamente los funestos acontecimientos futuros. 

         CORO.— Jóvenes vidas inocentes.

         SERTORIO.— (Con rabia) ¿Qué se puede esperar de unos hijos cuyos padres reniegan acobardados de sus promesas? ¿Qué honra llevará su descendencia? Esta desagradecida Hispania que no lucha siquiera por su libertad; dime tú, anciano: ¿merece piedad? (Pausa) Lo que hice fue en justicia, pero ante todo en desagravio por ingratitud. ¿Qué valor puedes dar entonces a esas vidas? ¿Para qué sirven ya, sino para ración de aves y perros? (Pausa. Aumenta su rabia) Antes de estar yo eran un pueblo bárbaro olvidado de futuro y esperanza. Yo, Quinto Sertorio, les creé un modo de vida, insuflé aliento donde el miedo y la barbarie había enraizado. Y ahora me desprecian como al tamo. (Con orgullo) Sí, no otro sino mi brazo, hundió la espada en lugar certero para acabar con ellos. Con qué torpeza se defendían, con qué evidencia me mostraban dónde herir.

         DRUIDA.— Te engañas, Sertorio. Tu elocuencia sólo aspira a justificar tu acción, pero no busques engañarme a mí y a estas sombras porque de nada te ha de servir; yo veo más allá y sé la verdad y ellas ven conmigo y también la conocen.

         SERTORIO.— Háblame claro, anciano, y no reserves lo que piensas.

CORO.— Ni cien jóvenes muertos apagarán tu veneno. Tú eres tu condena, pero no te alcanza el valor para ser tu verdugo.

         SERTORIO.— ¡Os daré muerte a todos, aunque solo sea por el placer de hacerlo!

         CORO.— No hay espada que cercene sombras, pues estamos y no estamos.

         DRUIDA.— Sertorio, ningún dios hará llover sobre el camino para ocultar el rastro de tu destino; tu suerte se esfuma como humo de sándalo. Aquellos hombres que se habían agrupado bajo tu bandera, aprovechándose de tus éxitos, ahora, que tu estrella declina, te abandonan. Todo usurpador vive y muere con su suerte”. [pp. 15-16].


Francisco Valdés en Don Benito